desiertos

Uno de estos días en que mi mente no dejaba de realizar ensoñaciones. Un fin de jornada de éstos en que necesitas escapar del día, aunque sólo sea con la imaginación, me hallaba pensando en lo bien que me siento en los desiertos. Entonces “miré” atrás y me di cuenta de que he visitado más desiertos de los que pensaba. Y los que me quedan. Me di cuenta de que, sin proponérmelo, a lo largo de mi vida viajera he vuelto a los desiertos muchas veces (o ellos a mi). Voy a ve si te convenzo de qué tienen los desiertos que enganchan tanto! 🙂


¿Qué tienen los desiertos que te fascinan si son tan duros?

El desierto y las regiones limítrofes que ya lo anuncian -con más grado de vida-, no nos lo ponen nada fácil a los humanos.  Somos simples seres vivos con pocos recursos genéticos, y para los que ni la mecánica desarrollada a lo largo de varios milenios es suficiente. Aunque puede ayudar, claro.

desiertos del mundo Sudán bajo gran tormenta de arena

Haber nacido y vivido allí es mejor que cuando no lo conoces, pero nadie se libra del gran riesgo de moverse por un desierto. 

Temperaturas extremas, escasez de agua y alimentos, escasez de referencias con las que orientarse y no perderse en el laberinto de kilómetros aparentemente iguales…

desiertos del mundo Wadi Rum en Jordania

Difícil aclimatación cuando la piel del urbanita no sabe de tanto sol y sequedad. De tanto polvo y arena que agreden sin descanso, que se meten en todos los recovecos posibles.

sabana africana con jirafa al fondo en Serengueti

¿Qué tiene el desierto, entonces, que me fascina?

Limpieza máxima

Tiene una atmósfera y aire limpios. Una limpieza ambiental y visual, de líneas, de formas, de sencillez. Te lava de las impurezas traídas “del exterior”. Te lava y renueva hasta el alma, hasta el corazón.

desiertos del mundo arena del oasis de huacachina en Perú

gran duna en el desierto de Sudán

Proporciones gigantes

Tiene unos horizontes gigantes. Paisajes con mayúsculas y con una cara distinta a cada hora que pasa, y a cada metro que recorres, aunque no te lo parezca al principio.

desiertos del mundo: vuelo sobre el desierto de Namib al atardecer

Allí me siento como una hormiguita que contempla la inmensidad del mundo. Y sin quererlo el pecho se me llena de esa inmensidad.

desiertos del mundo: Sahara y río Níger en Mali

Paisajes singulares

Desde el desierto que desemboca en el mar, así sin transición, en Omán… hasta bosques petrificados, o simplemente secos. Formaciones rocosas monumentales, o tan pequeñas como curiosas. Contrastes sin fin. Juego de perspectivas.

templo de Amón desde la cima de Jebel Barkal

Atardeceres intensos, noches sin par

Tiene unos atardeceres intensos, a veces rápidos y otras no tanto. Es entonces cuando los colores se agudizan, las sombras dan paso al misterio, las temperaturas bajan.

el sol se oculta tras las montañas en el desierto de Namib

Y cuando estos terminan, llegan las noches. Unas noches sin par que explosionan cuajadas de estrellas y constelaciones. O bien con una gran luna que ilumina las ondulaciones de la arena.

desiertos del mundo Wahiba Sands

desierto del mundo: Namib bajo las estrellas

Noches que te hacen sentir pena cuando tienes que cerrar los ojos para asumir el merecido descanso. Cielos que enganchan y fascinan aun sin saber leer el firmamento.

vía láctea en el desierto de Omán

Mucha más vida de la que crees

Tiene mucha más vida de la que pensabas antes de ir. El terreno de la sorpresa no queda nunca estéril, te lo aseguro.

Y es que aquí el valor de una pequeña flor, de un ratoncito, o de un simple escarabajo… por no decir de un antílope, o de una pintura rupestre, se multiplica por mil, por millones. No puedes dejar de preguntarte cómo pueden vivir aquí. Porque su belleza se ve aumentada en medio del aparente vacío.

escarabajo en el desierto de namib

No te olvides de que además en los desiertos hay oasis. Grandes o pequeños, dan el frescor del agua y la sombra, el aprecio al color verde de las plantas bien regadas -seguramente mucho más pálido que nuestras tierras del Norte, pero muy intenso allí-, el “lujo” del agua dulce sin la que no somos absolutamente nada.

desierto de wahiba

trekking en Wadi Shab en Omán

Y las formaciones rocosas, de caprichosas formas y que tan bien contrastan en las horas del amanecer y el atardecer, son testigos mudos de la fuerza de los elementos. Otra forma de demostrarte que hay vida, tiempo, y no es un lugar estático.

Spitzkoppe uno de los desiertos del mundo con rocas características

desiertos del mundo wadi rum

Formaciones rocosas en Wadi Rum

Ciudades y arquitectura propias, el recuerdo de grandes civilizaciones y de los primeros humanos… Los desiertos están llenos de Historia

En los desiertos también hay ciudades y arquitecturas propias.
Las tradicionales, basadas en los materiales que las rodean como el adobe que tanta paz me transmite, sobreviven luchando contra los elementos. Y quién sabe si mirando de reojo a aquellas otras ciudades de hace siglos que finalmente perdieron la batalla, como las sepultadas en el desierto del Taklamakán.

desiertos del mundo: mezquita de Tombuctú

El recuerdo de grandes civilizaciones como la de Kerma en Sudán, o el imperio Shongai de Mali. Las huellas de los primeros humanos, que tuvieron que huir cuando ya no pudieron más, o tuvieron que venir cuando ya no pudieron más.

grabado neolítico de una jirafa en Namibia

Grabado rupestre de 3.000 años de antigüedad en Twyfelfontein, Namibia

momia de chauchilla en el desierto de Nazca Perú

Momia de Chauchilla en el desierto de Nazca, Perú

grabado rupestre de una barca del Nilo en Sudan

Tiene gente. Poca, pero especial

Es gente acogedora, gente que sabe que es necesaria para que tú sobrevivas. Gente que conoce el valor de la vida y la generosidad en su más pura esencia. Gente que no tiene prisa, porque como dicen en Marruecos “la prisa mata”, y es tan cierto hablando del desierto…

retrato de Sudán

Tabernero de Sudán

pastores de desierto de wadi rum
La lentitud no les hace ser excesivamente lentos, ni perezosos. La actividad se acopla a los ritmos de las temperaturas, del medio, y suele ser un equilibrio difícil de entender para nosotros, que parece que sólo entendemos los extremos.

hombre en la carretera cerca de la tercera catarata del Nilo

Es gente que ama la libertad, el ancho horizonte que les acoge cada día. Así lo testifican en sus relatos, tanto los que he podido escuchar en directo en base a pequeños cuentos como los que algunos de ellos han logrado publicar.

Sí, los habitantes del desierto, algunos, afortunadamente también escriben y publican y sus relatos nos llegan a nosotros. Un gran placer leer sus sentimientos, su forma de ver la vida, y cómo aman ese medio que es tan hostil incluso para ellos. Un gran placer llegar a identificarse con muchas de sus sensaciones, habiendo pisado tan poco tiempo aquél lugar.
Me viene a la cabeza, ahora mismo, Malika Mokeddem (Argelia), pero hay muchos más.

mujeres nubias en una casa junto al templo de soleb

Mujeres nubias de Soleb (Sudán)

Es gente que busca antes el encuentro que el desencuentro. Y no es gente cándida. No son tontos. Que nadie se llame a engaño! Tampoco sobrevivirían si lo fueran.

Khiva

Nómadas en el desierto de Karakum, Uzbekistán

Petra músico en las ruinas

Beduinos de Petra

Por supuesto puede haber bandidos y gente mala, nadie ha dicho que el mundo sea perfecto, desde luego.


El desierto parece que no da nada, y en realidad puede darte mucho


Yarkand

Desierto del Taklamakán en China, Ruta de la Seda

El Sáhara y el Sahel aún guardan para mi muchos rincones que anhelo. Los desiertos de América aún están pendientes, muy pendientes, así como el gran Gobi de Asia Central.
Estos son sólo ejemplos de los desiertos que quedan en el horizonte de mis sueños, y seguirán siendo un buen objetivo de viaje. 

Sé que mis pasos me irán guiando hacia ellos. Lo pienso con la misma emoción que el primero, el segundo, el tercero… y con la misma curiosidad, porque además cada desierto es diferente. 

desiertos del mundo Sudán

Nos veremos en las inmensidades 🙂

desierto de Omán junto al mar

En Omán el desierto acaba en el mar, y es un espectáculo tan bello como sorprendente. No, no es una playa, es mucho más.


 

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