la inconsciencia en los viajes

A menudo decimos que viajar te hace ser más consciente del mundo. Lo de ahí fuera suele ser, de hecho, un contraste bastante diferente al que encontramos en medios de comunicación de masas, y para ser más precisos, en los telediarios y páginas de la sección Internacional de los periódicos. Pues bien, el otro día me dio por pensar en lo contrario, en la inconsciencia en los viajes. 

Creo que es cierto que viajar te hace ser más consciente del mundo en el que vivimos. Pero también, a menudo, nos empoderamos mucho con esa idea.

la inconsciencia en los viajes
Pasamos unos días en una ciudad, o unas semanas en un país, y nos llevamos muchos aprendizajes, sí. Pero también nos dejamos muchos. Tantos, que no es justo que pensemos en que hemos conocido una realidad. Hemos visto algo de esa realidad, y punto.

Sí, viajamos siendo inconscientes de muchas cosas, y en esta era de las nuevas tecnologías, probablemente más que antaño.

¿Cuántas veces andáis por ahí concentrados en el móvil en vez de en el sitio donde estáis? Seguro que muchas. Es como esos momentos en los que estando en la quinta pera, te empeñas en hablar de cosas del día a día que no tienen nada que ver con el momento ni el lugar. Me ocurre, y reconozco que me molesta si se prolonga demasiado ese tipo de conversaciones. Es como salir del lugar donde estás.

Por el empeño del recorrido, por las limitaciones del tiempo y/o las del dinero, caemos en la inconsciencia en los viajes

Por ejemplo, nos empeñamos en pasar por un sitio con toque de queda o señores con kalashnikov. Quizá pasemos algo de miedo en el “durante” (o mucho, como Jorge de “Naranjito y yo” nos muestra en este gran vídeo que os recomiendo, aunque sea largo. En realidad recomiendo toda la serie de este viajero).

Muchos de nosotros pensamos, sentimos después que no era tan difícil ni tan peligroso como dicen en las noticias. Que hay mucha gente buena allí. De lo segundo no tengo dudas.

la inconsciencia en los viajes

Nos hicimos los valientes y digamos que nos salió bien. Al fin y al cabo estábamos de paso y hay que tener mala suerte (que podría).

Puede ser que caigamos en la tentación de sentirnos “intocables”

Por eso de ser extranjeros, admitimos que podemos ser robados o engañados, aunque nos repatee. Pero no que nos puedan pasar cosas más graves.

¿Saltarte una norma muy seria en un país y acabar en la cárcel? No, hombre, que soy extranjera! (no me refiero a tráfico de drogas, o cosas de ese tipo, pero sí un empeñarse en entrar calzado en un templo, o ir sin pañuelo en la cabeza cuando es obligatorio).

Creo que sí, que a menudo tenemos un cierto sentimiento de impunidad por ser turistas, o viajeros.

Con la impunidad puede llegar también el sentimiento “revolucionario”. Hay quien se rebela ante normas tradicionales porque son injustas, como ir más tapado de lo habitual, o encontrarse con niños que trabajan.

Desde mis parámetros son normas totalmente injustas, pero quizá no sea ése el momento para alzar la voz. Quizá no debes hacerlo delante del policía. Puede que no debas vestir con tirantes para rebelarte allí. Recuerda que siempre puedes hacer algo desde tu país.  

Ya sea en una tierra con un conflicto más o menos abierto, o ante situaciones de grandes carencias, antes de sentirnos héroes…

¿Nos paramos a pensar en la realidad de ese lugar y sobre todo de su gente?

¿En la tensión en la que viven, en que pueden caer muertos si gritan una consigna prohibida, o sencillamente si se enamoran de la persona equivocada, o se enamoran simplemente, o si no tienen para comer más de tres veces por semana, o si son víctimas del agua contaminada…?

la inconsciencia en los viajes delhi

¿Reparamos en que detrás del resort con el todo incluido hay una realidad muy distinta? ¿y no nos acercamos para verla, saludarla, y conocerla aunque sea un poquito?

¿Nos damos cuenta de que quizá esa mujer tan pintoresca a la que fotografiamos recibe palizas de un marido borracho, que además seguramente no eligió?

Recuerdo cómo nos contaba Javier Fesser, a propósito de un corto que rodó en Perú, Bienvenidos, en una charla viajera en Madrid, un caso así. Una niña, de esas que yo misma he fotografiado, vivía eso todos los días con su padre. Y cuántas más lo harán…

Yo creo que muchas veces no. No nos damos cuenta en ese momento. Estamos de vacaciones “merecidas” o cumpliendo un sueño alimentado por fotografías, mapas y documentales de La 2.

Es cierto que no podemos hacernos cargo de todas estas calamidades, pero viajar siendo conscientes, o permitiendo que el viaje nos haga conscientes, sí. Aunque sean unas simples vacaciones.

Y también creo que igual que ponemos distancia con lo malo, a veces lo hacemos también con lo bueno.

Por ejemplo, te vas a un país islámico y te fijas en cómo van las mujeres tapadas. Probablemente no te guste. Pero no te fijas en el cartel que anuncia una cooperativa de mujeres que luchan por abrirse paso. O en que trabajan de cara al público y eso, digo yo, les proporcionará algo más de independencia de la que sospechas que tienen.

Poner distancia con lo bueno también es una forma de ser inconsciente en los viajes.

Documentarse antes de salir de viaje no está de moda

No me refiero a preparar la ruta, hacer una lista de los mejores restaurantes y hoteles, y otra con “lo que hay que ver”. Eso sí que está de moda, sobre todo con Internet.

Todos los que tenemos un blog sabemos que publicar una “guía de” te traerá muchas más visitas que si publicas un post como este, de reflexiones viajeras.
Yo me refiero a conocer la historia reciente de un lugar y su actualidad. Los retos, los conflictos, la política, la economía.

la inconsciencia en los viajes

No está de moda porque para eso hay que leer mucho, acudir a ensayos y no a guías de viaje. De hecho hay que realizar una búsqueda bastante concienzuda porque lo que abunda es “lo que el público quiere”.

Lo mismo ocurre en el destino con hablar con la gente del lugar. De cómo es su vida allí y ahora, del cambio climático, qué sé yo, hay tantos temas… Si sólo les miras como un objeto a fotografiar, no te enterarás de nada.

Te propongo un objetivo: busca información de los últimos 50 años de tu próximo destino, no de la Prehistoria ni del Barroco. Pueden ser ensayos, novelas de escritores locales, artículos de opinión. Y cuando vuelvas de allí,  me cuentas si la mirada hacia ese lugar te cambia en algún sentido. El destino puede ser Burgos, mismamente…

Otro reto: intenta hablar con el máximo número de gente local posible. Esto es cierto que dependerá del idioma, pero inténtalo. Pregunta por su trabajo, su país, su familia. Por cómo ligan, o cuál es su canción favorita. Inténtalo al menos, y guarda como un tesoro todo lo que te cuenten. Inténtalo. No te imaginas cuántas veces ni siquiera lo intentas(mos).

Lo que está de moda es cumplir tu sueño de viajar mucho tiempo…

En mi muro de Facebook aparecen con bastante frecuencias esas frases que dicen: no importa dónde, lo importante es el camino. Y a mi me parece que así se desprecia al destino y a quienes lo habitan, sean hombres o fauna.

la inconsciencia en los viajes selfie en deadvlei

Entiendo que con esas frases se intenta condensar muchas más cosas, por supuesto: el impulso de viajar y no quedarte en casa, la improvisación en el viaje, etc. Todo eso está muy bien, claro que sí. Una cosa es ser consciente de dónde estás, y otra moverte sin salirte de la cuadrícula que hiciste o que te hicieron.

Pero falta eso, una expresión que no empuje a la inconsciencia en los viajes, sino a la consciencia.

la inconsciencia en los viajes

¿Y entonces qué? Pues eso, que viajando nos hacemos un poquito más conscientes de cómo es el mundo, pero menos de lo que creemos. Y que tratar de reducir la inconsciencia en los viajes leyendo y aprehendiendo información de valor, no es la solución, amigos, pero ayuda.

Espero que nadie se tome este post como un intento de dar lecciones. Yo misma me tengo que esforzar en aplicarme el cuento. Especialmente sintiendo la responsabilidad de publicar en un blog,  que es un medio de comunicación al fin y al cabo y no sólo una lanzadera de información turística para que los destinos reciban más turistas…

Espero vuestras reflexiones en respuesta a todo este batiburrillo de pensamientos en los comentarios!


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