Muscat

Actualizo este post dedicado a Muscat, la capital de Omán, tras dos viajes a la misma. Aunque la experiencia es distinta en el segundo viaje, sigo pensando que esta es una ciudad para disfrutar un par de días con tranquilidad. 

La coqueta terminal nos espera con su estilo árabe, y los trámites de visado (10 días, 5 OMR), allí mismo, con cambio de divisas incluido, son rápidos y fáciles. Algo que no ha cambiado de un año para otro.

No cambiéis mucho dinero en el aeropuerto porque os darán peor cambio que en la ciudad, pero sí al menos para el taxi al centro (otros 10 OMR) y los primeros gastos. Sobre todo si llegáis en viernes (festivo).

Los taxis se cogen en una caseta que hay nada más salir de la terminal, a la derecha. Se compra el ticket y te asignan un conductor.

terminal del aeropuerto de muscat con forma de castillo

Primeros momentos en Muscat, la capital de Omán, y esa agradable sensación de estar en un mundo completamente nuevo

La terminal está repleta de hombres vistiendo sus dishdashas blancas y kummas bordados, que no son otra cosa que los gorros típicos con forma de casquete originarios de Zanzíbar. O bien lucen sus turbantes, pequeños en comparación con los que he visto en otros países árabes.

También hay hombres con ropas paquistaníes y rasgos indostaníes. Prácticamente todo hombres. Las mujeres salen de la terminal fugazmente, casi no se las ve, bien cubiertas y andando con prisa. Acompañadas por ellos, claro está. Hay muy pocos extranjeros.

Con muchas miradas que aún no sabemos interpretar centrándose en nosotros. Felices de estar “allí” y expectantes ante el nuevo viaje.

Con esa sonrisa boba que se le pone a una cuando comienza a hacer realidad un sueño.

En menos de dos minutos estamos montadas en el coche y somos conducidas por una moderna autopista bajo un sol espléndido y un cielo azul que contrastan vivamente con las construcciones blancas. Parece que todo aquí es azul y blanco. 
Empezamos bien 🙂

Así ha sido también la segunda vez que he visitado Omán, aunque llegaba sola y con la confianza de haber estado ya “allí”. Me daban ganas de reír.

cúpula con azulejos azules y amarillos y torre del moecín en Muscat

Al volante, un omaní sonriente de mediana edad que enseguida nos pregunta de dónde venimos. Por supuesto menciona al Real Madrid al saber que somos españolas. En realidad Muscat se divide entre los forofos del R.M. y los del Barsa. Otra pregunta frecuente es si venimos por vacaciones o negocios.
Y nos va señalando amablemente algunos hitos del camino: la mezquita del Sultán Qaboos -excusa perfecta para alabar las virtudes de éste-. Ministerios y embajadas. La Ópera.
Un trayecto que la primera vez fue como un sueño, ávida de detalles y a la vez cansada del viaje. La segunda, un bonito reencuentro.

Mutrah, la parte vieja de Muscat

Tras unos 25-30 minutos, estamos en Mutrah. Este es el barrio céntrico de la capital donde se encuentra el zoco, la corniche y un buen puñado de callejuelas que ayudan a soñar. Volver y perderme de nuevo por allí fue eso, un sueño.

Calles que se abren paso de manera intrincada entre las antiguas casonas hoy abandonadas por los omaníes.

Casonas de ventanas y balcones con celosías, de hasta tres y cuatro pisos, con puertas de madera labrada.

La primera vez nos alojamos en el Mutrah Hotel, reservado por Internet. No lo sabíamos, pero resulta que es el primer hotel de Omán, construido en 1970, cuando el país se abrió al mundo.
El personal de recepción es indio y muy muy amable. Nos ofrecen mostrarnos una habitación y si no nos convence, buscarnos otra. Todo unas horas antes de las 14 h., que es cuando teóricamente se puede hacer el check in.

Las habitaciones son limpias y muy grandes. Con un wifi que funciona bastante bien. Enseguida nos sentimos a gusto allí.

muscat capital de Omán

Vistas desde nuestra ventana. Más allá de la mosquitera se adivina una ciudad que parece una antigua villa de pescadores…

La segunda vez nos alojamos en el Al Naseem Hotel, en plena corniche. Este es un hotel de una estrella, bastante básico, pero aceptable. Sirven desayuno bastante contundente.

Paseo por Mutrah, la ciudad blanca

A las 12.30 p.m. el sol cae a plomo. Las calles aparecen prácticamente desiertas, los cierres de las tiendas echados. No llevas más de 2 minutos andando cuando suena la llamada a la oración.

Empieza en una mezquita a tu izquierda para continuar un minuto después en otra, y después se multiplica en otra más alejada.

Es una cadena de canto, una retahíla que siempre que la oigo y en especial nada más llegar, me pone la piel de gallina y me emociona un pelín.

mezquita modesta de un barrio de Muscat

Y entonces te das cuenta de que parece que estás en una película de ciencia ficción. Una peli en la que las protagonistas llegan a una ciudad anormalmente vacía, siendo pleno día.

No hay tráfico, salvo algún coche esporádico. Ni gente, salvo algún que otro hombre indio u omaní. Es viernes, esto ayuda a que no haya mucha gente, es su festivo.
En estos momentos es cuando te acuerdas de que en tu país los guiris recorren esforzadamente los sitios a pleno sol en el mes de Julio o Agosto, mientras tú piensas “están locos estos romanos”.

plaza del zoco de muscat

El viejo zoco de Muscat y el misterio de su decoración

Como en Irán, el zoco o souqh está cubierto y luce oscuro en las horas de descanso. Te contarán que abre sobre las 16.30 h pero en realidad no se activa hasta más tarde, cuando el sol baja.

entrada al zoco de muscat

En el primer viaje, nos encontramos con que hay muchas, muchas fotos de todos los tamaños del Sultán Qaboos.

muscat capital de Omán

También muchas cintas con banderitas de Omán.

¿Pasará algo, o es siempre así? ¿será el cumpleaños del sultán? Resolveríamos el misterio al día siguiente, con el guía con el que habíamos quedado para hacer varios días de tour.

zoco de Muscat decorado con fotos del sultán y banderas

En Abril de 2015 el sultán estaba a punto de volver de Alemania tras unos meses de tratamiento en una clínica por un cáncer. Se estaban preparando para la fiesta de bienvenida en la que mostrarían su alegría por el retorno.

Decidimos dejar el zoco para después, y rodearlo por el exterior caminando por las calles hasta encontrarnos con el mar.
Nos perdimos por un rato, distraídas por las casas, los detalles, las señales de tráfico con sus particularidades…

muscat capital de Omán

Paso de cebra con swing

Hasta que nos topamos con una especie de antiguo palacete y una torre de vigilancia encaramada a un risco. Teníamos que decidir en qué dirección seguir, y no nos poníamos de acuerdo, así que al ver a un hombre con su hijo le preguntamos y muy amablemente nos indicó la correcta. Empezábamos a conocer la amabilidad de los omaníes. 

En el segundo viaje, hicimos algo muy similar. El calor era aún mayor (finales de Septiembre, en vez de finales de Marzo). La diferencia es que ya no había calles decoradas. Esta vez sí podía ver la Mutrah de siempre, en su estado normal.

Muscat

La Corniche de Mutrah

Este es el paseo marítimo de Muscat, con el Puerto del Sultán a la izquierda, donde atraca sus yates, y una fortaleza a la derecha.

fortaleza sobre las casas blancas de Muscat

Ah! el minarete y cúpula de una preciosa mezquita revestida de azulejos donde dominan los azules, destaca sobre algunas casas antiguas encaladas.
Ante este panorama te vienen a la mente las ilustraciones de la leyenda de Simbad el Marino, y las de Las Mil y Una noches.  No hace falta que os diga lo bonito que es y la impresión que causa 😉

corniche de muscat con mezquita de azulejos azules

Parece que estamos en ese escenario de sueños y leyendas de amor. Emires y sultanes, harenes, riquezas, envidias palaciegas, sedas, incienso. Los elementos modernos apenas estorban por la quietud del ambiente.

Muscat

Es cierto que en un segundo viaje estas sensaciones se desvirtúan, pero no la belleza del lugar. Ni la conciencia de estar en un lugar especial y muy diferente a tu entorno.

casa antigua de mercaderes en Muscat

Si te asomas a admirar las limpias aguas, tus ojos no darán crédito… ¡hay un montón de peces tropicales perfectamente visibles! sí, ahí, en un puerto urbano en el que atracan los cruceros que vienen del Golfo!

peces tropicales en el agua del puerto de muscat

Casi en el centro de la bahía y frente al impresionante yate del sultán, por cierto, suele estar anclado uno o varios dhow.
yate del sultán qaboos y dhow en el puerto de muscat

Los primeros dhow que se cruzan en nuestro camino

Los dhow eran los barcos que en la Edad Media surcaban el Índico. Aprovechando los vientos del monzón, comerciaban con especias, sedas y todo tipo de artículos en India.

Ya no lucen las velas triangulares, sino que van a motor. Unos son barcos de recreo y otros siguen dedicados a la pesca.

dhow al atardecer en el puerto de muscat

 

Su Ruta discurría paralela a la de la Seda, y proveía de especias necesarias para la conservación de alimentos a medio mundo occidental, incluida la Antigua Roma. A cambio, de aquí salían barcos cargados con, sobre todo, incienso y maderas de las costas africanas.

muscat capital de Omán

Hace poco leí en un libro escrito por un viajero español que estas rutas marítimas no fueron descubiertas y utilizadas hasta la llegada de los europeos. Falso.

Los árabes ya lo hacían mucho antes, al menos desde el s. XII. Los europeos, en este caso portugueses, tardaron mucho en descubrirlas. Aunque cuando llegaron se llevaron el gato al agua como se suele decir. Imponiendo su presencia y fuerza y haciéndose con el comercio de las preciadas especias.

Fue el principio de la “era oscura” del sultanato de Omán.

También por eso Colón buscó una nueva ruta para tratar de encontrar lo mismo, el comercio de especias.

calles de la antigua muscat

 

Pisamos por tanto una costa que ha visto mucho, que se ha nutrido de muchas historias, de muchas gentes venidas de los continentes cercanos: África y Asia.

Su cultura está impregnada de todo ello, tanto en la cocina como en el idioma. Incluso en los rasgos físicos -una parte de los omaníes tienen claros rasgos africanos- y en su vestimenta, como el kumma que tanto me gusta.

corniche de muscat

hombre cosiendo con una singer en el zoco de muscat

Decidimos comer por allí. En ambos primeros días fue así. Andamos y desandamos el paseo en busca de un sitio. Al final nos quedamos en uno de los restaurantes junto a la parada de autobuses y el zoco.

Queríamos evitarlos porque ahí se concentra el puñado de turistas que hay en Muscat, pero al final nos rendimos porque el resto de opciones parecían cerradas o demasiado vacías para ser atractivas.

hombres en taller de sastre en MuscatNo nos arrepentimos. Aunque comer allí cuesta unos 6 € por persona, nos tomamos una deliciosa limonada con menta fría y un “sandwich”  de shawarma de pollo con patatas fritas, o hummus, o carne a la brasa. Todo está bastante bueno.

muscat capital de Omán

Pasear por las calles de Mutrah debería ser obligatorio

Tras la comida, se impone andar por las callejuelas viejas que te llaman por su atractivo decadente y romántico.

calles antiguas de muscat con pasajes bajo arcos

 

casas antiguas de Muscat de tres pisos con balcones
De nuevo se trata de un escenario semivacío en el que puedes curiosear y hacer fotografías con total libertad. Sin miedo a que te miren o alguien se sienta molesto.

calles antiguas de Muscat con un viejo sofá azul

 

hombre echando la siesta en las calles de MuscatDe vez en cuando te cruzas con alguien. Un grupo de omaníes sentados en sus sillas de camping, charlando a lo suyo. Unos chicos indios o bangladeshíes que te piden que les hagas una foto con su móvil y con tu cámara.

amigos posando en las calles de muscat

 

almenas de una torre antigua sobre cielo azul con luna en Muscat

 

calles de la vieja muscat

 

 

carteles con fotos del sultán en Muscat

 

trabajadores de muscatOld Muscat

Este es otro punto de interés turístico. Muchos pensamos que Old Muscat debe de ser la parte de la ciudad más típica y donde conviene establecerse. Pero no es así, esa es Mutrah, a unos 3 o 4 kilómetros de distancia. Se puede ir andando, pero con el calor que se gastan por allí, es mejor ir en coche.

Old Muscat es el antiguo enclave de la ciudad, del que quedan muy pocos restos originales.

 

Para ello nos dirigimos a la parada de taxis que hay junto a la puerta del zoco. Los conductores esperan a sus clientes sentados cómodamente en sillas de playa. Desde ellas llaman a todo aquel potencial cliente para ofrecerle sus servicios.
Siempre te ofrecen “taxi” y yo siempre les respondía con un la, la, shukran (“no, no, gracias”). Y ellos se partían de risa.
Verles ahí como señorones tiene un punto muy gracioso. Parecen más bien señores de Cádiz o Málaga tomando el fresco en las horas de calor.

Muscat

Esta vez iba a ser que sí. Tras un regateo paciente conseguimos que nos bajaran la extraordinaria cantidad de 5 OMR a 2,5 OMR -que ya es bastante, unos 6 €!!- antes de subirnos al taxi. El trayecto es de unos escasos 15 minutos.

escultura de tres ánforas en una glorieta de MuscatEn Old Muscat se erigen las fortalezas de la capital, guardando la pequeña bahía de los posibles ataques de los piratas.

Aún son utilizadas como cuarteles militares, pero pueden admirarse desde las calles inmediatas.

muscat capital de Omán

Además está el palacio del sultán. Enorme, es un gran complejo de edificios nuevos.

escudo del sultanato de Omán en el palacio de Muscat

 

palacio del sultán qaboos de Omán en old muscat

 

andamios con obreros vestidos de azul en Muscat Omán

Obras en un edificio nuevo de Old Muscat. Todos los empleados del gobierno visten con un mono azul, en todo el país.

Allí también se encuentra uno de los museos de Muscat, el museo Bait Fransa (French House). Fue la sede del consulado francés en el siglo XIX y hoy es un pequeño museo que exhibe un resumen etnográfico de vestimentas y objetos del Omán tradicional. Una buena introducción a lo que luego ves en la realidad.

Mutrah de noche

 

Mutrah ha cambiado. Tiendas abiertas en el zoco, gente por las calles, incluso mujeres! A partir de  las 18 horas las calles se animan, hasta aproximadamente las 23 h.

calles de muscat de noche

zoco de muscat por la noche

zoco de muscat lleno de gente por la noche
Ahora sí, recorremos el zoco entreteniéndonos. Observando qué hacen, qué venden. La locura de los carteles iluminados. Los vestidos de colores y lentejuelas fastuosos, en las tiendas de los sastres que ahí están concentrados en su tela, cosiendo o planchando. Vestidos que seguramente son para las bodas y fiestas privadas.

muscat capital de Omán

muscat capital de Omán

chicos con gorro tradicional en el zoco de muscat

El incienso se quema, expandiendo su fragancia para atraer a los compradores. Allí es un artículo de uso diario.

Muscat

Los perfumes también flotan en el ambiente al paso de hombres y mujeres ¡y huelen tan bien…! Al pasar delante de la panadería, el aroma del pan recién hecho te hace salivar. En definitiva, un festival para los sentidos.

tienda de las mil y una noches en el zoco de muscat

puesto de incienso con mujer hablando por el móvil en muscat

Muscat

Muscat

taller de sastre en muscat

Se impone terminar la noche con un breve paseo por el Marina Drive, observando las luces sobre el agua.

corniche de muscat con las luces reflejándose en el agua

Segundo día en Muscat, toca visitar sus principales monumentos

La Gran Mezquita del Sultán Qaboos

La Gran Mezquita del Sultán Qaboos es la única que los extranjeros podemos visitar, en un horario bastante restringido: de 8.00 a 11.00 a.m.

panorámica de la mezquita del sultán qaboos en Muscat

¿Merece la pena? yo me lo preguntaba la primera vez, aunque había leído que sí. La segunda iba deseando volver a encontrarme con ella, así que aquí tenéis una respuesta más clara.

jardines de la mezquita del sultán de Muscat

Esta es una mezquita que te deja con la boca abierta.

Descalzarse y pisar los maravillosos mármoles traídos de Italia y perfectamente pulidos. Contemplar la alfombra persa enorme y tejida a mano en Irán, en las montañas del Khorasan, de una sola pieza, es un placer.

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No, no es un sitio hortera ni fastuoso en ese sentido. Es simétrico, limpio, sencillo, fino, con gusto. El mismísimo Sultán la diseñó y escogió todos los detalles. Well done!!

patio con techo de tela en la mezquita del sultán Muscat

galería con arcos en la mezquita de Muscat
En la sala de oraciones principal, donde los hombres pueden rezar (las mujeres lo hacen en una contigua, como en todas las mezquitas), grandes lámparas cuelgan del altísimo techo. Destaca la del centro, que es realmente enorme.

Dicen que es la lámpara de araña más grande del mundo, con miles de lámparas engarzadas en oro. No resulta hortera, aunque sí recuerda un poco a una nave espacial, sobre todo cuando te sitúas justo debajo de ella.

sala principal con enorme lámpara en la mezquita del sultán qaboos Muscat

lámpara gigante en la mezquita del sultán de Muscat

Muscat

mirhab con azulejos azules en la mezquita de Muscat

Charlando con Amina, voluntaria en la mezquita

Para finalizar entramos en la pequeña librería-tienda de la mezquita.

Allí hay varias mujeres voluntarias encargadas de recibir a los visitantes. Te invitan a café y dátiles, o a halwa, el dulce típico de Omán. Y empieza la conversación. Nos instan a que les preguntemos sobre lo que queramos de su país, incluidas las mujeres.

Lo aprovechamos, claro, y le pedimos que nos cuente cómo es su vida, la de las mujeres, en Omán. Un discurso perfectamente elaborado se desgrana de su rostro amable.

En Omán las mujeres ocupan hoy el 60% de las plazas universitarias. Pueden trabajar, conducir, y ser bastante independientes, aunque también son amantes de la familia y los hijos.

Su discurso es de estilo “evangelizador”. Insiste en que en Omán se cuida y respeta a la mujer, que ellas viven muy bien allí. Un discurso afirmativo sobre cómo visten y lo contentas que están por ello. Y afirmando también que la mujer mejor casada, aunque también puede estudiar en la Universidad y trabajar si quiere. Hubo muchas cosas que nos chocaron, pero también es cierto que ella demostró en todo momento una gran carga de energía, decisión y carácter.

Y también es cierto que no olvidaré su abrazo cuando le dije que nos habíamos conocido un año y medio antes allí mismo, y que yo había publicado su foto en este blog. Besos y mucho sentimiento. De esas mujeres que se quedan en la memoria.

mujer omaní con cafetera típica en Muscat

La Ópera House de Muscat

Bastante cerca de la mezquita, en el otro lado de la autopista, está el edificio de la Ópera de Muscat, también visitable.

Muscat

Más fastuosa, es un escaparate de arquitectura oriental y riqueza extraída de los pozos de petróleo. Demasiado barroco para mi gusto, aunque no puedo decir que no es bonita.

Muscat

Con la entrada te puedes sumar a una de las visitas guiadas en inglés, creo que hay también en otros idiomas.

interior de la ópera de Muscat en Omán

Un último vistazo a Marina Drive desde las alturas

En la primera noche del primer viaje a Omán, al volver de la excursión por las montañas de Al Hajar, volvimos a disfrutar de un buen rato de zoco, del paseo marítimo, y de una cena en la terraza del hotel Marina. Creo que fue la comida más cara que pagamos en todo el viaje, consistente en pescado a la brasa y arroz, pero el lugar lo merecía.

niños jugando con cabinas telefónicas en Muscat

Desde allí se puede ver toda la bahía y sus luces de colores. Mientras, escuchábamos cómo la última llamada a la oración del día se iba multiplicando mezquita a mezquita.

Os dejo un vídeo con el momento…

Desde luego si vais a Omán, reservad al menos un día completo para la capital y en especial para Mutrah. Aquí puedes encontrar tours y actividades tanto para visitar la ciudad como los alrededores.


 

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