Pakistán es un destino que rompe esquemas. Especialmente en el norte, donde las montañas tocan el cielo y la realidad supera a cualquier expectativa. Aquí tienes una lista de curiosidades de Pakistán para que prepares tu viaje (o simplemente alucines desde el sofá).
15 curiosidades de Pakistán que te sorprenderán
1. Una frontera que brilla desde el espacio
La frontera entre India y Pakistán es de las pocas fronteras del mundo que se pueden ver de noche desde el espacio.
Imagino que te suena el conflicto entre India y Pakistán. Pues bien, el gobierno indio instaló potentes focos a lo largo de 2.000 kilómetros para evitar incursiones en su territorio, creando una línea naranja brillante que separa ambos países de forma artificial, y es visible desde el espacio.
Se trata de la frontera que separa los estados indios de Rajastán y Gujarat, del lado pakistaní, y la hicieron para evitar el contrabando y las infiltraciones. La llaman el «Límite Internacional».
Puedes ver una foto en la web de la NASA.
Más al norte, en la región más conflictiva (Jammu y Cachemira), la frontera es la que llaman Línea de Control (LoC son las siglas en inglés) y su iluminación también se ve desde el espacio, pero mucho más tenue.

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2. El reino de los glaciares
Fuera de los casquetes polares, Pakistán es el país con más glaciares del mundo.
Tiene más de 7.200 glaciares y todos están ubicados en el norte, donde confluyen las grandes cordilleras del mundo: Himalaya, Karakorum y el Hindu Kush. Es tan fácil verlos en un viaje al norte, como sorprenderte por sus dimensiones.
Estas lenguas de hielo son la verdadera columna vertebral del país, ya que alimentan el sistema de ríos del que depende toda su agricultura.
Al mismo tiempo, este es uno de los países más afectados por el Cambio Climático. Todos los años las inundaciones y desprendimientos violentos recuerdan a sus habitantes que la Naturaleza no perdona.
Te invito a leer mi experiencia en los glaciares del norte de Pakistán.

3. Un pasado budista bajo las montañas
Mucha gente se sorprende al saber que el norte de Pakistán fue profundamente budista antes de la llegada del Islam (alrededor del siglo XIV), ya que fue parte fundamental del Reino de Gandhara.
Si te fijas bien en las rocas a orillas del río Indo, encontrarás miles de petroglifos y figuras de Buda talladas en la roca por antiguos monjes y peregrinos.

4. Truck Art: arte sobre ruedas
Esta es, posiblemente, mi preferida de todas las curiosidades de Pakistán.
Los pakistaníes llevan el «tuneo» de sus vehículos a otro nivel. Los camiones y autobuses pakistaníes (también los motocarros de ciudades como Rawalpindi) son auténticas galerías de arte ambulantes.
Lucen una explosión de colores sin igual, exhiben escenas de naturaleza, ídolos, animales mitológicos, héroes y heroínas, y un largo etcétera.
Pero no se quedan sólo en la pintura. Además añaden plumeros, espejos, cintas de espumillón de Navidad, fundas de peluche, detalles cromados de todo tipo. En todas las partes posibles del vehículo.
Los más “auténticos” son los que han sustituido la cabina original por una de madera labrada por los artesanos. De estos se ven cada vez menos, pero los sigue habiendo.
No es solo estética, es un orgullo para el conductor, y si pueden se gastan una fortuna en ello.



5. Matrículas decorativas
En las carreteras del norte, las reglas son… flexibles en todos los sentidos.
Entre otras cosas, muchos coches no llevan matrícula oficial o, directamente, le ponen una matrícula decorativa con el nombre del dueño, o diseños abstractos porque queda mejor con el resto del coche. ¡La estética manda!
No te pierdas mi guía con consejos para viajar al norte de Pakistán.
6. La edad es sólo un número (literalmente)
En las aldeas de alta montaña, mucha gente no sabe en qué día o año nació. Allí no se celebran los cumpleaños; la vida simplemente fluye.
Si les preguntas cuántos años tienen, te dirán una cifra aproximada o cualquier cosa que se les ocurra en ese momento. Te aseguro que puede ser muy divertido, ya que un venerable anciano te puede decir que tiene 50 años y quedarse tan ancho.
Por otro lado, esto puede dar lugar a conversaciones «transcendentales» con tus compañeros de viaje. ¿Hasta qué punto somos esclavos del tiempo? ¿Cómo será vivir sin saber tu edad?

7. El extraño té con sal
En el norte de Pakistán es muy común el té con sal y mantequilla, a menudo llamado «té rosa» o Namkeen Chai. En realidad, es típico de los himalayas, ya que en Ladakh y Tíbet también se bebe, aunque no sé si las recetas varían.
Este té tiene un sabor intenso y salado que ayuda a combatir el frío y la deshidratación en altura, aunque la primera vez que lo pruebas… ¡Tu cerebro tarda en procesarlo!
Personalmente me encanta, pero entiendo que no es para todo el mundo. De todas formas, no te preocupes mucho porque el chai y el té negro también están disponibles en todas partes.

8. El valle de la eterna juventud y sus mermeladas
En el Valle de Hunza, sus habitantes son famosos por su longevidad, hasta el punto de que algunas leyendas sitúan aquí el famoso Shangri La, el valle de la eterna juventud.
No sé si será por la alimentación o por qué, pero lo que es cierto es que aquí los albaricoques son el tesoro local.
En primavera y verano todos los tejados aparecen cubiertos de esta fruta secándose al sol de los 2.500 metros de altitud.
Esta fruta es vendida en los mercados y exportada, además de guardar una parte para su consumo en invierno. También hacen mermeladas riquísimas que no hay que dejar de probar (y disfrutar).

9. Los Kalash: los «infieles» que beben vino
En el extremo norte, muy cerca de Afganistán, habitan los Kalash, una etnia animista que ha sobrevivido en tres valles aislados.
Son muchas las cosas que diferencian a los Kalash del resto de pakistaníes. Por ejemplo, las mujeres no siguen las reglas islámicas de ocultación del cabello y el rostro, y tienen un estatus más fuerte en la comunidad.
Además, los Kalash producen y consumen su propio vino local, siendo este casi el único punto de todo Pakistán donde echarse un trago. Ojo, no te hagas muchas ilusiones porque es un vino bastante tosco.

10. La autopista más alta del mundo
La Karakorum Highway (KKH) es la carretera asfaltada más alta del mundo.
Conecta Pakistán con China a través del paso de Khunjerab del que te hablé aquí (4.700 metros) y es considerada la «octava maravilla del mundo» por la dificultad técnica que supuso construirla entre abismos y glaciares.
Una dificultad que continúa afrontando los desafíos del deshielo y las lluvias de cada año. No obstante, circular por esta carretera es una auténtica pasada en muchos de sus tramos por la espectacularidad de los paisajes.

11. Montañas míticas del alpinismo: el K2 y la “Montaña Asesina”
Pakistán es el hogar del K2.
Aunque el Everest tiene la fama, el K2 (la «Montaña Salvaje») es considerada por los alpinistas como el reto definitivo. Se encuentra en territorio pakistaní (en la cordillera del Karakórum) y su silueta piramidal es el símbolo máximo de la aventura en el país.
Pakistán también es el hogar del Nanga Parbat (8.126 m), el ochomil más occidental del planeta. Se la conoce como la «montaña asesina» por su peligrosidad y su microclima impredecible. Ver su silueta desde lugares como Fairy Meadows es una de las experiencias más sobrecogedoras que puedes tener en el país (y llegar hasta esas praderas de altura, también es sobrecogedor).

12. Buscadores de oro en el río Indo
En las riberas del río Indo todavía hoy se pueden encontrar campamentos de buscadores de oro, compuestos por familias que se dedican estacionalmente a cribar la arena en busca del metal dorado. No utilizan maquinaria pesada, sino técnicas muy rudimentarias.
El río arrastra partículas de oro desde las profundas vetas de las montañas del Karakórum y el Himalaya, y estas familias pasan meses instaladas en campamentos temporales a pie de agua, filtrando la arena con paciencia infinita en busca de ese destello dorado que les permita subsistir.

13. El deporte nacional de las montañas: el Polo
En el norte de Pakistán, el polo no es el «deporte de reyes» refinado que vemos en Occidente; aquí es una batalla de resistencia y destreza.
En lugares como el Paso de Shandur (a más de 3.700 metros de altitud), se juega el torneo de polo más alto del mundo. Lo más curioso es que se practica en su versión «estilo libre»: sin árbitros, con muy pocas reglas y una intensidad que deja sin aliento tanto a jinetes como a caballos.
Para los habitantes de Gilgit y Chitral, ganar este torneo es una cuestión de honor absoluto que paraliza a toda la región.

14. El origen de las pelotas de fútbol del Mundial
Aunque hablemos del norte, es un dato curioso que une a todo el país: la ciudad de Sialkot produce cerca del 70% de los balones de fútbol del mundo. Es muy probable que el balón con el que juega tu equipo favorito o el que se usó en el último Mundial haya sido cosido a mano en Pakistán.
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15. La hospitalidad como ley: el Pashtunwali y el Mehman
En el norte y en las zonas de influencia pastún, la hospitalidad no es una cortesía, es una obligación ética.
Si eres un invitado (Mehman), la gente local se siente responsable de tu seguridad y bienestar, llegando incluso a ofrecerte su propia cama o comida aunque no tengan apenas nada.
No es raro que vayas a comprar algo de poco valor y el tendero no quiera cobrarte, o que estés sentado en una plaza y un hombre te regale uno de los panes que acaba de comprar en el horno de la esquina para la cena de su familia 💖

Lo que seguro te estás preguntando sobre Pakistán
Pakistán no es un destino de monumentos al uso; es un país de vivencias, de choques culturales que te descolocan y de una naturaleza que te hace sentir diminuto.
Al final, descubrir todas estas curiosidades de Pakistán es sólo la excusa para adentrarse en un lugar donde un desconocido te invita a té con sal simplemente por ser «el invitado» y donde el tiempo, por fin, deja de ser una dictadura para convertirse en una anécdota. Si buscas un viaje que te cambie la piel, este país te está esperando con sus camiones de colores y sus cumbres infinitas.
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