siete flamencos volando en línea en el salar de Atacama la crisis de los 40

En los últimos cuatro o cinco años he cumplido más sueños viajeros que en toda mi vida. Chile ha sido el último, y antes Sudán, Rumanía, volver a India y pisar el Himalaya, volver a Grecia, Kenia, Tanzania, Zanzíbar, las Islas Galápagos, etc. Como no creo en las casualidades, y sí en las causalidades, he decidido poner por escrito lo que creo que me está pasando. ¿Puede ser esto la crisis de los 40?

La crisis de los 40: me ha dado por viajar mucho más

Estoy de lleno en la década de los 40. Empiezo a sentir que vivo en descuento. Sí, los 40 de ahora son los 30 de antes, pero tenemos fecha de caducidad y no sabemos cuándo va a llegar. Siendo optimista, me queda media vida.

Una especie de “ansia” por vivir más intensamente se ha apoderado de mi. Esto supongo que se debe a eso, a la crisis de los 40. El caso es que viajar es la forma de vivir más intensa que conozco. La que más me llena. Y por eso no pienso en otra cosa desde hace tiempo.

dos días en masai mara viendo elefantes

¿Cumplir años es lo único que me impulsa a viajar más?

No. Las circunstancias personales cambian. Luego eres tú la que decide aprovecharlas en un sentido o en otro. Si puedes, claro.

yo misma en las escaleras pintadas como las teclas de un piano en Valparaíso

Estas son las mías:

  • He pagado mi hipoteca. Sí, fui de las que se hipotecaron. Durante un buen puñado de años me concentré en reducir la deuda al máximo de mis posibilidades, no sólo lo que marcaba la ley para desgravar en Hacienda. Durante todos esos años he realizado un sólo viaje al año. El resto del tiempo lo he dedicado a pequeñas escapadas (fines de semana por la geografía nacional, y no demasiado lejos), y a alimentar mis recuerdos. Resultado: ya no tengo hipoteca y me ahorro un buen dinero de mi sueldo cada mes. Dinero para viajar. Lo tengo más claro que el agua.
  • Antes no me atrevía a viajar en solitario. Ahora sí. Esto me permite ahorrar frente a los viajes con agencias, y desde luego no renuncio a viajar a muchos sitios por el hecho de ir sola. De todas formas, sigo recurriendo a una agencia de viajes si considero que me compensa (por logística, por ejemplo).
  • Han surgido nuevas amistades viajeras. Algunas gracias a este blog, otras gracias a los viajes con agencia, otras en el camino. Buenos compañeros de viaje que de vez en cuando se unen a alguna aventurilla. Viajar en solitario está muy bien, y en compañía también 🙂

subida al todoterreno del tour de Uyuni

El caso es que por un lado o por otro, ya no hago renuncias sobre a dónde ir y cuántas veces viajar al año, con los días de vacaciones de que dispongo. Antes sí las hacía.

parque nacional de huascaran mirador

Leyendo lo anterior a lo mejor piensas “qué valiente”

Pues no. Soy una cobarde. No consigo desprenderme de la sensación de vacío, riesgo y miedo a dejarlo todo para viajar y vivir no sé muy bien de qué.
Sigo trabajando la mayor parte del año en una empresa como otra cualquiera,  asegurando un nivel de ingresos estable, que me permite viajar entre otras muchas cosas. Y viajar a destinos soñados aunque sean caros. Bueno, el precio de un viaje a la Antártida aún se me atraganta y por tanto sigo sin hacerlo, pero ya me entiendes…

moais de Tahai con fondo de nubes coloreadas por el atardecer la crisis de los 40

El gran problema es que no tengo el tiempo que querría para disfrutar más de cada lugar soñado. Sin coleccionar países. Viviéndolos más. Pero oye, no se puede tener todo a no ser que seas rico. Pero rico de verdad ¿eh?

En cualquier caso, soy inmensamente feliz cada vez que me pongo en marcha y realizo uno de mis sueños. Y después recordándolo y contándolo por aquí. No paro de maquinar nuevos viajes y quiero comerme el mundo más que nunca. Pienso en lugares extraños y en otros que no lo son tanto. También tengo una extraña confianza en ir allí, más pronto que tarde.

pirámides de meroe entre dunas de arena

Que conste que no tengo un objetivo marcado tipo “ver X países antes de cumplir los xx años”, y ni siquiera cuento los Estados que he pisado en mi vida (una pregunta que me han hecho varias veces en este último viaje). Pero sí tengo el ansia por llegar a muchos más, a todos los que me interesan y he soñado, o despiertan mi curiosidad leyendo y hablando con otros viajeros.

isla santa cruz puerto ayora atardecer

Llámalo crisis de los 40.

¿Hay una crisis de los 50? ¿cómo será? ji, ji, ji, ji.

Seguimos.

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