hayedo de tejera negra

El otoño es mi estación favorita, y la idea de ir a un bosque de hoja caduca para disfrutarlo al máximo es todo un planazo. Entre las opciones más cercanas a Madrid está el Hayedo de Tejera Negra, en la provincia de Guadalajara. Te lo voy a enseñar, a ver qué te parece 😉

Crónica de una visita otoñal al Hayedo de Tejera Negra

El día amaneció y se mantuvo cubierto. Descargaba agua, sin parar. Bueno, sí, paró hacia las 16 h, cuando ya estábamos de vuelta (cómo no!). Pero la reserva y las ganas de salir al campo hicieron que no nos arredráramos, y ahí nos plantamos, con chubasqueros y algún paraguas.

Esta era mi segunda visita a este bosque, pero no dudaría en volver una y otra vez.

hayas con hojas amarillas y suelo lleno de hojas secas hayedo de tejera negra

En los bosques siempre tengo la sensación de estar en un mundo primigenio con la naturaleza frente a frente

No sé que tienen los bosques, pero me encanta andar por ellos. Me gustan tanto como que me inquietan. Pensar en internarme en sus zonas más profundas, en soledad, como que da respeto. ¿Quién sabe qué puede haber?! … ¿y si me pierdo? 😌

Supongo que esas sensaciones son las que han hecho (aún hoy ocurre) que muchas veces el ser humano les dote de simbolismo, creencias, vida espiritual o morada de «otras almas». 

El animismo africano, por ejemplo, encuentra en las selvas y bosques sus mejores escenarios. En Galicia las meigas siguen en la mente de muchos, o eso dicen. Y en el País Vasco están las leyendas de las lamias entre otras criaturas fantásticas. A mí tampoco me cuesta asociarlas a los lugares más recónditos de los bosques.

Desde luego hace tan sólo unas generaciones, las leyendas en torno a seres misteriosos que poblaban lugares como éstos entretenían las noches de los pueblos, sin televisor ni radio, de nuestro país.

árboles con hojas amarillas en el hayedo de tejera negra
El bosque de Tejera Negra se viste de otoño poco a poco

Por otro lado, el otoño es mi época preferida para andar por los bosques

Dicen que el otoño deprime porque es la antesala del invierno, empieza el frío y todo eso nos desorienta. Además, en nuestro país implica volver al trabajo, a la rutina, a los estudios. El tiempo del «veraneo», de las horas de luz y de la lasitud que el calor nos produce, se terminan. Y algunos se llenan de nostalgia por esos días luminosos, de descanso, de diversión y de promesas de otra vida.

Quizá sea así, pero para mí es un tiempo de colores cálidos y acogedores, como son la gama de los amarillos, ocres, marrones y rojos. Y nada mejor para encontrarlos que en un bosque.

Si además es de hayas, tanto mejor. Las hayas son árboles que nos muestran los preciosos colores otoñales en todas sus tonalidades. Y además son elegantes. Creo que ésta es la mejor palabra para describirlo, desde mi punto de vista.

hayas extendiendo sus ramas sobre el camino del hayedo de tejera negra
Hayas extendiendo sus ramas sobre el sendero del Hayedo de Tejera Negra

Las hayas jóvenes crecen altas, muy rectas y esbeltas.  Extienden sus ramas desde la misma base hasta la copa, pero sólo salpicando el tronco aquí y allá, dejando que respire y se presente ante nosotros. Pura armonía natural. Las hayas «maduras» o «mayores» ya se han retorcido. Sus ramas han engordado y el musgo las ha cubierto en buena parte. La edad no las hace más feas, sólo diferentes a las jóvenes. Un poco como los humanos, se me antoja 😉

El Hayedo de Tejera Negra está a unas dos horas de Madrid

El Hayedo de Tejera Negra es el hayedo más meridional de Europa y es la continuación del más famoso pero también más pequeño Hayedo de Montejo, en la Comunidad de Madrid.

El gran «problema» para decidirse a visitar alguno de estos hayedos es precisamente que están demasiado cerca de una gran ciudad como es Madrid.

riachuelo en el hayedo de tejera negra

Son Parques Naturales -necesariamente, porque sino es probable que ya se hubieran extinguido o  menguado-, y hace falta reservar para entrar incluso con varios meses de antelación si se trata del otoño. 

Seguramente no haya tantas dificultades en los días laborales, pero en fin de semana la cosa cambia.

Nosotros hicimos la reserva a finales de agosto y ya no quedaban muchos días «libres» (en fin de semana), así que tuvimos que quedarnos con este domingo 21 de Octubre, una fecha algo temprana para encontrarlo en todo su esplendor.

En efecto, las hayas estaban más cerca del verde que, desde luego, del rojo. Pero incluso así, su belleza me envolvió de nuevo y se quedó en mi retina 😊

La ruta de las Carretas

Entre las opciones de rutas que hay en el hayedo de Tejera Negra hicimos la más corta pero más bonita, que son 6 kilómetros. Es la Ruta de las Carretas y te lleva unas dos horas y media. Hay otra ruta de 17 km. pero que transcurre prácticamente entera por las lindes del bosque.

comienzo del camino de subida al hayedo de tejera negra
Comienzo de la Ruta de las Carretas

La primera parte es una ascensión, con un par de tramos bastante pronunciados, desde el río hasta el Mirador, un lugar alto y despejado de árboles desde donde se puede contemplar una buena porción de sierra.

Muy al principio encontrarás una antigua carbonera, una de las actividades tradicionales de estas tierras, ya extinta…

carbonera del hayedo de tejera negra
Antigua carbonera

Una vez arriba llegar al mirador, el lugar que la gente suele aprovechar como lugar para comer, ya que está despejado y justo acabas de dejar atrás la subidita. No obstante, en un día lluvioso y frío como éste quizá sea mejor no parar y seguir adelante, sumergiéndote (y nunca mejor dicho) en el bosque de nuevo, ya por un camino bastante más horizontal.

colmenas en el campo hayedo de tejera negra
Colmenas, otra de las actividades tradicionales de la Sierra
paisaje de monte en el hayedo de tejera negra
Vistas justo antes de entrar en el bosque de hayas

Ojo, que no sólo hay hayas en estos parajes, sino también pinos, robles, e incluso un tejo centenario. Frente al tejo hay un cartel que pide que no andemos a su alrededor para no erosionar más el frágil terreno en el que se halla. Haz caso, por favor.

paisaje desde arriba con monte lleno de hayas hayedo de tejera negra
Montes empezando a vestirse de otoño

En la ruta hay carteles explicativos de la flora y fauna del lugar, y desde luego si vas con buen tiempo y un poco en silencio, seguramente puedas observar a los pajarillos de vivos colores que viven aquí, además de los hongos propios de la estación.

tronco retorcido cubierto de musgo hayedo de tejera negra

En fin, el otoño es así y hay que salir a disfrutarlo con su lluvia, su viento, su frío, o el esplendoroso sol que también suele salir y regalarnos luces y colores maravillosos. Nada de quedarse en casa lamentándonos por las horas de luz que se pierden, el cansancio del trabajo, o el negro porvenir!! En los bosques o en parques como El Retiro o los Jardines de Aranjuez, los colores cálidos nos esperan!! 😉

Y sólo me queda decir que el pueblo más cercano es Cantalojas, donde hay al menos un bar en el que puedes calentarte con un caldito en la mano, cuando no algo más sustancioso 😊

Si quieres más información y gestionar las entradas para ir al Hayedo de Tejera Negra, te dejo aquí el enlace pertinente.


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