esquina de edificios antiguos pintados de color amarillo y verde desconchados con cables de tranvía en sofía

Pasear sin rumbo por Sofía es un placer, aunque sólo sea porque es una de esas ciudades cuyo casco histórico es muy manejable a pie. En otras palabras, pasa poco rato sin que te topes con algún monumento o sitio de los que “hay que visitar” y en un día puedes ver buena parte de lo más relevante, aunque como siempre te aconsejo que le dediques más tiempo. Sofía lo merece como muchas otras. Vamos a ello! 🙂 

Sensaciones de Sofía

Sofía me recuerda bastante a Bucarest. Fue una de las primeras frases que anoté en mi diario de viaje, echando la vista atrás al final del día.

Mucho edificio antiguo, algunos en ruinas, otros recién renovados. Comercios cerrados tras verjas herrumbrosas. De vez en cuando algún destello de modernidad. Las sombras de la antigua Unión Soviética flotan en muchos rincones, y también las de muchas más décadas atrás. 

Un detalle que me gustó: hay calles en las que han instalado grandes fotografías en blanco y negro de la Sofía de antes. Una manera de saltar en el tiempo tan buena como otras.

En Sofía hay muchos tranvías, amarillos y verdes, algunos forrados de anuncios. Van y vienen aportando color, tipismo. Confieso que me obsesioné un poco tratando de retratarlos, y no conseguí lo que yo quería con el tiempo que tenía, pero lo intenté.

tranvía amarillo y blanco y gente cruzando la calle para subirse
gente sentada en un tranvía amarillo y blanco, mirando por la ventanilla
paso de un tranvía por la noche en sofía

Otra sensación que me llamó mucho la atención fue el silencio. Quizá porque después de unos días en la mahala de Sliven, de la que ya te he hablado aquí, cualquier sitio es silencioso. O quizá es que es así. Las voces parecen débiles, discretas, amortiguadas. El ruido del tráfico también es como tímido. 

señora mayor sentada en banco de piedra vendiendo flores

La catedral de Alexander Nevski

Si tenía claro que quería ver algo de Sofía es esta catedral, tantas veces contemplada en fotos de otros. Cuando la vi asomar al fondo de la calle que te lleva a su puerta principal, me paré a contemplarla y sonreí. Uno de esos momentos típicos de muchos viajes ¿no?

catedral alexander nevski al fondo de una calle ancha con jardines en el lado derecho
fachada frontal de la catedral de alexander nevski

Parece una tarta, con sus cúpulas y diferentes niveles. Es elegante, más estilizada de lo que parece y en la noche es como una isla de luz. 

catedral de alexander nevski con sus cúpulas iluminada por la noche en sofía

Alexander Nevski es un memorial a los 200.000 soldados rusos que lucharon contra el Imperio Otomano en la guerra de la Independencia que se libró en 1877-1878. Su construcción comenzó sólo unos años después y terminó en 1912. Casi a punto para la Primera Guerra Mundial, por cierto. Qué años tan convulsos… 

detalle del exterior de la catedral alexander nevski iluminada en sofía

Acceder al interior de Alexander Nevski es gratis, pero para hacer fotos tienes que pagar 10 leva (unos 5 euros). Así lo hice. Entré y cuando levanté la cámara un monje vestido de negro con un cordón por cinturón vino a decirme que estaba prohibido. Le mostré el ticket y me dijo que ok.

Unos segundos después me di cuenta de que estaban en plena misa, así que no pude hacer fotos a gusto porque no quería incomodar a los fieles. Sinceramente, hubiera preferido que no vendieran los tickets de fotos en esos momentos. La Iglesia (entendida como institución) no pierde ripio para ganar unos duros.

Por otro lado, es cierto que cada misa tiene una duración de dos horas o algo más, así que con un par de servicios al día ya están ocupando buena parte de la jornada. 

rincón del altar de alexander nevski en sofía al fondo se ve a dos sacerdotes inclinados

El interior de Alexander Nevski está cubierto de frescos enormes, magníficos, y algunos mosaicos en la zona del altar. Todo está tenuemente iluminado con bombillas con forma de vela. 

nave central de alexander nevski con gente poniendo velas en semioscuridad
nave lateral de catedral alexander nevski llena de pinturas al fresco y bancos con gente sentada

Estuve mucho rato observando. Los sacerdotes van y vienen del fondo de la iglesia, donde hay otra sala a la que los simples mortales no podemos acceder (excepto los curas). En un momento dado sacan el libro sagrado y lo ponen en un atril en el centro, bajo la cúpula más grande. La gente hace cola para besarlo, mientras los curas recorren la iglesia con pebeteros de incienso. 

rincón de alexander nevski con altares con santos y lámparas con velas en sofía

Al salir, si es de día, se impone un paseo por el mercadillo de antigüedades que hay en el parque frente a la catedral. Cámaras de fotos antiguas, violines, iconos, álbumes de fotos centenarios, cascos y gorras de soldados de otro tiempo, matruskas, tapetes bordados y un largo etcétera de cosas para curiosear. Entre ellas descubrí un gran anillo con una esvástica enorme. A buen seguro perteneció a algún oficial de las SS. Me estremecí. 

puesto de cámaras de fotos antiguas en el mercadillo que hay frente a la catedral de sofía


La iglesia rusa de Sveti Nikolai

De camino a la Catedral de Alexander Nevski pasas junto a un jardín con altos y frondosos árboles. Al fondo se ve una iglesia. Asoma por encima de los árboles y se ve estrecha, esbelta. Cuando te acercas sorprende. 

iglesia rusa de sofía con cúpulas doradas

La iglesia rusa de Sevti Nikolai es preciosa. Sus cúpulas doradas combinan a la perfección con los tejados de color verde. Los mosaicos que hay en el exterior, tanto en la fachada frontal como en los laterales, son maravillosos. El interior también lo es, pero no pude hacer fotografías porque había una ceremonia en ese momento. De todas formas estaba tan llena de gente que no me quedé mucho rato, pero merece la pena, y mucho.   

detalle de mosaico de la fachada de la iglesia rusa de sofía

El Boulevard Reina Maria Luisa y la mezquita Banya Banshi

El Boulevard Reina Maria Luisa es una de las calles centrales de la Sofía histórica. Aquí están las ruinas de Serdika, la ciudad romana que se extiende unos metros bajo el suelo. Parte de las ruinas están al aire libre y parte en los pasillos de los pasajes de peatones y la estación de metro Serdika. 

estela romana con grabado de caza en las ruinas de serdika en sofía

Esta calle no tiene pérdida, ni desperdicio. Llena de edificios antiguos, muchos pintados de colores, es recorrida por los tranvías de mis amores.  

cruce del boulevard de sofía con cables de tranvía

Hacia la mitad de la avenida un minarete despunta y te atrae poderosamente. Es el símbolo de la mezquita en activo más antigua de Sofía, que fue construida en el siglo XVI. Poca broma. De claro estilo otomano, se me antoja coqueta. 

mezquita de sofía con minarete parcialmente iluminado por sol de atardecer

La llamada a la oración se hace en tono bajo, y el ruido del tranvía casi la ahoga al pasar junto a ella. Pero ahí está, aportando esa atmósfera especial. 

Detrás de la mezquita, cruzando un pequeño jardín está el Museo de Historia de Sofía. En su día eran los baños turcos.

La Sinagoga de Sofía

Consagrada en 1909, este templo de “estilo morisco” es la segunda sinagoga sefardí mayor de Europa, con capacidad para más de mil personas. 

La entrada son 5 leva, pero si vas en grupo te puede salir por 3 leva (a partir de 8 personas). 

exterior de la sinagoga de sofía con cúpulas de color negro y fachada de mármoles a rayas horizontales

Aunque el interior es más austero que las iglesias ortodoxas, me gustó por su tranquilidad, los colores suaves de las pinturas de las paredes, la calidez de la madera… 

altar de la sinagoga de sofía con púlpito de mármol y candelabros de cinco brazos con bombillas

En el centro cuelga una gran lámpara de latón que, salvando las distancias, me recordó a la de la mezquita del Sultán Qaboos en la capital de Omán. Leo en la guía que ésta pesa nada más y nada menos que 2.250 kg.

Qué tendrán las lámparas que todos quieren una especial. 

enorme lámpara de cobre con bombillas vista desde abajo en la sinagoga de sofía

Monumento a Sofía

En el mismo Boulevard, junto a la estación de Serdika, se alza una gran estatua femenina. Es Sofía, la diosa de la Sabiduría, y fue levantada en el año 2001. Imposible no rendirle tributo en tus paseos por la ciudad. Antes había una gran estatua de Lenin en este mismo lugar.  

estatua de sofía con brazos extendidos pintados de oro en una mano lleva una corona de laurel

Zenshki Pazar, el Bazar de las Mujeres

Puede que no te hayas planteado ir a este mercado al aire libre, pero si te apetece salir de la ruta más trillada, te lo recomiendo. 

El camino más fácil es bajar por el Boulevard Reina Maria Luisa hasta el río Vladaya. El Puente de los Leones te saludará, pero no debes cruzar sino bajar por la izquierda en paralelo al río, y de nuevo girar a la izquierda. Verás a las vendedoras de flores en una placita. Ahí comienza el mercado. Ya sólo tienes que dejarte llevar entre las calles estrechas y llenas de vida.  

puesto de cebollas y pimientos iluminado por el sol en el bazar de las mujeres de sofía

El Bazar de las Mujeres es un área no muy grande, organizada por mercancías. Sólo en la calle central hay puestos de verduras, frutas y algunas otras cosas, mientras que el resto son comercios a puerta de calle. En un pequeño parque hay gitanos vendiendo cachivaches, y enfrente un par de edificios nuevos, de madera, con artesanía del país y sitios bastante económicos donde comer o tomarse un café. 

puesto de uvas y castañas con sombrilla roja y dos mujeres musulmanas comprando a la vendedora
cascabeles de bronce con cara de tigre cincelada
Estos mismos cascabeles los he visto a la venta en Kashgar (China) y en Mongolia.
puesto de cerámica del bazar de las mujeres de sofía

El Bazar de las Mujeres es parte de la “Zona de Tolerancia” de Sofía, llamada así porque está al lado de los principales templos de las diferentes comunidades religiosas de la ciudad. A saber: cristianos ortodoxos, musulmanes, judíos.

Una de las calles secundarias que te llevan hasta el mercado (más o menos desde la sinagoga), son como un pequeño universo turco-musulmán. Panaderías que venden ricos panes recién hechos y dulces árabes, tiendas de shishas, barberías… 

tienda de aceitunas con vendedora hablando por teléfono en sofía

A la altura de las verduras hay una gran iglesia ortodoxa que se alza por encima del pequeño jardín que la rodea. Es el templo ortodoxo dedicado a los santos Cirilo y Metodio, que antaño fue mezquita. Fue una de las primeras iglesias construidas en Sofía después de la guerra entre rusos y turcos, en 1878. Más adelante jugó un papel especial entre la Primera y Segunda Guerra Mundial prestando asistencia y dinero a los pobres, enfermos, veteranos de guerra y refugiados sin hogar. 

iglesia del bazar de las mujeres de sofía iluminada por el sol con tres cúpulas verdes terminadas con una cruz

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Grandes pendientes para otra visita a Sofía

Como te he contado, el tiempo que tenía no era mucho. Además nos recreamos en las comidas y cafés. De hecho me escapé (espero que me perdonéis, amigos) para poder aprovechar las horas de que disponía, porque Sofía me llamaba la atención y quería verla. Pero por mucho que hubiera corrido… Esta ciudad tiene mucho más de lo que te acabo de enseñar, así que voy a dejar aquí una lista con lo que me gustaría ver en la próxima visita. Yo misma volveré a este post cuando llegue el momento 🙂

Iglesia de Boyana

Esta iglesia es Patrimonio de la Humanidad y dicen que sus frescos son increíbles. En realidad sí intentamos visitarla, pero una vez allí no pudo ser. Te cuento, para que no te pase lo mismo: 

La iglesia de Boyana está en un barrio fuera del centro, así que acordamos con unos taxistas la ida y vuelta por 40 leva cada coche. Una vez allí no hay taxis para volver y el transporte público tampoco te deja en la puerta. Te recomiendo que vayas a la parada de taxis que hay enfrente de la mezquita Banya Bashi, muchos de los que paras por la calle no hablan inglés y pasan bastante de ayudarte. 

exterior de la iglesia de boyana

La visita a Boyana cuesta 10 leva y está muy regulada: se entra en grupos de 10 personas y dura 10 minutos. Está prohibidísimo hacer fotos. 

El caso es que si no reservas con antelación, has de ir hasta allí dispuesto a entrar cuando haya hueco. O puede que no haya plazas, depende de la época del año. En nuestro caso suponía estar allí una hora y media esperando, perder los taxis (y tener que buscar luego un transporte al centro) y media mañana o más, así que decidimos no entrar. 

Te dejo aquí el link a la página web oficial con los contactos para reservar vía teléfono (hablan inglés) o email, horarios actualizados, precios…

Horarios de visita de la iglesia de Boyana (octubre 2019): 

  • Del 1 abril al 31 octubre abre de 9.30 h a 18 h 
  • En invierno el horario es de 9 h a 17.30 h

Museo de Historia de Sofía 

Creo que sólo el edificio, que eran los antiguos baños minerales o baños turcos de la ciudad, merece la pena. En su interior hay dos plantas dedicadas a la historia de la ciudad.  

edificio del museo de historia de sofia con puerta con gran arco y cúpula y fachada a dos colores en líneas horizontales

Museo Arqueológico 

Como muchos otros museos arqueológicos del mundo, me gustaría visitar el de Sofía, vaya que sí. Aquí se guardan y muestran los principales hallazgos de los antiguos tracios y seguro que me sorprenden tanto como los de los fenicios de Líbano, así que… apuesta segura. 

Iglesia de Hagia Sofía

Resulta que está muy cerca de Alexander Nevski, pero me la pasé por alto!! ¿Ves por qué es tan importante leer antes sobre el lugar que vas a visitar? 

¿Qué tiene esta iglesia que no tengan las demás? Pues un museo subterráneo con una antigua necrópolis con más de 56 tumbas y los restos de cuatro iglesias. En el exterior, el Monumento al Soldado Desconocido y la tumba de Ivan Vazov, el que dicen es el escritor más conocido de Bulgaria. 

gran cuadro de poeta famoso búlgaro secándose en el patio de una casa

Dónde comer en Sofía

Por último, y no por ello menos importante, te voy a contar dónde comimos y cenamos en Sofía, por si acaso no te decides…

  • Bazar de las Mujeres: hay una casa de comidas enfrente de un edificio de madera que se sitúa en el centro de un boulevard peatonal. Tienen un buen surtido de platos que incluye sopa del día, o el guiso de albóndigas con patatas que me comí y que estaba delicioso. Precio medio: 3 € incluyendo pan y bebida.
  • Restaurante Ararat: este es un restaurante armenio ideal para cenar. No es barato, tampoco excesivamente caro, pero si vas con bolsillo ajustado apártate del vino y mira bien la carta. Todo está delicioso y su gente es encantadora. Nosotros pagamos 25 € cada uno, toda una fortuna para ser Bulgaria, pero seguro que podíamos haber ajustado a la mitad y cenar muy bien 🙂
  • Restaurante Happy Bar & Grill Rakovski: el primer día improvisamos yendo a este sitio a comer. Es como un Hard Rock Café pero búlgaro, con comida de allí (mucha carne). Tiene sucursal en Barcelona. La carta es extensa y tiene platos ricos, pero otros te pueden dejar con hambre. Precio medio: 10€.
plato de albóndigas con patatas y pimiento

Y hasta aquí mis aportaciones sobre Sofía… de momento, pues espero volver para conocer en profundidad tanto el país como esta ciudad 🙂

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