península de capachica

Hace no mucho se me ocurrió escribir un post con este tema, el Agua. Por unas y otras cosas no he podido ponerme hasta hoy, pero más vale tarde que nunca 🙂

Supongo que la mayoría de nosotros, o todos, sabemos que el agua es fundamental, imprescindible para la vida humana.

Mirad si no cómo se empeñan los científicos de la NASA y la Agencia Europea en buscar agua en Marte y otros planetas!!. En realidad es el primer paso de una vida orgánica (no sólo humana) y con permiso de los cactus -es un chiste muy malo, ya lo sé 😛 -.

Nuestros ancestros se empezaron a organizar de una manera más “consistente” o eficaz allá donde había una fuente de agua dulce. Así podían beber y cocinar con un esfuerzo algo menor. Esfuerzo que podían dedicar a otros menesteres, como la domesticación de animales, la agricultura (para todo esto se necesita agua a raduales), o salir a cazar, pescar, o emplear el tiempo en hacer fuego, en hacer pinturas rituales allí donde se refugiaban…
Uy, igual os estoy dando una chapa que no… perdón!

Hoy os quiero hablar de algo tan simple y tan maravilloso como es el Agua: ríos, lagos, mares, océanos…

El caso es que no sé qué es lo que tiene el agua, que aunque seamos “de interior” nos atrae, nos encandila o nos espanta (según cómo, dónde y en qué circunstancias), pero no nos deja indiferentes.

Yo en realidad lo que quería era reflexionar un poquito con vosotros acerca de esos lugares donde el agua es protagonista, y el efecto que produce en nosotros, en nuestra mirada, en nuestra vivencia del lugar, en nuestra imaginación… 

El mar!

Increíble en su totalidad, fastuoso incluso aunque no estés en la mejor costa del mundo. Malo tiene que ser dirigir la mirada a esa anchura que ocupa todo el horizonte y que a veces parece que se curva con el perfil de la Tierra, espejeando el color azul del cielo. Malo que no sientas que el mundo es grande y precioso, que nosotros somos pequeños, que te invade la calma, que la mente se vacía  para simplemente estar… Malo tiene que ser no sentir eso. Si no te pasa, a lo mejor es porque estás a otras cosas. No hay que dejar pasar estas sensaciones! 🙂

mar desde un acantilado con dos tonos de azul en el agua y una gaviota blanca en el centro

Mediterráneo en Mallorca, España

mar con varios tonos de turquesa en el agua playas de Benin

Grand Popó, Benín

contemplando el mar de Omán de aguas turquesas desde un acantilado

Costa Este de Omán

Los lagos y lagunas

Hermanitos pequeños del mar, generalmente en versión dulce… a veces muy muy pequeños frente a la otra inmensidad.

arco iris en el lago pangong agua

Lago Pangong, Ladakh (India)

No hace falta compararlos. Lo bueno de los lagos es su diversidad, los reflejos que son capaces de regalarnos (para la mirada, para la cámara…), su personalidad propia, sus orillas, su frescura y generalmente también su calma. De nuevo se puede encontrar un punto donde vaciar la mente. No hay que perdérselo tampoco 😉

puesta de sol en el lago tana en Etiopía agua

Lago Tana, Etiopía

laguna quenuccocha con agua turquesa y montañas al fondo

Laguna quenuccocha en Perú

Los ríos,calmos o bravos

Cada uno tiene su aquél, sobre todo si están medianamente limpios. Qué lástima, qué pena ver los ríos sucios, llenos de basura o de sustancias blanquecinas que flotan sobre su curso, ay, no… Los grandes ríos (y quizá algunos pequeños) tienen su propia historia, la que los humanos les hemos ido dando a base de “hitos históricos”, celebraciones, reinos, batallas (muchas batallas, demasiadas para mi gusto pero claro, los ríos son puntos muy estratégicos porque aportan tantos recursos…).

un pueblo del río niger con agua color gris porque refleja las nubes

Río Nïger, Mali

río arno a su paso por florencia con agua que parece humo por larga exposición

Río Arno, Florencia, Italia

A veces estar delante de uno de estos ríos es satisfactorio sólo por contemplar ése escenario del que tanto nos han contado, del que sabemos que han pasado tantas cosas allí, en ése punto. Otras veces, sencillamente las cosas están pasando en ése momento.

tercera catarata del Nilo con agua de color marrón

Río Nilo a su paso por Sudán

río amu daria en uzbekistán de agua color azul

Río Amu Daria, Uzbekistán

Las cascadas o cataratas

Saltos de agua que convierten incluso a los más modestos riachuelos en preciosidades verticales. Juegos de colores con la luz del sol, la fuerza del agua desplegándose ante nosotros y recordándonos que es mucho más poderosa de lo que aparenta. El ruido que nos hace vibrar el pecho. De nuevo la mirada se queda prendida en ése espectáculo. De nuevo imperdible.

panorámica de cataratas epupa con palmeras y rocas y el agua cayendo por un estrecho cañón

Cataratas Epupa, Namibia

atardecer en las cataratas victoria con el agua de color naranja por la luz del sol

Cataratas Victoria, Zimbawe

La lluvia, ay, la lluvia

La lluvia con la que la gente se deprime, o se alegra, o coge un puntito de melancolía… Lluvia fría, templada e incluso caliente (si conocéis el monzón, sabéis de qué os hablo). Nos activa los sentimientos y las sensaciones si nos exponemos a ella, sí o sí. Y es maravilloso ver cómo en un país o región donde la necesidad de agua es literalmente la llave de la vida, por ejemplo el Sahel, la gente baila bajo la lluvia cuando ésta por fin hace su aparición.

pareja andando por callejón muy estrecho de santa cruz con paredes pintadas de ocre planes en sevilla

Sevilla, España

Por todo ello, no olvidemos el agua, disfrutémosla y seamos responsables con ella y con sus numerosas formas. La importante no sólo es la del grifo… en realidad esta no puede existir sin todas las demás.


 

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