Antes de que los paisajes volcánicos y los bosques de laurisilva fueran el reclamo principal, la cultura de los benahoaritas ya habitaba estos barrancos, dejando un legado fascinante en forma de grabados rupestres y asentamientos. En este post te propongo una ruta arqueológica en La Palma basada en mi recorrido por los puntos que mejor explican esta historia.
Ruta Arqueológica en La Palma: del MAB a los yacimientos
La ruta arqueológica en La Palma que te propongo puedes distribuirla en varios días, según tus intereses y cómo te muevas por la isla. De hecho, así lo hicimos nosotros.
Sí te recomiendo, y por eso voy a empezar por ahí, que intentes visitar en primer lugar el Museo Arqueológico Benahoarita (MAB), que está en la ciudad de Los Llanos, en el lado oeste de la isla, porque es una excelente introducción para comenzar a entender lo que después verás en los yacimientos.
Esta es la lista de sitios de los que te hablo a continuación, con información de cada uno que te sirva de guía:
Si no puedes hacerlo en este orden, no te preocupes, tampoco es totalmente imprescindible hacerlo así.
Sea como sea, te aseguro que descubrir los hallazgos de los primeros pobladores de La Palma y las Islas Canarias no deja indiferente, y es un precioso contrapunto a otras visitas en la isla.
Aquí tienes también un mapa para ayudar a situarte. Además, puedes buscar alojamiento en la isla y reservar directamente 😊
Museo Arqueológico Benahoarita (MAB) de Los Llanos
Sin lugar a dudas el museo de los Llanos es un sitio de primer orden en La Palma para conocer su pasado.
Se trata del Museo Arqueológico Benahoarita (MAB). la base ideal para comenzar a entender lo que después veremos en el campo. Hay que señalar que, tras la erupción del volcán de Tajogaite, ese museo ha recuperado su pulso normal.
El MAB es un museo pequeño, agradable y al mismo tiempo lleno de contenido. Con muchos paneles explicativos, una colección de cerámica flipante y muchas otras piezas originales, incluyendo enterramientos y alguna momia, ayuda a entender cómo fueron los primeros pobladores de la isla.
Los benahoaritas o auaritas eran bereberes de África que habitaron la isla entre el 300-400 a.C. y el siglo XV, cuando llegaron los españoles.

No se sabe exactamente cómo llegaron los benahoaritas a Canarias, pero hay varias hipótesis:

El caso es que la lengua y cultura de los benahoaritas es, por lo que se sabe, similar a la de los bereberes.
En La Palma, por fortuna, han dejado muchos restos, destacando los grabados de símbolos extraños en muchas rocas y montañas de la isla, así como enterramientos, cerámica y otros utensilios.
Gracias a las excavaciones, por ejemplo, se sabe que los jefes eran momificados extrayendo las vísceras del cuerpo, mientras que al resto de los mortales los dejaban secar a la intemperie.

¿Cómo es la cerámica benahoarita?
La cerámica benahoarita es preciosa. Observándola me acuerdo de las ilustraciones de las lecciones de Prehistoria de los libros del colegio. Esta era una de mis lecciones favoritas:
Vasijas hechas sin torno, superponiendo “churros” de barro y rematadas con decoraciones geométricas de líneas y puntos.
Una producción que sigue estando vigente en muchos lugares de África, y siempre en los museos arqueológicos del mundo, porque es algo común a las antiguas civilizaciones.
La civilización de Kerma, en el actual Sudán, los antiguos pueblos de Perú. Parece que los seres humanos desarrollaron la misma tecnología en distintas partes del mundo, hace miles de años.


La decoración de la cerámica antigua no obedece a patrones caprichosos. O eso piensan los arqueólogos.
Un buen ejemplo es la vasija que puedes ver en la siguiente foto. Según los arqueólogos su diseño es un calendario solar-lunar porque el número de líneas, dispuestas en cuatro bandas, suman 365. Las líneas se organizan en torno a una especie de circunferencia con círculos concéntricos y, según afirma el cartel del museo:
“Además los registros de conteo de cada uno de los grupos indican claramente fases o ciclos lunares, lo que parece indicar la necesidad de sincronizar los dos ciclos, el lunar con el solar, para crear un calendario inteligente basado en la observación astronómica”

Algo muy especial y que es una pecualiaridad de La Palma es que esta tradición se ha transmitido de generación en generación hasta nuestros días.
Fabricar loza como los antiguos, utilizando las mismas formas y motivos decorativos, se ha mantenido hasta bien entrado el siglo XX.
Siempre hubo familias dedicadas a la fabricación de utensilios para la cocina, necesarios antes de la llegada de cacharros industriales. Las mujeres eran las encargadas de hacer este trabajo con el que mantener a sus familias, para sobrevivir recorriendo la isla en busca de compradores.
La última “locera” (mujer que hace loza) murió en 1980, pero antes transmitió buena parte de sus conocimientos a la Escuela de Artesanía Local.

El Esferoide, otra pieza sorprendente del MAB
El esferoide es una de las piezas del MAB que me más me sorprendieron.
Es una de las pequeñas rocas pulidas que se han encontrado por toda la isla. Están elaboradas en basalto y gabros (rocas de origen volcánico), son de forma esférica, ovoidal, y se decoran a base de acanaladuras siguiendo la forma de la piedra.
No se sabe para qué se utilizaban. Podrían ser armas arrojadizas, contrapesos, símbolos religiosos, representación de vulvas, o quizá objetos de poder, amuletos, ya que están muy bien acabadas. Desde luego su fabricación llevaría tiempo y dedicación.
Esta pieza fue descubierta en un huerto de Llano del Negro (Garafía) en la década de 1960. Fue entregado a un visitante y este lo guardó durante unos 50 años. Después de “rodar” por muchos sitios del mundo, volvió a la isla de El Hierro y ya en 2014 a La Palma.
A mí me encantó, tiene un no sé qué que no puedes dejar de mirarlo.

Información práctica para visitar el MAB
Para informarte de los horarios del MAB, visita la web oficial Visit La Palma. Aquí te dejo el enlace al apartado de este museo, aunque puede cambiar en el futuro.
Nota: Ten en cuenta que el desalojo de las salas suele empezar 15-20 minutos antes del cierre, así que mejor no apurar si quieres ver la planta superior con calma.
Parque arqueológico El Tendal
Buscando sitios para conocer y entender la historia de La Palma, encontré el Museo – Parque Arqueológico El Tendal en el mapa.
Hay más yacimientos en la isla, pero comparando unos con otros, decidimos que esta era una buena apuesta. Además queda de camino a la preciosa ruta de Los Tilos y cerca del acceso a la del Cubo de la Galga, así que pilla muy a mano si vas a hacer alguna de estas excursiones.

El yacimiento de El Tendal es tan importante que, para que te hagas una idea, se conoce como “el Atapuerca de Canarias”.
Se trata de un barranco con una gran cueva natural que sirvió de vivienda, aunque hay muchas otras pequeñas a lo largo de todo el cortado. Esta cueva, según los hallazgos, estaba dividida en tres espacios: dormitorio, tránsito o «zona de estar» y despensa-cocina. Se cree que vivieron en ella unas 20 personas.
Entre los siglos VI y VIII el asentamiento se fue abandonando para trasladarse a un poblado que hay en la zona superior, probablemente por las inundaciones del barranco.




Y es que en El Tendal se han encontrado y se siguen encontrando muchas cosas. Desde distintos tipos de cereales que indican que ya practicaban la agricultura, restos de peces y mariscos, cerámica, miles de conchas de lapas que utilizaban para fabricar utensilios de todo tipo…
Además, aquí se ha obtenido la fecha más antigua de poblamiento de La Palma gracias a la técnica de la termografía: el siglo IV a.C.

En teoría se puede visitar la cueva, pero cuando yo fui el acceso estaba cerrado porque estaban realizando obras para acondicionar mejor dicho camino. Hubiera agradecido que la entrada fuera más barata por esta razón. De todas formas, esta es la única entrada «cara» de toda la ruta arqueológica en La Palma que te estoy enseñando.

Información práctica para visitar el Parque arqueológico El Tendal
Petroglifos de La Fajana (El Paso)
Los petroglifos de La Fajana, en la localidad de El Paso, están un poco escondidos pero compensan con creces el esfuerzo.
Puedes llegar caminando desde los petroglifos El Verde, junto al cementerio de El Paso, por un camino que salva el barranco que los separa. Dicho camino está empedrado y señalizado y sólo hay unos 300 metros entre unos petroglifos y otros. Creo que esta es la manera más segura y tranquila de llegar.
La otra opción es la que nosotros escogimos: ir en coche. El problema es que las callejuelas de las afueras de El Paso son muy estrechas, hay unas cuestas de infarto, y es fácil pasarse el desvío.

Sea como sea, y ayudándote de un mapa, cuando llegas a los Petroglifos de La Fajana alucinas. Se trata de toda una pared de piedra llena hasta los topes de grabados. Tienen una reja de protección, pero se ven muy bien.

Los petroglifos de La Palma suelen situarse en vías de paso pastoriles, puntos de agua, lugares elevados como roques y promontorios, o cerca de construcciones.
Los arqueólogos no saben a qué responden los símbolos que se encuentran aquí y en el resto de la isla. Suponen que son de carácter religioso, siendo la espiral y otras líneas curvadas los más repetidos.
¿Serían símbolos de un culto al sol, al agua, a los vientos? Tendría toda la lógica, teniendo en cuenta la importancia del clima para los ciclos agrícolas y para la supervivencia en general.
Las lluvias podrían anegar los barrancos donde estaban las cuevas, la localización de los manantiales de agua dulce era algo imprescindible para poder asentarse en un lugar, la protección de los vientos también sería necesario a la hora de elegir dónde vivir.




Parece ser que los benahoritas tenían un dios llamado Abora, que significa “la luz superior o divinizada”. La luna era su diosa, y a través del ciclo lunar contaban sus días, noches, estaciones, años y vidas.
Además, tenían un demonio. Se llamaba Yruene, Irnene o Haguanrán, y tenía la forma de un gran perro de pelo largo.
Roque Teneguía
El Roque Teneguía es una gran roca de unos 80 metros de altura que sobrevivió a la erupción del volcán del mismo nombre. Es decir, que es anterior a la misma. De hecho, se calcula que podría tener unos 600.000 años de antigüedad. En la entrada de Wikipedia puedes leer más sobre la historia de esta enorme roca.
El caso es que en dicha roca, muy visible por su color amarillo o beige destacando sobre el campo de lava oscura y rojiza que lo rodea, se encontraron algunos petroglifos de los auaritas.
El Roque tiene un aspecto roto, rajado, que tiene que ver tanto con su edad, como con el hecho de que fue utilizado como cantera para extraer piedra con la que construir casas en las localidades cercanas. Era el único recurso de piedra de verdad, siendo todo lo demás arenas y gravas volcánicas.

El camino hasta allí es precioso. Los campos de lava con algunas plantas que contrastan en el desolado paisaje, los lagartos de la isla correteando entre tus pies, y el mar a un tiro de piedra dominando el horizonte, completan una postal difícil de olvidar.

Una vez llegues al Roque Teneguía tendrás que poner a prueba tu vista. Digamos que es un sitio “de nota”, ya que los petroglifos no están señalizados y no se ven claramente.
Se hace así para evitar que algún desaprensivo se los intente llevar, o los dañe. Ya ha ocurrido, con la pérdida irreparable que supone.
Recuerda que la piedra es la memoria de la isla. Además, está prohibido salir de los senderos, no se puede trepar por el Roque y debes recordar siempre que estás en un área protegida. Por favor, no toques los grabados para que su historia siga intacta para los que vengan detrás.


Después de visitar el Roque, puedes continuar andando hacia el volcán Teneguía. Es una caminata un poco más ambiciosa, así que te aconsejo que lleves agua, protección solar y siempre buen calzado.
También puedes echar un vistazo a mi ruta del Volcán Teneguía y San Antonio para montarte un buen plan.

Museo del Gofio y Barranco de las Tricias
Otro buen punto de la isla donde aprender de su historia y observar grabados de sus antiguos habitantes, en vivo y en directo, es el Barranco de las Tricias y el Museo del Gofio.
Ya he hablado de esta ruta en un post exclusivo, porque allí está el Valle de los Dragos y merece mucho la pena, pero no quiero dejar de añadirla en esta ruta arqueológica en La Palma.
Te prometo una buena caminata, preciosa, con premio en los abrigos de roca que fueron asentamientos hace miles de años. Puedes leer todos los detalles en el post del Valle de los Dragos y el Barranco de las Tricias.


Esta visita se complementa con el estupendo Museo de interpretación del Gofio, instalado en un antiguo molino. Allí podrás conocer y entender la importancia de esa harina que, hoy en día, se sigue utilizando en las mesas de los palmeros.
El gofio era uno de los alimentos principales de la población prehispánica, sobre todo de cebada. No obstante, parece que cuando llegaron los españoles ya se había abandonado la agricultura, como recogen los testimonios de la época. Por ejemplo el de Abreu Galindo:
“… al tiempo que esta isla se conquistó y ganó, no había en ella ni se halló trigo ni cebada ni otro grano ni legumbre… porque el mantenimiento que usaban en lugar de pan eran raíces de helecho y grano de amagante, que es un árbol como jara, salvo que tiene la hoja más ancha. Este grano cogían a su tiempo y lo secaban y lo molían en unos molinillos de mano, y lo guardaban para comer con caldo de carne o con leche…”.

Información práctica para visitar el Museo del Gofio

Otros lugares donde descubrir la historia de La Palma
Además de los sitios que he visitado, se han quedado en el tintero…
Lo que seguro te estás preguntando sobre esta ruta
Ponerse frente a un petroglifo o recorrer las salas del MAB es, en el fondo, una cura de humildad. Es recordar que, mucho antes de que nosotros recorriéramos estos senderos, hubo un pueblo que supo leer las estrellas y dialogar con la piedra en una isla tan hermosa como indómita.
Esta ruta arqueológica en La Palma no sólo completa cualquier itinerario de naturaleza, sino que le da un sentido más profundo a cada paso que damos por sus barrancos. Al final, los benahoaritas nunca se fueron del todo; su rastro sigue ahí, esperando a quien sepa mirar con calma. Espero que te animes a visitar alguno de estos lugares.
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Excelente descripción de una faceta no tan conocida de La Palma! Dan ganas de volver. Gracias!
Gracias Alfons!!! Pues nada, todo es ponerse 😉😉