tombuctu mali

Hoy me ha dado por pensar en esos países a los que volvería una y mil veces. Supongo que todos tenemos una pequeña lista.

Quizá por seguir a la viajera Carmen Teira, que en estos momentos ha vuelto a India a reencontrarse con ése magnífico país y que antes de ello ha compartido sus sueños, anhelos y temores ante este viaje tan deseado… (y os dejo el enlace de su blog, porque lo merece y porque me siento muy identificada con ella en muchas de las cosas que cuenta y comenta: Trajinando por el mundo).

O quizá por la época. O porque este año no tengo del todo claro cuál de los destinos soñados que siempre dan vueltas en mi cabeza lograré alcanzar, cuando las vacaciones me lo permitan…

El caso es que me ha dado por pensar en esos lugares a los que volvería una y mil veces. Bueno, lo de miles es un decir, pero sí varias veces o una buena temporada.

Quizá lo haga, o quizá no, porque el mundo es muy grande y la vida muy corta ;). O porque las condiciones de esos lugares ya no son ni remotamente seguras, desgraciadamente.

Pero lo que es indiscutible es que las ganas quedan, y eso no ocurre con todos los viajes/destinos.
Es algo muy personal, y seguramente no coincidamos, pero a lo mejor sí. En cualquier caso me apetecía compartirlo con todos vosotros 🙂

Esos países (aunque no sé si éste es el mejor término, pero es el actual) que me dejaron con ganas de mucho más, de profundizar en ellos, o sencillamente de “repetir” los lugares y gentes que tan mágicos me parecieron en su día, y a pesar del temor a “las segundas partes nunca fueron buenas”, son…


India


Todo un subcontinente, que después de dos viajes aún me sigue llamando. Éste es uno de esos casos en los que aún hay mucho por ampliar y descubrir, aunque sólo sea para atisbarlo en unas vacaciones laborales.

4 mujeres con sus saris y una lamparilla de ofrenda en Rishikesh

En mi segunda visita aprendí a que lo mejor de India no está en los “lugares comunes” (Jaipur, Agra, etc.). Más bien al contrario!

anciano tibetano en Leh India


Irán


Un gran país de gentes, paisajes y monumentos maravillosos.

Una realidad cotidiana más alejada de la imagen que nos llega a través de los medios de comunicación de lo que nos podamos imaginar (aunque no es tampoco una imagen absolutamente irreal, por supuesto).

La sorpresa positiva está asegurada. Repetiría todos los sitios visitados y ampliaría lo máximo posible, sin dudarlo.

Si la teletransportación real existiera, me iría todas las tardes a la plaza del Imam, en Isfahan, a charlar con los isfahaníes mientras me tomo un riquísimo helado, o un té invitada por los comerciantes del bazar que acaban su jornada. O me iría a los bajos de uno de sus famosos puentes sobre el río que baña la ciudad, a escuchar cantar a los hombres y mujeres en las noches de verano. Es sólo un ejemplo de las experiencias que se puede tener en este país.

lugares a los que volvería una y mil veces

Isfahan


Burkina Faso


Un país pequeño y humilde lleno de gente grande, honesta y hospitalaria. Sonrisas, calidez, buen humor en la adversidad… Y un país muy variado también en climas y gentes. Desde luego que me gustaría volver, reencontrarme con Ougagadogou (una ciudad que me asustó en la llegada, y me apenó dejarla en la partida), con Bobo Dioulasso… y descubrir otros lugares de este pequeño-gran país.

mujeres llevando cosas en la cabeza en Sansana Burkina Faso


Kirguizstán


Uno de esos “tanes” que quizá muchos no consiguen poner en el mapa, al menos a la primera, je, je. Me encandiló la sencillez y buena acogida de sus gentes y la grandiosidad de sus paisajes con sus picos de 6.000 y 7.000 metros de altura. Uno de los pasos de la Ruta de la Seda, anónimo frente a las ciudades de referencia uigures y uzbekas que tan cerca quedan, pero no por ello menos interesante.

lugares remotos


Etiopía


Un gran país, en gentes, paisajes y climas. Guarda tesoros de todo tipo, y me queda mucho por descubrir allí. Se necesita al menos un año para acceder a sus distintos climas. Grandes asignaturas me han quedado pendientes, como la Depresión del Danakil, un infierno fantástico que algún invierno espero visitar. Las montañas Simien, con alturas de más de 4.000 metros y su propio clima, para recorrer fuera del monzón. También volvería a Lalibela y al Gran Sur, sobre todo a este último, antes de que muera engullido por la codicia mercantilista de los de siempre. No le queda mucho, me temo.

lugares remotos


Nepal


Sólo pasé unos días en el Valle de Katmandú pero sus gentes nos adoptaron enseguida, siempre con la sonrisa y la mano presta para la ayuda. Una mezcla de India y Tibet que algún día volveré a abordar con el tiempo que se merece.

mujeres lavando ropa en katmandu


Egipto


Qué decir de esta tierra que anhela la justicia y libertad en estos momentos. Qué decir de todo lo que guarda, que parece inabarcable… Lo visité en las peores condiciones y en un tiempo récord que decididamente no se merece. Ojalá encuentre el momento y el tiempo para volver y perderme en sus oasis, en los vestigios de su gran pasado, en sus ciudades caóticas y llenas de buenas gentes, y quizá en su porción de desierto donde grandes secretos aguardan al viajero.

cómo cambias tu forma de viajar Luxor

Luxor, Egipto


Malí


Un destino difícil o imposible hoy en día. Me siento privilegiada por haberlo conocido y triste por su presente. Sus espacios abiertos, las miradas de sus gentes, y los pequeños universos como el Dogón quedan en mi memoria y no se van, no se irán.

familia en barca mopti


Turquía


No es sólo Estambul, pero desde luego éste es un gran estandarte del país. Quizá la ciudad que más me gusta casi casi del mundo, y sin despreciar donde vivo, ni muchas otras!!  ;). Aquí confluyen el sentir y vivir Mediterráneo, Asiático, Europeo, Islámico… un lugar único y otro gran país con grandes asignaturas pendientes para mi, como la Capadocia o el Kurdistán que queda a este lado de la frontera.

lugares a los que volvería una y mil veces

Estambul desde la Torre Gálata, con el puente homónimo en primer término


Namibia


País lleno de desiertos y por tanto de BELLEZA con mayúsculas. En serio, es un país bellísimo, de muy poca gente y mucha naturaleza que impresiona. También fue mi primer contacto con la fauna salvaje y desde entonces quiero repetir. Los más de 10 días durmiendo en tienda de campaña y circulando por las dunas, rocas, oasis y waterholes siempre quedarán en mi memoria y no, no me importaría repetirlo.

Duna 45


Omán


Toda una sorpresa. De impresionante belleza minimalista, Omán es un injusto desconocido para muchos de nosotros. Muy pocos países de la Península Arábiga combinan la tradición con la modernidad con esta sencillez y discreción. Paisajes, desiertos, costas infinitas y alguna amistad que se han quedado en mi corazón.

imagenes-y-sensaciones-de-oman

 

Sé que me queda mucho mundo por descubrir, pero siempre quedarán en mi corazón estos rincones y las ganas de volver. 

¿Y vosotros? ¿os ocurre lo mismo?


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