valle de khorgo con el volcán y delante un gran prado de hierba en mongolia central

Mongolia Central es una sucesión de valles, lagos y volcanes. Tomando como referencia la ciudad de Karakorum, y sin olvidarnos del Valle de Orkhon, el camino hacia el noroeste está repleto de lugares con mucho interés, con el valle de Khorgo como estrella principal. Vamos allá 🙂 

Tsenkher Hot Springs: un buen lugar en el que relajarse en Mongolia Central 

Salimos de Karakorum por la mañana huyendo de la lluvia que llevábamos soportando desde la tarde anterior. Nuestros ánimos estaban un poco bajos, hay que reconocerlo. ¿Sería así el resto del viaje? Es frustrante estar en plena naturaleza bajo aguaceros. Por cierto, todo el mundo nos decía eso de «no es normal en esta época». Maldito cambio climático.  

El caso es que tras unos kilómetros poniendo tierra de por medio, el sol vuelve a salir y nuestro ánimo a subir. 

Unos 160 km después llegamos a nuestro destino. Hacia el fondo de un valle regado por un arroyo, hay varios campamentos de gers. El nuestro es el Shiveet Mankhan Camp. Los gers están bien de tamaño y las instalaciones de baños y restaurante también.

techos de gers con chimeneas echando humo enmedio de estepa cubierta de hierba y montañas al fondo en mongolia central
gers del campamento de tsenherin en mongolia central

Aquí todos tienen sus propias piscinas de aguas termales que traen del manantial que hay en la linde del bosque próximo, a través de tuberías instaladas a cielo abierto. Son aguas sulfurosas, cargadas de minerales, que salen de la tierra a más de 80 grados, y así llegan a la piscina principal. Después de que se enfría un poco, se traspasa a la piscina de al lado. Los clientes sólo tenemos que ir cambiando de un lado a otro. Con cuidado en la más caliente, claro está. ¡¡Pero qué maravilla darse un baño termal al sol y cómo se te queda la piel!! 🙂 

dándome un baño en la piscina de aguas termales de tsenherin y al fondo montañas llenas de bosque y otro campamento

Aparte de bañarte, y si quieres también darte un masaje,  lo único que puedes hacer allí es pasear. Eso sí, hacia donde tú quieras, libremente.

Si algo te da Mongolia es la sensación de libertad, ya sea con sus anchos horizontes, o sus montañas. 

nómada mongol en su caballo con traje azul guiando a rebaño de yacs y vacas

El paisaje se anima y te anima observando a los nómadas con sus caballos y rebaños, a las águilas reinando en los cielos, y con un poco de suerte el arco iris cruzando el valle. En los bosques de alrededor hay fresas silvestres, setas y flores. A nada que te internas un poco en ellos, reina la quietud a pesar de los concurridos campamentos que están a tiro de piedra. 

gran arco iris entre las nubes en mongolia central

Junto a la fuente de aguas termales, que es de cemento y nada sexy con todas las tuberías de los campamentos, hay un altar hecho con ramas. Tiene forma de tippie y muchos pañuelos de seda anudados por los mongoles que quieren orar a los espíritus de la tierra. 

pañuelos de seda de color azul anudados en palos y detrás valle verde con montañas y bosque en mongolia central

Muchos de los turistas, por cierto, son mongoles de ciudad. Como los tres hermanos que se acercaron a saludarme y practicar inglés. Me contaron que andaban recorriendo Mongolia Central con sus padres, en coche y con la tienda de campaña. Como yo misma cuando era pequeña

una chica mongol con gafas y sus dos hermanos uno de ellos con sombrero de fieltro en el valle de tsenherin en mongolia central

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La ciudad de Tsetserleg y el Monasterio de Zayain Khüree

Al día siguiente ponemos rumbo, con la piel renovada por esas aguas, al valle de Khorgo. Pero antes paramos en la ciudad de Tsetserleg, que significa «jardín». 

Su principal atractivo es el Monasterio de Zayain Khüree y el Museo Palacio de Arkhangai (este es el nombre de la provincia en la que estamos).

león de piedra con muchos pañuelos de seda azul anudados alrededor del cuello en mongolia central

El monasterio fue construido en 1586 y se expandió en 1631. En sus tiempos fue uno de los más activos de Mongolia, con 20 templos y 2.000 monjes viviendo allí a principios del siglo XX, y acogiendo hasta 4.000 monjes en los grandes eventos. 

un monje budista con traje rojo hablando con un hombre en la puerta de un monasterio en mongolia central

Las purgas de los comunistas chinos, en la década de 1930, tiraron abajo dos de sus edificios principales. Pero los otros tres templos, llamados Gandan, Niser y Labran, sobrevivieron a la purga para servir como almacenes. 

puerta principal del monasterio de tsenserleg con tejado ondulado y en la parte superior el símbolo budista de dos cervatillos y la rueda de la vida en oro

La arquitectura y decoración es una mezcla de estilos mongol y tibetano. Los cinco colores que ya te expliqué hablando de los monasterios que hay alrededor de Leh, brillan a pesar del paso del tiempo.

detalle de una columna del monasterio de tsenserleg con dibujos ondulados pintados de rojo y azules

Las estancias están llenas de antiguos objetos de culto, estatuas de Buda en sus diversas facetas, y antiguas fotografías de la época comunista. Está prohibido hacer fotografías en el interior. 

Fuera, en el centro del jardín, hay varias estelas de piedra labradas. Son de la Edad de Bronce y en una de ellas se distingue claramente el sol y la luna. Es preciosa. 

patio principal del monasterio de tsenserleg con tres edificios con tejados verdes de frente y una piedra con grabados en el centro
piedra grabada con sol y luna y dibujos ondulados en mongolia central

Detrás del museo, en la ladera de la montaña Edernebulgan, hay un Buda enorme con un pequeño edificio detrás y una gran escalinata, así que decidimos subir.

Cada pocos escalones nos encontramos con una estatua de piedra. Cada una representa a un animal diferente ¿tótems? A ambos lados del gran Buda hay unas campanas de piedra. Tocando con otra piedra se produce un sonido increíble. Y en la base de la gran estatua, velas encendidas y ofrendas.

selfie con una estatua de conejo detrás
gran campana de piedra con letras chinas y al fondo la ciudad de tsenserleg en mongolia central
velas y dinero en billetes como ofrendas al pie del buda de tsenserleg en mongolia central

El viento nos refresca mientras contemplamos la ciudad y montañas que la rodean. Detrás de nosotros hay Budas pintados en las rocas, en vivos colores. Un abuelo juguetea con sus nietos mientras su hijo les fotografía. 

buda pintado en las rocas de la montaña de tsenserleg

El monumento de Thaikar Chuluu

De camino al valle de Khorgo, nuestro destino final, paramos a comer junto a la roca de Thaikar. Es una visión extraña, pues se alza solitaria en una llanura de hierba. 

roca thaikar muy grande en medio de un prado con gente alrededor y una caseta con tejado de colores en mongolia central

En la roca de Thaikar Chuluu se encontraron muchos grabados y pinturas de las primeras tribus nómadas de Mongolia Central. Símbolos y figuras de animales antiquísimos, leemos en una placa informativa que está en inglés. Cuando nos acercamos contemplamos con horror que está abarrotada de graffitis. Pero abarrotada. Los hay de hace muchas décadas, incluso de más de un siglo, y también recientes. Y hay tantos que es casi imposible distinguir las señales de los primeros moradores de estas tierras. Una barbaridad. 

antiguos grabados con caracteres tibetanos y grafitis encima
Esta inscripción tibetana es lo único que pudimos distinguir entre los graffitis

A su alrededor se despliega una pequeña industria turística al más puro estilo dominguero, pero con sabor local. Yacs engalanados para que la gente se suba a hacerse fotos, algunos puestos de artesanías, y venta de quesos hechos por los nómadas. 

tres yacs de pelo blanco y negro con cuernos con funda de color rojo y flecos amarillos y sillas de montar
dos niños acariciando a un yac tumbado en el suelo en mongolia central

La leyenda de la Roca de Thaikar

Hace mucho tiempo una gigantesca serpiente asoló la región. Se comía a las personas y animales sin piedad. El pueblo, desesperado, pidió ayuda a un hombre llamado Bukhbilegt, nombre que significa “grande y sabio”. 

El hombre grande y sabio luchó contra la serpiente y consiguió encerrarla en un enorme agujero, poniendo encima esta gran roca. La serpiente intentó salir, pero Bukhbilegt puso su arco y flecha en la cima de la roca. Ya no pudo salir nunca más.

La gente del lugar dice que si logras ver la cima, encontrarás el arco y la flecha del héroe que les salvó de la gran serpiente. 

El Valle de Khorgo en el Parque Nacional Tsagaan Nuur

La guinda de esta ruta es Khorgo y su volcán, que alcanza los 2965 metros de altura. Un escenario idílico en el que pasamos dos noches de maravilla, haciendo caminatas y soportando también algo de lluvia. 

riachuelo atravesando el valle de khorgo con montañas al fondo

El volcán Khorgo Uul se alza en un pequeño mar de lava gris sólo roto por helechos muy verdes y algunos árboles, lo que te puede dar una idea de lo viejo que es. 

paisaje volcánico con algunos árboles tipo pino al fondo y un gran volcán en el viaje a mongolia

Destaca en el paisaje casi como la roca de Thaikar, mostrando su cono perfecto, invitando a explorarlo. De hecho lo hacemos. Es posible subir y asomarse a los dos cráteres, primero el pequeño y luego el grande. Desde arriba las vistas son increíbles y el paisaje es mágico. Al fondo asoma el gran Lago Blanco o Terkhiin Tsagaan Nuur. 

panorámica desde la cima del volcán con montañas volcánicas al fondo y un pedacito del lago blanco en el valle de khorgo en mongolia central
cráter grande del volcán de khorgo con lava de color rojizo y gris

En los prados de alrededor hay muchas flores Edelweiss, algunas familias nómadas pasando el verano, rebaños de yacs, y unas aves que son como gaviotas de mar. ¡Con lo lejos que estamos de cualquier mar! 

yak en un prado verde mirando a la cámara y detrás paisaje de pinos
fila de yacs avanzando hacia mi y detrás campamento de gers y más allá pequeño bosque en las faldas del volcán de khorgo
yac de pelaje negro excepto el lomo que es blanco andando por un prado del valle de khorgo en mongolia central
flores edelweiss son de color blanco con bolitas con un pelillo muy fino

En mis caminatas me detengo a observar todos los detalles que puedo. Es una forma de salir del paisaje de ensueño en el que estoy, y sentir que piso un sitio real.

caballo atado levantando la cabeza hacia mi y detrás el río y dos tiendas de un campamento nómada en el valle de khorgo
dos mujeres ordeñando sus yacs sentadas en banquetas minúsculas

Me llama la atención una especie de flor de cebolla de color púrpura. Hay muchísimas y son preciosas. Por supuesto, las marmotas asoman cada pocos pasos, y el mugido de los yacs es constante. Caminar sin rumbo fijo es un placer, tanto como sentarte a leer al sol o hacer fotos nocturnas. Así que así pasamos el día y parte de la noche cuando las nubes se van 🙂 

flor que parece una bola de color púrpura con una abeja libando en un lado y otro insecto negro y naranja en el otro lado
marmota erguida sobre las patas traseras mirando por encima de la hierba en mongolia central
foto del valle por la noche con trazas de estrellas en el cielo y nubes de varios colores en mongolia central

El gran Lago Blanco o Terkhiin Tsagaan Nuur 

Detrás de una colina de apenas unos cien metros de altura, comienza el Lago Blanco. Se llama así porque durante el invierno se congela completamente, algo impresionante si piensas en la gran masa de agua que es. 

Zorik nos lleva en la furgoneta hasta la orilla, en una escapadita desde nuestro campamento. Allí hay una especie de monumentos a los dioses, hechos con piedras volcánicas amontonadas. Paseamos entre ellos soportando un fuerte viento. El suelo es una turba esponjosa y hay que mirar por dónde pisas porque puedes meter el pie en el agua con mucha facilidad. 

orilla del lago blanco con aguas rizadas por el viento y montañas al fondo
túmulos de piedra volcánica con forma de conos y el lago blanco detrás

Frente a la orillas hay algunos edificios de madera y más campamentos de gers. 

suelo de piedras volcánicas y más allá el agua y la otra orilla con algunos edificios que se reflejan en el agua

Al día siguiente, cuando abandonamos Mongolia Central rumbo al norte, hacemos un buen puñado de kilómetros siguiendo el curso del lago. Es como un pequeño mar interior, enorme. Habría parado en cada “esquina” para hacer fotos. 

lago de colores muy azules con montañas detrás y prado de hierba delante en Mongolia Central

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