playa de paracas

Hoy viajamos a un lugar en el que se desarrolló la llamada cultura de Paracas, entre el 700 a.C. y el 350 d.C.  En la Reserva Nacional de Paracas muere el mar, y un poco más adentro el Oasis de Huacachina nos hace soñar en cada atardecer. 

La cultura de Paracas

Esta es otra de esas culturas que en su día fueron fagocitadas por los Incas. Culturas de las que se alimentaron y desarrollaron, combinándolas con sus propias ideas, aunque seguramente no de modo pacífico ni amable. Al menos esto es lo que se cree, claro.

reserva nacional de paracas peru

Una de las peculiaridades de este antiguo pueblo son los tejidos que hacían, de una finura extraordinaria. Los colores y los dibujos que representan felinos, cóndores, serpientes de dos cabezas, chamanes en trance, aves y peces, son maravillosos.

Lo sé porque visitamos el Museo Regional de Ica donde hay muy buenos ejemplos de ello. También de la preciosa cerámica que producían, y momias encontradas en el desierto, en perfecto estado. Este museo es totalmente recomendable porque la colección que exhibe es sencillamente espectacular. Eso sí, la visita será mucho mejor si os la explica uno de los guías del museo. No hay mucho letrero.

Y hay que tener en cuenta que el edificio tiene serias deficiencias de iluminación y condiciones, incluyendo la limpieza (agosto 2014). Se creó en 1946 y es posible que desde entonces no se haya hecho ni una sola reforma. Vamos, si me lo dicen me lo creo.

La propia guía del museo nos dijo que luchan continuamente por obtener recursos para mantenerlo. Que alertan a las autoridades locales cada dos por tres por las condiciones en las que están las piezas. Por ejemplo, cada cierto tiempo ven salir bichitos de las momias. Muy fuerte y ¡una verdadera lástima!
La entrada de adulto cuesta 7,5 soles. Las fotografías están prohibidas, así que no puedo mostraros nada de su interior. Un poco irónico, pero repito, creo que es un imprescindible en la visita a la Reserva Nacional de Paracas.

Reserva Nacional de Paracas

En este trozo de costa peruana se puede ver y sentir cómo el desierto muere a los pies del mar. Algo que no es muy común, aunque también he visto en Namibia y en Omán.

Playas desiertas con enormes dunas y acantilados de arenisca se alzan ante nosotros. Hay varios miradores, y también se puede bajar a la playa de Pucay. El mar es bravo, nos tocó un día lleno de bruma y neblinas. Quizá por eso me pareció un lugar grandioso.

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La Reserva se creó en 1975 para proteger a las aves y especies marinas del lugar.

Focas, cormoranes, pelícanos, flamencos chilenos, incluso cóndores que “se acercan” hasta aquí desde los Andes buscando cadáveres de focas.

costa de paracas peru

aves en la costa de paracas

Playa Pucay (Paracas)

La mayoría de turistas se arremolinan en la baranda de arriba de los acantilados para asomarse al vacío y hacerse esas fotos tan de moda, los “selfies”…
Intentando abstraerme de eso, me dio tiempo a observar cómo un gallinazo de pico rojo (una especie de buitre) trataba de  huir de las gaviotas con una presa en la boca. Ellas le perseguían implacables, ávidas de conseguir quitarle la comida del día. O quizá es que él se la había robado a ellas antes.

aves en paracas peru

También cómo los hombres intentaban emular a las aves, con esos artilugios…

deportes en reserva nacional paracas

Por allí hay una zona llena de fósiles incrustados en el suelo, llamados Turritelas. Vas andando y ahí están, por todas partes, sobresaliendo de la roca.

Pequeños caracoles que vivían en esta bahía hace la friolera de 36 millones de años!!  -según reza el cartel explicativo que hay allí-, cuando las aguas eran cálidas.
Con forma de cono de helado, cada concha tiene entre 10 y 14 vueltas.

fósiles en reserva nacional de paracas

Fósiles Turritelas en el suelo de Paracas

Las bodegas de Ica

Un par de consejos: no dejar de probar el pisco de las bodegas de Ica.

El pisco es el aguardiente típico. Se cultivan hasta 6 tipos de uva y nosotros llegamos a catar… 8 variedades diferentes, algunos realmente fuertes, y sin haber comido todavía, pa’ habernos matao, ja, ja.

bodega de Ica en perú

El otro consejo: no dejar de probar alguno de los platos típicos de la zona. En mi caso, me decidí por el arroz con pato y papas a la huancaína (salsa de queso blanco, ají amarillo que no pica y leche)… y sólo puedo decir que estaba espectacular!

Perú

Oasis de Huacachina

El día que había comenzado en las islas ballestas a las cuatro de la mañana, saliendo de Lima y continuando cuatro horas después navegando hacia las Islas Ballestas, terminaba en el oasis de la Huacachina, cuya leyenda está plasmada en una placa de metal junto al laguito principal.

leyenda del oasis de huacachina

oasis de huacachina

Subimos a las altas dunas, rechazando las experiencias que se ofrecen a los visitantes: circular por las dunas en buggie, armando alboroto y soltando mucha mierda al ambiente (lo siento pero tenía que decirlo), o tirarse con una tabla de surf por la arena.

sandboard en el oasis de huacachina

Particularmente no quise hacerlo porque no quería contribuir a deteriorar un lugar natural como éste. Ni quería deteriorar la experiencia de ver el atardecer y sus maravillosos cambios de tonalidades sobre la arena.

atardecer en oasis de huacachina

oasis de huacachina

Quizá me esté volviendo muy extremista pero cada vez estoy más convencida de que es una verdadera lástima desvirtuar la experiencia que la propia naturaleza y el paisaje ofrecen.

oasis de huacachina arena

El mejor disfrute es, en mi opinión, andar o sentarte a contemplar ése regalo que no es ni sencillo ni aburrido, y que estoy segura de que todos apreciarían más, si no tuvieran las distracciones de este tipo delante. Y todos lo disfrutaríamos en silencio, escuchando a la Tierra.

Así, contemplamos un anochecer alucinante en colores y evoluciones de la luz que se ponía en el horizonte… rodeados de bastante jaleo, pero es lo que había.

atardecer en el oasis de huacachina

atardecer en el oasis de huacachina

atardecer en el oasis de huacachina

Por cierto, me enteré de que el oasis de Huacachina está sobreexplotado por el turismo y la pequeña industria de divertimento que se ha generado en torno a él, pero también que hace ya años vienen diciendo lo mismo. Sí, los cambios afortunadamente no se suelen suceder en pocos años, pero sí en pocas décadas. No está de más tenerlo presente.

oasis de huacachina


 

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