Fundada en el año 331 a.C. por Alejandro Magno, Alejandría es uno de los sitios que aún escapan del turismo masivo en Egipto. No es una ciudad monumental, pero hay unas cuantas cosas que ver en Alejandría y su ambiente es maravilloso. Aquí tienes una guía lo más completa posible escrita desde mi experiencia ¿Te vienes?
Cómo llegar a Alejandría
Si viajas por tu cuenta en Egipto, debes saber que Alejandría está a poco más de 200 kilómetros de El Cairo. El trayecto en coche es de unas dos horas y media, aunque todo depende de dónde salgas y del tráfico que encuentres.
La carretera que conecta El Cairo con Alejandría es una autovía con varios carriles para cada sentido. Una vez superada la ciudad, no suele tener mucho tráfico. El paisaje es bastante monótono, con un desierto plano y roto por un boom inmobiliario sorprendente.
También puedes llegar en avión desde la capital, en unos 45 minutos, pero es la opción menos sostenible y lleva más tiempo, ya que tendrás que ir al aeropuerto de El Cairo, pasar mil controles, esperar al embarque.
Para ir en transporte público, Alejandría está bien comunicada con el Cairo por autobuses y tren ¿Cuál es la mejor opción?
Otra opción para ir es contratar un tour de ida y vuelta desde El Cairo a Alejandría como este. Lo que no me gusta es que aunque vas a visitar los monumentos más famosos, va a ser difícil que tengas tiempo de pasear y captar un poco el alma de esta ciudad.

Dónde dormir en Alejandría
Si ya has decidido pasar más tiempo en Alejandría, al menos un par de noches, te aconsejo que mires la oferta de hoteles con antelación. Seguramente puedas conseguir una buena oferta para dormir en uno de los que son parte del patrimonio histórico de la ciudad.
Te aseguro que dormir en un hotel de principios del siglo XX, donde poetas, actores, espías, arqueólogos y nobles se establecieron por un tiempo, es sentir que cruzas una puerta del tiempo.
Intenta, por otro lado, alojarte en alguno de los hoteles con vistas a la bahía y entre la Biblioteca y el castillo de QaitBay. Así lo tendrás todo más a mano.

Yo me alojé en el Windsor Palace Hotel Alexandría, construido en 1906. Tiene un restaurante en la azotea que ofrece unas vistas buenísimas de la costa. Las habitaciones son amplias y su decoración se mantiene fiel a cómo era en sus buenos tiempos. La ubicación es muy buena.
El trato del personal es excelente, no es excesivamente caro y puedes encontrar una oferta que justifique el capricho tranquilamente. El restaurante también tiene platos a muy buen precio para nuestros bolsillos. ¡Y cerveza! 😅
Aunque no te alojes allí, puedes dar una vuelta por la recepción y los salones anexos, además de subir a tomar algo al restaurante. De hecho, estos hoteles históricos son una de las cosas que ver en Alejandría que te recomiendo, como vas a ver a continuación.
Otro hotel recomendable es el Hotel Le Metropole, construido en 1907 o 1909, según dónde lo leas. Creo que es más lujoso y por tanto más caro que el Windsor Palace Hotel, pero es sólo una impresión.
¿Por qué hay que visitar Alejandría?
Alejandría, ya lo he dicho, fue fundada por Alejandro Magno, de ahí que lleve su nombre. Fue una de las ciudades más importantes del Mediterráneo y su fama legendaria ha llegado hasta nuestros días, pero durante muchas décadas digamos que perdió el atractivo y se quedó un poco atrás a nivel turístico. Injustamente.
La elección del sitio se explica por la estratégica ubicación en la costa egipcia. El Mediterráneo a un lado, el lago Mareotis al otro, y además está en el Delta del Nilo, pero sin verse afectada por las crecidas de este.
Cuentan que Alejandro Magno tiró un puñado de harina al suelo y dibujó el plano de la ciudad. Era un diseño conocido como “hipodámico”, con calles amplias, rectas, que se dirigen al mar y son cortadas por otras perpendiculares y paralelas a la costa.
Alejandro Magno había conquistado Egipto, se había ganado al pueblo egipcio liberándolo del rey persa Darío III, y con ello el título de faraón o «elegido por los dioses». El paso de fundar una nueva capital era casi requisito necesario, porque el gesto es un aquí estoy yo, y lo hizo con su visión estratégica inquebrantable.
Además de la ubicación geográfica, este emplazamiento tenía una gran ventaja: la isla de Faros. Estaba frente a sus costas, muy cerca, y esto permitió construir un puente que, con el tiempo, fue reforzándose hasta que la pequeña isla pasó a ser una península. Es donde, en el 280 a.C., se construyó el Faro de Alejandría.
El Faro de Alejandría fue descrito en numerosos textos de viajeros clásicos. Llegó a tener más de 100 metros de altura, siendo uno de los edificios más altos de la Antigüedad, y estaba construido en tres cuerpos superpuestos. El primero de planta cuadrada, el segundo octogonal y el tercero circular. Una maravilla de la ingeniería antigua.
Otro dato: muchas de las estatuas y elementos arquitectónicos de Alejandría fueron traídas desde Heliópolis, cerca del actual El Cairo. Los desmontaron y trasladaron por el río para embellecer la nueva capital.
Obeliscos, esfinges y estatuas que ya eran centenarias por aquél entonces. Se expoliaron de un sitio para plantarlas en otro y así hacer que la ciudad de Alejandro fuera un magnífico escaparate vinculado al pasado faraónico.
Alejandría fue un importante centro comercial y cultural que conectaba con las rutas mediterráneas y del Atlántico. Pero por qué desapareció la ciudad antigua no está cien por cien resuelto.
Todo apunta a que el nivel del mar subió y las tierras del Delta se hundieron. Es decir, puede que un desastre ambiental y climático se la llevara por delante.
Si quieres seguir el rastro de Alejandro Magno en Egipto y tienes tiempo, te recomiendo que viajes al Oasis de Siwa. Hay autobuses directos desde Alejandría, y también desde el Cairo. Esta información y mucho más la puedes encontrar en mi guía del Oasis de Siwa.
Después se construyó la ciudad árabe y las ruinas quedaron sumergidas en el fondo del mar durante mucho tiempo…
Además de la prosperidad de la época de Alejandro y dando un gran salto en el tiempo, nos plantamos en el siglo XIX. Fue entonces cuando el sultán otomano Mehmet Alí, nacido en Grecia pero de origen albanés, quiso dar un fuerte impulso a esta ciudad, igual que al resto del país. De hecho, se le considera el padre del Egipto moderno.
Entre otras muchas reformas, expropió tierras para nacionalizarlas y llegó a un acuerdo con los británicos para exportar grano y arroz cultivados en Egipto. Hacia 1821 se empezó a cultivar algodón a gran escala en el Delta del Nilo, también para exportar.
Un siglo después, aproximadamente, se hicieron los primeros trabajos arqueológicos submarinos en Alejandría. Concretamente en las décadas de 1920 y 1930, pero por aquél entonces la ciudad era “zona militar” y esto limitaba mucho obtener permisos.
De hecho, no fue hasta la década de 1960 cuando se rescató una estatua colosal de la diosa Isis y, a partir de ahí, el interés por esos restos arqueológicos se disparó.
Alejandría es, actualmente, la segunda ciudad de Egipto después de El Cairo, con unos cinco millones de habitantes y un motor económico nada despreciable. Testigo de ello es que cuando te acercas por la carretera se ven numerosas plantas de gas y petróleo.

Qué ver en Alejandría en un día y medio o dos días
Para empezar, aquí tienes la lista de sitios que te recomiendo ver en Alejandría para una estancia de entre un día y medio y dos días. Pero antes, un consejo:
Intenta organizar las visitas a monumentos o yacimientos a lo largo de la mañana y hasta las 15 h aproximadamente. La mayoría de sitios con entrada cierran a primera hora de la tarde, y las taquillas cierran antes. Ojo, tampoco abren muy pronto, entre las 9 y las 10h.
Después de la lista te hablo de cada sitio para que te hagas una idea:
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Biblioteca de Alejandría
Empiezo por uno de los sitios que más me emocionaron de Alejandría. La Biblioteca. No es la biblioteca antigua, ni mucho menos, ya que apenas queda rastro de ella. Me refiero a la biblioteca actual, que se inauguró en el año 2002.
El misterio de la desaparición de la antigua Biblioteca de Alejandría sigue activo. La versión popular dice que hubo un gran incendio, pero no se han encontrado evidencias claras de ello. Muchos expertos piensan que la Biblioteca fue cayendo en el abandono. Un abandono impulsado, probablemente, por las sucesivas religiones. Porque eso de que hubiera un lugar donde guardar todo el saber, y abierto a todo el mundo, como que no les gustaba.
La Biblioteca de Alejandría original fue uno de los mayores centros intelectuales y del saber de todo el Mediterráneo y más allá. Tanto es así, que cuando la Biblioteca de Pérgamo se convirtió en un gran rival, se decretó la prohibición de exportar papiro de Egipto para evitar la competencia.
También se cuenta que Marco Antonio, el enamorado de Cleopatra, regaló 200.000 volúmenes de Pérgamo a Alejandría, aunque después César Augusto devolvió unos cuantos. Ese regalo de Marco Antonio podría ser una compensación después de uno de los incendios que sufrió la Biblioteca. Porque sí, hubo incendios, pero ninguno tan grande como el que dice la leyenda.

La Biblioteca de Alejandría era mucho más que un sitio donde se almacenaban cientos de miles de libros. En ella vivían, con todos los gastos pagados, los estudiantes y sabios dedicados a copiar “libros” o pergaminos traídos de todos los rincones posibles. Tanto hombres como mujeres podían vivir y estudiar en la biblioteca, como puedes ver en la película Ágora de Alejandro Amenábar.
Muchos de los libros a copiar se conseguían por decreto ley. Es decir, eran requisados. Si tú vivías en una ciudad, aunque estuviera lejos de Alejandría, y tenías un libro que debía ser copiado, venían, te lo quitaban y no sabías si te lo iban a devolver o no. Dicen que a veces sí, pero otras no. Hubo pueblos que decidieron ocultar sus obras por miedo a perderlas. El saber era un tesoro por aquél entonces.
Te recomiendo este artículo de National Geographic sobre las distintas teorías y posibles causas de la pérdida de tantos y tantos libros.
En el libro El Infinito en un Junco de Irene Vallejo* también puedes leer y aprender más sobre la antigua biblioteca y sobre la historia de los libros. Además es una delicia de libro.
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¿Merece la pena visitar la Biblioteca moderna de Alejandría?
Seguro que te estás haciendo esta pregunta, y en mi opinión es un SÍ rotundo. A no ser que no te gusten nada los libros y la lectura, claro.
La Biblioteca de Alejandría actual es un edificio muy moderno, obra de un proyecto noruego, que no está en la misma ubicación que la antigua pero tampoco muy lejos. Se puede visitar previo pago de una entrada para los turistas, que puedes comprar online aquí.

Tiene dos edificios, 11 pisos y unos 33 metros de altura. En principio, esta distribución copia a la antigua siguiendo los testimonios de distintos autores clásicos. Además, las paredes interiores imitan la forma en que se almacenaban los pergaminos, y hay luces azules y verdes que favorecen la relajación.
Puedes ver el edificio y su diseño, pero lo mejor es pasear por las estanterías y encontrar joyitas en todos los idiomas, incluido el español y euskera, entre las “perlas” que encontré en la sección de Historia de Europa.

No sólo eso. La Biblioteca está viva y suele haber muchas mesas ocupadas por estudiantes. Chicos y chicas que se aplican en sus estudios, cuchichean, o se echan una siestecita 😉.
Sólo por observar el ambiente merece la pena, aunque también hay un pequeño museo con un recorrido por la escritura árabe y antiguas imprentas. Además hay un museo arqueológico separado de la Biblioteca, que yo no llegué a visitar porque ya había cerrado, y también cuenta con una tienda de recuerdos.
No te imaginas las ganas que me dieron de coger un libro y sentarme a leer unas horas.

Fuerte de QaitBay
¿Sabías que todos los faros del mundo se llaman así por la isla de Faros de Alejandría? Y me dirás ¿por qué me cuentas esto aquí, si me vas a hablar de una fortaleza?
Pues porque la ubicación del Fuerte de QaitBey es la misma que la del Faro de Alejandría. Sí, aquí se alzaba una de las 7 maravillas del mundo antiguo, cuya desaparición tampoco está del todo clara, aunque la apuesta más segura son dos grandes terremotos.
Sea como sea, algunos de sus bloques se utilizaron para construir este castillo del siglo XV, además de los restos encontrados bajo el mar.

En la costa que rodea el castillo de QaitBey, en el fondo marino, se han encontrado numerosos vestigios de la Alejandría de la Antigüedad. Estatuas gigantescas, bloques de construcciones y muchas otras maravillas. Algunas de esas estatuas se han rescatado y otras siguen bajo el mar. De hecho, hay un proyecto de crear un Museo Submarino que, como siempre, lleva años esperando a desarrollarse del todo.
Mientras tanto, puedes ver algunos de estos hallazgos en el magnífico Museo Grecorromano de Alejandría, del que te hablo a continuación.
Pero antes, hablemos del Fuerte de QaitBey porque es interesante acercarse a conocerlo.
En abril de 2025 se estaba terminando de rehabilitar y ya lucía con sus paredes tan limpias que parecía construido el día anterior. Dentro, además del patio de armas, puedes visitar el edificio principal que consta de varios pisos con pasillos y salas, además de la mezquita, un lugar muy bonito.

También puedes recorrer todo el perímetro de las murallas y disfrutar de las vistas del mar, el puerto pesquero de Alejandría y la bahía.
Si te soy sincera, me esperaba algo más de esas vistas, pero en cualquier caso está muy bien y merece la pena visitarlo.
Museo Grecorromano de Alejandría
Si hay un museo que ver en Alejandría, este es el Museo Grecorromano, aunque no es el único de la ciudad, ya que también está el Museo Nacional de Alejandría y el arqueológico de la Biblioteca.
¡Si es que Alejandría tiene contenido para tres días sin parar, por lo menos!
El Museo Grecorromano es francamente bueno. El edificio y museo se remonta a finales del siglo XVIII, pero se ha reformado en los últimos años y se ha puesto al día con una exposición que sigue los cánones de los museos modernos.

Las piezas son realzadas por la iluminación y parecen emerger de la oscuridad. Se acompañan por paneles explicativos muy claros y suficientemente extensos para comprender la colección. Y qué colección.
Estatuas bellísimas, sarcófagos, objetos del día a día de cerámica, cristal y metales, una colección de monedas de distintos periodos que es increíble, mosaicos romanos bellísimos. Un gustazo caminar por esas salas.



Tiene baños y cafetería con mesas en el patio, junto a la gran estatua de la diosa Isis rescatada del mar.
Una advertencia: está permitido hacer fotos sin flash con el móvil o la cámara de fotos, pero si llevas una cámara con objetivo largo, te obligarán a dejarla en la consigna. Es lo que me pasó a mí, así que sólo pude hacer fotos con el móvil. La consigna está al lado de la puerta y tiene personal, pero no taquillas cerradas con llave. Estuve inquieta casi toda la visita por este motivo, aunque al final la recuperé sin problema.
Catacumbas de Kom el Shoqafa o Shuqafa
Superando una serie de calles del interior de Alejandría, entre mercadillos y casas que parecen muy viejas aunque no lo son tanto, llegas a la entrada de las Catacumbas de Kom el Shoqafa.
En lo que podríamos llamar el “patio” hay una mezcla de sarcófagos que me recordaron muchísimo a los que vi en Tiro y Sidón (Líbano) ya que son de la misma época. Pero también hay esfinges, columnas y pequeñas tumbas, algunas con frescos, que son sólo una muestra de lo que vamos a encontrar bajo el suelo.
Este es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes que ver en Alejandría. Se trata de unas catacumbas con decoraciones egipcias y greco-romanas muy interesantes.
Cuando se descubrieron a finales del siglo XIX, había varios niveles sumergidos en el agua, pero ya en 1995 el nivel había descendido y se puede visitar casi todo.
Este es el sitio donde, no obstante y para nuestra sorpresa, nos encontramos con una cantidad de turismo increíble. Seguramente fue porque empezamos el día yendo al fuerte de Qaitbey y cuando llegamos aquí era media mañana, coincidiendo con la llegada de algunos autobuses que vendrían a pasar el día desde El Cairo.

Por eso, la visita de la tumba más espectacular de estas catacumbas fue un tanto frustrante. Casi dándonos codazos, avanzamos para contemplar los bajorrelieves donde figuras de tradición egipcia parecen competir con otras griegas y romanas. Así, puedes saludar a Atenea, Medusa, Anubis y Tot dando sólo unos pasos.

En el camino hacia la sala mortuoria, y en otros niveles a los que se accede por una única escalera con forma de caracol y un gran pozo en el centro, hay más salas llenas de nichos, hoy vacíos. Me recordaron muchísimo a las Catacumbas de San Giovanni que visité en Siracusa sólo un mes antes.
Su origen se remonta a los siglos I y II d.C., primero como tumba privada de gente rica y después, en la época romana, como cementerio público, aunque para los ciudadanos adinerados.
Se cuenta que en 1892 un burrito cayó en un agujero de unos 12 metros de profundidad, y este fue el inicio del descubrimiento. Esta misma leyenda, por cierto, se repite en el oasis de Siwa y en otros sitios del mundo… y cuando no es un burrito, es un agricultor u otro ser viviente.
Las catacumbas de Kom el Shoqafa también fueron utilizadas como refugio en la Primera y Segunda Guerras Mundiales.
Teatro romano de Alejandría
Confieso que no conozco el Teatro Romano de Alejandría porque cuando pensamos ir a verlo, comprobamos que ya había cerrado sus puertas y, como no está muy céntrico, desistimos.
Por lo que he visto en internet, es un teatro romano bonito, aunque no parece muy grande, y tiene algunos mosaicos. Se encuentra en la zona del centro histórico, un poco en sus límites, al sur de la ciudad.

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Plaza El-Tahrir con estatua de Mohamed Ali Pasha
Menciono esta plaza porque tiene una serie de edificios palaciegos de la época colonial, y es un buen punto desde el que orientarte para ir a las catacumbas y empezar cualquier paseo por el centro de Alejandría, aparte del mar.

En la misma destaca la estatua ecuestre de Mohamed Alí Pasha, el mismo de la mezquita de la Ciudadela de Saladino en El Cairo y Padre del Egipto moderno. La plaza es perpendicular a otra amplia que da al mar, así que es muy fácil de encontrar.

Mezquita de Abu al-Abbas al-Mursi
Una preciosidad a visitar es la Mezquita de Abu al-Abbas al Mursi. En realidad, está ubicada en un sitio donde hay tres mezquitas, todas con un aspecto exterior similar.
En los edificios destacan las cúpulas y la decoración que puede recordar al estilo andalusí, en color beige claro. También estaban un poco en obras cuando yo fui y, aunque se puede entrar a verlas, yo coincidí con la hora del rezo a última hora del día, por lo que no pude entrar. Me dio igual porque los exteriores ya habían merecido el paseo.
Están cerca del fuerte Qaitbey, así que puedes ir aposta o aprovechar que te acercas al castillo.

Hoteles históricos de Alejandría
¿Cómo, que te recomiendo visitar hoteles? Pues sí. En este caso, sí.
A principios del siglo XX Alejandría seguía siendo un puerto importante y, entre otras cosas, se había incorporado el turismo en barco, con cruceros. Cuando la egiptomanía se extendió entre las clases pudientes europeas.
Además, en la época colonial había una gran comunidad de extranjeros viviendo en esta ciudad y contribuyendo a su aire cosmopolita. Dominaban los británicos, aunque también había griegos, italianos y otras nacionalidades.

Esa gente quería seguir viviendo como en su país. En la atmósfera de lujo en la que habían sido criados, en sitios con salones elegantes donde podían tomar el té de las cinco o jugar su partida de bridge.
Algunos de estos hoteles fueron palacios antes de ser hoteles y muchos acabaron siendo destruidos, pero no todos. Aunque también los hay en El Cairo y en otras ciudades como Luxor, yo sólo te puedo hablar de los de Alejandría.
Traspasar las puertas de estos hoteles y dar una vuelta por la recepción es un viaje en el tiempo. Hay sofás antiguos, lámparas, cuadros en las paredes, techos altos y otras decoraciones.
Yo visité los dos que he mencionado al principio del artículo: el Windsor Palace Hotel, y el Hotel Le Metropole, donde dicen que el poeta griego Cavafy escribió parte de su obra. En esta web de la universidad de Chile puedes leer varios de sus poemas.
Le Metropole tiene un café a pie de calle lleno de ambiente, la recepción es una pasada y puedes subir al restaurante de la azotea para cenar o tomar algo, como hicimos nosotros, que fuimos a beber una cerveza.
En Egipto el acceso al alcohol es relativo. Alejandría, de hecho, es de los pocos sitios que cuentan con alguna licorería, aparte de los bares de los hoteles.
Pero el gran atractivo no es beber, si no recorrer sus recepciones como he dicho, subir en sus ascensores de hierro y asomarse a sus azoteas.
Bonus: El Alamein
Aparte de Alejandría, y siempre según el tiempo que tengas, debes saber que a unos 100 kilómetros de Alejandría hacia el oeste puedes visitar el sitio de la batalla de El Alamein (1942, II Guerra Mundial).
Dicen que fue una de las batallas decisivas de la campaña de África, pero bueno, a nada que seas aficionado sabrás de qué te hablo.
El Caso es que hoy en día hay un cementerio y memorial de los Aliados que se puede visitar, así como un museo militar de El Alamein, a un kilómetro o dos más adelante junto a la carretera. También hay, un poco más adelante y siempre hacia el oeste, los memoriales de los alemanes y los italianos, pero no sé si se pueden visitar ya que nosotros no fuimos.
Resulta muy triste pasear entre cientos de tumbas de soldados que, en muchos casos, tenían entre 20 y 25 años de edad, y leer los epitafios que escribieron los familiares de aquéllos que se pudieron identificar. Es parte de la memoria histórica que no debemos perder, aunque no sirva de mucho, visto lo visto.
Para llegar a El Alamein, lo mejor es que contrates un taxi o bien te apuntes a una excursión organizada desde Alejandría como la que te enlazo aquí, porque no tiene pinta de que pase por allí mucho transporte público.


Qué hacer en Alejandría
Además de los sitios a visitar, en Alejandría no puedes dejar de pasear y pasear. Por sus calles y junto al mar. El espectáculo está servido, porque los alejandrinos son alegres, amables, y hay tantas escenas y detalles de la vida cotidiana, que es un no parar. Si te gusta la fotografía, vas a gozarlo.


Además de caminar, te recomiendo:
Tomarte un café al estilo turco, es decir, con los posos en el fondo de la taza, en uno de los cafés de Alejandría. Hay cientos de ellos por toda la zona histórica y son otro viaje en el tiempo a la Alejandría bohemia, la que se llenó de escritores y artistas hace unas décadas. Suelen ser frecuentados por hombres, pero también los hay con mujeres.


Disfrutar de un zumo natural
Hay muchos sitios donde los venden y tienes sitio para sentarte. Son muy baratos, no les añaden agua, y puedes elegir entre distintas frutas según la época. Triunfan los mixtos, por ejemplo mango y naranja o limón. Deliciosos.
Curiosear en los mercados
Te los vas a encontrar en muchas calles, al aire libre. Mercadillos de todo tipo, desde cacharrería hasta ropa. Los mejores, sin duda, los de alimentación. Por ejemplo, en la calle Mahmoud Fahmy Al Nokrashi hay un mercado de pescado, encurtidos y fruta que es fantástico y aún está activo a última hora de la tarde.


Mapa de Alejandría
Aquí tienes el mapa de Alejandría con todos los sitios que he citado.
En resumen, no puedes dejar de incluir en tu lista de qué ver en Alejandría la Biblioteca, el castillo de Qait Bay, el Museo Grecorromano, un buen paseo por sus calles y plazas incluyendo el paseo marítimo, y una parada en algún café de los de siempre. Si además puedes incluir la catacumbas, el teatro romano, y alguna cosilla más, perfecto.
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