tribus de Benin

Vuelvo mentalmente al África de la gente, la tierra de nuestros antepasados, los de la Humanidad. Pero no estamos en el lado oriental del continente, sino en el occidental. Vamos a conocer un par de las numerosas tribus de Benin.


Hoy os voy a contar de dos pequeños reinos que podrían ser los de Liliput si pensamos en la raza de cabras enanas que campan por allí. Sí, un poco traído por los pelos, je, je…

cabras enanas en paisaje muy verde país somba tribus de benin
Las cabras enanas del país somba

En los montes Taneka y el País Somba aún se respiran esas escenas que aquellos que hemos leído algo de antropología (yo además la estudié en la carrera como especialidad) nos han llegado a la mente más de una vez… vamos a ver si lo logro transmitir aquí!

tribus de benin

Dos tribus de Benin y sueños antropológicos

El País Taneka y los feticheros

El día empieza en Djougou, donde paras a comprar algo para hacerte un picnic camino del País Taneka: unos ahuacates, unas latas de sardina, unas barras de pan, unos saludos, risas… y emprendes tu camino.

hombres fulbé sentados en la calle con sus gorritos bordados ruta en benin
hombres fulbé

Llegas a un pueblo llamado Taneka Koko (pueblo de la montaña)

Y buscas al guía que te mostrará el lugar. Es obligatorio, muy recomendable, y no es caro. Te permitirá hacer fotos cuando se pueda, y te contará algo del sitio además de hacer de intérprete.

El día está nublado y a ratos llueve.

Llega un chico alto y guapo, vestido con una túnica blanca al estilo musulmán.  Sí, el Islam ha llegado y se ha quedado. Habla francés y chapurrea el inglés bastante bien. Con gesto grave, nos indica el camino a seguir.
Grandes árboles y campos de maíz y mijo marcan el camino de tierra roja. Todo es muy verde, y las casas y graneros de barro, circulares en su mayoría, empiezan a aparecer. Incluso hay calles empedradas con grandes placas traídas de la montaña.

retrato de nuestro guía con escarificaciones en la cara tribus de benin

Miras a tu derecha y por un camino que viene a cruzarse con el tuyo ves acercarse a varios hombres mayores. Todos ellos de cabellos canos.

Uno de ellos camina prácticamente desnudo. Su vestido consiste en una piel (nos dicen que es piel de mono) en torno a su cintura, un gorro (de rafia trenzada) y algunos colgantes. Porta una larga pipa (de 45 cm., leo después en mi guía).

Es uno de los «feticheros». Esta es una palabra creo que un tanto despectiva y que ellos no utilizan a no ser que hablen en francés.

Deberíamos llamarles sacerdotes animistas, una mezcla de doctor y sacerdote espiritual. 

Tú piensas: madre mía, dónde estoy! Y te acuerdas de los libros de antropología. Te acuerdas de un pasado que nunca has conocido.

tribus de benin

Haces una foto rápida para recibir después el primer (y único aviso, aprendida la lección) de que debes pedir permiso antes de levantar la cámara. Especialmente si es gente mayor. Entendido. Lo sientes, te pudo el entusiasmo. Tanto por no haber preguntado antes y hacer algo reprobable para ellos, como porque pasan a tu lado y no puedes hacer más fotos.

Vamos al encuentro de uno de los feticheros del pueblo

Llegas a una especie de caserío y allí hay otro de esos hombres, algo más joven. Lo ves moverse entre las piedras y el humo que sale de su casa. No es el sacerdote jefe. Ése no está (quizá fuera el que se iba por aquél camino). Es «el segundo sacerdote».

Vale, no hay problema si quiere recibirnos.

pueblo con chozas de barro y techos de paja y suelo de piedras tribus de benin

Esperas y unos minutos después reaparece entre el humo y se sienta en la que supones es su piedra preferida. Bajo uno de los árboles de la plazuela.

tribus de benin

Y nos habla de lo que él hace con voz profunda y una lengua indescifrable para ti. Le miras fascinada.

Observas cómo fuma su larga pipa y las tenazas que cuelgan de su pierna, que le sirven para manejar las brasas de esa pipa. Fuma el tabaco que allí se cultiva.

Observas sus pausas, y su casi ausencia de gestos con las manos.

Ahora que lo pienso, la mayoría de sacerdotes que he conocido en mis viajes por África se parecen en esto. Miden sus gestos, seguramente porque cada uno tiene una carga simbólica detrás. O porque no quieren desatar fuerzas que no deben desatarse.

O porque el no ponerse nervioso y el «saber estar» es una de las cosas que les confiere un aura diferente. Revestirse de autoridad, dignidad, respeto.

El caso es que estos doctores-sacerdotes están para atender a aquellos que necesitan curarse de algún mal, que se sienten nerviosos, o que van a emprender un viaje, o un negocio, o una nueva etapa de su vida.

Están para responder al dolor, a la incertidumbre, a la preocupación, al miedo… porque ellos se comunican con los espíritus, o saben qué hacer para que estos ayuden.

Nos cuenta que no están solos. Que, por ejemplo, si hay una epidemia, los sacerdotes de los pueblos de la montaña se reúnen y trabajan juntos. Debaten el problema -bajo un gran baobab seguramente-. Adoptan decisiones sobre qué hay que hacer, y realizan los rituales correspondientes.

En las tribus de Benin, de Burkina, de Camerún… estas creencias están vivas, son su día a día.

casa y granero de los taneka con paredes de barro y techos de paja tribus de benin

Después llega el turno de las fotos y él considera que todos debemos hacernos una con él, porque él supone que es lo que queremos. O quizá porque a él también le gusta ser fotografiado, quién sabe.

A ti no te gusta pero no vas a hacerle un feo. Menos mal que sólo somos cinco, y… No, no pienso colgar aquí la que me hice con él. Realmente no me gusta, es como si mi piel fuera intensamente blanca y falta de vida a su lado. ¡¡Desteñida!!

Se despide con un bye, bye pronunciado en tono falsete y una leve sonrisa. Como diciendo «qué te crees, yo también sé idiomas». Te sorprende porque es la nota más discordante e inesperada de la jornada.

Y te llevan a conocer la tumba sagrada de los sacerdotes

Es una cabaña circular con techo de paja.

En el centro se van enterrando los sacerdotes difuntos. Cuando muere uno, se excava y se hacen a un lado los huesos del anterior. Colgados de las vigas hay cráneos de vacas y otros animales sacrificados en los rituales funerarios o cuando hay alguien gravemente enfermo, buscando así la protección de estos insignes difuntos.

vista del pueblo taneka con gran árbol a un lado y palmeras al fondo tribus de benin

Y después:

Evitamos una casa por la que no se puede pasar ni fotografiar porque hay un enfermo en su interior.

Superamos campos de maíz protegidos con fetiches que tienen el poder de paralizar al intruso que se interne en ellos para robar, hasta que alguien le descubra. Cuentan que algunos ladronzuelos mueren de hambre y sed, porque puede ser que el dueño no pase por allí en un par de días y ellos no pueden moverse!

Y subimos un poco a la montaña para ver la panorámica.

fetiche en un campo de mijo hecho con dos palitos atados a un trozo de corteza de árbol tribus de benin
Fetiche para proteger el campo de maíz o mijo. Poca broma, porque si detecta que vas a hacer algo más que una foto, te puede dejar ahí parado hasta que llegue el dueño, e imagínate que este tarda horas o días!!

El guía te cuenta entonces que los planes de la comunidad es devolver al pueblo su aspecto tradicional con los tejados de paja de las casas. La arquitectura tradicional fue abandonada a favor de la más cómoda y duradera chapa.

Los planes son para tratar de que el turismo venga más y se quede más tiempo, y con ello conseguir más prosperidad. Y ellos… ¿seguirán viviendo allí? mmmm… parece que no, que se mudarán aun «barrio moderno».

Tras anunciar que ha terminado sus explicaciones, el joven guía también te pregunta si lo ha hecho bien, y si te ha gustado. Y sí, claro que sí!

cuatro niños delante de la cámara poniendo distintas caras tribus de benin

La visita termina y es hora de volver a la carretera «civilizada». Piensas que ha sido demasiado fugaz. Que te has perdido los otros pueblos Taneka que hay en esos montes. Pueblos que prometen ser incluso más «auténticos».

Taneka Koko  es el más grande y donde reside la monarquía Taneka. Te gustaría tener mucho más tiempo, invertir quizá hasta una semana en la zona. Alojarte en alguna de sus casas si tienen a bien acogerte, y tratar de comprender cómo se vive allí. Empaparte de esos encuentros que sólo en África se producen.

Y piensas que a lo mejor todo ha sido un sueño… antropológico.

De propina, las cascadas Kota

Entonces decidimos continuar hasta las cataratas Kota, a poco más de una hora de Taneka Koko.

Un lugar muy poco frecuentado y precioso, desde el que divisar todo el paisaje de bosque circundante.

camino en el bosque en benin
dos cascadas pequeñas en un cortado de roca y lago de color marrón en benin
cascada cayendo con hojas de palmera delante en benin

No son cascadas «espectaculares», ni por su caudal ni por su altura.

En plena naturaleza, abren una brecha en el bosque que atraviesas por un sendero donde no hay absolutamente nadie más. Después puedes continuar para contemplarlas a placer hasta un mirador que sí, es espectacular.

vista de las cascadas desde arriba con bosque muy tupido alrededor en benin

El País Somba y sus Tata

Después de dormir en Natitingou, la principal población de esta zona, de la que otro día os hablo, nos acercamos al País Somba.

dos árboles casi secos y uno muy frondoso en un campo del país somba tribus de benin

Los montes Taneka se quedaron casi «a la altura del betún» cuando me encontré en estas tierras altas salpicadas de tata sombas (casas somba) que se yerguen como castillitos.

Aquí no pude evitar acordarme del País Lobi y del Dogón, e incluso de Rumsiki en Camerún. Y sin embargo tiene su propia identidad, inequívoca, rotunda y maravillosa.

varios niños pequeños delante de una casa somba tribus de benin
árboles con grandes troncos y raíces y una tata somba al fondo tribus de benin

Las tata somba son como los hórreos gallegos o asturianos

Casas independientes para toda una familia. Los animales y la cocina ocupan la planta baja, bien compartimentada, y las personas duermen en el piso superior.

Cada mujer (pues son hombres de varias mujeres) tiene su propia habitación a ocupar con sus hijos. Él visita cada noche una, o cuando quiere y ella lo permite!

Cada torreta es una habitación y desde la terraza se divisan las tierras, los vecinos, quién viene y quién va.

tata somba con distintas habitaciones y los ancestros delante representados por figuras de barro amorfas de distintos tamaños tribus de benin
escaleras hechas en tronco de árbol para subir a terraza en una tata somba tribus de benin

Las escaleras que dan acceso a la terraza superior, desde la cocina… son exactamente iguales que las Dogón de Mali o las de los Montes Mandara de Camerun

Los muros de adobe están «escarificados»

Muestran los diseños que pertenecen a esa familia, ese clan.

Muestran su señal de identidad… la misma que llevan todos en la cara, finamente escarificada.

Las mujeres son las encargadas de hacer estos diseños, y para ello se reúnen todas las del pueblo. Porque las rayitas y puntitos se hacen a mano. ¡En un día son capaces de hacerse una casa!

tribus de benin

Una tata somba no está completa sin sus fetiches

Colgados del muro junto a la puerta de entrada. Huesos, cáscaras de huevo, cráneos de animales, incluso la cabeza de un muñeco de plástico. O en forma de pequeñas estatuas antropoformas que representan a los miembros de la familia y que tanto me recordaron a las tumbas animistas del País Lobi (con la diferencia de que aquí no entierran a los difuntos). «Ellos» protegen a sus habitantes de cualquier mal que intente entrar. 

calavera e animal colgada en un muro exterior de una casa somba tribus de benin
fetiche hecho con figura cilíndrica de barro y olla de cerámica en parte superior boca abajo tribus de benin

Pero las tata somba son difíciles de mantener. Cada año las lluvias dañan sus muros de barro y los techos de paja se pudren.

De nuevo la chapa ha hecho su aparición. Y como la chapa es cuadrada, las casas nuevas ya no son redondas sino rectangulares. Y como el barro es débil, se ha sustituido por el cemento.

Ahora te cuentan que, además, por fin, tienen luz eléctrica. Gracias a las placas solares que efectivamente se venden en todos los mercados de Benin junto a las ollas y las radios.

El abandono de la tata somba tradicional no es total aún, ni mucho menos, pero con el paso de los años… quedarán algunas para mostrar al turismo, y ya.

campos de cultivo de los somba tribus de benin
gorros de rafia de los somba tribus de benin
Gorros de rafia tradicionales que llevan los campesinos somba

A propósito del turismo, a favor de los somba diremos que se esfuerzan por cuidar su entorno y atraer un turismo responsable y sólo gestionado por ellos (y los Taneka también). Algo más que loable, desde mi punto de vista.

Los recorridos por el País Somba requieren, por tanto, también de un guía. Este se adelanta antes que tú para llegar a la casa y preguntar si nos permiten entrar, a cambio de un pequeño pago. Además, allí prácticamente nadie habla francés, ni inglés, sólo su lengua.

Y así, llamando de puerta en puerta y entre campos de cultivo y enormes baobabs, se te va el día tranquilamente.

tribus de benin
campos somba con grandes árboles y una pareja trabajando en ellos tribus de benin
tribus de benin
Una de las pocas mujeres que aún llevan un piercing de cuarzo blanco, otra tradición que poco a poco se va perdiendo.

En la sección Gentes del Mundo de este blog tenéis la pequeña historia de nuestra visita a una de esas casas, donde sólo estaba la mujer y su hija o nieta especial.

tribus de benin

Las escarificaciones

Llega el momento de hablar de esas marcas, que entre los Somba alcanzan una perfección y profusión impresionantes. En el resto de Benin, Togo, y puedo asegurar que otros países del entorno como Burkina Faso y Mali, son también comunes.

retrato de chico somba con la cara totalmente escarificada con líneas finas tribus de benin

Las escarificaciones son marcas que se realizan practicando incisiones superficiales en la piel.

Los antropólogos dicen que es la alternativa al tatuaje, ya que este es difícilmente visible en la piel negra. Además, las pieles con más melanina tienden a producir así las cicatrices.

No sólo se hacen cortes en la piel, generalmente durante ritos específicos. También las cauterizan con cenizas vegetales que desinfectan y aportan el relieve.

chica llevando bebé a la espalda con la cara escarificada tribus de benin

Hay cuatro tipos básicos de escarificaciones

Marcas tribales: las de identidad, las que te dicen a qué clan o tribu pertenece esa persona.

Marcas masculinas: como las «heridas de guerra», informan del valor del hombre y de su virilidad, dotándole de mayor atractivo ante las mujeres.

chico taneka con líneas marcando el óbalo de la cara tribus de benin
Joven taneka que me siguió de cerca durante nuestro paseo por su pueblo, observando atentamente lo que hacía con mi cámara. Sus escarificaciones me fascinaban, hasta que me atreví a pedirle que posara para una foto. Accedió con una sonrisa tímida, pero posó muy serio.

Marcas femeninas: con claro sentido erótico, buscan realzar la belleza de la mujer. Hay muchísima variedad y en muchas partes del cuerpo, según gustos del lugar.

chica con pequeñas escarificaciones en mejillas y alrededor de los ojos tribus de benin
Joven de Abomey y sus preciosas escarificaciones. No sé si tienen sentido erótico eh?

Marcas rituales: los curanderos escarifican las zonas de alrededor de la boca, orificios nasales , ombligo y órganos sexuales para evitar que entren los males al interior del cuerpo.

10 cosas que ver en Togo y Benin

Si pensaba que la visita a los montes Taneka había sido un sueño, andar varias horas por los campos de cultivo somba y los gallardos baobabs de los que probamos su fruto por el camino, yendo de casa en casa, acompañados por algunos niños curiosos, fue una experiencia intensa y preciosa, única, inolvidable… me atrevo a decir que posiblemente lo mejor de Benin.

espalda y piernas de chico desnudo que camina delante de mi en los campos verdes de los somba tribus de benin
árbol con ramas secas junto a pista de tierra roja y campos verdes tribus de benin


Así que ya sabéis, si queréis conocer a dos de las tribus de Benin más curiosas y originales, no dudéis en parar en el País Taneka y el País Somba.

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