playas de Benin

Cuando recuerdo las playas de Benin, en la región llamada Grand Popó, una sonrisa se dibuja en mi cara. Allí encontré un paraíso insospechado de tranquilidad, tradiciones ancestrales, y sobre todo un mar intensamente azul como el que recordaba en el reciente viaje a Omán

Fueron días de descanso y de vivencias intensas como la ceremonia vudú de la que os he hablado en otro post (tienes el link al final de este).

Días de relax en las playas de Benin

Nos alojamos en el Hotel Auberge, los antiguos juzgados coloniales de Grand Popó.

Precio: 12.500 CFAs -20€ la habitación doble con ventilador y mosquitera.

De preciosos balcones de madera que dan al mar, la falta de agua corriente y el errático wifi que dejaba conectarse a unos un día, y a otros, otro día, no era más que una pequeña anécdota.

edificio colonial de dos pisos hotel aubergue  con una gran palmera delante en benin
habitación de hotel aubergue con cama con palio y mosquitera y cómoda de madera junto a una de las playas de benin

Ponías un pie en la “calle” y ya estabas pisando la arena, entre las palmeras.

Andabas un poco y ya estabas bajo una de las sombrillas del Auberge, igualitas a las de los folletos de viajes.

fila de palmeras azotadas por el viento y al fondo el mar de las playas de benin
sombrillas de paja en una de las playas de benin con palmeras

Alternaba la contemplación de los azules y verdes del Golfo de Guinea y la lengua kilométrica de las playas de Benin, con la observación de los cangrejos casi transparentes que van y vienen con las olas. Con sus ojillos en forma de bujía alzados eternamente. Pensaba yo que son exactamente iguales que los que había visto (y fotografiado pacientemente) en otras playas, como las de Camerún.

Y ahí me quedaba, pensando que no me costaría nada, nada, acostumbrarme a vivir allí.

sombrilla de paja con dos hamacas y una palmera con cocos al lado. Al fondo el mar con color turquesa, en las playas de Benin
cangrejo confundido con el color de la arena en playas de benin
cangrejo sobre arena mojada junto a espuma del mar en playas de benin

Lo único que faltaba era un mar un poco más calmado que permitiese el baño, pero las playas de Benin son así y nadie dijo que el Paraíso fuera perfecto!

playa desierta con algunas nubes en el cielo y mar de color verde en playas de benin
barcas en el mar de color verde y turquesa en playas de benin

La desembocadura del río Mono

Para compensarlo, nos fuimos a explorar el estuario del río Mono (Bouches du Roi o La boca del rey). Un paraje donde el agua dulce se termina mezclando con el mar.

proa de barca con chanquetas y río mono al frente en benin

Laberinto de ensenadas de arena, manglares donde se pescan cangrejos, palmeras cocoteras y selva.

Donde los fetiches te esperan en cualquier rincón.

El Paraíso continuaba extendiéndose ante mis ojos, aunque fuera bajo nubes amenazantes.

hombre conduciendo piragua con gran pértiga a modo de timón en río mono en benin
El piragüero de Grand Popó
río muy ancho con fila de palmeras al fondo lloviendo mucho junto a las playas de benin
cangrejo agarrado a raíz de manglar en grand popó benin
La pesca del cangrejo que vive en los manglares es parte de la economía local de Grand Popó
raíces de manglar y plantas acuáticas verdes en el agua playas de benin

PERO cuando llegamos a la desembocadura del río Mono, nos encontramos con que el brazo de arena que separa el agua dulce de la salada estaba cubierta en buena parte por plásticos de todo tipo que las fuertes corrientes traen hasta aquí.

Una vez más sentí vergüenza del ser humano, consciente de que esa cantidad de basura flota en el mar formando enormes islas. Y no sólo en este punto del océano, ni mucho menos. Y no, no viene de las cercanías (o no sólo).

playa de benin llena de basura
pequeño lago en medio de la arena de una de las playas de benin

Dicen que en estos parajes también hay una importante población de hipopótamos, pero por desgracia no nos encontramos con ninguno…

La verdad es que esa mañana fue un poco gris.

La lluvia nos respetó lo justo para comer un pescado a la brasa con cus cús en una ensenada. Todo ello preparado por el chaval que nos guiaba, “el moderno del pueblo”, un tipo de lo más espabilado en el buen sentido más o menos, y el piragüero.

guía de benin con gorra, gafas de sol y camisa estampada
canal de agua de mar con banco de arena separándolo del océano en playas de benin
mujeres y niños junto a canal de agua y banco de arena con palmeras al fondo playas de benin
planta enredadera con flores rosas que crece en banco de arena de las playas de benin
arena y agua de tono verde en playas de benin

Conociendo a algunos de los habitantes de la Boca del Rey

Volviendo, paramos en un pequeño pueblo donde nos muestran cómo las mujeres extraen la sal del agua según un proceso muy artesanal.

Resulta que los descendientes de los que escaparon del circuito esclavista en el último momento encontraron una salida en esta actividad, y así sigue siendo.

Ellas, tímidas, amables, venden dulces caseros. Los niños, curiosos, nos miran. Cabras por aquí, gallinas por allí. Me hubiera quedado un buen rato 🙂

poblado de casas humildes con cabras y niños por calles de arena junto a playas de benin
tarro lleno de sal dentro de una casa de poblado cerca de grand popó en benin
niña comiendo un caramelo en grand popó benin
personas en una piragua en el río en playas de benin

Y terminamos en Hevé

Un pueblo famoso por sus fetiches, donde nos cayó una tromba de agua monzónica de esas de 20 minutos…

… donde la gente es de lo más amable.

Donde te cuelas en el patio de una casa y descubres que además de las cabras enanas que ya conociste en el País Somba, crían una especie de hamsters que roen la hierba a la velocidad de la luz. 

Y te enteras también de que allí hay una dinastía real, cuyo palacio está. Protegido por muros pero está.

niño de tres años con dos cabritas pequeñas en benin
puerta del palacio del rey de hevé playas de benin

Con un ratito más de remo volvimos a las playas de Benin, que ya las echaba de menos. Nos encontramos con piraguas secándose al sol sobre la arena, alzadas sobre unos troncos secos en forma de Y.

Un poco más allá, unos pilotes plantados en la arena, lejos del agua, me llevaron a preguntar qué era lo que medían exactamente. Resulta que es para el nivel de arena, no de agua, como yo me estaba imaginando aunque no me preguntes por qué.

Por cierto, por fin salía el sol y todo resplandecía.

playas de Benin
piragua en una de las playas de benin sostenida en alto por dos ramas de árbol seco
medidor de altura de  arena con rayas blancas y rojas y detrás el mar con colores verdes y turquesas intensos
Medidor de la altura de la arena
playas de Benin

Paseo por Grand Popó

Otro día, otra tarde, para bajar la comida y para no engancharnos demasiado a ese mar tan increíble en sus colores, nos dimos una vuelta por la calle principal del pueblo.

Algunos edificios coloniales se van sucediendo. Unos recién reformados y con altas tapias, alguien importante vivirá allí, y otros con ese aspecto decrépito y a la vez romántico. Te acuerdas de películas y libros “de la época”.

almacenes de aceite de palma en grand popó benin
Antiguos almacenes coloniales de Grand Popó, donde se almacenaba el aceite de palma
casa colonial en grand popó benin

Llegamos al cementerio, entre el mar y la carretera, y no nos resistimos a entrar. En las lápidas lucen fotografías del difunto, las fechas de nacimiento y muerte, y en muchas un breve currículum: estudios y profesión.

Una pequeña biografía que no se aleja tanto de lo que algunos escribimos en la “bio” de nuestras redes sociales.

¿Llegará un día en que, los que quieran ser enterrados, pondrán su página web, o su cuenta de Twitter, Facebook o Instagram, si existen para entoncess, en ese breve relato que condensa toda una vida?

lápida en el cementerio de grand popó en benin

La gente te dice cosas mientras andas con paso tranquilo.

Hay pequeños tenderetes donde venden las naranjas peladas que tanta gracia me hacen. Peluquerías (¡que no falten!). Algún restaurante en el que armarse de paciencia, y poco más.

playas de Benin
dos chicos agarrados por el brazo en la calle de grand popó benin

Un poco de historia de Grand Popó

Popó es el nombre que los mercaderes portugueses pusieron a la etnia mayoritaria de la zona, los pescadores mina.

Ni idea de por qué ese empeño de cambiar el nombre de las gentes del lugar, cuando no es tan difícil de pronunciar!

La villa tuvo su momento álgido con el comercio de aceite de palma en la segunda mitad del siglo XIX. Cuando Cotonú se convirtió en un puerto potente como es hoy, tanto este como otros pueblos cayeron en el olvido…

Hoy en día los habitantes de Grand Popó se dedican a la pesca tradicional y a la recogida de cocos verdes, además del poco turismo que viene aquí. Quiso la suerte que pudiéramos observar a los pescadores. Cómo llegaban, descargaban y recogían sus enormes redes. Cómo las llevaban en un carromato tirado por una decena de hombres, por la calle principal de Grand Popó.

Si te pillan haciéndoles fotos, te apedrean, nos dijeron.

pescadores con sus redes en grand popó playas de benin
pescadores llevando sus redes en un carro por la carretera en grand popó benin

Poco más hay que decir de unos días de descanso en el Paraíso ¿no creéis?

playas de Benin

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