Glaciares de Pakistán: Hopar y Passu, la magia del hielo

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Por Alicia Ortego

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¿Sabías que Pakistán es el país con más superficie de glaciares, fuera de los Polos de la Tierra? Aquí te hablo de dos de los glaciares de Pakistán más accesibles: el glaciar de Hopar y el glaciar de Passu.

Contemplar un glaciar de cerca, o pisarlo, es mágico. Pocas experiencias son comparables con verse frente a una inmensidad de hielo, escuchar sus sonidos en forma de crujidos y agua corriendo por sus entrañas, y sentir la corriente de frío que despiden.

hielo del glaciar hopar de pakistan
Hielo del glaciar Hopar – Glaciares de Pakistán

Cómo se forman los glaciares

Los glaciares son grandes masas de hielo que se forman en zonas donde la acumulación de nieve no se llega a fundir nunca. Estamos hablando de procesos tan enormes en cantidad y tiempo, que cuesta abarcarlo con la mente. Como si habláramos de la magnitud del Universo.

En principio, un glaciar se forma porque la nieve se acumula año tras año en zonas muy frías.

Con el tiempo, mucho tiempo, las capas de nieve se compactan por el peso de las nuevas nevadas, y se va ejerciendo una presión que convierte la nieve en una sustancia más densa llamada neviza.

Según aumenta la presión, la neviza se cristaliza aún más y se convierte en hielo. Una masa densa, compacta y dura casi como las rocas.

hielo de los glaciares de pakistán
Glaciar de Passu – Glaciares de Pakistán

Hablamos de un hielo que tiene miles o millones de años. Es lo que se llama “hielo fósil”. Sólo pensarlo ya te hace explotar un poco la cabeza ¿no?

Los glaciares se desplazan lentamente por la acción de la gravedad con su propio peso, y se comportan como un “río de hielo”. Este movimiento es lo que termina moldeando el paisaje, al menos en el caso de los glaciares de montaña, creando valles en forma de U y otras formaciones geológicas, como las morrenas.

Las morrenas son, de hecho, las “escombreras” de los glaciares, ya que las rocas y tierra que transportan se van acumulando en el frente o a los lados, según se derrite el hielo. Su aspecto es como el de los montículos que dejan las excavadoras tras abrir paso en cualquier lugar. Esta analogía es bastante ajustada: un glaciar es como una excavadora gigante en la montaña.

glaciar de passu con montañas alrededor
Glaciar de Passu donde se observan las morrenas en los laterales y la forma que ha excavado en la montaña – Glaciares de Pakistán

En cuanto al hielo, no suele ser uniforme. La gran mayoría de glaciares, al menos cuando no tienen nieve reciente encima, se ven llenos de grietas, agujeros profundos y muchísimas irregularidades que hacen muy difícil andar sobre ellos. Incluso, pueden estar casi cubiertos por tierra y rocas, en especial por la falta de nevadas. Es el caso de algunos glaciares que vi en Pakistán, en verano.

hielo del glaciar hopa con forma de conos puntiagudos
Las irregularidades del Hopar – Glaciares de Pakistán

Ello no impide que la elevación de las temperaturas en el globo terráqueo los esté disminuyendo, y si esto no se frena, la catástrofe climática nos va a llevar por delante. Entre las consecuencias de que desaparezcan los glaciares están el aumento del nivel del mar, y la falta de disponibilidad de agua potable.

No obstante, en algunos glaciares del Karakorum parece que la situación no les está afectando tanto. Algunos se mantienen y algún otro, incluso, sigue avanzando. Es lo que se conoce como la «anomalía del Karakorum». Esperemos que sigan así.

La experiencia en los glaciares de Pakistán

Muchos de los grandes glaciares de Pakistán son visibles en la distancia, y para alcanzarlos se requiere de varios días de trekking a bastante altitud. Sin embargo, algunos están más cerca de los valles y carreteras, como es el caso de los glaciares de Hopar y Passu.

Precisamente fue estos dos los que pude ver en mi viaje al Norte de Pakistán, en el verano de 2024, muy de cerca.

glaciar rakhiot del nanga parbat
Final de uno de los glaciares del Nanga Parbat cubierto por arena y rocas, y visto desde lejos – Glaciares de Pakistán

Mi experiencia previa con los glaciares es corta. Recuerdo que, siendo adolescente, visité la Mer de Glace en los Alpes franceses. Ya por entonces se veía disminuido, pero ahora está como a la mitad. La otra experiencia que recuerdo fue en un glaciar de Islandia, donde incluso dimos un corto paseo con crampones y piolet. Con caída incluida en mi caso 😅

Así pues, esta experiencia en los glaciares de Pakistán ha sido sencillamente alucinante. Ambos diferentes, ambos inmensos y majestuosos. En el primero con un pequeño susto incluido…

Glaciar de Hopar o Hopper

Llegamos a las inmediaciones del glaciar Hopar o Hopper, en el distrito y valle de Nagar, en el pasado un principado enfrentado al Valle de Hunza y a sólo 10 kilómetros de la principal localidad del valle.

Este glaciar es parte del sistema de glaciares que descienden de las altas montañas de la región, incluyendo picos como el Spantik (también conocido como Golden Peak, con una altura de 7.027 metros) y el Miar Peak (7.257 metros).

glaciar hopar en el valle de hunza
Glaciar Hopar – Glaciares de Pakistán

El glaciar Hopar es una de las principales atracciones del valle, y también es el punto de partida para los trekkings que llegan al lago Rush, uno de los lagos alpinos más altos del mundo, situado a más de 4.694 metros de altitud.

Desde la carretera se llega hasta el borde de una morrena altísima, donde hay situados dos miradores. Paramos en el primero, casi accesible en coche, donde nos encontramos con el guía local que nos va a conducir hasta el mismo hielo.

El plan es bajar el desnivel de 200 metros que tenemos delante de nosotros, y adentrarnos un poco en el glaciar de Hopar. Sin crampones. A pelo.

glaciares de pakistán, panorámica del hopar
Glaciar Hopar visto desde arriba – Glaciares de Pakistán

El glaciar de Hopar parece de color gris por la cantidad de tierra y rocas que hay sobre el hielo, pero en algunas zonas sobresalen las puntas blancas de esos gigantescos bloques con formas angulosas. No tengo claro cuál es su extensión, pero tenemos delante una lengua de varios kilómetros que parece perderse en la mole de las montañas del fondo. Es sobrecogedor y muy excitante a la vez.

Bajamos por un camino apenas visible y con una gran inclinación. La arenilla nos puede hacer resbalar, y una caída aquí… es mejor no imaginarla.

porteadores subiendo por el camino del glaciar hopar
Dos porteadores subiendo por el camino que hicimos nosotros – Glaciares de Pakistán

En verano hace mucho calor en las horas centrales del día, pero cuando llegamos al borde del glaciar propiamente dicho, de repente es como si nos hubiéramos puesto delante de la puerta abierta de un frigorífico o un congelador. Es exactamente la misma sensación de frío seco y resulta extraño, fascinante.

Gracias a que hay tanta tierra sobre el hielo, sabemos que podremos dar un pequeño paseo, pero hay que ir con mil ojos. Las grietas y agujeros de los que no se ve la profundidad están por todas partes. Lo que parece un terreno estable, puede no serlo. Allí donde hay superficie de hielo, resbala como es lógico.

hueco profundo en el hielo de los glaciares de pakistán
Nunca sabes qué profundidad tienen las grietas – Glaciares de Pakistán
superficie de hielo con tierra encima
El suelo que pisamos es de hielo con tierra encima – Glaciares de Pakistán

Nuestro guía local conoce el sendero que utilizan los que cruzan el glaciar a lo ancho, tanto para ir a hacer un trekking, como para llegar a los prados que hay al otro lado. Un sendero que apenas se ve, que suele estar «señalizado» con hitos de piedra, y que cada cierto tiempo tienen que cambiar. Como todo glaciar que se precie, el Hopar se mueve constantemente.

glaciares de pakistán: hopar o hopper
Busca el camino… – Glaciares de Pakistán

Todo va bien hasta que nos damos cuenta de que dicho guía va a su ritmo, que no es el nuestro ni de lejos. Tenemos que pedirle que vaya más despacio, y no una sino varias veces. Afortunadamente, no pasa nada.

Estar allí “metidos”, con esos horizontes tan impresionantes, es una experiencia que deja sin palabras. De vez en cuando suena algún crujido, oímos el agua correr por el subsuelo, e incluso vemos un desprendimiento de tierra de las laderas de enfrente que levanta grandes nubes de polvo. Está muy lejos y apenas se oye un pequeño trueno.

glaciar de hopar con desprendimiento de tierra
Desprendimiento de una ladera en el Hopar – Glaciares de Pakistán

Luego toca volver, subiendo de nuevo esos 200 metros casi verticales. Aquí viene el susto que me di.

Todo va normal hasta que me engancho en una subida especialmente empinada. Por un momento, mi cuerpo busca el equilibrio tratando de evitar caerme hacia atrás. Álex me da una mano y consigue ayudarme a subir. Fueron unos segundos, pero me asusté muchísimo. Tanto, que después necesité un poco de tiempo para recobrar la calma y aguantar las lágrimas a duras penas. Si me hubiera caído habría sido fatal.

No olvides ir bien equipado para hacer una excursión como esta. Los palos de senderismo que yo utilizo me salvaron de más de una caída y me dieron seguridad contra mi vértigo. No son especiales, son este modelo de Decathlon, pero llevan conmigo varios años y nunca me han decepcionado.

Por supuesto lleva botas con buen agarre, y no te olvides de alguna prenda de abrigo para cuando estés cerca del glaciar.

Terminamos en el mirador de Hoshal al que se accede desde la carretera en un paseo corto y bastante llano. La vista aérea del glaciar es igualmente increíble, pero pensar que habíamos estado allí abajo un rato antes, la hace más especial aún.

mirador sobre el glaciar hopar
Mirador Hoshal sobre el glaciar de Hopar – Glaciares de Pakistán

Glaciar de Passu

Al día siguiente, por la mañana, nos dirigimos al glaciar de Passu.

El glaciar de Passu es uno de los más populares del Valle de Hunza por su fácil accesibilidad. Se puede llegar caminando desde el pueblo de Husseini, o llegar casi a sus pies por una carretera sólo apta para los 4×4. Además, hay otras aproximaciones caminando.

La tarde anterior lo habíamos contemplado desde la Karakorum Highway, cerca del pueblo de Passu, cuando se estaba poniendo el sol. El pico Pasu Sar estaba semicubierto por grandes nubarrones, aunque el Shishper (7.611 m.s.n.m.), asomaba a la izquierda un poco más visible.

atardecer glaciares de pakistán
Atardecer en el glaciar Passu – Glaciares de Pakistán

No teníamos muy claro si podríamos acercarnos al día siguiente, y de hecho amaneció lloviendo. Sin embargo, la lluvia y las nubes se fueron y, para cuando llegamos al glaciar, ya estaba más despejado. No nos podíamos creer la suerte que teníamos, porque además las temperaturas habían bajado un poco gracias a la lluvia, así que no hacía el tremendo calor que pasamos en la visita al Hopar.

Soberbio, con seis kilómetros de longitud a la vista, aunque he leído que llega a los 21 kilómetros, y unos 300 metros de desnivel delante de nosotros, el Glaciar de Passu está en un área de conservación. Hay que pagar unas rupias para acceder al camino que permite acercarse a él, en una pequeña caseta-tetería que hay junto al pequeño parking de visitas.

vista del final del glaciar de passu con picos alrededor
Vista del valle de Passu desde el acceso al glaciar – Glaciares de Pakistán

Dicho camino es como una cornisa que discurre junto al precipicio de las morrenas laterales del glaciar, con grandes placas de rocas planas que recuerdan a la pizarra.

El primer mirador está a sólo unos minutos de la entrada, y desde allí se puede contemplar el final del glaciar y una buena parte del glaciar de Passu.

vista del primer mirador glaciares de pakistán
Vistas desde el primer tramo del camino. Si te fijas, a la izquierda se distingue la línea del camino – Glaciares de Pakistán

Este glaciar es blanco en su mayoría porque mantiene buena parte de su superficie limpia de rocas y arena, al contrario que el de Hopar.

hielo blanco en el glaciar de passu
Hielo blanco en Passu, aunque lo de blanco siempre es relativo – Glaciares de Pakistán
glaciares de pakistán
Muralla de hielo tras la morrena – Glaciares de Pakistán

Pero nosotros no nos contentamos con quedarnos en este punto, y seguimos hacia delante. Primero trepamos a una morrena alta para verlo más de cerca, y luego continuamos subiendo hasta otra especie de balcón donde hay una pequeña cabaña de piedra. Desde allí tenemos una vista más de frente.

Al fondo, el pico Pasu Sar (7.478 m.s.n.m.) rompe el horizonte cuando las nubes no lo tapan, como la gran mole de roca que es.

glaciar de passu con picos al fondo
Glaciares de Pakistán – Passu

El lugar invita al silencio. A llenar la mirada de esa inmensidad de hielo que, lo vuelvo a decir, sobrecoge con su falsa quietud y sus formas laberínticas. Cuando el sol asoma, el hielo refulge y se pueden distinguir trazos de azul profundo en las grietas.

crestas de hielo en el glaciar de passu
Crestas de hielo en el glaciar de Passu – Glaciares de Pakistán

En estos sitios es donde te das cuenta de lo pequeños y frágiles que somos ante la Naturaleza.

Después volvemos por el mismo camino, cada uno a su ritmo, despidiéndonos silenciosamente de este fenómeno.

caminando con mis bastones de espaldas a la cámara
Volviendo – Glaciares de Pakistán – Foto de Kaleem Balti

Comimos en un restaurante que está a un par de kilómetros, junto al lago Borith, un lugar precioso que se llena de aves migratorias entre marzo y junio, y entre septiembre y noviembre. Sus aguas, curiosamente, son salinas.

lago de borith en el valle de hunza
Lago Borith cerca del Glaciar de Passu – Glaciares de Pakistán

Espero que este par de muestras de los glaciares de Pakistán te despierten las ganas de conocer el norte de este país, porque son un gran tesoro del planeta.

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2 comentarios en «Glaciares de Pakistán: Hopar y Passu, la magia del hielo»

  1. Qué tal Alicia??
    Qué buenos artículos describes con tan buena info!!! Son de gran ayuda para que uno pueda organizarse pero también para conocer historia de esos hermosos lugares.
    Te escribo por una consulta respecto a la visita al Glaciar Passu
    Haciendo por mi cuenta la visita al área de conservación para ver el Glaciar. ¿Es demasiada caminata si salgo desde el pueblo de Passu para llegar a la entrada de dicha área…adentrarme y llegar hasta esa cabaña de piedras que comentas en tu artículo y luego volver al pueblo?. Es factible?? o sí se puede…pero quizá la paliza no valga la pena y mejor pillar Rikshow para por lo menos llegar a dicha entrada o para la vuelta??
    Ya me dices.
    Saludos y muchas gracias de antemano!!! :)

    Responder
    • Hola de nuevo Alberto, de nuevo muchas gracias por tu comentario sobre mis artículos 😊
      Con respecto a tu consulta, hay varias formas y lo mejor es que te informes bien allí, en Passu, pero te advierto de que es una subida importante. Según google maps, la caminata desde el pueblo de Passu hasta el White Glacier View Point Ghulkin es de más de tres horas, pero insisto en que puede ser bastante duro. Passu, por otro lado, es un pueblo que se extiende por el valle y depende de dónde salgas será más o menos camino. Es mucho mejor ir desde el pueblo de Husseini, pero insisto, quizá lo mejor es preguntar allí, en tu alojamiento, por las opciones. Y luego depende del tiempo que haga (lluvia, calor, frío, etc.). Como mínimo, intentaría tener un vehículo para uno de los trayectos.
      No olvides, en cualquier caso, ir bien equipado porque estás en alta montaña y a bastante altura, no sólo a nivel equipamiento, también agua, comida…
      Un abrazo y que vaya genial!!

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