Salalalalah, uoooh, salalalah, uoooh… Sí, lo confieso, aunque me da un pelín de vergüenza, pero cuando supe que hay una ciudad en el mundo que se llama Salalah, no pude evitar asociarla a la famosa canción Un rayo de sol. Chistes aparte, aquí tienes una guía con lo que necesitas saber de la segunda ciudad de Omán.
Salalah no suele estar en las rutas clásicas de Omán, ya que digamos que queda un poco a desmano, en el extremo sur del país. Si viajas a Omán para 9 o 10 días, seguramente pienses que no te compense. Sin embargo, yo decidí ir y también era un viaje de esta duración.
No me arrepiento en absoluto, y tengo que dar las gracias a mi compañera de viaje y gran amiga Marita, del blog Viajes de Marita, ya que fue ella la que insistió en incluirla en nuestra ruta.
Cómo llegar a Salalah
Hay dos formas de llegar a Salalah, en coche o en avión.
En coche
Viajar en coche desde Muscat a Salalah es posible, aunque yo no la hice por falta de tiempo. Si te animas a alquilar un coche en la capital y conducir, que sepas que supone un día largo de conducción y otro de vuelta.
Se puede ir por las carreteras del interior, o bordeando la costa. En cualquier caso lleva un mínimo de dos días acampando. Puede ser un viaje épico, sobre todo si vas junto a la costa. El mar turquesa, las playas kilométricas y solitarias, algún que otro pueblo pesquero… serán tus acompañantes.

En avión
Hoy en día hay unas cuantas compañías aéreas que vuelan a Salalah, en especial en temporada alta. Incluso, puedes volar desde España, Barcelona o Madrid, allí sin pasar por Muscat, la capital de Omán. Puedes buscar tus vuelos aquí mismo.
Cuando yo viajé a Omán, en cambio, prácticamente sólo volaba Oman Air desde la capital, y esta es una buena opción si decides improvisar una vez estés en el país.

Dónde alojarse en Salalah
Salalah ha crecido en infraestructuras, estoy segura, porque cuando yo la visité en el año 2015 estaban construyendo mucho, ya que como comento luego, esta ciudad estaba viviendo un «boom» inmobiliario.
En Salalah hay hoteles de todas las categorías, y en especial hoteles de lujo tipo resort, porque este es uno de los sitios de vacaciones preferidos por la gente de los Emiratos, por el clima que hay en verano.
Aparte de los de lujo, los de categoría intermedia están frente a la playa, en primerísima línea. Nosotras nos alojamos en uno que está muy bien y que suele estar de oferta en los buscadores online: Beach Resort Hotel.
Además de estar muy limpio y tener buena wifi, la situación en la playa es inmejorable. También tiene un restaurante que te puede apañar las cenas además del desayuno.
Eso sí, la playa no está cerca del centro de la ciudad para ir andando, y menos con las temperaturas que se gastan allí, así que es necesario tener vehículo propio o bien llamar a un taxi (en el hotel lo pueden hacer).
El precio de la carrera no lo recuerdo, pero es muy asequible.
Aquí tienes un mapa interactivo con los sitios que ver en Salalah que te voy a comentar, y alojamientos. Además, puedes hacer tu propia búsqueda escogiendo fechas y utilizando los filtros que tienes en la parte superior.
Cuánto tiempo dedicar a Salalah
Si te preguntas cuánto tiempo dedicar a esta ciudad, te diré que al menos dos días, aunque si aprovechas para descansar, puedes añadir un día más.
Porque en Salalah no sólo hay que visitar algunos sitios de la ciudad que ahora te comento, sino que en sus alrededores, incluidas las montañas, hay varios sitios que te pueden ocupar casi un día completo. Te lo he contado en el post de Qué ver en los alrededores de Salalah.
La fama de Salalah
Salalah es famosa por el verdor de sus montañas ¿Cómo? ¿Pero Omán no es un país desértico? Pues sí, pero no. Salalah vive todos los años un fenómeno natural único en Oriente Medio.
Todos los años hay un periodo de lluvias monzónicas que provienen del Sudeste Asiático. Sucede entre los meses de junio-julio y agosto-septiembre. Y esto es lo que atrae a mucho turismo de la Península Arábiga.
Imagina un desierto que, en unas semanas, se convierte en un paraíso verde, con ríos caudalosos y temperaturas agradables. No es de extrañar que, precisamente en los meses más calurosos del año, la gente que vive en Dubai, Qatar, Arabia Saudí, etc., haga las maletas y se traslade a Salalah.
Pero en el mes de Abril, que es cuando nosotras estábamos viajando, aún no había llegado el monzón a Salalah. Yo ya sabía que no veríamos un paisaje verde sino todo lo contrario, un paisaje árido y seco. Pero aun así, me apunté al carro.
Pero también sabía que en Salalah se dan cita los árboles del incienso, los antiguos puertos protagonistas de la historia de los árabes del mar, e incluso la tumba del Santo Job. Sí, sí, el de la paciencia. Así que si te preguntas si merece la pena visitar Salalah fuera del monzón, yo te digo que sí.
Algunos datos más de Salalah
Si estás preparando tu viaje, no te pierdas mi guía completa de Omán y mi guía de Muscat, la capital, entre otros posts.
Para viajar conectado te recomiendo que instales una eSIM, la solución más cómoda para tener internet en tu destino. Sin ir a ninguna tienda, ni cambiar la tarjeta física de tu móvil. Disfruta de un 10% de descuento con la compañía SIM Local utilizando el código de descuento LOSVIAJESDEALI. Sus precios son asequibles, funcionan muy bien y tienen presencia en muchos países.
Qué ver en Salalah en un día
Dhareez Beach
Si llegas a Salalah y te diriges a tu hotel frente a la playa, lo primero que vas a ver de esta ciudad es la Dhareez Beach.
Se trata de una playa enorme, muy ancha, con arena blanca y palmeras.
En el camino desde el aeropuerto puede ser que vayas por una amplia avenida también con palmeras, donde suele haber puestos de cocos y bananas, los principales cultivos de Salalah. También lo son las papayas, los mangos y el incienso que se cultiva en las montañas cercanas.
Te aseguro que te vas a sorprender con el ambiente tropical que aportan estos puestos, las palmeras y el mar. Además, muchos de los trabajadores son de India, Pakistán o Bangladesh.
Si viajas en su temporada baja, te encontrarás con esta playa casi vacía y sólo frecuentada por los locales al finalizar el día. La gente aquí no se suele bañar, y las mujeres van tapadas hasta las cejas (literal), así que por favor actúa en consecuencia.


Aquí tienes un pequeño vídeo de nuestro primer amanecer desde el balcón de la habitación:
El centro de la ciudad
En nuestro primer día fuimos al centro y nos pusimos a andar guiadas por la intuición y la pinta de los edificios, rodeando una preciosa mezquita, la gran mezquita del viernes o Mezquita del Sultán Qaboos.
Al menos cuando nosotras la visitamos, no estaba permitida la entrada a los no musulmanes, a diferencia de la mezquita de Muscat, pero lo mejor es ir y preguntar. Aun así dar una vuelta por su exterior también está bien porque es un edificio precioso.


Cerca de dicha mezquita descubrimos un gran cementerio, y entramos a curiosear. Algunas lápidas con inscripciones nos parecieron muy bonitas. Además, el sitio estaba realmente tranquilo, en contraste con el ruido del tráfico de la calle.


Enseguida estábamos en el centro histórico de Salalah, o lo que queda de él. Lleno de casas que se caen, literalmente. Muchas habitadas por esa población inmigrante tras la marcha de los omaníes a los barrios más modernos y lujosos.

Las únicas mujeres en la calle
Éramos las únicas mujeres, extranjeras, y rodeadas de miradas insistentes provenientes de dichos inmigrantes (y algún gesto soez tipo tocada de huevos).
En algún momento dejamos de sentir la confianza y seguridad de los días anteriores en el país. Pero, sinceramente, nos dijimos en voz alta que no nos tocarían un pelo, porque entonces se meterían en un verdadero lío con los omaníes, así que continuamos nuestro paseo.
Puede sonar un poco «fuerte» este comentario, pero ya me habían intentado meter mano, y aún me quedaban un par de experiencias de ese tipo con esta población. Se han traído con ellos la carga machista de sus culturas de origen. Y tiene gracia que lo diga con respecto a los no originarios de Omán, como si los omaníes no lo fueran, pero es cierto que al menos nos respetan físicamente.

Como iba diciendo, las casas que hoy se caen a cachos siguen hablando. Hablan de un pasado de comercio próspero en el que los comerciantes que se enriquecían con el incienso y otros bienes.


De repente una gran plaza se abre y una mezquita distinta a las que habíamos visto antes destaca por su blancura y diseño minimalista. Es de estilo yemení. Rincones como estos son los que hicieron que esta ciudad me gustara tanto.


No te olvides de viajar con un buen SEGURO DE VIAJES
Yo recomiendo IATI Seguros porque tienen una relación calidad-precio buenísima.
Y para ayudarte, tienes un 5% de descuento en todos sus seguros si lo haces desde aquí
Qsar al-Horn, el palacio del sultán
Qsar al-Horn es el palacio que el sultán de Omán utiliza cuando va a pasar unos días a Salalah. Y era la antigua residencia cuando fue capital del país.
Conocido por su elegante arquitectura blanca tradicional omaní, tampoco está abierto a las visitas, pero se puede ver algo desde el exterior.


El zoco del incienso
De ahí nos fuimos a Al Hafa Souk, el viejo zoco de Salalah donde se vende principalmente incienso, que tiene toda una historia y un arte detrás.
Hay tres tipos de incienso. El de color más claro, casi transparente, es el más caro por su pureza. Después están el intermedio y el más oscuro, y su precio va bajando. También los usos que se le da a cada uno son diferentes.
El incienso es un «básico» en la cesta de la compra doméstica en todo Omán, y tanto las casas como los comercios e incluso las calles están perfumadas con él.
Además, es el ingrediente favorito de los diferentes perfumes que se producen en el país. Ojo al dato: en Omán se produce el perfume más caro del mundo.
Perfumes que tanto ellos como ellas utilizan, y que huele tan bien, mmmmhhh (nosotras mismas picamos). Otro de los usos del incienso, además de perfumar estancias y de utilizarlo para hacer perfumes, es la medicina tradicional.




Nos acercamos después al zoco del oro y plata, pero era viernes y estaba cerrado, así que con esas nos fuimos de tourné a las afueras de Salalah.

El Balid, el antiguo puerto de Salalah
Las ruinas de El Balid o Al Balid es un imprescindible que ver en Salalah. Están situadas junto al mar y aquí es donde se gestó ese gran comercio de incienso.
Siendo parte del Patrimonio de la Humanidad en que está inscrita la región de Dhofar, la antigua Zufar fue visitada y descrita por el célebre viajero Ibn Battuta.
También la visitó Marco Polo quien la describió como «una ciudad grande y noble».

Este puerto estuvo activo entre los siglos X y XV, y fue un importante punto desde el que se exportaban incienso y caballos árabes.
¿Por qué no continuó con su prosperidad después de siglo XV? Los portugueses, que arribaron a estas costas en el siglo XVI, se apropiaron del comercio de estos mares.
No es que las ruinas den muchas pistas, aparte del templo de las 40 columnas, pero no pude evitar un pequeño hormigueo al empezar a pisar las mismas calles que visitaron tan grandes viajeros como Ibn Battuta y Marco Polo, e imaginar el trajín del comercio y del día a día de hace siglos.


El museo de El Balid
Junto a las ruinas está el moderno museo, pequeño pero muy interesante, de El Balid. En su interior hay restos arqueológicos, la reconstrucción de un dhow, el barco tradicional con el que surcaban los mares aquellos árabes, y un resumen de la historia de Omán.
Con fotografías de 1970 en adelante, nos hicimos una mejor idea de lo que todo el mundo proclama a los cuatro vientos sobre su sultán.
En 1970 decidió abrir el país y se propuso hacerlo en paz dentro y fuera, con sus vecinos y la idea de colaboración por bandera.
El discurso de posesión del sultanato está expuesto en unos carteles y merece la pena leerlo porque es precioso.
El Sultán Qaboos habló de la paz, de la búsqueda de prosperidad de su pueblo, y del trabajo en equipo, en hermandad, para poder conseguirlo.
Dicho así suena un poco a «lo de cualquier gobernante» pero al leerlo no me dio esa impresión, sino todo lo contrario. Y parece que todo el mundo está convencido de que lo ha cumplido, 45 años después. Pocos gobernantes podrán decirlo.
Termino con una foto del atardecer en la inmensa playa de Salalah. Este lugar me relajó y me enamoró, así que siempre lo recordaré con cariño.

Sigue leyendo sobre Omán
Este post puede contener enlaces a sitios de afiliados. Esto significa que si haces una reserva desde dichos enlaces, yo ganaré una pequeña comisión. En ningún caso tú pagarás más y en alguno conseguirás un descuento, como en IATI Seguros. Puedes leer más en la sección Descuentos que enlazo aquí.



















BUENAS NOCHES El prximo o mes de marzo vamos a ir de crucero- mi hermana y yo -mayores de 65 años- Dubay ,Muscat,Sala, Petra, 15 dias y me gustaria saber a parte de ir vestidas de arriba abajo, que ropa, zapatos, cambio de moneda, comparado con el euro-por ejemplo- un souvenir 1 euro cuantos riad, etc. si podias comentarnos algo para ir preparadas.un saludo
Hola! Intento responderte… En Dubai y Oman hará bastante calor, no es necesario taparse muchísimo pero sí ser discretas, no escotadas o en tirantes, sobre todo Dubai. En Petra (Jordania también?!) Hará menos calor además. En cada país es una moneda diferente, y al menos Oman y Jordania las compras dependen de vuestra capacidad de regateo. De Dubai no puedo hablar. Los tipos de cambio los podéis consultar en internet.
Buen viaje!
Salalah es un lugar tan hermoso y diverso. Visitamos Salalah y quedamos impresionados por el hermoso paisaje, las playas, la comida y los omaníes son más amigables que nadie en el mundo.
Desde luego es un lugar precioso, Paula
Muchas gracias por esta publicación detallada e informativa. También me encantan tus fotos, realmente capturan la atmósfera auténtica.
Un placer, gracias por tu comentario