ruta del okavango

No son raras las ocasiones en que etiquetamos a otra gente según cómo viaja. Supongo que es la traslación de “dime con quién andas y te diré…”.
No estoy muy de acuerdo con ello, aunque hace años quizá sí pecara de ese tipo de prejuicios.
Me voy a explicar, aun a riesgo de perder algún que otro lector.

Botswana

La pregunta: ¿Y tú, cómo viajas?

A menudo me ocurre que cuando me preguntan por alguno de los últimos viajes que he hecho, me sorprendo a mí misma empezando por una disculpa: verás, fui con una agencia, en grupo, desde España… y sigo con “no es una agencia convencional, es una de esas que llaman “de aventura”, grupos pequeños, sin prisas, sin lujos” (más disculpas, al fin y al cabo). Algunas veces el interlocutor responde con un “ah”, y su tono de voz y de interés decaen. Creo que se decepcionan. O a lo mejor soy yo quien lo percibe así.
¿Por qué me pasa esto?

¿Y tú, cómo viajas?

Hay muchas formas de viajar, y creo que cada uno elige la que más le convence, conviene, y se puede permitir en cada momento (tiempo, dinero), según las circunstancias, según su carácter-personalidad, o según el destino sencillamente.
La mayoría son lícitas, si son respetuosas con el destino y sus gentes, y si la persona aprovecha la experiencia de viajar.

PaisDogon

Andando por la falla de Bandiagara, País Dogón, Mali


Creo que lo importante es eso, aprovechar la experiencia de viajar, porque con ello se aprende, se comprende el mundo en el que vivimos, las gentes que lo habitan, el por qué de situaciones y problemáticas que se cruzan en el camino incluso del día a día. Si uno aprovecha el viajar, probablemente se haga más cauto a la hora de hacer veredictos contra determinados países, contra determinadas culturas. Mirarás de otra manera a esa gente. Quizá, incluso, mires de otra manera a tus vecinos, amigos, familiares, etc. Sólo si lo aprovechas…

cómo viajas

Viajando con la familia y amigos, en un barco griego, en algún lugar del Mediterráneo. Verano de 1975. Yo estoy sentada en el banco, dando la espalda a la cámara. Foto de Nicolás Ortego, mi padre.

cómo viajas

Atenas, 1988


Viajar implica trascender lo que nos llega de los medios de comunicación en el sentido más amplio de la palabra, incluidos los blogs como éste. Verlo con tus propios ojos, vivirlo, sentirlo, contrastar, comparar, sacar tus propias conclusiones de la fuente directa.
Yo lo siento, pero para mi viajar no es ir a una playa a tirarte a la bartola, o ponerte hasta arriba de cubatas en una lastimosa imitación de lo que se supone que es “la vida de los ricos” (el dinero sale del bolsillo sin más esfuerzo que el del acto de sacarlo). Aunque se haya cruzado “el charco”, o “los charcos”.

Me estoy desviando, disculpad… yo quería hablar de las formas de viajar, haciendo un pequeño análisis de algunas, y declarando mis preferencias. De paso, mi “historial” de viajera.

En solitario

Creo que ésta es la forma de viajar que más se dignifica, a la que más se atribuye un “pedigrí” que en parte entiendo, pero que pienso que no es infalible porque no todos los que lo practican, por el mero hecho de salir solos de su país, pueden arrogarse dicho pedigrí. Yo creo que viajar en solitario es un acto de valentía, más en la sociedad adormecida en la que vivimos desde hace unas décadas (hablo de España). Valentía personal, y social. Insisto, no todos los que viajan solos ejercen esta valentía.

En mi caso particular he tanteado algunas veces, y cautelosamente, esta forma de viajar. La primera vez me gustó mucho, me quedé muy a gusto, pero la segunda vez no… y no porque me ocurriera algo concreto, sino porque quizá no lo había preparado, no era el momento, o qué sé yo.

Disfruté del viaje pero no fue tan pleno como el anterior, y eché de menos compañía. En general no opto por viajar sola porque no me apetece viajar sin compañía y lo que eso supone: no tener con quién compartir impresiones (además de gastos), comentar, charlar, reír, apoyarse, reforzarse, e incluso defenderse. Hago muchas cosas en solitario en mi vida y quizá eso sume puntos al hecho de no querer viajar sola durante mucho tiempo. No obstante, lo seguiré haciendo en las escapadas esporádicas que hago, de una semana o poco más, porque es una buena experiencia.

Con amigos y/o pareja

Sin nada más que el avión reservado, o como mucho una primera noche de hotel. Esto es lo que prefiero.

Quizá porque viajé así con mis padres y hermanos desde mi más tierna infancia -como podéis ver en la foto anterior- y hasta los 16 años. Entonces, por razones de presupuesto, íbamos en coche y con tienda de campaña, alternando con ferry si era necesario y alguna que otra pensión. Recorrimos buena parte del Mediterráneo, incluyendo Túnez, el norte de Argelia, o llegando a Yugoslavia (entonces se llamaba así) y Turquía. Aprendí a moverme entre idiomas extraños, a usar mapas, a perderme en las calles del Estambul de finales de los años 80 y no tener ni idea de para dónde tirar mientras caía la noche, a ponerme nerviosa por esta u otras situaciones, a pasar controles policiales o del ejército con mucha paciencia en determinadas fronteras, a desplegar recursos personales para entenderte, y sobre todo aprendí que viajar no es tan difícil como algunos creen, y a que el mundo no es hostil como lo pintan en los telediarios si no todo lo contrario, y a que lo que está en los libros de texto es muy relativo. Cuando tuve recursos propios, viajé a India (dos veces), Nepal, Guatemala, Irán, Marruecos… aparte de otros destinos europeos. Alguna “amistad” se rompió en esos caminos, pero realmente es la mejor experiencia, además de económica, que he tenido en viajes. Por diversas circunstancias, no es la que puedo disfrutar ahora.

cómo viajas

En el oasis de Nefta, Túnez. 1980. Foto de Nicolás Ortego.

En viaje organizado, pero “con condiciones”

Las que he comentado al abrir el post: grupos no demasiado grandes, destinos no convencionales, entre 21 y 24 días de duración, sin lujos ni comodidades. Pero sí, vas con gente que no conoces (un riesgo a asumir), con un programa que puede flexibilizarse pero no deja de ser un programa, con transporte y alojamiento resueltos, pagando más por un viaje que por tu cuenta costaría menos (según destinos, y según si vas solo o acompañado).

Este es el tipo de fórmula por la que he optado en los últimos años, cuando empecé a no coincidir con los amigos viajeros de antaño, por destinos, número de días, dinero o circunstancias familiares. Sé que renuncio a muchas cosas, pero también gano otras, principalmente: conocer gente buena e interesante y acceder a destinos y rincones que quizá no iría fácilmente por la limitación de tiempo o la no coincidencia en gustos con otros. Así he viajado a Mali y Burkina Faso, Uzbekistán-Kirguizstán-China (Kashgar), Etiopía, Camerún, y principalmente por no viajar sola, también a Birmania y Vietnam (destinos para mi mucho más fáciles y económicos que los anteriores).

TashRabat

Tash Rabat, Kirguizstan

En viaje totalmente organizado:

Con todas las visitas, horarios de vértigo, grupos grandes para que les salga muy rentable a los empresarios que los organizan… Lo hice una vez para ir a Egipto, con una oferta (afortunadamente el grupo no pasaba de 12 personas, era temporada baja). Menos mal que fueron sólo 7 días y de ellos 3 en El Cairo a nuestro aire (aunque nos bombardearan con opciones de excursiones totalmente organizadas, no fuera a ser que nos sintiéramos huérfanos, no fuera a ser que volviéramos con dinero en el bolsillo, etc.).

Me cabreé muchas veces y me quedó claro que “viajar a golpe de pito y tras el banderín”, no es lo mío porque así, mirando el reloj para no pasarte de hora y teniendo que bregar con un programa tirano y nada respetuoso con los viajeros o turistas o como queráis llamarles, sencillamente no puedo. No voy a decir más sobre este tipo de viajes, y en cualquier caso trato de respetar a los que optan por esta manera de viajar, esperando que ellos sean respetuosos con los lugares y gentes que visitan… sabiendo que también hay viajeros que van por su cuenta, solos o acompañados, que no ejercen dicho respeto.

Bueno, ya sabéis cómo he viajado a los destinos que voy publicando y compartiendo por aquí, principalmente porque siento la necesidad de escribir y porque creo que siempre es bueno aportar inspiración, comprensión y empatía, que tanta falta hace en las secciones de Internacional de los telediarios y otros medios de comunicación. Si así se os abren las ganas de ir a alguno de estos lugares, viajando de una manera u otra, genial.

Si así se relativiza vuestra mirada ante las noticias que generan opinión pública de manera injusta contra naciones enteras, mucho mejor.

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