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El desierto de Wadi Rum, un sueño algo frustrado

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desierto Wadi Rum jordania

El desierto de Wadi Rum era uno de los grandes objetivos del viaje a Jordania. Por fin volvía a un desierto y tan sólo después de algo menos de ocho meses. El desierto me encanta, ya lo sabéis, pero esta vez fue un poco frustrante. 
Si no lo habéis hecho, os invito a leer el artículo que le dediqué a este medio de horizontes infinitos y donde la vida se celebra a cada instante. Por pequeña que sea, o precisamente porque es pequeña. De eso y más cosas os hablo en el post de desierto en desierto.

Llegaba al desierto de Wadi Rum cargada de expectativas.

Había leído y visto fotografías que me decían que el Wadi Rum es uno de los desiertos más bonitos del planeta. Sabía que tiene ciertas semejanzas paisajísticas con el profundo Sáhara del sur de Argelia y Libia. Donde los macizos del Tassili o el Akkakus me esperan, pues es un sueño que aún no he realizado.

Iba a pasar poco tiempo, las vacaciones no daban mucho de sí. Apenas un día y una noche. Nada que ver con los buenos doce días o más que anduve por Namibia, así que quería aprovecharlo a tope.

Y además tenía un proyecto en mente: fotografiar la noche del desierto.  Las estrellas (si la luna llena lo permitía), quizá realizar una circumpolar, lo que se terciara y sobre todo disfrutar del silencio.

Ay de mi, qué ilusa! Ahora os cuento…

Recorrido en 4×4 por el desierto de Wadi Rum

Llegamos a primera hora de la tarde al Wadi Rum Visitor Center. Este es un pequeño oasis adornado con una avioneta antigua y en el que nos esperaban unos beduínos con sus 4×4. La idea era hacer un recorrido de unas 4 horas hasta el atardecer, para terminar yendo al campamento donde haríamos noche.

avioneta en desierto de wadi rum

Montamos en la parte trasera de los todoterrenos tipo pick up (descubiertos). Protegiéndonos la cabeza con un pañuelo porque hacía viento y en cuanto iniciáramos la marcha la arena nos rodearía… ¡también había que proteger la cámara! (como ya hice en Namibia, una envoltura casera con film de cocina ayuda).

Así fue. Enfilamos rectos hacia un macizo rocoso ante el que una columna de arena horizontal se batía en duelo con el suelo.

paisaje del desierto de wadi rum

Por un momento pensé que nos meteríamos de lleno en esa mini-tormenta de arena pero no fue así. En el momento preciso, el coche giró para circular en paralelo a la misma.
El conductor, el beduino-jefe que guiaba esta pequeña caravana motorizada, miraba de vez en cuando por el retrovisor y nos hacía todo tipo de bromas, entre las que se incluían volantazos y acelerones. ¡Pipa se lo estaba pasando el tío! La verdad es que era muy gracioso.

beduino del desierto de wadi rum

conduciendo en el desierto de wadi rum

Nos adentramos en ése paisaje de columnas rocosas horadadas por el viento, moldeadas en formas caprichosas, y pasillos de arena.

primavera en desierto de wadi rum

Éste no es un desierto de dunas, no en aquella zona, pero éstas se empeñan en estar de una forma u otra. 

arena en desierto de wadi rum

Precisamente justo antes de abordar una duna de unos 80 metros de altura, con una inclinación que ya nos anticipaba iba a ser… ¿divertido? Salió a nuestro encuentro un tipo armado con un walki-talki. También llevaba una pistola de verdad en la sobaquera.

Tras los saludos y una par de frases, nos cuenta que están rodando una película cerca de allí. Supongo que los que bajaban en un precioso corcel por la duna en ése instante venían del rodaje. Teníamos que desviarnos.

desierto de wadi rum

Hacía poco que había llovido y una ligera capa de plantitas verde pálido alfombraba el suelo.  Allí parece mucho más brillante por el contraste con el resto del paisaje. Los rebaños de camellos y cabras de los beduinos que viven allí, pastaban por todas partes. Seguramente un par de días antes lo habríamos encontrado lleno de flores en pleno apogeo.

desierto de wadi rum

camellos en el desierto de wadi rum

flor del desierto de wadi rum

Los grabados rupestres del Wadi Rum

Paramos junto a un risco, y enseguida descubrimos que estaba parcialmente cubierto de grabados rupestres. Un verdadero “catálogo” de la fauna que antaño poblaba el lugar y era cazada por los antepasados. Yo estaba emocionada, la verdad 🙂

arte rupestre en desierto de wadi rum

pinturas rupestres en desierto de wadi rum

El momento de la hospitalidad beduina

Al lado de la roca llena de arte rupestre, una pequeña jaima nos da la bienvenida con un té recién hecho. Nos invitaron a sentarnos. Enseguida me invade una calma placentera.

Estar así, sentada a la sombra, observando los movimientos sin prisa de los anfitriones, lo a gusto que parecen estar en todo momento, es capturar el mensaje de que “no importa lo que ocurra ahí afuera, aquí estamos bien, ahora, vivamos el momento, esta compañía, luego ya veremos”.

hospitalidad beduina en el desierto de wadi rum

Y mira que yo ardía en deseos de seguir recorriendo el desierto de Wadi Rum y no “perder” ni un minuto por las escasas horas en las que iba a estar allí. Pero ese momento también era parte del lugar, de la experiencia. Enseguida me di cuenta de que era uno de los mejores. Menos mal que lo aprecié allí 😉

té en desierto de wadi rum

instrumento musical beduino

Instrumento de una sola cuerda

Alcancé a hacer un par de fotos y grabar un vídeo de la música con la que nos amenizó el anfitrión. Ritmo monótono, hipnótico, bello, que invade el alma y tranquiliza los sentidos.

Proseguimos la marcha.

De repente nuestros beduinos se paran junto a unas rocas. Uno de los conductores se va a rezar a unos metros de distancia, mientras nuestro anfitrión coge unas ramitas y las frota enérgicamente durante un minuto. Entonces nos muestra el resultado: espuma. Jabón natural, el que utilizan las gentes del desierto (o utilizaban). Toda una demostración de lo que puede dar de sí el desierto ¿no?

planta de jabón en desierto de wadi rum

Los arcos de roca

Uno de los puntos más famosos del desierto de Wadi Rum son este par de arcos de roca. Aquí se reúnen los turistas que pululan por esta pequeña-gran inmensidad. Es un punto muy fotografiado, y no es para menos. Además me trajo muy buenos recuerdos del verano pasado, en Spitzkoppe  (Namibia).

arco de piedra en desierto de wadi rum

retrato en desierto de wadi rum

desierto de wadi rum beduino y camello

desierto de wadi rum

desierto de wadi rum

Trepamos a lo alto, bajamos por el otro lado que además estaba vacío, disfrutamos de las vistas todo lo que quisimos y más, y volvimos a montar rumbo a otros rincones. El desierto del Wadi Rum está lleno de historias, y quizá la más famosa es la del personaje Lawrence.

El recuerdo de Lawrence de Arabia

Fuimos a visitar la cueva en la que aseguran vivió varios años Lawrence de Arabia.

Sí, el mítico personaje galés, arquéologo y militar británico que en los avatares de la vida y su interés por las culturas árabes acabó ejerciendo de espía durante la Primera Guerra Mundial. Lawrence vivió con los beduinos y les introdujo la idea de nación árabe que hasta entonces no conocían, porque ellos vivían dispersos en tribus enfrentadas. En el fondo también un romántico, murió en 1935 con 53 años de edad y una identidad falsa, en un accidente de moto tratando de esquivar a otros motociclistas.
La cueva en la que estuvo viviendo durante los años en que recorrió el desierto de Wadi Rum es realmente angosta y oscurísima.

cueva de Lawrence de Arabia en desierto de wadi rum

Y llegamos al fin de la excursión. El momento de la puesta de sol…

Se acercaba el ocaso y nuestra última parada la hicimos en un promontorio junto a un lago seco. Cerca había un pequeño campamento. Un rebaño de cabras cuidado por mujeres se acercaba lentamente para recogerse en la noche.

desierto de wadi rum en primavera

desierto de wadi rum

desierto de wadi rum

Me entretuve mirando, embelesada, cómo se desarrollaba una escena muy maternal a unos cuantos metros de distancia.

Una pastora, beduina bien cubierta de la cabeza a los pies, se rezagó para recoger a un cabritillo que debía tener muy poco tiempo de vida. Lo llevó en brazos hacia la manada, hasta que de ella salió una cabra. Se encontraron en el camino y la mujer le puso el cabritillo para que mamara. Después les dejó solos.

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Mientras tanto, la puesta de sol no fue especialmente brillante.

En el horizonte, además de los macizos rocosos se alzaba una fila de torres de alta tensión. El desierto se ha modernizado, sí.

A nuestra izquierda también se veía -aunque lejos- la carretera asfaltada que recorre el par de poblaciones donde los beduinos se han sedentarizado en las últimas décadas.

Unos tipos habían decidido ir y venir con su buggie armando mucho ruido y polvo, justo delante de nosotros.

Si hubiera estado en mi mano, habría escogido otro lugar. Esto era sólo el preludio de lo que vendría después…

atardecer en desierto de wadi rum

ccatardecer en desierto de wadi ruatardecer en desierto de wadi rum

El campamento equivocado

Con una capa de arena en la piel, el cabello muy revuelto y esa sensación de felicidad que me embarga en el desierto, fuimos al campamento.

Nos encontramos con un complejo enorme, junto a otros dos o tres campamentos. La música ya tronaba en el valle en el que estaban plantados. Música occidental, además. Pensé que se trataría de bodas de locales, que estaban en plena celebración. Pero no, simplemente eran grupos de turistas.

El Benidorm del desierto, y nosotros íbamos a dormir allí también. Puag. Sé que no toda la “oferta de campamentos” en el desierto de Wadi Rum es así. Informaos bien.

wadi rum campamento

El campamento desde  mi tienda, que por cierto estaba incluso equipada con ducha. Derroche de recursos en un lugar donde no se puede derrochar.

La cena, de buffet, consistía en un cordero asado bajo la arena muy rico, cerveza y otros alcoholes en la barra del bar, y una pista de baile.

campamento desierto de wadi rum

cordero cocinado en arena del desierto de wadi rum

Mi mente ya estaba puesta en las fotos que podría hacer esa noche

Pero me encontré con poderosos focos de color naranja iluminando todo el paisaje circundante. Despiadadamente. Obligando al desierto a revelarse en la oscuridad, pero despojándole de su belleza natural.

…y la música, a cargo de un disc-jockey malvado que puso todos los grandes éxitos del verano. Los que todos conocemos desde los años 90 en adelante, que podía romper los nervios de cualquiera.
Bueno, de cualquiera no porque la mayoría de turistas se lo estaban pasando en grande bailando.  Yo quería morirme, cabreada como una mona.
No, eso de “si no puedes con ellos, únete” no va conmigo en una situación como ésta. Para mi era como un sacrilegio, una forma de cargarse una noche en el desierto. Una experiencia que creo hay que vivir una vez en la vida por los menos.

campamento en desierto de wadi rum

Pero allí nadie estaba en el desierto, estaban en su propio mundo. Podía ser Ibiza, Torrevieja, Mikonos o qué sé yo, qué más da. Llamadme purista si queréis, me da igual, tengo la firme convicción de que esta no es la forma de hacer las cosas bien.

Vamos a ver ¿para qué va la gente al desierto? ¿para ir a una discoteca? ¿realmente luego cuentan que fue una noche mágica en el desierto? Madre mía.
Que conste que la principal culpa la tienen los tour operadores armando una oferta como ésa. Persiguiendo una burbuja de negocio.

Aun así, cogí el trípode y la cámara y me aventuré a andar trepando por las dunas que había tras el campamento. Era realmente difícil, por no decir imposible, escapar de los tremendos focos. Desolador.

desierto de wadi rum

Para colmo de males, un par de mujeres medio borrachas se acercaron a mi. Se habían ido también por ahí a hacerse unas fotos en la noche (con el flash a tope), y se ponían en el camino de mi objetivo cada dos por tres. Afortunadamente se cansaron pronto, la fiesta les esperaba!

desierto de wadi rum

Al final logré hacer algunas fotos, no muy decentes pero es lo que hay.

desierto de wadi rum

Nada más bajar de la última duna, unos perros empezaron a ladrarme agresivamente. ¡Menos mal que no vinieron cuando estaba allí arriba sola!! Así estuvieron toda la noche, oyéndoles con más claridad cuando, por fin, la música se apagó a las tantas.

¿Silencio en el desierto? Y un cuerno.
¿Oscuridad? Y un cuerno. Los focos toda la noche encendidos, incluso durante el amanecer.

Me queda pendiente volver a acercarme al desierto de Wadi Rum de otra forma. Reconciliarme con él y con todo el respeto posible. Mucho mejor andando, y por supuesto con tiempo por delante. Seguro que algún día lo hago y lo consigo, si el turismo no se lo ha cargado, claro.
De momento, guardo el precioso paisaje de primavera en el recuerdo. El té a la sombra de la jaima. Y la sensación de la arena sobre mi piel. Menos es nada y de todo se aprende.

desierto de wadi rum

desierto de wadi rum


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Feedback

14
  • Sele

    Hola Ali,

    Wadi Rum es hermoso… probablemente está entre los elegidos, pero el turismo de masas ha llegado y se permiten una serie de cosas que son inconcebibles, que están contra el ecoturismo. Y hasta que no lo entiendan va a suceder que se empalme un cabreo con otro.

    Yo he tenido la suerte de estar dos veces, y tuve suerte. Pero esto me ha pasado en otros sitios y no puedo entender que en un lugar de naturaleza en el que debe haber silencio (que para eso vas) te pongan la Macarena.

    Aún así sé que al menos fuiste consciente de la belleza de Wadi Rum. Eso al menos sí se cumplió 😉

    • Alisetter

      Sí Sele, se cumplieron algunas cosas, y otras obviamente no se podrían haber cumplido en una estancia tan corta. Lo peor fue la noche, una lástima, pero parece que no se aprende de otros ejemplos…
      Gracias por pasarte y comentar! 😉
      Un beso
      Alicia

  • mil camins

    Las fotos, bellísimas (a pesar de los focos "turísticos"). Lástima de esa nefasta experiencia.

    Ya veo que hice bien en no ir, cuando estuve en Jordania. Tenía y tengo grabado, en el corazón, mis 10 años de vacaciones en el Sáhara argelino y por nada quería quedarme con mal sabor de boca.

    ¡Abrazos!

    • Alisetter

      Gracias Mercé!! Bueno, yo creo que no toda la oferta del Wadi Rum es así, y quizá una aproximación de otro tipo (más días, trekking, y desde luego campamentos más pequeños) puede que no te deje este mal sabor de boca, por eso yo no descarto volver de otra forma, aunque está claro que en el Sáhara argelino será mucho más fácil encontrar el desierto con el que llevo soñando muchos años, como acabamos de comentar por FB.
      Un beso!
      Alicia

  • Dany (Lega Traveler)

    Que manera de cargarse una noche que prometía ser mágica… Que rabia! 🙁

  • El tío-abuelo Penradock

    Sólo un apunte. Lawrence de Arabia no era inglés sino galés.

  • PhotoViajeros

    Hola Ali,
    este verano viajo a Jordania y una de las paradas imprescindibles creo que es la visita a Wadi Rum y hacer noche en mitad del desierto.
    Por eso mismo, ahora que todavía no he reservado campamento para pasar la noche allí me gustaría que me dieses el nombre del sitio en el que tu te alojaste (a través de los comentarios o en privado, como tú prefieras) para elegir otro distinto.
    Al igual que tu pretendías, yo quiero ir al Wadi Rum para disfrutar del desierto, de su supuesto aislamiento, el silencio y la tranquilidad, y a provechar para ver el cielo estrellado, algo imposible con esos focos de los que hablas en este magnífico artículo. Para ir de discotecas ya tengo 364 noches más.

    Un saludo y enhorabuena por el blog y las fotografías!

    • Alisetter

      Hola! Muchas gracias por tu comentario, me alegro de que te haya gustado! El campamento es el Disi Camp pero había otros tres a lo largo de esa montaña así que insiste que quieres uno pequeño y suerte! Que disfrutes de Jordania! 🙂

  • Sara

    Qué horror! Te entiendo perfectamente, vaya circo. Yo tube la experiencia que buscabas en el Desierto del Thar en India, especifiqué que quería dormir en el desierto, sin tiendas, al raso, y así fue. Y fue una noche maravillosa, eso si, con toda el ruido de fondo de los campamentos estilo “Wadi Rum” que hay también allí. Pero si consigues ignorarlos, dormir bajo las estrellas, en las dunas y ver el amanecer desde la “hamaca” es genial 😀

    • Alicia Ortego

      Sí… yo la tuve en las dunas de Merzouga, hace ya 10 años, cuando casi no había ningún campamento de este tipo “deluxe” y con show (me temo que ahora sí los hay), e hice lo que tú, dormir con el saco sobre una duna. Sencillamente espectacular. También en el Karakorum aunque estaba nublado así que pocas estrellas hubo 😉 Ya en el viaje a Omán (posterior al de Jordania) hice esto de mirar con lupa los campamentos, ji, ji, y lo seguiré haciendo porque no tiene ningún sentido esto!!
      Gracias por tu comentario Sara, un saludo 🙂

  • Sole

    Preciosas las fotos a pesar de todo!!!
    Estamos averiguando para ir a Wadi Rum y justamente estamos buscando un lugar tranquilo sin todo el bullicio y muchedumbre que describes en tu relato. Gracias por el dato… así lo tenemos en cuenta a la hora de elegir!!!
    Saludos

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