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Jordania en 6 días

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jordania en 6 dias

Jordania era uno de esos destinos pendientes que tenía en la agenda viajera. Hay tantos… pero este año decidí que no pasaría más tiempo sin ir.

Salvando el día de ida y el de vuelta, que en realidad fueron vuelos nocturnos y poco más, he estado recorriendo durante 6 días con sus noches este pequeño-gran país, de algo más de 6 millones de habitantes, aprovechando las vacaciones de Semana Santa.

Aqaba

Muchas promesas hay detrás de este enclave de Oriente Próximo, encajonado entre países en conflicto o cargados de tensión. La frontera con Siria, Israel y Palestina, Iraq, Egipto y muy cerca también Líbano (aunque no hace frontera) lleva a pensar en un “corredor del conflicto” en el que un minúsculo territorio resiste pacíficamente, una pequeña aldea gala… únicamente Arabia Saudí ofrece fronteras estables.

Petra

Jordania es uno de los países que más refugiados acoge. En parte, a su pesar. Pero también hay una actitud de vecindad y humanidad que en Europa parece haberse perdido hace tiempo, si atendemos a las políticas de nuestros gobiernos. Quien menos tiene, más generoso es. 
De todas formas no es oro todo lo que reluce, y una presión migratoria de tal calibre es algo delicado de manejar. Muchos refugiados logran quedarse en el país ocupando los puestos de trabajo “que nadie quiere”, largas jornadas laborales y poco sueldo, y esa combinación no suele prosperar en positivo. De momento, el equilibrio está ahí, salvaguardado por una monarquía que parece no excederse demasiado en sus competencias, como sí lo hicieron los caudillos de algunos países de alrededor. Digo “parece” porque nunca se sabe…

Por existir donde existe, por situarse donde está, el turismo se resiente injustamente en cada estallido de violencia que hay a su alrededor, de manera cíclica ya, así que no consigue despegar del todo, pero sigue estando entre los 5 primeros puestos de la lista de ingresos económicos, superado por las minas de fosfatos y las remesas de los emigrantes jordanos.

6 días en Jordania

De este viaje me llevo el sonido del árabe allá por donde vas, cargado de “jotas” (ellos dicen que el español suena a “eses”), la sonrisa de la gente y sus palabras amables en dicho idioma o en inglés -que muchos hablan con cierta soltura-.

Little Petra

Me llevo la sorpresa de un país donde las mujeres se visten muy a la manera islámica, o sea, tapadas, mucho más de lo que creía y recordaba (estuve en Amman hace más de 10 años, por unas horas).
De hecho el número de niqabs (velo negro que sólo deja una rendija para los ojos) que he visto ha sido muchísimo más alto del esperado.
Si bien los shailas(pañuelo que oculta todo el pelo, el cuello y la nuca) son los más numerosos, estampados o de colores vivos.
Diría que sólo 1 de cada 100 mujeres que vimos llevaban el pelo al aire. Del resto de la ropa, ni que decir tiene que también se tapan, y mucho. Ya sea con gabardinas o casacas, la intención es tapar sus formas de mujer aunque las jóvenes y “modernas” van ceñidas.

Petra

La imagen que inconscientemente tenemos muchos en la cabeza es la de una Jordania donde la mujer se había liberado un poco más. Imagen que quizá venga de sus reinas en las portadas de las revistas del corazón (por cierto, la actual -Rania-, ahora aparece mucho más a menudo con discretos pañuelos en la cabeza). Quizá ha habido unos años en que ha sido así y ahora se vuelven a tapar a cambio de asegurarse una convivencia pacífica con los sectores más retrógrados. Una pena, porque se retrocede en derechos y libertades. En cualquier caso no han de llevarlo por decreto-ley, y de hecho el gobierno jordano se declara laico.

Me quedo con los sabores del hummus y el babaganush, el yogur, los guisos de carne, los dulces cargados de almendras, pistachos y miel, el zumo de naranja recién exprimido a la sombra de una jaima-bar frente a los impresionantes vestigios de Petra, o el momento de calma tomando un té en el Wadi Rum.

WadiRum

Me quedo también con la mirada constante de los hombres, que nos daba mucha risa.
Un compañero lo bautizó como “suricatismo” (de suricato, ése mamífero del desierto que se levanta en dos patas y mira fijamente con sus ojazos).

Suricatos

Foto de Fran Gómez

Andar por el centro de Amman y/o internarte en un mercado, siendo mujer, implica que las miradas te sigan hasta que el cuello no puede girar más.
No hace falta ir en tirantes o escotada (yo no lo iba, ni con las piernas al aire).
Y puede que te digan algo, pero no te tocarán ni molestarán, y se acercarán a ti con bastante amabilidad. Supongo que las estrellas de cine se sentirán así, o las modelos, ja, ja.
Es el lado amable del machismo, ése que trata a la mujer como un tesoro, como una reina, como algo delicado y de admirar. Otra cosa es cuando una se sale del tiesto, claro.

De todas formas, las mujeres también miran mucho, lo que pasa es que la uniformidad de sus atuendos y lo acostumbradas que están a no destacar entre los hombres hace que no te des cuenta con la misma celeridad.

Los pueblos y ciudades son de arquitectura fea, para qué negarlo. Son idénticos a los pueblos y ciudades de Palestina e Israel que tantas veces podemos ver en los telediarios.

Amman

Amman, la capital

Casas con aspecto frágil y decadente, cubiertas de polvo y grietas, un parque automovilístico bastante maltrecho aunque cada vez más se mezcla con coches de último modelo, un “estilismo” imposible en los escaparates de las tiendas…

Madaba

Y sin embargo todo esto hace que tenga un encanto particular. A veces sientes que has retrocedido unas décadas a la vida en España, cuando era niña y muchos sitios tenían ése aspecto descuidado. Otras veces resulta muy gracioso el gusto estético que tienen, tan parecido a Asia en muchos aspectos. Lo que brilla, los colores que parecen chillar, las luces… les encanta! Y de repente es posible que te encuentres con un modernísimo centro comercial en medio de todo lo demás, je, je.

Madaba

Una calle de Madaba

Qué ver en 6 días en Jordania

Pero la razón-objetivo de ir a Jordania es que tiene grandiosos lugares. Algunos Patrimonio de la Humanidad y otros injustamente no. Me refiero a…

La increíble y maravillosa ciudad nabatea de Petra, que sin dudarlo hay que dedicarle un par de días, y a mi no me importaría volver aunque fuera sólo allí, a recorrerla de nuevo con calma y a distintas horas del día.

Petra

El hermoso desierto de Wadi Rum.

WadiRum

La ciudad romana de Jerasha, espectacular.
A su lado las ruinas de Um Qays quedan empequeñecidas, pues es otro enclave arqueológico que está bien, en el extremo norte.

Jerash

La curiosa experiencia del Mar Muerto que por cierto tiene un precioso color azul en el que se reflejan las montañas de la vecina Israel (yo no sé por qué me lo imaginaba de un color más bien marrón, en plan “agua sucia”).

MarMuerto

Hay otros puntos por los que todo el mundo pasa y que sinceramente no entiendo muy bien por qué. Desde luego yo prescindiría de ellos, aunque juego con ventaja porque antes de ir no los conocía. Me refiero a  Madaba y el Monte Nebo. Creo que incluso aunque busquéis pisar sitios míticos según la Biblia, os decepcionarían, especialmente el segundo, pero como digo “creo”!

MonteNebo

Y de Aqaba no sé qué deciros. Si conseguís tener una buena experiencia de observación del fondo marino, fenomenal, seguramente tenga mucho sentido. No fue mi caso, así que me quedo con el rato que pasamos deambulando por el centro de la ciudad, cotilleando con algunos tenderos y tomando un café en una preciosa tienda. Mejor os lo cuento en su momento 🙂

Aqaba

Jordania ofrece más cosas, como los castillos templarios. El último día pude visitar el de Ajlum y me gustó mucho, tanto el lugar como el ambiente porque estaba lleno de turismo local, sobre todo femenino.

Datos prácticos que quizá os sirvan de ayuda

Requisitos de entrada: visado de 20 $ que se hace al llegar, en el aeropuerto. Aunque vuestro vuelo llegue de madrugada, estará abierta la oficina de cambio de dinero así que no hay problema (no cogen euros, así que si no lleváis USD cambiáis a dinares y listo).

La moneda es el dinar jordano (JOD).
Los precios de Jordania son bastante altos, sobre todo en lo que concierne al turismo.
El cambio al Dinar jordano no ayuda porque está un poco más caro que el Euro o es equivalente 1 a 1 (En Abril 2014: cambié a 0,97 € y unos días después a 0,94 €… vi cambios mucho peores).

Es más fácil y rápido ir a las oficinas de cambio que a los bancos, y no cambiéis en los hoteles, las conversiones suelen ser muy malas.
Evitad si podéis cambiar el grueso del dinero en el aeropuerto.

Las comidas, depende de dónde estéis… en Wadi Musa (localidad próxima a Petra) la cosa estará entre los 9 y los 20 JOD aunque también hay supermercados y siempre os podéis poner un poco a dieta y comer menos, porque por ejemplo un platito de hummus o de falafel son 2 dinares (es decir, se puede comer o cenar de tapas).

Aqaba

Dentro de Petra hay un par de restaurantes y en uno de ellos venden lunch box por 6 dinares, muy completo (yogur, fruta, pepino y tomate, pan de pita y quesitos, mortadela, una naranja y galletas).
También podéis comer bocadillos en más de uno y de dos chiringuitos entre las ruinas. No merece la pena ir cargado desde Wadi Musa!

En Amman podréis comer por entre 4 JOD (sitios locales, incluida comida rápida) y 6-7 JOD, al menos en la ciudad vieja que es donde me moví.

Por cierto, en muchos lugares los impuestos no están incluidos en la carta de platos y precios.

El agua mineral suele costar 1 dinar la botella pequeña, y 2 dinares la de litro y medio… y la cerveza con alcohol -cuando la hay- se dispara a los 6-7 dinares (la “Sin” cuesta como un refresco, unos 2 DOJ).

En cuanto a los precios de las entradas, el desembolso más importante será Petra.

La entrada de 1 día son 50 dinares, pero la de 2 días es de 55 dinares.
Se supone que la entrada incluye un paseo en burro, camello o carrito, si queréis… pero se suele pactar una propina con el beduino que lo lleva. No me monté en ninguna de las 3 opciones, pero la tal propina puede ser de 3 DOJ, o más, depende del tramo que hagáis.

Aparte, si queréis hacer la visita nocturna (Petra by night) habrá que sumar otros 12 dinares. 

Personalmente lo recomiendo todo, realmente merece la pena gastarse los ahorros aquí 😉

En cambio, otras entradas como las del Monte Nebo y la de la Iglesia de San Jorge en Madaba, o la del castillo de Ajlum, o  las ruinas de Um Qays, son entre 1 y 3 dinares.

Moverse por el país es bastante fácil. No hay muchos servicios de buses y son de horarios algo inciertos, así que si no tenéis mucho tiempo, lo mejor es optar por los taxis.
Allí es habitual contratar a un taxista para un trayecto largo como puede ser Amman-Petra, acordando primero el precio (regateando, por supuesto). En muchos lugares, incluido el aeropuerto de Amman, se ofrecen para ello. No hace falta que contratéis a un taxi para todos los días, en cada punto conseguiréis uno “de refresco” para el siguiente destino y así os quedáis el tiempo que queráis.

Recordad que es un país bastante pequeño, y las carreteras principales son bastante aceptables. Aun así, algunos trayectos serán de 5 horas o más (también depende de lo que paréis).
Sobre la calidad de la conducción… en fin… un poco locos sí que andan, pero tampoco para morirse del susto. Desde luego he estado en sitios más caóticos!

En Amman los taxis urbanos tienen taxímetro y creedme, puede ser bastante más económico que si lo regateáis antes. Hablo de los taxis amarillos.
Eso sí, armaos de paciencia. Muchos no hablan inglés ni leen nuestro alfabeto, pero la tarjeta del hotel os puede ser útil para leerles vosotros la dirección. Si no, llamarán con el móvil a algún amigo que sepa inglés y os pasarán el teléfono, je, je. También es probable que paren a echar gasolina o incluso a tomarse un café en el trayecto. Nada es descartable!

Es un país seguro, pero ello no quita que sigáis las normas básicas que todos tenemos en el día a día, claro (me refiero a que carteristas y demás habrá como en todas partes).

La gran mayoría de la población es musulmana, pero también hay una minoría cristiana que convive sin problemas.
El acceso a las mezquitas generalmente no está permitido a los extranjeros, desde luego no durante la oración, pero sí podéis asomaros por la puerta si lo hacéis con discreción. Ya os contaré lo que me pasó con una chiquilla en la mezquita de Amman.

En cuanto a las compras, más allá de recomendaros encarecidamente que compréis dulces árabes en la pastelería Habibah en pleno centro de Amman (deliciosos!!), hay muchísimas cosas pero son precios europeos e incluso algo más subidos: jabones y cremas del Mar Muerto, pañuelos beduinos, botellitas de arena de Petra (o de arena de colores, que no todas son de allí), cafeteras y teteras repujadas, y un sinfín de cosas más.

Regatead siempre y aunque el producto esté etiquetado con un precio, porque generalmente sí están abiertos a hacer descuentos y hay que ser un poco más duro que ellos para conseguir una rebaja mayor que la que os proponen de inicio. Se sirven de nuestra falta de paciencia para sacar un sobreprecio a las cosas, pero es el juego del comercio así que si os dais por vencidos pronto, lamentaos de vuestra actuación y no de la suya.

Más  consejos para el viaje a Jordania

-Por supuesto, protección contra el sol! incluso en el mes de Abril aprieta fuerte, así que… gorra, gafas de sol y un buen protector solar. El pañuelo tradicional beduino que venden en todas partes es genial, el algodón permite que no te sude la cabeza y el “casco” no se te calienta para nada.
Además, el ambiente muy seco del desierto del Wadi Rum y también de Petra aconseja que os llevéis crema hidratante para después de la ducha. También la podéis comprar allí porque los productos del Mar Muerto se venden en todas partes, y son buenos 😉

-Las temperaturas varían según la época del año en la que vayáis, así que consultad páginas de meteorología. En Abril son bastante suaves, algo calurosas durante el día y frescas en la noche.

-Chicas, vestir con cierta discreción es recomendable… evitad los grandes escotes, los tirantes y los pantalones/faldas muy cortos. Si no lo hacéis no pasará nada, a menos que intentéis entrar en una mezquita, pero será más cómodo para vosotras.

-Por supuesto, no os perdáis la gastronomía jordana, ni los tés, ni el café turco con cardamomo, ni los dulces. Tampoco os perdáis las tiendas de especias donde os darán a probar desde una sal mezclada con limón (el mismo aspecto que nuestra sal pero con un fuerte sabor a limón, se utiliza para sazonar pescados y otros platos), hasta sésamo tostado.

-Sobre todo no dejéis de pasear por los pueblos y ciudades que os encontréis al paso y observar la vida cotidiana. Aunque su aspecto sea feo y descuidado están llenos de vida y los jordanos y jordanas son realmente simpáticos (no me cansaré de decirlo).

Madaba

Cuanto menos turismo haya, más curiosidad despertaréis y más se acercará la gente a hablar con vosotros porque sí.
Muchos os dan la bienvenida, olvidaos de que os quieren vender algo porque no siempre es así a pesar de que sean comerciantes al frente de sus negocios.

-Siguiendo con el anterior consejo, no dejéis de husmear en los mercados y puestos callejeros, o en los negocios como barberías y demás (si os acercáis con amabilidad os recibirán muy bien).

Aqaba

Y aprended algunas palabras de árabe. Les sorprenderéis gratamente (aunque pensarán que habláis árabe y os soltarán parrafadas, je, je). Al menos lo imprescindible como puede ser:

  • Salam aleikum (saludo que significa algo así como “la paz sea contigo”. Si os lo dicen primero, debéis responder con un aleikum salam)
  • La (no)
  • Na o am (sí)
  • Shukran (gracias),
  • Habibi (“cariño”, por ejemplo para saludar a los niños va muy bien)
  • Yalla (“vamos”) 

MonteNebo

Os dejo aquí el enlace al álbum que he creado en Flickr con las fotos del viaje, aunque muchas de éstas se acompañarán de contenido aquí, en el blog, poco a poco 😉

Álbum de Jordania

 

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Feedback

3
  • Quaderns de bitàcola

    Jordania es uno de los países que nos encantaría visitar, seguro que su gente es encantadora; estuvimos en el Mar Muerto cuando fuimos a Israel y Palestina y fue una de las experiencias más extrañas que hemos tenido en un viaje. Lo de flotar de ese modo parece magia! Por cierto, unas fotos muy buenas! 🙂

  • Laura*

    Qué país tan interesante!!! Qué bonito el post!! Siempre he querido bañarme en el Mar muerto!!!
    Gracias por compartir la experiencia, y, bonitas fotos!!

    saludos
    setratadeviajar.blogspot.com

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