Rishikesh, la capital del yoga entre sadhus, templos y ashrams

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Por Alicia Ortego

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Los Beatles estuvieron en un ashram cercano a Rishikesh. El río Ganges pasa por Rishikesh igual que pasa por la cercana Haridwar. En Rishikesh hay templos con cuevas para meditar, playas discretas donde bañarse en las aguas sagradas aun no siendo hinduista y puentes colgantes que te recuerdan al cercano Himalaya ¿Quieres descubrirla conmigo?

Rishikesh: cuna espiritual a orillas del Ganges

Me despierto con el sonido del Ganges. Bravo, corriendo junto al hotel. He salido a la terraza y he visto a unos monos en los tejados de al lado. Parece que está saliendo el sol, lo que es casi increíble!

[Primera anotación de mi diario de viaje en Rishikesh]

Tengo que confesar que Rishikesh no me impresionó tanto como Haridwar. Las cosas como son. Me gustó, pero fue como una continuidad de la primera que tanto me había sorprendido. En Haridwar encontré y sentí algo mucho más intenso. Si no sabes cómo es esta, o a qué me refiero, te invito a leer el artículo que he dedicado a Haridwar.

Así que o yo soy rara, o bien es porque mucha gente visita sólo Rishikesh, que es la más famosa de las dos ciudades. Parece que, por eso, esta es la que te tiene que gustar más. Reconozco que me generó cierto conflicto (ya superado, ji, ji).

Por qué Rishikesh es tan visitada

Situada a los pies de los Himalayas y bañada por las aguas sagradas del río Ganges, Rishikesh es mucho más que una ciudad. Es un epicentro espiritual con una historia que se remonta a miles de años.

Su nombre, que se traduce como «Señor de los Sentidos», es un reflejo de su profunda conexión con la espiritualidad hindú y la búsqueda del autoconocimiento.

Desde tiempos inmemoriales, Rishikesh ha sido un destino predilecto para sabios, yoguis y peregrinos que buscan la iluminación y la paz interior. La mitología hindú la asocia con varias leyendas.

hombres y una vaca en la orilla del río rishikesh india
Peregrinos y vaca junto al Ganges en Rishikesh

Se cree que aquí el Señor Rama realizó penitencia después de derrotar a Ravana, y que el Señor Lakshmana, su hermano, construyó un puente de yute para cruzar el Ganges, dando origen a la denominación de «Lakshman Jhula». Otro relato popular narra cómo el sabio Raibhaya Rishi llevó a cabo severas austeridades en la orilla del Ganges, lo que llevó a la aparición de Hrishikesh, una manifestación del Señor Vishnu.

sadhus en los escalones ante el río rishikesh
Ghats a la orilla del Ganges en Rishikesh

Si bien su fama como centro de yoga y meditación se disparó a mediados del siglo XX, especialmente después de la visita de los Beatles en 1968 al ashram de Maharishi Mahesh Yogi, la esencia espiritual de Rishikesh ya estaba arraigada.

A lo largo de los siglos, innumerables ashrams y templos han surgido en sus riberas, cada uno con su propia historia y significado. Estos lugares sagrados han servido como centros de aprendizaje, refugios para la meditación y puntos de encuentro para aquellos que buscan una conexión más profunda con lo divino.


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Dónde alojarse en Rishikesh

Yo sólo puedo hablar de mi experiencia, así que te cuento que llegamos a Rishikesh siendo noche cerrada. Nuestro alojamiento fue el Divine Resort.

Este lugar, bonito y muy cuidado, estaba regentado por un tipo realmente curioso. Todo un personaje que parece un patriarca gitano con su look ecléctico, su melena rizada y sus gestos.

Nos recibió con una kata, un pañuelo de seda de color blanco que utilizan los budistas tibetanos para dar la bienvenida a alguien. También se lleva como ofrenda al templo. A mí eso ya me conquistó, significaba que estaba mucho más cerca del Himalaya de mis sueños 🥰

Pero además el hotel se encarama en la ladera de la montaña y tiene unas vistas espectaculares del río Ganges y los puentes de la ciudad, enormes.

rishikesh en la noche con las luces reflejándose en el río
Río Ganges desde el Divine Resort de Rishikesh

Qué ver y hacer en Rishiskesh

Si te preguntas qué ver y hacer en Rishikesh en uno o dos días, te lo resumo aquí y luego te cuento mi experiencia:

  • Recorrer sus calles estrechas y laberínticas en Tapovan, el centro.
  • Visitar sus templos, en especial el Sri Trauanbakshwar.
  • Descubrir su street art o «arte callejero».
  • Recorrer el barrio de los ashrams junto a la orilla del Ganges.
  • Presenciar la Ganga Aarti o Ceremonia del Fuego
  • Meditar en una cueva sagrada junto al Ganges.
babuino con su bebé en la barandilla del balcón mirando al río
Un babuino con su bebé en la barandilla de mi balcón de Rishikesh
puente colgante sobre río ganges en rishikesh
Uno de los puentes de Rishikesh que cruzan el ancho Ganges

Tapovan, el centro de Rishikesh

El centro o casco histórico de Rishikesh, por llamarlo de alguna forma, es un pequeño laberinto de calles calles estrechas, algo oscuras y llenas de tiendas. Un bazar asiático, no cabe duda, por el que circulan tanto personas como vacas.

En realidad esta arquitectura la encuentras también al otro lado del río, donde está el hotel mencionado.

señores andando por los callejones estrechos de rishikesh uno lleva ropa blanca manchada de polvo rojo
Peregrinos bajando por una callejuela de Rishikesh

Cruzando el gran puente colgante, enorme y colorido, que lleva directamente a Tapovan, el distrito más popular, conviene parar a ver las vistas y hacer fotos. Igual que los visitantes locales.

Rishikesh
Cruzando el gran puente colgante de Rishikesh

Templo de Sri Trauanbakshwar

El protagonista de Tapovan es un gran templo que se alza en varias terrazas, el Sri Trauanbakshwar.

De él emerge un sonido de las campanillas, constante, casi rítmico. Esto es así porque la tradición manda que los peregrinos suban todos los pisos haciendo sonar las campanillas a su paso.

templo con 11 plantas las últimas en una torre en rishikesh
Templo Sri Trauanbakshwar de Rishikesh
vendedor de periódicos en una calle de rishikesh
Gente junto al gran templo de Rishikesh

A la derecha del templo, una calle abre el camino. Tranquila, casi vacía, es una hora de calor y los que saben, saben que no hay que andar por la calle si no es necesario.

Comercios de todo tipo, incluidos masajes ayurvédicos o lectura de los chakras, se suceden. Hacia el final, un edificio que bien pudo ser un palacio, o acaso un templo, con delicadas pinturas que aún se adivinan.

hilera de botellas de soda cada una con un limón natural encima en rishiskesh
Venta de refrescos con lima en Rishikesh
puesto de momos y sandwiches pintado de verde con un chico pasando por delante en rishiskeh
Puesto de momos y bocadillos en Rishikesh
fachada de palacio indio antiguo en rishikesh
Palacio antiguo de Rishikesh

La calle continúa en ligero ascenso, convirtiéndose en camino entre zonas de bosque. Sólo hay algún puesto de chai (té con leche y especias), y gente que mira sonriendo y pidiendo que te hagas una foto con ellos.

mujeres posando para la cámara con vestidos coloridos en rishiskesh
Mujeres en Rishikesh

Street Art (arte callejero) en Rishikesh

Fue en ese camino donde me di cuenta de que en Rishikesh hay una buena muestra de street art, y reconozco que me sorprendió un montón. No me imaginaba encontrar algo así en una ciudad de fama tan espiritual.

Una pincelada de modernidad, de sensibilidad distinta, traída de Occidente, se integra en todo lo demás. En esa realidad de sadhus, saris, vacas y monos. Y le sienta bien.

Al principio encontré pequeñas intervenciones en paredes, a veces en alguna tabla de un cobertizo junto a un paisano echándose la siesta… Luego ya vi algunos murales de tamaño mayor, pintados en los edificios ajados por la humedad.

Al volver del viaje, busqué información en Internet y me encontré con que se había celebrado el Rishikesh Street Art Festival,  así que no estaba equivocada. Después he visto que ha habido más ediciones. Como siempre en estas iniciativas, la idea tiene que ver con sacar el arte a la calle, a la vista de todos. Una forma de enriquecer la vida.

hombre durmiendo la siesta en una plataforma de madera y un grafiti de un chico como mirándole en rishikesh
Intervención de street art en Rishikesh
gran mural pintado en una fachada con dibujo de un pie andando en rishikesh
Mural de street art en Rishikesh
mural de un niño sonriente y un babuino al lado subido a un muro rojo en rishikesh
Un mural de Rishikesh

De camino al Ganges

Y seguimos andando, y cada vez hay más sadhus sentados en los bancos de piedra, entre los peregrinos.

Cada vez me siento más en un cuento, sobre todo cuando no pasan coches pitando y se hace el silencio. Miro los caminos verdes y los árboles sagrados señalados con telas de color rojo que se sitúan a mi derecha. También estoy pendiente de los monos que cuelgan de los árboles, bajan a la carretera, y parecen tranquilos aunque todo el mundo sabe que no lo son.

dos sadhus ancianos sentados en un banco mirando a la cámara en rishikesh
Sadhus sentados en un banco de Rishikesh
gran árbol con cintas rojas de tela atadas en sus ramas y tronco en rishikesh
Árbol sagrado de Rishikesh
bicicleta apoyada en un banco y al fondo pequeño puesto de comida con clientes en rishiskesh
El camino que nos lleva al río Ganges en Rishikesh
babuino muy de cerca con cara negra y pelos blancos en rishiskesh
Uno de los babuinos de Rishikesh, siempre atentos a lo que puedan pescar

Nos tomamos un chai, mi primer chai. El tipo es de lo más simpático, y la bebida es deliciosa. Me convierto en una fan declarada de este té con leche y especias que van del cardamomo a la pimienta negra, pero que no pica.

hombre sirviendo chai en un vasito de plástico en rishikesh
Preparando un vaso de chai en Rishikesh

En ese rato, unas mujeres me piden que les haga una foto con una de las vacas que hay frente al templo de Shiva. Realmente se las ve ilusionadas así que no quiero decepcionarlas.

dos mujeres con sari posando sonrientes con un ternero en rishiskesh
Mujeres, vaca y templo de Shiva al fondo – Rishikesh

Barrio de los Ashrams

Bajamos por una calle mucho más transitada y el sueño relajante queda atrás. Nos vamos hacia el Ganges y el barrio de los Ashrams (centros de retiro, yoga y meditación). El ambiente se va cargando de color, aromas y actividad.

mujeres y hombres bajando por una calle de rishikesh
Gente andando por una calle del barrio de los Ashrams de Rishikesh
Rishikesh
Un hombre leyendo en el barrio de los ashrams de Rishikesh

Hacemos tiempo entre ghats, vacas, sadhus y hippies. Rickshaws y coches, montones de basuras, vendedores de polvos de colores. No hay mucho que contar de este barrio, más que este es el centro neurálgico de la movida espiritual, y hay que dejarse llevar por sus rincones, además de ir con un poco de tiempo para ver la ceremonia del Ganga Aarti.

mujeres con sari, motos y vacas por una calle de rishikesh y al fondo el río ganges
Bajando hacia el río Ganges por una calle de Rishikesh
Los Beatles estuvieron en un ashram cercano a Rishikesh. El río Ganges pasa por Rishikesh igual que pasa por la cercana Haridwar. En Rishikesh hay templos con cuevas para meditar, playas discretas donde bañarse en las aguas sagradas aun no siendo hinduista y puentes colgantes que te recuerdan al cercano Himalaya ¿Quieres descubrirla conmigo? rishikesh

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Ganga Aarti o ceremonia del fuego en el Ganges

Aunque ya habíamos visto una ceremonia del fuego en Haridwar, aquí teníamos una nueva oportunidad para ver una ceremonia del fuego en el Ganges. Para verla hay que entrar en un ghat, en concreto el ghat Triverti.

Los ghat (pronunciado gat) son escaleras o espacios abiertos junto a los ríos, lagos o estanques sagrados, donde se realizan los rituales y ceremonias hindúes. En el caso de Rishikesh, están como parcelados y hay vallas que los dividen. Debes saber dónde se celebra la ceremonia cada tarde-noche y acudir un rato antes para poder conseguir un buen sitio. También debes saber que hay que descalzarse al entrar, aunque luego tengas que atravesar varios patios y/o edificios antes de llegar a la orilla.

estatua enorme del dios hanuman con cabeza de mono en rishiskesh
Dios Hanuman en el Ghat Triverti de Rishikesh

Nos encontramos con un Ganges muy muy crecido, por ser verano y por tanto época de monzón. Tanto, que tapaba buena parte de los escalones o ghats. Encontramos un lugar con los pies casi en el agua, y nos disponemos a esperar. El sol iba cayendo, semi oculto por las nubes. La gente iba llegando.

hombre mayor vestido de blanco haciendo abluciones en el río Ganges en rishiskesh
Hombre haciendo abluciones en el ghat de Rishikesh

Reconozco que Haridwar puso muy alto el listón, pero esperaba una experiencia similar a la de la noche anterior.

Unos jóvenes vestidos de naranja empiezan a cantar de manera hipnótica y con buena voz. Sus cantos se oyen muy lejos gracias al equipo de sonido que utilizan.

joven vestido de naranja cantando ante un micrófono en rishikesh
Comenzando la ceremonia cantando – Rishikesh
Rishikesh
Mujeres en la ceremonia Ganga Aarti de Rishikesh
mujeres con sus lamparillas para ponerlas en el agua del ganges en rishikesh
Momento de la ofrenda en la Ganga Aarti de Rishikesh

Se celebra cada atardecer en los ghats (escalinatas) del río. Los horarios pueden variar ligeramente según la estación del año y la puesta de sol, pero generalmente tiene lugar entre las 18:00 y las 19:00 horas.

Durante la ceremonia, jóvenes monjes del ashram, ataviados con túnicas tradicionales, realizan una serie de rituales coreografiados. Estos incluyen:

  • Cantos devocionales (bhajans y mantras): La música y los cánticos crean una atmósfera envolvente y meditativa.
  • Ofrendas de fuego (aarti): Es el elemento central. Los monjes sostienen grandes lámparas de aceite con varias mechas encendidas, moviéndolas en círculos rítmicos. La luz del fuego simboliza la disipación de la oscuridad y la ignorancia.
  • Incienso y flores: Se quema incienso y se ofrecen pétalos de flores al río, simbolizando la purificación y la gratitud.
  • Toque de campanas y caracolas: El sonido de las campanas y las caracolas crea una vibración sagrada.

En el el momento de la ofrenda. Quien más y quien menos prepara su hoja, cesta o pequeño recipiente con una vela, flores y azúcar (diyas), para echarla al río.

La gente, sobre todo mujeres con sus coloridos saris, presentan caras risueñas, sonrisas. Los de la primera fila ayudan a acercar las ofrendas de los que están atrás. Es un acto de comunidad.

Y casi súbitamente todo termina y cada cual se va a lo suyo.

Nosotros, a dar una última vuelta nocturna por las calles de Rishikesh. Calles oscuras, apenas sin luz eléctrica en muchos puntos. Avanzamos a tientas entre vacas tumbadas, bultos negros que apenas se distinguen.

chico sonriente en su puesto de chapatis con ollas humeantes en rishiskesh
Puesto de comida en la noche de Rishikesh
puente de rishikesh por la noche con una moto pasando
Cruzando el Ganges por la noche en Rishikesh

Planazo nocturno en Rishikesh: cenar en el Vanprast Ashram por un precio irrisorio. Este Ashram se puede visitar, pero está prohibido hacer fotos en el interior.

Un Ashram como este consiste en una serie de edificios bajos donde se alinean las habitaciones de los que pasan allí una temporada. Recuerdo habernos parado ante un templo en el patio principal. La música nos atrajo y allí nos quedamos. Un lugar muy tranquilo, Rishikesh, según en qué rincón te muevas.

Meditar en una cueva junto al Ganges

Una de las cosas que se pueden hacer en Rishikesh es ir a meditar un poco. Nosotros empezamos el día así, cogiendo el coche para ir a un ashram pequeño junto al Ganges, muy cerca de la ciudad: el Vashista Guha.

Aparte de algunos sadhus que viven allí, no había nadie más. El verde de las laderas himaláyicas me sorprendió, bajo la luz del sol que por fin se dejaba ver.

sadhu cogiendo agua de una fuente cerca de rishikesh
Shadu cogiendo agua en el ashram – Rishikesh

Al lado había un puente colgante por el que transitan los burritos cargados de arena de la orilla del Ganges. De nuevo encontraba una imagen himaláyica.

tres mulas cruzando un puente colgante y de fondo la selva en rishikesh
Puente colgante – Rishikesh

Al final del camino de piedra, entre enormes árboles, está la cueva sagrada. Dentro, un lingam de Shiva en un pequeño altar con velas. El resto todo oscuro.

Nos sentamos en el suelo tratando de encontrar comodidad suficiente, piernas cruzadas, y nos sumimos en el silencio y la oscuridad.

La meditación consiste en dejar la mente en blanco, no pensar en absolutamente nada. Para ello, hay que concentrarse en la respiración, rítmica y reposada, de dentro hacia afuera. Suena fácil pero no lo es. Eso sí, cuanto más lo consigas, y más rato, más cerca estarás de la iluminación, la paz contigo mismo y por tanto con el mundo.

La explicación que acabo de destacar es un poco burda, pero más o menos es lo que viene a ser eso de meditar e iluminarse. Al menos, encontrarte con tu interior. O por lo menos, relajarte realmente.

Después probamos la aguas del Ganges en la playa contigua. Junto a los burros que iban y venían cargados y descargados con su arena.

Consejo para un baño en el Ganges: olvida el bikini, no es decoroso y eso en India es importante, tanto como en muchos países musulmanes.

pequeña playa de arena blanca en el ganges y ladera de montaña cubierta de selva en rishikesh
Río Ganges en Rishikesh

Espero que este artículo sobre Rishikesh te sirva para hacerte una idea de qué ver y hacer en una de las ciudades más sagradas de India. Si tuvieras que elegir por falta de tiempo, yo priorizaría Haridwar, pero sin desmerecer a Rishikesh.

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6 comentarios en «Rishikesh, la capital del yoga entre sadhus, templos y ashrams»

  1. Me ha encantado este post. Jope, me ha gustado muchísimo. Gracias. No suelo entrar en los post de India de casi nadie, y menos los de esta zona, porque los nativos son la repera y se venden a los turistas. Venden la religión y todos pican. Luego lees unas cosas que son un poco de llevarse las manos a la cabeza. Y si tengo que comentarlas… es como hacer correcciones, y me siento estúpida, y seguro que el autor también piensa que lo soy, claro.
    Yo se lo digo a todo el mundo porque para mí fue maravilloso encontrarla, soy devota de Mata Amritanandamayi Devi desde hace diez años. ¿Hinduista? me da igual el nombre, según el gobierno de India no, porque no nací allí. Pero sigo una filosofía y unos preceptos: me levanto al alba para hacer el Árchana, estudio el vedanta, hago seva todo lo que puedo en las formas que me son posibles (el seva es trabajar a cambio de nada), un porrón de cosillas que son más raras que un perro verde para cualquiera pero que ya a estas alturas me parecen tan normales. En 2013 quise renunciar y quedarme en el ashram para siempre, lo que viene siendo meterse a monja de toda la vida, pero hay unos requerimientos que en ese momento no me eran factibles.
    Ahora leo un post de alguien que va con los ojos abiertos y sin pensar: «voy a ver un sadhu al lado del Ganges» «y voy a ver las vacas sagradas» y ese tipo de cosas manidas que en el fondo son una ficción montada como un espectáculo.
    Has visto ascetas de verdad que se han alejado de la gente porque están en un nivel muy alto del camino espiritual. Están a lo suyo, pero están más aquí y ahora que nadie. No necesitan a las otras personas, es más, les molestan, porque es ruido de mentira, es lo que se llama «maia», la «ilusión». Mediante la meditación, como bien has expuesto, retiras todo lo que no es real. Te concentras en la realización de Dios, es decir, en comprender que eres Uno con todo, que solo existe la esencia y que esa esencia conforma el Universo. Todo lo demás es mentira, nos lo hemos inventado nosotros.
    Esto es la teoría. Ya me has visto y no tengo pinta de sadhu, eh? la práctica es muy complicada y el camino largo.
    Te felicito por el post y gracias por dejarme explayarme en tu espacio.
    Un abrazo. O mejor, Ohm Namah Shivaya.

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  2. ¡Genial post, como siempre Ali! La verdad es que a mí me costaría entender todo esto porque la religión/forma de vida/ creencias varias no son mi fuerte, pero sí admiro a quienes llevan con consecuencia sus pensamientos y pretenden hacer de esto un mundo mejor.
    ¡Es un viaje que me apetece hacer muy mucho y contigo estoy aprendiendo un montón!
    Muaaa

    Responder
    • Muchas gracias guapísima!! estamos igual, je, je, no son mi fuerte pero realmente es admirable saber renunciar a tantas cosas, aunque algunos parten de poco que renunciar, muchos otros no.
      Altamente recomendable este viaje, me alegro de que estés aprendiendo tanto!!!
      Besazos!!

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