palacio real de Aranjuez

Aranjuez es como un joyero clásico. No parece encajar mucho en el entorno rural que la rodea, y sin embargo ahí está, acumulando unos cuantos siglos de arquitectura real. Palacios y jardines se suceden ante la mirada atónita de los miles de visitantes que cada fin de semana, al menos los de buen tiempo, se acercan desde la populosa Madrid. Una especie de Versalles español que en otoño se pone sus mejores galas, y por fin he encontrado el momento de verlo en dicha época. ¿Te vienes? 😊

El Real Sitio de Aranjuez 

Empecemos con un poco de historia que nos ayudará a entender qué demonios hacen aquí estos edificios y jardines.

Fue la reina Isabel I la primera (valga la redundancia) que quiso instalar sus posaderas en Aranjuez. Logró que se reformara la Casa Palacio y el Jardín de la Isla, anexo a dicho palacio, y allí le gustaba ir a pasear. No me extraña. 

soportales de dependencias anexas al palacio real con techo de bóvedas

Los sucesivos reyes fueron haciéndose con las tierras y pueblos de la comarca. Querían tener un sitio de caza y recreo para ellos solos, así que con el correr de los años levantaron y acotaron jardines, huertas y acequias, el embarcadero de donde salían las barcas por el río Tajo… y se llegó a prohibir el asentamiento de poblaciones. Una gran finca para ellos solos ¿lo he dicho ya? sí.

Felipe V fue el primero que se asentó allí de manera más decidida. Con su educación francesa por bandera, se empezaron las ampliaciones del Palacio Real, derribando el anterior. Estamos ya en el siglo XVIII y esta es la época clave del aspecto que hoy tiene Aranjuez.

No obstante, fue el siguiente rey, Fernando VI, el que decidió no sólo refinar el real sitio, sino hacer una ciudad. Eso sí, con los mismos parámetros versallescos ya iniciados por su antecesor. Calles anchas, rectas, con monumentos y fuentes, jardines de cuidados parterres y simetrías buscadas.  

gran fuente con chorrillos de agua hacia los lados en silueta sobre cielo de atardecer

Cuando llegó Carlos III la magna obra siguió adelante añadiendo hospicios, conventos y cuarteles, y con Carlos IV se terminó. Fue entonces cuando se erigieron las últimas fuentes, el Palacio de los Duques de Medinaceli, el de Godoy, la Casa del Labrador y tantas otras. 

A Carlos IV le gustaban las fiestas, e incluso fue aquí donde se celebró el primer vuelo en globo. Al mismo tiempo, las arcas reales estaban temblando.

Mala administración, demasiados «caprichos», baja rentabilidad de las propiedades reales. No tenían “cash”. Y este rey, aconsejado por su ministro Godoy, vendió España a los franceses en forma de alianza naval con Napoléon para apoyar la guerra con los británicos. ¿Resultado? Los franceses invadieron el país y aquí se quedaron durante tres años, suficientes para que estallara el Motín de Aranjuez en 1808, dando el pistoletazo de salida a la Guerra de la Independencia. Un motín detrás del cual estaba el mismísimo Fernando VII.

Perdona por la chapa de nombres, fechas y datos. Quería contextualizar el lugar que voy a enseñar con mis fotos y sensaciones. Responder(me) a las preguntas básicas de ¿qué hace este palacio en medio del campo? ¿por qué estos jardines tan cuidados, tan románticos? Pero confieso que esta parte de la Historia siempre se me ha hecho muy árida. A lo mejor es que no me la han enseñado bien, con algo más que una sucesión de hechos. Todos esos nombres de reyes seguidos de un número, grandes apellidos con título nobiliario, las «intrigas palaciegas» (que dicho así suena interesante pero uf), las idas y venidas de normas y leyes que en esa época estaban en plena efervescencia…

Ahora sí, vamos a dar un paseo y a ver qué queda de aquél sitio de recreo de reyes, reinas y sus cortes…

Palacio Real de Aranjuez

La visita al Palacio Real de Aranjuez es bastante recomendable, aunque está prohibido hacer fotos en las salas y gabinetes. Sólo puedes hacerlas en las escaleras que suben al segundo piso, donde hay una enorme lámpara de cristal que no será la única que veas. 

dos coches negros antiguos de madera con farolillos en la cochera del palacio real
Cochera del Palacio Real de Aranjuez
escaleras monumentales del palacio real de Aranjuez con una lámpara de araña enorme

Tras subir al segundo piso por las regias escaleras, empieza lo bueno. Lo que está vedado a las cámaras. Una sucesión de salones y habitaciones que te sorprenden. Algunos horteras y excesivos, otros románticos y otros más elegantes siempre desde los parámetros reales.

El Gabinete de Porcelana, revestido de abajo arriba de porcelanas con árboles, monos, hojas y frutas pintados de vivos colores es un buen ejemplo de los excesos y el punto hortera. El salón de fumar o Gabinete Árabe te hará abrir la boca, porque es una imitación de la arquitectura de la Alhambra. El Salón de Baile, el Comedor de Gala, la Sala de los Espejos, son ejemplos de elegancia con muchas telas, mármoles, oro y espejos.  

fachada lateral del Palacio Real de Aranjuez
Fachada lateral del Palacio Real de Aranjuez. La entrada para las visitas se hace por esos soportales.

En cuanto al exterior, te diría que vayas justo al atardecer a la fachada principal del Palacio Real (en el lado opuesto a la carretera), y que reserves tiempo para los jardines. Hay al menos tres que recorrer y tienen horario de apertura y cierre. Para mí es lo mejor de Aranjuez.

Jardín del Parterre

Aunque la carretera de acceso a Aranjuez pasa por delante de este pequeño jardín y da la falsa impresión de que es la fachada principal del Palacio Real, no es así.

El Jardín del Parterre me pareció más bien una plaza porque la mayor parte del suelo está pavimentado. Tiene un par de fuentes monumentales y está a continuación de un lateral del palacio. 

Lo recorrerás en poco tiempo, pero tiene varias cosas interesantes: un mirador al río Tajo, que viene trazando una amplia curva, el acceso al Jardín de la Isla, y las citadas fuentes. 

estatua rococó en estanque del palacio real de Aranjuez

Las fuentes se accionan a varias horas del día que puedes consultar en la web de Aranjuez. Seguro que verlas en acción es un espectáculo muy bonito, pero yo no coincidí con las horas exactas, y tampoco tengo claro que hubieran funcionado ése día. Al menos la más grande y monumental estaba completamente seca. No te hagas muchas expectativas pero intenta coincidir con esas horas, no vaya a ser 🤗 

atardecer con estanque donde se refleja el palacio real de Aranjuez

Jardín de la Isla

El Jardín de la Isla fue el favorito de Isabel I, como te dije al principio. Confieso que no me dio tiempo a recorrerlo como se merece. No llegué a ver, por ejemplo, sus fuentes del extremo norte. Se echaba la tarde encima, quedaba muy poca luz y estábamos cansadas, así que sólo entramos a verlo un poco por encima, en la zona más cercana al Palacio Real. 

estatua de mujer con niño abrazado a su pierna y fondo de árboles naranjas en otoño en el jardín de la isla de aranjuez

Estatuas recordando mitos griegos entre los árboles teñidos de otoño, pequeños laberintos de parterres, un paseo junto al río… Promete, así que este es uno de los objetivos para la siguiente visita, porque la habrá.

Un apunte: creo que la mañana puede ser el mejor momento del día para visitarlo.

pequeño laberinto hecho con matorrales en el jardín de la isla
rayo de sol poniente iluminando parte de un tronco de árbol con hojas amarillas

Jardín del Príncipe 

El Jardín del Príncipe es el más grande de Aranjuez, y de hecho es uno de los más grandes de España. Es al que más tiempo dedicamos y desde mi punto de vista, el más bonito.

Lo digo por sus magníficos árboles, paseos y un montón de rincones encantadores. Puede recordar a El Retiro. Ojalá lo tuviera más cerca de casa.

entrada al jardín del príncipe con templete neoclásico

Los árboles, en concreto, nos dejaron con la boca abierta. Son enormes, tremendamente grandes, altísimos, con 20 o 30 metros de altura si no más. Hay abetos, hayas, acantos, cipreses, castaños de indias, madroños, abedules, cedros del Himalaya, avellanos, acacias, incluso secuoyas con troncos y raíces inabarcables. Sólo cito algunos.

Un mundo de gigantes que se ve realzado por los colores del otoño como en ninguna otra época del año. Amarillos, ocres, naranjas, algún destello de rojo.

paseo del jardín del príncipe con árboles con hojas amarillas y naranjas
paseo del jardín con bancos de hierro y suelo lleno de hojas secas en Aranjuez

En otoño las hojas van cayendo suavemente a nada que sopla la brisa, y el sol se filtra creando atmósferas cálidas o misteriosas, según la cantidad de sombras que haya.

No fue una sino varias veces las que sentimos que estábamos en un cuadro de Turner.

paseo del jardín del príncipe con árboles con hojas amarillas y naranjas y suelo lleno de hojas secas
rincón del jardín del príncipe con árboles de troncos oscuros y sol entrando entre hojas amarillas
árbol con hojas amarillas y sol entrando por la izquierda visto desde abajo en el jardín del príncipe de Aranjuez

Si estás atenta verás a las ardillas correteando, cuando no pasa por tu lado alguno de los pavos reales que lo habitan, con sus plumas azul eléctrico y verde brillante 💙

pavo real picoteando en el suelo

Aquí y allá te vas encontrando con fuentes con querubines, dioses clásicos y motivos vegetales que compiten con los naturales. No te pierdas la Fuente del Cisne, ni la Fuente de Apolo.  

estatua de sátiro rodeado de pensamientos de varios colores en los jardindes del príncipe de Aranjuez
fuente de Neptuno neoclásica con varios cipreses detrás en el jardín del príncipe de Aranjuez
plaza del jardín del príncipe con glorieta y grandes árboles con hojas amarillas
elemento decorativo de piedra como si fuera jarrón con flores y frutas en Aranjuez

En este Jardín es donde están dos de los lugares imprescindibles de Aranjuez

Uno es el Museo de Falúas Reales, que suena al Antiguo Egipto pero es que así se llaman las embarcaciones reales.

Aquí se guarda toda una colección de ellas. Son barcas de calado bajo, muy ornamentadas, con las que los miembros de la familia real y supongo que invitados y aliados políticos, salían de paseo por el Tajo. 

No está permitido hacer fotos en el interior, así que no te las puedo enseñar, pero te aseguro que hay varias sorprendentes. Casi todas tienen su punto de lujo, sillones tapizados con ricos brocados, pinturas doradas y toldos para protegerse del sol.

parte trasera del museo de las falúas rodeado de árboles y prado con hojas secas
Museo de las Falúas Reales por la parte trasera

Por lo visto Fernando VI era aficionado a los paseos en falúa. Se hacía acompañar de Carlos Brochi Farinelli, uno de los cantantes más famosos del siglo XVIII. Era un cantante “castrato”, es decir, que fue castrado, dicen que por una intervención médica necesaria tras una caída del caballo. La castración era una práctica prohibida, aunque se hacía la vista gorda.

En este lado del Jardín, si te acercas a la orilla del Tajo, te encontrarás con el Embarcadero de Fernando VI. Desde aquí partían las falúas para dar esos paseos placenteros. Y probablemente te encuentres con un nutrido grupo de ocas o gansos, ruidosos y curiosos a partes iguales. 

embarcadero real junto al río Tajo
  • retrato de oca de plumas grises y ojo rodeado de membrana naranja como el pico
  • oca de color blanco con pico naranja y ojo ribeteado de naranja
  • pato blanco con cara roja rascándose el cuello por detrás

El otro «imprescindible» también está en el interior del Jardín del Príncipe. Es la Casa del Labrador, un palacete que mandó construir «el rey de las falúas».

El monarca, en su versión más derrochadora, decidió que quería construir una “casa de campo” para pasar allí las primaveras, así que encargó a Juan de Villanueva, el constructor del Museo del Prado, las reformas de una casa rústica que había allí por aquél entonces.

Nos la encontramos cerrada por la pandemia, snif, pero dicen que sus salones son alucinantes. Todo muy neoclásico, dorado y combinando distintos tipos de mármoles y piedras semipreciosas. También está prohibido hacer fotos, pero en la web de Patrimonio Nacional puedes ver algunas.

casa del labrador de Aranjuez
Casa del Labrador
busto neoclásico de mujer en la fachada de la casa del labrador de Aranjuez
Detalle de la fachada de la Casa del Labrador

Otros rincones del Jardín del Príncipe que yo no me perdería son:

  • El Estanque de los Chinescos con su pequeño templo neogriego y un pabellón “chinesco” que da nombre al lugar.
  • Las islas Asiáticas y Américas, llamadas así por el tipo de vegetación que hay, incluyendo un bosquecillo de bambúes gigantes. 
estanque de los chinescos con templete neoclásico y dos chorros de agua entre árboles de otoño en Aranjuez
Estanque de los Chinescos en el Jardín del Príncipe de Aranjuez

Organiza tu visita a Aranjuez

El primer consejo que te voy a dar es que madrugues para salir de Madrid, cosa que nosotras no hicimos, ejem. 

No lo subestimes, se te va el día completo andando de un lado a otro y probablemente no te dé tiempo a verlo todo. Una buena idea es ir a dormir allí y aprovechar medio día más como mínimo porque ¡hay más sitios que los que yo te cuento aquí! Si no me crees, echa un vistazo a la web de Turismo en Aranjuez.

Si quieres ir en otoño o invierno recuerda que los días son más cortos y que Aranjuez se llena bastante el fin de semana a partir de las 12 del mediodía. Nosotras entramos en el Palacio Real a esta hora y un ratito después había una cola importante ¡por los pelos no nos encontramos con todo ese mogollón!

Me pareció que el Palacio y el Jardín de la Isla son los lugares donde se concentra más la gente, y no tanto el Jardín del Príncipe. 

Recuerda también que estos parques tienen una hora de apertura y otra de cierre. A partir de octubre precisamente empiezan a cerrar antes, entre las 18 y las 18.30 h. 

prado con gran árbol en el centro con ramas amarillentas en Aranjuez

Si vas a pasar el día nada más, te diría que te lleves la comida, en especial si hace buen tiempo. Pero si quieres comer en algún restaurante consulta las opiniones en internet y reserva con antelación. Hay muchos sitios y no todos son buenos precisamente. Nosotras acabamos en un sitio bastante regulero del que ni recuerdo el nombre, pero fue el único en el que encontramos mesa. Y ojo, que los precios están subiditos. Una lástima. 

paseo en sombra con árboles de color verde y amarillo y sus sombras cruzando el suelo en horizontal
Un camino del Jardín del Príncipe

Otoño y primavera son las mejores épocas para visitar Aranjuez y ver los jardines en todo su esplendor, como se suele decir 😏


Y una opción a considerar es apuntarte a un freetour como éste 👇


El precio de la entrada al Palacio Real de Aranjuez es de 9 € (año 2020), pero en tiempos de pandemia la han rebajado a la mitad: 4,5 €. Guarda bien la entrada porque con ella puedes visitar el Museo de las Falúas Reales.

La entrada de la Casa del Labrador, si está abierta, es de 5 €

El acceso a todos los jardines es gratuito. 

parque con suelo lleno de hojas amarillas en otoño

Cómo ir a Aranjuez en transporte público

Puedes ir desde Madrid en autobús desde la Estación Sur de autobuses de Mendez Álvaro (50-55 minutos), o coger un tren de cercanías en Atocha (línea C3, 45 minutos).

Hay muchos horarios pero insisto: madruga, al menos si es fin de semana.

Cómo ir a Aranjuez en coche desde Madrid

La distancia es de 49 kilómetros o algo menos, según desde dónde salgas, y se tarda unos 40-45 minutos. Puedes aparcar en las calles cercanas al Palacio Real, junto al edificio de los juzgados y el hotel NH Collection.

Desde Madrid tienes que ir por la A-4 en dirección a Córdoba hasta que veas el desvío a Aranjuez ¡Muy Fácil! 😊

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