mysore

Mysore, en el estado de Karnataka, fue otro gran hito de aquél viaje al Sur de la India que tanto me gustó. Esta ciudad me sorprendió para bien, una vez más porque no tenía ninguna idea preconcebida y tan sólo sabía que era un lugar que según la Rough Guide que llevábamos (una guía que me encanta, aunque está en inglés), merecía la pena. 

Por el camino nos enteramos de que al día siguiente a nuestra llegada era domingo, y por tanto coincidíamos con la fiesta dominical que se montan en el Palacio del Maharajá, toma ya!!. Eso ya nos puso de buen humor, je, je…

Nos costó un poco encontrar un hotel de precio medio-bajo y que estuviera bien situado con respecto al Palacio y la parte vieja de Mysore, pero lo conseguimos. Eso sí… bueno, con sus “visitantes” en el baño, bastante calor, y en general más falta de higiene de la que nos pareció en un primer vistazo. En fin, sólo serían un par de noches, si no recuerdo mal. El hotel era el S.C.V.D.S., en Sri Harsha Road.

templete en glorieta con rickshaws circulando en mysore

¿Qué se puede ver y hacer en Mysore?

Pues en este par de días largos a nosotros nos dio tiempo a dar un buen garbeo por su bazar, visitar el Palacio del rajá o maharajá, de día y por supuesto en la noche festiva del domingo que luego os cuento, y subir a la colina de Chamundi, un lugar sagrado. Empecemos por ésta…

La colina de Chamundi, o Chamundi Hill domina a Mysore desde las alturas.

Se puede subir andando, que es como lo hacen los peregrinos, o en bus desde el centro de la ciudad (cosa que hicimos nosotros, dejando el paseo para la bajada, que hacía mucho calor!! :D). Bueno, también en taxi, pero ahí ya cada uno…

Aquí está el templo Chamundeshweri dedicado a la deidad escogida por los rajás de Mysore, la diosa Chamundi o Durga, que encarceló al demonio búfalo Mahishasura.

Justamente el día que subimos era la “fiesta mayor” del templo, así que fue inmejorable porque estaba lleno de vida, la gente haciendo cola para pasar a ver a la diosa (y nosotros entre ellos), todo lleno de puestos de ofrendas y viandas, etc. Prácticamente no había más turistas (o ninguno más), aparte de nosotros. De lujo!! 🙂

templo de mysore

Vista del templo con la Gopura, o torre, que mide unos 40 m. de altura

puesto de ofrendas de cocos y flores en mysore

Entramos al templo, para el que hay que descalzarse (como siempre) y dejar los zapatos en un pequeño recinto para que los cuiden (1 rupia), y pagar la entrada al templo (los extranjeros pagamos mucho más, como siempre también).
Entonces se inicia un recorrido marcado por la propia cola de los peregrinos. Todo muy organizadito pero como vas con ellos, no es lo mismo que si fuera un tour para turistas. Puede ser también que ése día concreto, por ser festivo y haber gran afluencia de gente, fuera así.

Una vez llegados a la diosa, nos encontramos con que ésta es una figura de oro macizo, casi sepultada en las ofrendas que los peregrinos hacen llegar y dan a los sacerdotes que custodian a la misma. Sacerdotes con una pinta de “guardas de seguridad” que a mi no me cayeron bien, pero no nos dijeron nada, todo hay que decirlo.

Justo antes de ver a la diosa se pasa por delante de unos pies labrados en un metal que podría ser plata, que están sobre una gran base de piedra. Aquí se detienen los fieles a dejar flores y otras ofrendas. No sé qué significaban :S

mujer y sus hijos poniendo ofrenda en altar con pies de plata en mysore

Ah! durante la espera, fuimos amenizados por la compañía de esos monos que abundan en India y con los que hay que tener cuidado… los babuinos!!!

Después de ver a la diosa, sobre todo las mujeres, iban a beber a una fuente cuyas aguas repartía otro sacerdote (supongo que es agua bendita), y se sentaban un rato en una especie de patio que había allí mismo.

hombre dando pan a mujeres con saris en templo de mysore

Fuera del templo, justo al lado, estaban preparando una procesión… aunque no llegamos a verla “arrancar”.

dios de cobre con forma de león en templo de mysore

Después de dar toda la vuelta al templo, y en vista de que el calor apretaba bastante, decidimos emprender la bajada de la colina por el camino de los peregrinos, en buena parte con escaleras a veces artificiales y en otros tramos aprovechando las rocas de la colina, y con muy buenas vistas de todo el valle y la ciudad. Eso sí, en los tramos en que el camino se estrecha, ojo con lo que tenéis delante porque nos topamos con un gran número de telarañas que cruzaban el camino y sus moradoras con una pinta “temible”… yo diría que había alguna que otra Viuda Negra!!. La gente las evitaba, muchas veces estaban más o menos a la altura de la cabeza, y la verdad es que llegamos a emparanoiarnos un poquito con esto,  ja, ja.

grupo de niñas con uniforme azul subiendo al templo de mysore

En este camino hay una importante parada que hacer, y es el gran Nandi o toro sagrado, muy venerado en todo el Sur de India. Dicen que éste es el más grande tallado en una sola pieza de granito negro (luego está el más grande en otro material, etc., etc.). Tiene 5 metros de altura y desde luego es impresionante.

dios con forma de toro en piedra negra con collares de flores en mysore
Justo al lado se venden reproducciones de éste, Ganesh y los lingam de Shiva en materiales más baratos, claro, y un sacerdote custodia un templete. El señor nos estuvo mirando cómo hacíamos fotos al Nandi y nos invitó a acercarnos para bendecirnos y por supuesto llevarse alguna rupia.
No recuerdo bien cuánto tardamos en bajar la colina, un par de horas quizá, pero desde luego es un básico que no hay que perderse.

El mercado o bazar de Mysore

Nos gustó también mucho. Se trata de un dédalo de callejones tranquilos (quizá por la hora porque fuimos en una de esas tardes), con la organización de las mercancías muy visible, y las gentes bastante simpáticas y acogedoras. Bueno, nos iban preguntando de dónde éramos y al decir “Spain”, salían con nombres tan peregrinos como Miguel Bosé, Ricky Martin, Raúl… ya sabéis que estas cosas pasan, incluso en los sitios más lejanos :S
La parte de las flores (algo que se consume muchísimo, se utiliza para todo: ofrendas, adorno personal y del hogar diario), la de los polvos de colores para teñir ropas, los cocos y otras fruta, verduras, etc.

puesto de tintes de colores en mysore

puestos de cocos en el mercado de mysore

puesto de flores con niño vendedor en mercado de mysore

Oh! lo olvidaba! dos mercancías por las que Mysore es famosa, es el incienso y la seda. El primero, se puede ver cómo se fabrica en el mismo mercado (y por supuesto comprarlo). La segunda, hay tiendas de saris de seda que después de regatear se pueden quedar a muy buen precio, y muchas de las calles del centro de la ciudad. No compré ninguno de estos dos artículos, pero doy fe de ello 😉

El Palacio del Maharajá de Mysore

Y llegamos al lugar más curioso y famoso de la ciudad… el Palacio del Maharajá. El palacio fue acabado por el 24º Rajá Wadiyar, en 1912, en el mismo lugar donde estaba el viejo palacio de madera que se incendió en 1897. Tiene 12 templos alrededor, y 6 entradas al complejo.

palacio del maharaja de mysore

Nos fuimos una mañana para allá, y junto con los visitantes locales y extranjeros pasamos los controles de taquillas y policía (te miran las mochilas), y entramos en el recinto. El palacio por fuera tiene una estética bastante parecida a lo que se puede uno imaginar cuando oye hablar de un palacio como éste, pero el interior es otra historia. Eso sí, prohibidísimo y controladísimo el tema de las fotos (sólo el interior). Como os decía, su interior es una mezcla de estilos decorativos desde el Art Noveau hasta el Rococó. Pensad en la época. Creo que este rajá era el típico que viajó o fue a estudiar a Inglaterra, Francia quizá, y se encaprichó de todos estos estilos que para él serían exóticos.

palacio de mysore con bombillas

Mientras dábamos una vuelta por sus jardines, observamos cómo los “operarios” (tipos trepando por frágiles escaleras en la fachada) revisaban y probaban las bombillas que recubren la fachada en su totalidad. ¿Y esto?? Esto es parte de la fiesta que todos los domingos se monta en el palacio, je, je. ¿En qué consiste?

puerta del palacio de mysore con fila de escolares pasando delante

El palacio abre sus puertas justo antes de que se ponga el sol -es la puerta principal, por cierto, distinta de la de las visitas-, y permite la entrada libre a todo el que quiera. Acuden tanto los habitantes de Mysore, como los peregrinos y los extranjeros que andan por allí.

niñas mirando a cámara en mysore

Junto con ellos, vendedores de globos y golosinas infantiles pululan por aquí y por allí. Es como una feria, pero provisional.
A la hora convenida se realiza el “encendido de luces”: 5.000 bombillas se encienden a la vez! Es todo un espectáculo, y las reacciones de la gente también. Justo medio minuto después, una banda de música (militares), toca el himno de India -nos lo dijo alguien que teníamos al lado porque no teníamos ni idea de “qué canción” era esa- y algunas piezas más, tipo pasodoble. El recinto cierra media hora después del encendido. Creo que es la fiesta más breve a la que he asistido jamás, ja, ja, pero nos lo pasamos genial!.

palacio de mysore iluminado por miles de bombillas


 

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