cactus "asiento de la suegra" del Jardín de cactus de Lanzarote

¡Me encantan los cactus! Y sus primas las plantas suculentas, también. Podría decir que es porque son plantas capaces de vivir en condiciones muy severas, pero… no, mis razones son más prosaicas. Me encantan sus formas, colores, flores y texturas. Son como de otro planeta. Total, que cuando supe de la existencia del Jardín de Cactus en Lanzarote, lo incluí en mis planes con toda la ilusión del mundo y hoy te lo voy a enseñar en detalle 😉 

El Jardín de Cactus de Lanzarote es la última obra de César Manrique

El último gran proyecto de César Manrique fue esta intervención en una cantera o rofera abandonada que hay cerca de la costa, y dicen que era su favorito. Se inauguró en el año 1991 y desde entonces hace las delicias de los visitantes de Lanzarote. 

Como si de un teatro antiguo se tratara, tiene forma semicircular, más bien ovalada, y está dispuesto en gradas o terrazas de roca volcánica sobre las que se asientan los cactus. 

vista del Jardín de cactus de Lanzarote desde lo alto con un pueblo blanco más allá y dos volcanes al fondo
Jardín de Cactus donde se aprecia su forma ovalada

Las roferas son los lugares de los que se extraen piedras y grava volcánica para fabricar casas, delimitar campos y adecentar jardines y parques. Hoy en día es una actividad muy regulada para que sea sostenible, localizada en determinados puntos de la isla


Dicen en su página web que el Jardín de Cactus tiene unos 4.500 ejemplares de unas 450 especies. Es decir, unos 10 ejemplares por especie, que provienen de 13 países. Un viaje en toda regla por medio mundo en lo que se refiere a cactus, y la verdad es que este dato me sorprendió. Yo imaginaba, antes de ir, que sería una muestra de cactus de Lanzarote o de las Islas Canarias como mucho 😏 

cactus verdes con espinas de formas variadas dos de ellos muy altos y uno con flor blanca

Mi primera impresión, no obstante, fue que el Jardín de Cactus es una turistada que, a partir de las 10.30 h aproximadamente, ya tiene una cola respetable para entrar. Yo llegué un rato antes así que pude disfrutarlo un poco sin tanto público, pero enseguida se empezó a “llenar”. En realidad lo visité en el verano de 2020 con la pandemia de covid y había cierta limitación de aforo, menos mal, pero… ¿cómo sería en la normalidad de antes?

Empecé a bajar las escaleras desde la entrada teniendo que elegir el camino de la derecha o el de la izquierda, como en un videojuego pero con todo el Jardín de Cactus a la vista. Lo primero que sentí fue un poco de desconcierto. No sabía para dónde mirar, para dónde hacer fotos, con tanto estímulo a mi alrededor.

En realidad el lugar no es tan grande como pueda parecer en las fotos (otra sorpresilla) y, como todo, una vez que te ubicas ya sólo se trata de recorrerlo. 

cactus grandes creciendo en abanico sobre rocas volcánicas
Estos cactus me recordaron a los de la isla del Salar de Uyuni

Al menos hay un punto de orientación muy claro: el molino que se alza en la parte superior de las gradas. Es un molino de viento antiguo de los que se usaban para moler el gofio. Puedes subir a él para contemplar los campos de lava, los volcanes y los cultivos de tuneras donde crece la cochinilla que en su día fue uno de los grandes activos del comercio de Lanzarote. Ya conté que de la cochinilla se extrae el tinte rojo utilizado tanto en alimentación como en tejidos, y que a mí siempre me ha fascinado la historia de valor y codicia que hay en torno a este parásito de plantas cactáceas. 

vista del Jardín de cactus de Lanzarote desde una de las gradas con el molino de viento enfrente
El Jardín de Cactus con el molino como referencia
molino de viento pintado de blanco con grandes aspas de madera visto desde abajo
paisaje desde el molino con el mar al fondo y cultivos de cochinilla demarcados con vallas de piedra
Cultivos de cochinilla entre el Jardín de Cactus y el mar
paisaje que rodea al Jardín de cactus de Lanzarote con cultivos de tuna y volcanes al fondo
Paisaje que rodea al Jardín de Cactus con los cultivos de cochinilla en primer término
IATI volcán la palma

Gozando con la cámara en el Jardín de Cactus

No me sonrojo al decir que me volví loca haciendo fotos, y eso que el día no acompañaba demasiado por el cielo nublado de la mañana. 

Tantos cactus, con flor y sin flor, con su tono de verde particular, a veces rojo o amarillo, con sus espinas o sus botones, pequeños y enormes, formas poliédricas, aspecto jurásico… es para volver loca a cualquiera que le guste la fotografía. 

cactus verde intenso con espinas blancas en todos los bordes de las ramas configurando formas geométricas
cactus verde con espinas blancas formando una extensión grande
camino de piedras con muros de lava y gradas y cactus grandes como árboles con forma de candelabro

En los caminillos que discurren por todas partes la gente no para de hacerse selfies y hay que ser paciente. En mi caso no paraba de disparar a diferentes distancias, buscando el mejor encuadre, agachándome, subiéndome a alguna piedra. Creo que me llegaron a doler un poco los dedos y me tuve que obligar a parar para mirar fuera del visor. Ya lo dije al principio: me encantan los cactus 😇

cactus trepando por valla de piedra volcánica en el Jardín de cactus de Lanzarote
¡Cactus trepadores!

Ejemplares que parecen de otro planeta

Lo maravilloso de esta grandísima colección es tener la oportunidad de observar y comparar las increíbles formas que adoptan. Hay cactus que parecen serpientes enroscadas, o grupos de grandes gusanos protegidos con una coraza de espinas. Otros que son árboles hechos y derechos con sus troncos y ramas. Están los de forma fálica, los que lucen flores minúsculas de vivos colores que parecen pegadas por una mano externa, los que parecen tener barbas a las que les hace falta un buen afeitado…, el “asiento de la suegra” (un apodo con muy mala leche) y los “candelabros”. Una colección que deja pequeña a la de mi querido Jardín Botánico de Madrid.

cactus con espinas blancas que crece como un montón de formas ovaladas apiladas
tronco de cactus verde con espinas y una flor blanca con pistilos amarillos en el centro
cactus grandes con espinas configuradas a rayas verticales en el Jardín de cactus de Lanzarote

Los cactus son plantas que aprendieron a vivir sin agua almacenándola en su interior; sin hojas para minimizar el esfuerzo y energía que requiere su crecimiento; y con espinas para protegerse de los depredadores. Las plantas suculentas son algo menos áridas y más floridas, pero todas con hojas carnosas donde también almacenan el agua para sobrevivir. 

flores rosas en grupos de 4 con hojas verdes suculentas y tronco con espinas en el Jardín de cactus de Lanzarote
flor naranja semi abierta saliendo de un apéndice de un cactus verde en el Jardín de cactus de Lanzarote
cactus de color verde con grandes espinas rojas
cactus verde tipo chumbera sin espinas y con pequeñas flores amarillas y rojas en sus extremos
cactus casi blanco con grandes espinas y flores de color rosa fucsia diminutas
cactus con forma de gusanos entrelazados o como serpientes enroscadas

Las especies más raras

Me quedé fascinada con la suculenta rosa negra (aenomium arboreum zwartkop), que no es un cactus propiamente dicho. Tiene forma de flor, como una rosa abierta, y es de color negro. Parece salida de una novela romántico-gótica con un rotundo aire dramático, y es originaria de las Islas Canarias. 

rosas negras del jardín de cactus de lanzarote
flores negras de suculenta del Jardín de cactus de Lanzarote
suculenta rosa negra al sol
Rosa negra, planta suculenta originaria de las Islas Canarias

Y la Euphorbia Tithymaolides con sus flores rojas, originaria de las zonas tropicales y subtropicales del continente americano. Tiene muchos nombres, entre otros: Pinipini, Planta Zig Zag, Zapatilla del Diablo, Planta Mágica. La verdad es que esto de los nombres de los cactus y suculentas debe de dar para un libro 🤩. 

flores muy rojas que tienen forma de pinza cerrada y son conocidas como "zapatilla del diablo" en méxico
Euphorbia Tithymaolides o Zapatilla del Diablo

gran cactus de Madagascar que crece en vertical con hojitas verdes diminutas

Además hay varias especies de cactus de Madagascar. La imaginación se dispara cuando escucho el nombre de esa gran isla africana que espero conocer algún día, y si me encontrara por allí con la palma de Madagascar o la extraña Alluaudia Procera creciendo de forma silvestre, para qué contarte! 

cactus con hojas redondeadas en uno de los lugares que ver en lanzarote
Alluaudia Procera
cactus palmera con grandes flores blancas y cuerpo en forma de botella originario de madagascar en el Jardín de cactus de Lanzarote
Cactus palma de Madagascar ¿a que es una maravilla?

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jardín de cactus con ejemplares agrupados como botones y al lado otros como árboles

Aspectos prácticos de la visita al Jardín de Cactus

Esta es una de las atracciones más populares de Lanzarote, así que te aconsejo que vayas temprano, incluso poco antes de su apertura, para poder disfrutarlo un rato con tranquilidad. 

  • El horario es de 10 a 17 horas, aunque quizá en verano cierren algo más tarde, no lo recuerdo bien porque yo elegí la mañana. Me habría encantado verlo al atardecer o al amanecer, pero en esos horarios está cerrado. 
  • En cuanto al tiempo de visita, ya he dicho que el lugar es pequeño y creo que en media hora puedes verlo sin mucha prisa. Ahora bien, si quieres recrearte observando y haciendo fotos, te puede llevar todo lo que quieras. En mi caso estuve una hora y media o algo más.
  • Puedes ir en transporte público con la guagua 7 desde Arrecife, por 1,90 €, y tarda media hora en llegar. Después puedes volver a  Arrecife, o continuar hasta Punta Mujeres (1,40 € / 15 minutos de trayecto) con la misma línea. Consulta los horarios antes de ir para aprovechar bien tu visita. Hay una frecuencia de buses razonable pero puedes encontrarte con tener que esperar hasta una hora en según qué momento del día. 
  • También puedes ir en coche. Hay un pequeño aparcamiento junto a la entrada, y de nuevo te recomiendo que vayas un poco antes de las 10 h si quieres conseguir sitio. 
  • El precio de la entrada regular del Jardín de Cactus es de 6,5 € (agosto 2020). 

Dentro del Jardín de Cactus hay un bar debajo del molino. Como todo lo demás es creación de César Manrique y sirven tapas tan curiosas como la hamburguesa de cactus. También hay baños y una tienda de recuerdos donde puedes comprar hasta semillas de distintas especies de cactus ¡Suerte con el cultivo!

escaleras de caracol con una lámpara en el centro con forma de espinas y bombillas redondas obra de césar manrique
En el restaurante del Jardín de Cactus puedes disfrutar de la decoración de César Manrique como esta maravillosa lámpara


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