Visita a Pompeya, la ventana al pasado más fascinante de Italia

Foto del autor

Por Alicia Ortego

Publicado:

- Actualizado:

La visita a Pompeya era un sueño labrado desde hace tiempo, aunque en realidad no tanto como puedas pensar. Nunca me gustó la Antigua Roma. Ese imperialismo. Aquel gusto por los espectáculos violentos. Eso de llevar el placer a sus excesos. La copia descarada de la Antigua Grecia, incluso del panteón de dioses, al que cambiaron el nombre y poco más. Tomaban lo de unos y lo de otros y lo despersonalizaban para hacerlo suyo ¿Tenían crisis de identidad? Bueno, al menos esto es lo que nos han transmitido una y otra vez…

Llámame presuntuosa, pero siempre me gustó pensar que nuestros orígenes están en la Antigua Grecia, una cultura que se me antoja mucho más atractiva, aunque también tuviera «sus cosillas». Los griegos son famosos porque cultivaron las artes, la literatura, el teatro, la filosofía. Famosos por la Democracia. Por el gusto por la belleza. ¿Cómo no quererles?

Puede que todo venga de que los romanos persiguieron a los cristianos, y al final esa impronta ha quedado en nuestra cultura. La de que ellos sean los malos de la Historia.

Pero más allá de todos estos sesgos que la educación me ha inculcado, la verdad es que me ponga como me ponga, somos mucho más hijos de la Antigua Roma que de la Antigua Grecia.

Tenemos tanto de aquellos romanos en nuestro día a día que asusta. Y si decides hacer una visita a Pompeya, lo vas a observar a la perfección.

Qué ver en una primera visita a Pompeya: imprescindibles

La gran erupción explosiva del volcán Vesubio en el año 79 d.C. nos hizo un gran regalo a las generaciones venideras: poder mirar a través de una ventana del tiempo y descubrir cuántas cosas «nuestras» son de aquél entonces. Lo más parecido a tener una máquina del tiempo. Y hay que admitirlo: es cierto que esto es una gran ventaja que no tienen los griegos.

De la Antigua Roma es de donde bebe directamente nuestra cultura y sociedad. Y desde que soy consciente de que esto es así no he pensado más que en ir a Pompeya.

Ahora ya puedo recordarla en primera persona. Y, sobre todo, desear volver, porque las cinco horas que le dediqué no son suficientes para abarcar la magnitud de las ruinas de Pompeya. Quizá el mayor reto al que te vas a enfrentar sea calcular tu tiempo disponible y seleccionar qué ver en Pompeya sin caer en grandes atropellos o prisas.

A esto hay que sumar que si vas en temporada baja (invernal, para más señas), el recinto cierra a las 17:00 h, es decir, dos horas menos que en verano. Así que mentalízate: hay que priorizar y darle bien a la zapatilla. Aquí tienes los lugares que no te puedes perder:

El Foro, el corazón de la vida romana

Es casi lo primero con lo que te vas a topar al llegar si accedes por la entrada principal. Aquí se concentraban los edificios públicos de la administración y las vibrantes actividades comerciales de los mercados. Además, podrás pasear entre los restos de templos imponentes como el Santuario de Apolo.

Hoy en día, el espacio luce rejuvenecido gracias a las grandes esculturas de bronce de Igor Mitoraj, un artista cuyo arte contemporáneo contrasta de maravilla con las ruinas antiguas. Su obra también está presente en las ruinas Agrigento y en el Parque Arqueológico de Neápolis en Siracusa, ambas en Sicilia.

La Villa de los Misterios, una mansión señorial

Esta villa palaciega es una verdadera joya situada a las afueras del núcleo urbano principal. Cuenta con una serie de habitaciones llenas de frescos que te van a dejar con la boca abierta.

La célebre pintura de la joven peinándose es, sin lugar a dudas, de una finura exquisita. Como curiosidad, en esta mansión podrás ver incluso el molde de escayola de una ventana que fue de madera; una técnica que ha permitido traer el pasado de nuevo ante nuestros ojos.

Las Termas: imaginando el ritual del baño

En tu itinerario podrás visitar al menos dos complejos termales que merecen muchísimo la pena. Por un lado están las Termas Estabianas, enormes y catalogadas como unas de las más antiguas descubiertas por los arqueólogos. Por otro lado, no te pierdas las Termas del Foro, donde aún se conserva un gran brasero de bronce que servía para la calefacción. Se sabe que en este último lugar se encontraron más de 500 lámparas de aceite que iluminaban el espacio durante los baños de tarde.

Al recorrer sus salas abovedadas, sus piscinas y sus cúpulas con claraboyas para la luz, te resultará muy fácil visualizar el vapor y la semioscuridad. No difieren tanto de los hammam o baños árabes que hoy en día podemos disfrutar en la actualidad. Como apunte histórico: la sección destinada a las mujeres era notablemente más pequeña, estaba menos ornamentada que la de los hombres y contaba con un acceso totalmente separado.

Putas y cadáveres en Pompeya

El lupanar es uno de los sitios más famosos de la visita a Pompeya, al menos de tu primera vez. La búsqueda del puticlub antiguo es como un rito de todos los turistas que pasamos por allí. Movido por el morbo, no lo vamos a negar. Lupa significa prostituta, por cierto.

El lupanar es un lugar sórdido.  Un pasillo estrecho con cinco habitaciones pequeñas, con camas de piedra. Encima de cada puerta, en el dintel, una pintura de carácter erótico. También hay una figura con dos falos que parece un fauno.

Por lo visto en estas paredes hay grafitos que dicen Aquí follé yo. Premio al que los distinga. Algunos incluso citan a los colegas con los que fueron aquella noche o día, quién sabe.

Otro de los atractivos que todos buscamos es la visión de esos cadáveres pompeyanos que nos horrorizan y atraen al mismo tiempo. Son tan semejantes a nosotros, que empatizamos. No hay muchos en las ruinas, y los mejores supongo que están en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, que en mi caso se ha quedado para otra visita, snif. Aun así, algunos quedan en los almacenes del foro, en la Villa de los Misterios y en el Huerto de los Fugitivos.

Casas de Pompeya

Aunque he destacado la Villa de los Misterios, en Pompeya hay un montón de casas en las que se siguen pisando los mosaicos y recogiéndose el agua de lluvia en el estanque del patio. Hay que ir descubriéndolas y son espectaculares.

Sin duda no hay que perderse la Casa del Poeta Trágico, con su mosaico de «cuidado con el perro» a la entrada. Ni tampoco la Casa del Fauno, la más grande de la ciudad, donde está el mosaico de Alejandro Magno batallando contra el rey persa Darío.

Me encantó también la Casa del Huerto de Frutas, con pinturas preciosas. La Casa del Menandro, enorme villa llena de frescos con escenas de la Ilíada y la Odisea. Y la Casa y Thermopolium de Vetutius Placidus, una casa de bebidas y comidas calientes

Dicen los arqueólogos que en Pompeya era muy usual comer fuera de casa, ya que las viviendas, excepto las de los ricos, no tenían apenas espacio. En muchos casos son habitáculos donde no hay ningún tipo de horno o cocina, por lo que si unimos este dato al gran número de tabernas y establecimientos con horno o cocina, la ecuación es fácil de resolver. Podemos mirar también cómo hay muchas sociedades y culturas donde comer en la calle está a la orden del día.

Y además de todas estas villas también hay teatros, una palestra o gimnasio, un anfiteatro y los cementerios.


Viajar con seguro puede parecer un detalle menor hasta que lo necesitas. Si todavía no tienes el tuyo, aquí puedes aprovechar este descuento. Y si quieres saber qué seguro te conviene más, consulta antes mi guía de Viajar Seguro.

descuento intermundial los viajes de ali

Lo que de verdad impresiona de las ruinas de Pompeya

Pompeya impacta profundamente porque te permite reconstruir con total nitidez la historia de un instante trágico y las pistas de una sociedad con sus costumbres cotidianas. Es un auténtico lujo para los sentidos.

Te estremecerás al pensar en el médico que fue hallado con su caja de herramientas a cuestas, huyendo con ella con la firme esperanza de salvar su vida y ayudar a otros. O en la trágica historia de la familia de cuatro personas encontrada en una calle peatonal cerca del Foro. El padre marchaba delante, echándose el manto sobre la cabeza para protegerse de la terrible lluvia de cenizas y escoria, cargando con joyas, dinero y un par de llaves. Tras él caminaban dos hijas de corta edad y, cerrando el grupo, la madre, que se había arremangado el vestido y guardaba más objetos valiosos en una pequeña bolsa.

En Pompeya se han rescatado más de mil cuerpos de personas que huían o intentaban protegerse. Gracias a la famosa técnica del vaciado (inyectar yeso en los huecos dejados por la materia orgánica en la ceniza consolidada), hoy podemos ver sus posturas exactas de agonía. Y lo impactante es que aún queda muchísimo terreno por excavar bajo tierra. Cada día hay nuevos hallazgos.

Son incontables los hallazgos que nos hablan de tú a tú sobre nuestro pasado:

  • La alimentación: El pan redondo que se quedó atrapado dentro del horno, las lentejas, las nueces y otros restos orgánicos carbonizados que nos detallan a la perfección qué comían.
  • Las casas: Estructuras que mantuvieron en pie sus tabiques, mobiliario y pinturas decorativas.
  • La propaganda política: Carteles electorales pintados en las paredes exteriores de las casas que indicaban el nombre del candidato y el puesto al que aspiraba. Se repintaban unos sobre otros en cada campaña electoral. De hecho, se conserva un grafito muy divertido del rotulista que dice: «Si tienes la maldad de borrar esto, ojalá cojas algo malo».
  • Los grafitos callejeros: Mensajes espontáneos idénticos a las pintadas actuales. Hay inscripciones de todo tipo, desde saludos amistosos como «¡Hola Hábito! De parte de tus amigos de cualquier sitio» (acompañado de un dibujo fálico enorme), hasta recomendaciones serias como «Por favor, vota para edil a Popidio Secundo, un joven excelente».

¡Dime si esto no es moderno! El humor, las expresiones del día a día y la mentalidad apenas han cambiado. Aunque buena parte de estos detalles nos pasen desapercibidos a simple vista por no ser arqueólogos, saber que están ahí aporta una dosis de realismo insuperable a la visita a Pompeya.

Sensaciones al pasear por una ciudad romana

Una pregunta que me hacía continuamente antes de emprender el viaje era: ¿será tan fantástico como me han contado eso de pasear por Pompeya? La respuesta es un sí rotundo.

Apoyarte en el mostrador de piedra de una antigua taberna (thermopolium) en cualquiera de sus calles es un gesto tan sumamente actual que te costará creer que tiene dos mil años. Asomarte a una vivienda y descubrir una estancia modesta decorada con frescos que retratan a unos hombres jugando a los dados o pagando una deuda te conecta de inmediato con sus habitantes.

Caminarás cruzando sus famosos pasos de peatones: grandes bloques de piedra elevados sobre la calzada alineados con las aceras. Se teoriza que servían para cruzar la calle sin pisar las aguas residuales y los desperdicios que corrían libremente por el suelo, ya que carecían de sistema de recogida de basuras o alcantarillado. Y te cruzarás con las fuentes de piedra en las esquinas donde se abastecían de agua. Apúntate este truco imprescindible para orientarte con el plano durante tu recorrido: ¡sigue la ubicación de las fuentes!

Un poco de historia para contextualizar tu viaje

Te aconsejo que abordes tu visita a Pompeya habiendo leído un poco antes. Conocer el contexto histórico y los detalles de los descubrimientos enriquecerá enormemente tu experiencia en el terreno. En libros magníficos como Pompeya, de la historiadora Mary Beard, entenderás mucho mejor el valor de este yacimiento.

Gracias a las investigaciones y a los hallazgos arqueológicos realizados en 2018 (que corrigieron la fecha tradicional de los textos antiguos), hoy sabemos que la fatídica erupción del Vesubio no ocurrió en agosto, sino en las primeras horas del 24 de octubre del año 79 d.C. En ese momento, la densa lluvia de lapilli (pequeñas piedras volcánicas) que caía sobre la ciudad pareció dar una tregua. Muchos consideraron que era la oportunidad perfecta para salir de sus casas e intentar salvarse.

Un grupo apresurado de más de veinte fugitivos que se habían refugiado tras las murallas se aventuró a salir por una de las puertas orientales. Otros se habían adelantado unas horas antes; por ejemplo, una pareja que huyó llevando consigo únicamente una pequeña llave (con la esperanza de regresar algún día y abrir su hogar o una caja fuerte) y una valiosa lámpara de bronce con forma de cabeza de negro africano.

Desgraciadamente, la oscuridad y la densa nube de escoria truncaron sus planes. Sus cuerpos fueron hallados en 1907 junto a una de las grandes tumbas monumentales que flanqueaban los caminos de salida.

Carta de Plinio el Joven a su amigo Tácito

Se abrió un débil claro, pero no era el día, sino el inicio del aproximarse del fuego; de nuevo cayó ceniza abundante y espesa. Nosotros nos levantábamos para quitárnosla de encima; de otro modo, hubiéramos quedado cubiertos y oprimidos por su peso. Finalmente aquella calima se desvaneció y quedó convertida en una fina ceniza, como humo, como niebla. También el sol apareció, pero atenuado, como cuando hay un eclipse. Todo estaba cubierto por una espesa capa de ceniza, como si hubiese nevado. Nosotros no pensamos en partir hasta que no nos llegasen noticias de mi tío.

Una terrible nube negra cortada por lenguas de fuego se cernía sobre nosotros; no mucho después aquella nube bajó a la tierra y su extensión alcanzó hasta el mar. Entonces mi madre comenzó a rogarme que buscase salvación y ayuda. Caía ya ceniza, pero todavía no era espesa. Cayó la noche, no como cuando no hay luna o el cielo está nublado, sino como cuando uno se encuentra en un lugar cerrado con la lumbre apagada. Oía los gemidos y los gritos de todos. Unos buscaban a voces a los padres; otros buscaban a sus hijos o sus nietos. Solo era posible reconocer a los demás por la voz, y había quien, por temor a la muerte, imploraba la propia muerte.

Datos prácticos para la visita a Pompeya

Cómo llegar a Pompeya desde Nápoles en tren

Desplazarse es muy sencillo y económico. Solo tienes que tomar el tren de la línea Circumvesuviana en la estación de Napoli Piazza Garibaldi en dirección a Sorrento. Deberás bajarte en la parada Pompei Scavi – Villa dei Misteri. La estación te dejará a escasos metros de la entrada principal del recinto (Porta Marina).

Si prefieres asegurar tu entrada con antelación o te apetece recorrer el recinto de la mano de un experto que te desvele todos los secretos de la arqueología romana, te recomiendo echar un vistazo a las actividades disponibles. En plataformas como Civitatis encontrarás excelentes opciones de excursiones y visitas guiadas en español como las que te enlazo aquí.

Hay otros dos accesos con taquillas, la Plaza Exedra y Plaza Anfiteatro.

También hay una salida (no se puede entrar, sólo salir) junto a la Villa de los Misterios. Es probable que el tipo del restaurante que está junto a esa puerta te diga que puedes salir a comer, que es cocina casera y tal, y volver a entrar por ése acceso. No lo comprobamos, pero ahí dejo el dato. Puedes entrar y salir de las ruinas en el mismo día pero ¡No pierdas la entrada!

En la misma línea hay otra parada indispensable, Herculano o Ercolano Scavi, y no es el único yacimiento de esta línea de tren.

El trayecto desde Nápoles son unos 40-45 minutos además de lo que toque esperar en la estación. Los billetes de tren los puedes comprar en las taquillas de la Stazione Centrale de Nápoles en el momento de ir.

Para más información te remito a la página oficial de los yacimientos, que está en italiano e inglés.

Horarios para visitar Pompeya

  • De abril a octubre: El recinto abre de 9:00 h a 19:00 h (el último acceso permitido es a las 17:30 h).
  • De noviembre a marzo: Abre de 9:00 h a 17:00 h (el último ingreso es a las 15:30 h).

Ojo que el yacimiento está cerrado el 1 de Enero, 1 de Mayo y 25 de Diciembre.

Consejos prácticos una vez dentro de Pompeya

Al llegar a Pompeya, en la entrada principal tienes las taquillas para comprar las entradas y al lado hay una zona con unos mostradores donde puedes coger gratis una Guía de las Excavaciones de Pompeya y un plano.

Ambos son sumamente prácticos y completos, y vienen genial para moverse por las ruinas y ponerte un poco en contexto. La guía (pequeña y manejable) está editada en español y en unos cuantos idiomas más.

También hay guías oficiales con tarjetas de identificación que se sitúan alrededor de la taquilla. Si te gusta esa forma de visitar ruinas arqueológicas, que sepas que la hay, aunque como te he indicado más arriba, también puedes ir en una excursión organizada desde Nápoles.

Dentro del yacimiento se señalan dos puntos para comer, también áreas de fumadores (aunque vimos que mucha gente se lo salta, lo cual me parece fatal), y baños.

Con respecto a las áreas para comer te advierto de que la que está más en el interior de las ruinas está cerrada en temporada baja. Fueron los responsables de que no comiéramos ese día ya que confiamos en poder comprar algún tentempié allí, y volver al otro punto significaba andar mucho para luego volver de nuevo. En fin, no nos vamos a quejar, Pompeya es mucha Pompeya 😏

Organiza tu viaje a Italia con estos recursos y Descuentos

Este post puede contener enlaces a sitios de afiliados. Esto significa que si haces una reserva desde dichos enlaces, yo ganaré una pequeña comisión. En ningún caso tú pagarás más y con algunos conseguirás un descuento. Puedes leer más en la sección Descuentos que enlazo aquí.

1 comentario en «Visita a Pompeya, la ventana al pasado más fascinante de Italia»

  1. Muy completo este post sobre la ciudad arqueológica más bella del sur de Italia, tengo la fortuna de vivir en Napoles , muy cerca de Pompeya y de vez en cuando voy, te recomiendo ademas , visitar Ercolano y Paestum , no te vas a arrepentir . Saludos

    Responder

Deja un comentario