La ciudad omaní de Nizwa es una pequeña joya. Me atrevería a decir que la «tacita de plata» de Omán, que Ibn Battuta describió como una ciudad al pie de las montañas, rodeada de grandes huertas y bonitos bazares. Aquí tienes una guía completa para descubrir lo mejor de Nizwa.
Cómo llegar a Nizwa
Nizwa se encuentra estratégicamente ubicada en el interior de Omán, a unas dos horas de Muscat, la capital. La forma más común y recomendable de llegar, y de moverse por el país en general, es en coche.
En coche (la opción más recomendada):
En autobús
La compañía nacional de autobuses, Mwasalat, opera rutas entre las principales ciudades de Omán. Hay servicios regulares desde la estación de autobuses de Ruwi en Muscat hasta Nizwa. Es una opción económica, pero menos flexible, y una vez en Nizwa necesitarás taxis locales para moverte, ya que la estación de autobuses no está en el centro turístico principal. El trayecto suele durar algo más de 2 horas.
En taxi
Es posible contratar un taxi desde Muscat hasta Nizwa, pero suele ser la opción más cara. Si bien puede ser útil para un traslado directo, no es lo más práctico para explorar la región una vez allí. Asegúrate de negociar el precio de antemano.
Te puede interesar mi guía completa de Muscat, la capital de Omán.
Dónde alojarse en Nizwa y cuánto tiempo dedicarle
Seguramente te preguntes cuánto tiempo deberías reservar a Nizwa en tu viaje por Omán. La respuesta es sencilla: con un día y una noche es suficiente.
La ciudad vieja de Nizwa se recorre, incluso con calma, en sólo unas horas, pero no deberías perder la ocasión de visitar la fortaleza o fuerte de Nizwa, que tiene sus horarios de apertura, y los zocos que también tienen unos horarios.
Como en todo Omán, en las horas centrales del día no hay mucho que hacer porque cierra todo y la gente se refugia del calor. Como mucho puedes refugiarte en un restaurante o café y tomar algo frío, pero también puedes ir a tu hotel y disfrutar de la piscina, si la tiene.
Yo me he alojado, en los dos viajes que he hecho a Omán, en el hotel Al Diyar, que está a unos 4 kilómetros del centro. Las habitaciones son amplias y tiene piscina, además de un restaurante al lado. No obstante, la oferta hotelera de Nizwa ha crecido con el tiempo. Echa un vistazo al siguiente mapa y elige según tus gustos:
Para ir y volver desde tu hotel hasta el centro de Nizwa, si está a varios kilómetros, hay dos opciones:
Introducción a Nizwa, probablemente la ciudad más bonita de Omán
Demos un paseo por Old Nizwa, sin duda mi ciudad favorita de Omán porque su casco histórico es muy bonito.
Al llegar a la vieja Nizwa te encuentras con unas murallas tremendas. Por encima de ellas sobresale una enorme torre que parece continuarlas al no cambiar de color. Junto a ella, destacan las cúpulas de las mezquitas decoradas con dibujos geométricos.

Hoy luce todo como nuevo por la reforma que hicieron en 1990. El conjunto es estéticamente muy bonito, y pasa a la categoría de precioso a la luz del atardecer. Además, si nos ponemos a imaginar, quizá nos demos cuenta de que tendría un aspecto muy similar allá por 1668, cuando se terminó de construir el fuerte.
Y quizá también veríamos a hombres con ropajes similares, aunque habría más variedad de vestimentas porque Nizwa era una ciudad a la que llegaban los viajeros de lugares muy lejanos. Por mar o tierra, tras haber cruzado el terrible desierto de Arabia, buscaban fonda y venta de sus mercancías en los bazares.
Seguramente la limpieza de las calles no sería tal, y desde luego no habría ningún rótulo luminoso, ni asfalto. Pero aun así, podemos ponernos a imaginar ¿no? 😉

En Nizwa te reciben con amabilidad y simpatía. En mi primer viaje ya me sorprendió el carácter de sus gentes, y en el segundo confirmé que no había sido una casualidad. Y tiene mérito, porque este es probablemente el sitio más turístico de Omán y se nota, ya que es fácil encontrarse con más turistas.
Pero cuando sales a pasear por la tarde y noche por el casco antiguo, parece que los turistas no están interesados en andar por las calles de la vieja ciudad.
O bien se refugian en las piscinas de los cómodos hoteles que hay a las afueras de la ciudad, o simplemente van a pasar la mañana y vuelven a la capital o siguen hacia otro punto del país.
Así que si aceptas un primer consejo, apunta: no dudes en dar una vuelta por la noche.
Si no dispones de tanto tiempo, o no quieres conducir, puedes apuntarte a una excursión guiada desde Muscat.
Un poco de historia de Nizwa
Hubo una vez en que Nizwa fue la plaza más disputada entre las beligerantes tribus, antes de que Omán fuera un sultanato.
Se trataba del cruce de caminos natural entre la región de Dhofar (sur del país), la costa y el norte. Y este era un centro de arte y estudio. Además de un jardín, el oasis principal de las montañas -aunque no el único-. Una meta, un objetivo para muchos.

Las murallas de Nizwa encierran doce siglos de historia y un patrimonio histórico muy importante. Además de su contribución a la cultura en aquéllos años dorados, también hace gala de su tolerancia, que es uno de los valores de los que Omán puede presumir en general.

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El fuerte de Nizwa
El fuerte de Nizwa es el más antiguo y grande de todo Omán, y tenía la gran misión de proteger este suculento y estratégico cruce de caminos.
Es una edificación impresionante, sobre todo la enorme torre de más de 30 metros de diámetro. Se puede subir hasta arriba para contemplar todo el oasis de Nizwa, donde crecen hasta 40 variedades distintas de dátiles. Al fondo, las montañas.

Hasta poco antes de la gran restauración, el wali –gobernador local- vivía aquí, pero parte de sus techos se vinieron abajo por las lluvias y la falta de mantenimiento, así que tuvo que mudarse.
Poco después se acometió la gran obra que lo convirtió en museo y también en lugar de recepción cuando el sultán Qaboos viajaba allí, al menos una vez por año.

De grandes dimensiones, su diseño es de líneas puras y colores ocres. Y en el interior de sus habitaciones te vas a encontrar con un pequeño oasis de tranquilidad y frescor, que se agradece mucho si lo visitas en el centro de la mañana, como buenos guiris 😅



Los zocos de Nizwa
El otro gran atractivo de Nizwa son sus zocos.
Zoco central
El zoco principal está dentro de las murallas, junto al fuerte. Es cierto que ya no tiene el aspecto ni sabor de los de antaño, porque se ha reedificado y es moderno. Aun así, es una arquitectura que busca recordar el pasado.



Como decía, ahora es un recinto conformado por una serie de naves pulcras, perfectamente alineadas. Cuando lo visité era cerca del mediodía y jueves, así que estaba prácticamente desierto. Aquí se vende frutas, carne, frutos secos y especias. Todo menos pescado, que tiene su propio zoco en el exterior.
En la parte de atrás, en un aparte, está el espacio para el mercado de animales que se celebra todos los viernes por la mañana.
¿Te puedes creer que no lo he podido ver en ninguno de mis dos viajes? La primera vez, porque coincidía que ese viernes se celebraba una fiesta en honor al Sultán Qaboos, que entonces estaba vivo. La segunda, porque no cuadraba en la ruta. A la hora de planificar tu viaje a Omán, ten en cuenta este detalle porque merece mucho la pena.

El zoco de pescado
El zoco de pescado, en cambio, está activo incluso los jueves por la tarde, y se genial.
La primera vez nos acercamos con cierta timidez. Como siempre, sólo se veían hombres y yo viajaba con una amiga. Allí estaban los que venden, los que cortan el pescado, los que compran… y ni rastro de las mujeres.

Yo no me atrevía a hacer fotos, aunque era lo que más deseaba. Pero en cuanto se percataron de nuestra presencia, alguien se nos acercó, nos preguntó de dónde éramos y bromeando me dijo que fotografiara a uno de los pescaderos al que él estaba comprando. ¿Sabes ese humor que se puede ver también en los mercados de aquí? Pues igual 😊
Aquí te dejo un vídeo, te recomiendo que elijas HD en la configuración, aunque no es nada del otro mundo te puede dar una idea del ambiente:
Anécdota: la guasa de los omaníes
Hubo uno especialmente bromista que vino y me dijo muy serio: «no puede hacer fotos si no paga». Yo hice un ligero gesto de negación con la cabeza y me escondí detrás de una columna (sí, ja, ja, ja, como los niños o las avestruces escondiendo la cabeza).
Un minuto después salí de mi escondite y él se acercó con su bebé en brazos y me dijo: «Era broma, era broma!!». Parecía realmente preocupado o un poco disgustado porque yo no le hubiera entendido bien.
Le sonreí y también por orgullo le dije: «I know» (mentira podrida).
Jo, se parecía a los hombres de mi pueblo que te las sueltan así y como no les conoces, no lo pillas.



El zoco de las especias
También hay un pequeño mercado de especias donde aún se respira parte del ambiente de antaño entre sus viejos muros, aunque parece que poco a poco va siendo axfisiando por las tiendas de artesanía y souvenirs.


Puedes terminar el día acercándote a la gran mezquita de cúpula grandiosa. Los extranjeros no musulmanes no podemos entrar, pero sí curiosear cerca de la entrada.
Old Nizwa
Antes o después de visitar el fuerte y los zocos, te recomiendo que pasees por la vieja Nizwa. Déjate llevar y explora las calles llenas de casas antiguas.
Señoriales, algunas están tan rotas que revelan sus interiores. Seguro que en el pasado fueron suntuosos, a la manera de los oasis.
Ya lo he dicho en otros posts sobre este país, es una verdadera lástima lo que están perdiendo en patrimonio, y es casi un lujo ir a visitarlo antes de que termine desapareciendo. Aunque no sea sustituido por grandes rascacielos como sus vecinos (menos mal!).
Paseando por la vieja Nizwa, además, te puede pasar que una anciana salga a la puerta y te invite a dátiles y café. Seguramente te hable en árabe y no entiendas nada, pero no importa.


Calles y callejuelas con olores buenos, porque los hombres y mujeres dejan un rastro de perfume, y olores malos por la basura y orines de los rincones.
Gastronomía omaní
En Nizwa podrás probar la gastronomía omaní, que tiene fuertes influencias del subcontinente indio y de África. Por desgracia, el restaurante que yo conocí, llamado Al Tourath Al Arabi, ha cerrado. Estaba en el centro, muy cerca de las murallas, pero al actualizar este post lo he buscado y ya no está.
En cualquier caso, seguro que encuentras otros y lo que te puedo recomendar es que pruebes los arroces especiados y con frutos secos, samosas, y por supuesto el hummus. Todo ello bien regado con una limonada con hielo y menta, no se puede pedir más.

Anecdotario de Nizwa
Aparte de la anécdota del zoco de pescado, y la de la anciana que nos invitó a café y dátiles en la calle, ha habido más y en ambos viajes, así que esta es otra buena razón para pasar algo de tiempo en Nizwa.
El taxista honrado
Después de descansar en las horas de más calor en el hotel, queríamos volver al centro. Como te he dicho, estábamos a 4 kilómetros y el calor no había bajado tanto, así que lo más lógico era no ir andando. Pero conseguir un taxi que nos llevara al centro fue un poco complicado.
En el propio hotel nos dijeron que ellos no llaman a los taxis (¡¡) y nos vimos andando por el arcén de la autovía que lleva a Nizwa, que además estaba en obras, recibiendo bocinazos de los coches y camiones.
Un taxista se apiadó de nosotras y nos recogió, justo cuando ya pensábamos en cruzar e intentarlo por otro sitio. Dentro iban otros dos pasajeros, trabajadores emigrantes de India o Bangladesh.

El taxista (omaní, todos los son) nos dio conversación: que si aquí hace calor y en España frío, que si nos gusta Omán.
Aunque yo seguía la conversación, reconozco que estaba preocupada pensando en lo que nos costaría, porque no conseguimos que nos lo dijera antes de subir al vehículo y el hombre no podía estar parado mucho tiempo en aquel sitio. Se lo pregunté hasta tres veces mientras rodábamos, pero él decía que no nos preocupáramos.
Efectivamente, me preocupé por nada. Al llegar nos cobró lo mismo que a los demás pasajeros, unos céntimos de euro (0.200 OMR). Además quiso dejar claro que no nos quería timar y que estaba en desacuerdo con que eso se hiciera con los extranjeros.
No sé si es una práctica más o menos común allí en Nizwa. En Muscat ya te digo que sí, que al ver que eres turista intentan darte una clavada y hay que regatear ¡Bien por él!
El imam Alí
Entramos en una tienda a comprar un par de postales y nos encontramos con que el dependiente era un chico joven que lucía una barba de estas que nosotros asociamos a los integristas.
Con gafas y serio, nos atendió. Pero al ver que comprábamos una postal del Sultán Qaboos su cara se dulcificó, nos preguntó de dónde éramos, y después de un poquito de charla muy amable, al final nos dijo algo tipo «mañana estará aquí».
Y nos quedamos flipando: ¿de verdad iba a venir el sultán justo ese día? Luego no, no fue así, se refería a que ensayaban el festival para cuando fuera a visitar la ciudad.
El caso es que nos dejó una buena sensación por su amabilidad. Tanto es así que le pregunté si podía hacerle una foto y se prestó, como puedes comprobar a continuación. Pero espera, que esta historia no ha terminado.
Las apariencias engañan y viajar es de las cosas que más y mejor ayudan a reforzar esta verdad.

En mi segundo viaje a Omán, decidí ir de nuevo a la librería de aquél «barbudo«. Quería comprar una postal para enviar a una amiga, y de paso aprovechar para decirle que nos habíamos conocido el año anterior.
Él respondió con una sonrisa pero claramente no me recordaba (normal). Nos fuimos, pero más tarde pensamos en buscar un sitio desde donde hacer una foto de la fortaleza iluminada. Ya era de noche.
Se nos ocurrió volver a la tienda y preguntar a este hombre. Así lo hicimos, aunque yo tenía mis dudas. Una de mis compañeras habla árabe fluido así que se lo explicó mejor y entonces él, después de preguntarnos cuántos éramos (cuatro), decidió llevarnos en su coche.
Resulta que es imam y se llama Alí.
En ese momento tenía que irse a dirigir la oración de la tarde a su mezquita. Y al lado hay un puente peatonal que cruza una autovía y desde donde se ve la fortaleza.
Total, que cerró la tienda y nos fuimos. Luego él volvía a abrirla así que no había problema porque nos traería de vuelta.
Así que allí nos ves, a los cuatro subidos en un coche repleto de cosas infantiles (había tenido su primer hijo en este año), rumbo a no se sabe dónde en plena noche.
Subimos al puente, hicimos las fotos, y mientras él dirigió la oración en una mezquita que no llegamos a ver porque estaba tras unas casas.
Nosotros no podíamos visitarla (está prohibido) pero él nos contó que el mirhab tenía 800 años de antigüedad e insistió en llevarse una de nuestras cámaras (esto después de las fotos del puente) para que pudiéramos verlo. Confiamos plenamente en él, así que le dejamos una.
Tuvimos momentos de inquietud pero el hombre volvió y por fin pusimos rumbo de nuevo a… ¿el centro de la ciudad? ¡Pues no! Primero decidió dar un largo rodeo para que viéramos su barrio, allí donde la gente de a pie vive, y no sólo la ciudad monumental.

No nos bajamos del coche en ningún momento, y sí hubo minutos de tensión en plan «¿dónde nos lleva?» pero él lo notó y enseguida se rió y dijo que tranquilos, que sólo nos los enseñaba. Terminamos donde habíamos empezado, en la puerta de su tienda.
Sin duda, Nizwa es un lugar para ver con tranquilidad y dejarse llevar por sus habitantes.
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Hola Ali!! Justo hoy estamos en Nizwa así que vamos a seguir tus recomendaciones y visitaremos lo que escribes en el post. Gracias por toda la información sobre Omán, nos está viniendo de lujo! Un abrazo (caluroso) desde tu querido Omán!!
Hola Gloria!! Me alegro mucho y qué ilusión que me escribas desde allí!! Disfrutad mucho! 😘
Todo un descubrimiento tu blog, Alicia, muchas gracias. He llegado aquí buscando información acerca de Nizwa, donde ahora mismo estamos, y me ha parecido muy interesante todo lo que cuentas, además de la forma tan amena en que lo cuentas!!! Te diré, además, algo curioso: dando una vuelta por el zoco hemos entrado en una de las tiendas, atraídos por los libros que exhibía… Y lo que son las casualidades… cuál no sería mi sorpresa al encontrarme de pronto con Alí, el imán del que hablas en este post, inconfundible porque recordaba haberle visto en tu foto!!! No he podido resistir la tentación y se lo he comentado, incluso le he enseñado su foto en tu blog, parece que le ha gustado 😉 Seguiré leyendo tu interesante blog durante nuestra estancia en Omán, y continuaré con los demás países que hayas visitado porque seguro que será igualmente ameno. Un cordial saludo.
Qué genial Charo!! Muchísimas gracias por compartirlo y espero que sigáis disfrutando de Oman!! 😍