parecidos razonables

De nuevo os traigo un post de “pajas mentales” o reflexiones viajeras como yo las llamo. Durante el viaje a India del mes de Agosto, me encontré con muchas escenas, paisajes y situaciones que se parecían a otras muy distantes. Poco a poco empecé a forjar en mi cabeza esta idea de los parecidos razonables, o de que el mundo no es tan original como parece, y por fin me he lanzado a desarrollarlo por aquí.

A medida que viajas más y más, empiezas a darte cuenta de los “parecidos razonables” que hay entre partes muy distantes del mundo en el que vivimos…

Por descontado que las sonrisas de los niños, las miradas de amor de los padres/parejas, o la vida en los mercados tradicionales están ahí. Confirman que efectivamente los seres humanos nos parecemos más de lo que creemos. Sobre todo en cuanto a emociones se refiere.

También la Naturaleza en forma de volcanes, cascadas, ríos, y un sinfín de elementos naturales se puede parecer entre sí. Por ejemplo, me refiero a cómo la luz incide en la alta montaña al amanecer de una forma muy parecida en el Himalaya y en los Andes, e incluso en los Pirineos.

parecidos razonables

Y sobre todo me refiero a esos parecidos razonables que me encuentro entre las sociedades, culturas y religiones.

Entiéndase que no hablo de pequeñas regiones o países, si no de distancias mucho mayores. Y que obvio la “globalización” del último siglo.

La gente ha inventado casas o habitáculos que se adaptan a lugares en principio inverosímiles, como los lagos. Son los famosos palafitos que te los encuentras en Camboya y en Benin, por ejemplo (entre otros muchos sitios a los que no he tenido el placer de ir… aún).

parecidos razonables

También han construido y utilizan telares muy semejantes para fabricar vestidos, aunque estos sean diferentes en diseños y colores. No hablemos de la alfarería, o de los adornos personales.

Hablando de colores: las distintas sociedades han investigado e ideado soluciones para apropiarse de los colores de la naturaleza y aplicarlos en los hilos, objetos cotidianos y en su propio cuerpo, de manera muy similar. Utilizarán un aceite o grasa diferentes para poder utilizarlos después y que permanezcan, pero al fin y al cabo la técnica es la misma.

parecidos razonables

Incluso el tatuaje y las escarificaciones están presentes en lugares muy lejanos unos de otros, y parece que en muchos casos tienen un valor similar: señalar al individuo como perteneciente a una comunidad, clan, familia. O bien su carácter espiritual (tótems…).

Los relatos sobre parejas que no se podían amar por pertenecer a familias, clanes o tribus enfrentadas están presentes en muchísimas culturas de distinto tipo. Muchas veces para explicar por qué un lago existe (se formó con las lágrimas de los amantes separados).

parecidos razonables

Muchas, muchas veces, las comunidades disponen igual las mercancías en el puesto de frutas de la esquina. Y fabrican juguetes muy similares con latas y alambres si no tienen otra cosa.

O te encuentras con soluciones tan sorprendentes como que los remos de las barcas son terriblemente parecidos en el lago Dal de Cachemira y en el pueblo lacustre de Ganvié, en Benin. Bueno, las barcas también se parecen mucho!!

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Hay antropólogos que buscan insistentemente desde hace décadas las conexiones culturales entre continentes.

Conexiones que explicarían cómo las diferentes sociedades han llegado a las mismas soluciones. Migraciones, navegaciones difíciles de creer ante la ausencia de tecnología apropiada, grandes caravanas que cruzaban miles de kilómetros…

Otros insisten en que, simplemente, el ser humano no es tan original como parece o quiere creer de sí mismo.

Ante determinados retos, tampoco hay tantísimo abanico de soluciones como para no llegar al mismo resultado, partiendo de los mismos elementos. ¿O sí?

Sea como sea, esto es lo que hace que cuando estás de viaje en un lugar no puedas evitar que te venga a la mente el recuerdo de otro sitio “parecido”

Verbalizarlo en voz alta me ha costado alguna que otra crítica del tipo: no te detengas a comparar, hombre. Disfruta de lo que estás viendo y viviendo aquí y ahora. 

parecidos razonables

Y tienen razón, yo misma aconsejo vivir el momento lo más intensamente posible.

Pero ese impulso, ese pensamiento que te viene a la cabeza cuando te encuentras con una imagen muy similar a otra que viste a 5.000 km de distancia es también parte del viaje, y en cualquier caso es inevitable.

A lo mejor no es que el mundo tenga tantos parecidos razonables, sino que nuestra mirada hace que así sea

Claro, con la fotografía puede que te ocurra esto. Es decir, que los parecidos razonables sean una consecuencia.

En mi caso desde luego tiene mucho que ver. Buscando encuadres, ángulos y formas de representar lo que estoy viendo, me encuentro con escenas similares.

No sé hasta qué punto son similares, o es mi forma de retratar el mundo lo que es similar. Podemos verlo de esta forma: la constante es tu mirada, porque eres tú el que elige.

¿Significa que ya tienes una mirada definida, concreta, propia, de hacer fotografías?

Si es así, por un lado me preocupa porque yo quiero seguir experimentando y aprendiendo. Pero por otro lado me gusta pensar que quizá estoy logrando tener eso, una mirada propia, más o menos original, pero propia.

Dicho de otra manera, frente a una imagen: ¿qué fue antes, la realidad o la mirada del fotógrafo?

Un poco de todo, diría yo.

Está claro que la imagen de uno o varios niños pequeños asomándose a una ventana enorme es una realidad. Pero tiene mucho de la mirada del fotógrafo.

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Tú decides capturar esa imagen y no otra del entorno que la rodea. Decides una composición y no otra. Te fijaste en esa escena y otros pasaron debajo de la ventana y no la vieron.

Como los tiestos colocados en una escalera de la misma forma en Grecia y en India.

parecidos razonables

Hay gente que dice que te pierdes muchas cosas cuando estás detrás del visor. No lo niego, pero a lo mejor ganas otras a cambio 😉

En fin, que al final no tengo claro si el mundo tiene tantos parecidos razonables como creo, o si soy yo la que los encuentro o busco con mi cámara. ¿Qué opináis? 😉

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