castillo de san gabriel al fondo del puente nuevo y con mar a los lados

Todo el mundo me decía, y me sigue diciendo, que Arrecife es fea. Que no merece la pena. Que no te quedes a dormir allí. Y en parte tienen razón, pero en parte no la tienen. Confieso que iba a hacer caso a todos aquéllos y no dedicarle más que lo justo y necesario, esto es, las visitas obligadas a la estación de guaguas para moverme por la isla, pero un día me puse a leer sobre ella y decidí dedicarle unas horas. Aquí tienes el resultado en forma de artículo sobre qué ver en Arrecife y unas cuantas fotos. Tú decides si merece la pena pasearla en tu viaje a Lanzarote ¿Te vienes? 😊

La capital de Lanzarote: Arrecife

Arrecife es parada obligada para los que nos movemos en transporte público (guaguas), y también en caso de necesitar algún servicio de importancia, siendo esta la capital de la isla.

A simple vista y más desde la distancia, parece una amalgama de edificios sin mucha sustancia ni atractivo. Despuntan algunos hoteles gigantescos que no contribuyen a pensar en ella como algo bonito, y el puerto industrial tampoco. 

Pero Arrecife guarda algunos rincones que merece la pena visitar, y me atrevería a decir que mucho. Tanto es así, que cuando estuve dando vueltas por allí, casi casi me arrepentí de haberme alojado en Puerto del Carmen porque de aquí salen casi todas las guaguas.  

Paseo marítimo de Arrecife con el Castillo de San Gabriel al fondo

Arrecife es la capital de Lanzarote desde 1852, que fue cuando destronó a la preciosa Teguise. No obstante, ya era un puerto de importancia desde varios siglos antes, y testigo de ello son sus dos castillos de 1574 y 1799.

Al principio era un asentamiento donde la gente vivía en cuevas. Pescadores y comerciantes, para más señas. A partir del siglo XVIII ya podemos hablar de ciudad, pero no fue hasta el siguiente siglo, a la par que los ataques piratas languidecían, cuando la prosperidad llegó a este lugar y de ahí su conversión en capital de Lanzarote.

Qué ver en Arrecife

Yo venía de pasar la mañana en la Caleta de Famara, más feliz que una perdiz. Como la última guagua que volvía a Arrecife era la de las 15.00 h, el día me había cundido y llegué a Arrecife a las 15.30 h., así que pensé que qué mejor día para explorar un poco esta ciudad de la que todo el mundo me advertía en su contra. 

Para empezar, decidí ir hasta el Castillo de San José, atraída por la promesa de disfrutar del museo de Arte Contemporáneo que hay en su interior. 

molino de viento de hierro con estructura de madera
Antiguo molino de camino al Castillo de San José

Lo hice caminando porque según el mapa la distancia desde la estación de guaguas es de tan sólo 2 km., unos 25 minutos. Podría haber tomado un taxi en la estación, porque no pasan guaguas por allí y en caso de haberlas tendría que haber esperado mínimo el tiempo que me llevaba ir andando. Pero no. Eché a andar a esas horas tan “de guiri” y poco convenientes para caminar.

Recuerdo que hacía mucho viento, el sol pegaba de lo lindo y no había casi sombras. En la última parte del camino me vi metida en una calle que va por detrás de la lonja del puerto, desierta a esas horas. Era como un polígono industrial vacío y he de confesar que me sentí un pelín inquieta. Un poco lost in translation. Al final de la calle encontré un camino peatonal que continuaba, aparentemente, por el arcén de una carretera. En realidad no vi a tiempo el desvío para peatones, que sí utilicé a la vuelta. 

llegando al castillo de san josé de Arrecife con puerto comercial detrás
A punto de llegar al Castillo de San José

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Castillo de San José – Museo Internacional de Arte Contemporáneo 

Por fin llegué al castillo de San José, del siglo XVIII, que fue convertido en museo en 1976 por deseo de César Manrique.

Es una construcción pequeña, maciza, con tres salas grandes y oscuras con obras de arte moderno. Hay algún Miró, Tàpies y otros artistas, muchos de ellos canarios, pero he de confesar que la colección no me emocionó demasiado. De hecho, me quedé con la sensación de que es un sitio que promete más de lo que da, pero también puede ser que yo fuera con las expectativas demasiado altas. 

fachada del castillo de san josé en piedra volcánica y enfoscado blanco
Entrada principal del Castillo de San José
sala del museo con esculturas y pinturas modernas del castillo de san josé
Una de las salas del museo del castillo de San José
cuadro de miró con figura abstracta que parecen dos personas tumbadas y muchos colores

Me sorprendieron y encantaron las escaleras que bajan al restaurante, obra clarísima de Manrique, y el hecho de que también en el mismo salón de comidas haya algunas obras que puedes visitar.

escaleras de césar manrique que bajan en curva con paredes blancas y una escultura moderna de madera
Escaleras del Castillo de San José, obra de César Manrique ¡me encantan!

Justo cuando me iba, los vigilantes de la puerta me dijeron “¿no subes a la terraza?” y es que ni me había enterado de que se puede subir a la azotea, cosa que hice y me gustó. No tanto por las vistas, porque dan al puerto industrial cuyo atractivo, en mi opinión, es más que discutible, pero aún así me gustó subir allí arriba.

terraza del castillo de san josé con piedra de lava
Terraza del Castillo de San José

De regreso, al no haber bus y no encontrar taxis porque seguía sin haber ni un alma por la zona, tuve que volver sobre mis pasos. Esta vez ya me quedaría, eso sí, junto al mar, ya que la parte vieja de Arrecife está allí. 


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El Charco de San Ginés

Mi primer destino fue el Charco de San Ginés, una laguna natural de agua salada que con la marea alta ofrece una vista preciosa. Está rodeada de casas de pescadores de color blanco, muchas con restaurantes. El problema es que pasé por allí con marea baja, así que el atractivo estaba en sus horas bajas (nunca mejor dicho) y no te lo puedo enseñar “más bonito”, pero de verdad que te lo recomiendo. Si puedes, pasa por allí al atardecer o al amanecer.  

charco de san ginés con barquitas en el agua y casas blancas rodeándolo
Charco de San Ginés

Entre el charco y el mar hay, además, un pequeño parque muy agradable en el que poder parar a descansar y ver las vistas. De hecho es lo primero que hice porque ya estaba un poco cansadita. Mi cuerpo empezaba a pedir un baño y algo de relax, pero aun así continué porque sabía que si me iba a la playa, ya no volvería a ponerme en marcha. 

Castillo de San Gabriel

Si continúas andando por el paseo marítimo desde el Charco de San Ginés, enseguida llegas a la altura del Castillo de San Gabriel (s. XVII), declarado Bien de Interés Cultural en 1979. Esta fue una de las imágenes que más me sorprendieron y menos esperaba de Arrecife, ahora te lo enseño.

Antes pasé por el Monumento Conmemorativo de la Ciudad de Arrecife en memoria de todos los que perdieron la vida en el mar. Se trata de un faro y la réplica del barco Cruz del Mar, un pesquero que sufrió un ataque en el que perdieron la vida siete marineros, cuando faenaba en aguas del Sáhara Occidental. Sigue sin haber respuesta sobre quién perpetró el crimen, siendo un grupo de personas que hablaban árabe y español los que abordaron el barco y ametrallaron a la tripulación según los supervivientes, para luego explosionar la embarcación. Unos creen que fueron gentes del Frente Polisario, aunque esta organización negó tal acción. Otros dicen que fue el gobierno de Marruecos en uno de sus frecuentes intentos por zanjar el conflicto del Sahara Occidental a su favor, haciéndolo pasar por una acción del Polisario.  

faro conmemorativo y barco pesquero detrás
Monumento Conmemorativo de la Ciudad de Arrecife

Más adelante, andando por el paseo marítimo, llegué al Castillo de San Gabriel. Esta pequeña fortaleza está ubicada en un islote arenoso a poca distancia de la costa. Se llega a través del Puente de las Bolas, del siglo XVIII y del cercano Puente Sur que es de principios del siglo XX.

El Castillo de San Gabriel alberga el Museo de Historia de Arrecife, pero yo me lo encontré cerrado, no recuerdo si era por el día y hora, por la pandemia…

puente de bolas de arrecife y castillo
puente de bolas de arrecife
Puente de las Bolas. Adivina por qué se llama así…
Castillo de San Gabriel

El caso es que me gustó mucho el color y transparencia del mar en esta zona. También el ambiente relajado y tranquilo. Chavales y algunas familias bañándose entre los puentes, gente practicando el piragüismo…

Horarios del Castillo de San Gabriel: de lunes a viernes de 10 a 17 h. Sábados de 10 a 14 h. Domingos cerrados excepto si hay cruceros.  

Castillo de San Gabriel

Casco antiguo de Arrecife

Cruzando la calle y volviendo un poco hacia el Charco de San Ginés, las fachadas antiguas anuncian la parte vieja de Arrecife. Una de ellas es, además, el Ayuntamiento de Arrecife. 

Balcones y grandes ventanas de madera pintadas de verde, callejas estrechas con macetas de cactus y algunas flores como el Callejón del Aguaserío, y la Plaza de las Palmas con la Iglesia de San Ginés

calle que da al mar con edificio con puertas y ventanas verdes terminadas en arcos
calle con casas blancas y el campanario de san ginés blanco y con piedra negra volcánica

La zona me gustó mucho, lo malo es que ya estaba realmente agotada y con ganas de parar, así que no me interné demasiado. Queda pendiente un buen paseo para ir descubriendo las antiguas casas y rincones que seguro lo merecen. 

iglesia de san ginés de Arrecife con campanario blanco y piedra de lava
Iglesia de San Ginés
rincón con macetas con cactus y una señora sentada en un banco pintado de verde
Callejón del Aguaserío

Al cabo de un rato decidí escuchar a mi cuerpo y volver al paseo marítimo para alcanzar la Playa del Reducto. 

La Playa del Reducto, de la que no tengo fotos porque ni ganas tenía de  hacerlas, es un ancho arenal dorado que suele estar muy tranquilo. Fue más que suficiente para darme un baño y tumbarme al sol un rato a descansar. Además está al lado de un intercambiador de guaguas que evita tener que subir hasta la estación de guaguas de Arrecife 😏  

Y hasta aquí lo que da de sí una tarde en Arrecife, que bien podría haber sido más aprovechada de no ser por mi cansancio, pero ni tan mal ¿no crees? ¡Espero que te sirva de ayuda!

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