
Actualizado el 24 octubre, 2022
Siempre me han gustado los puentes. Quizá porque comunican una orilla con otra, o porque está prohibido fotografiarlos en muchos países (aquéllos en los que los gobiernos aún viven con las historias de espías y estrategia militar en la cabeza). O puede ser porque tienen un no sé qué en sus formas. Desde ellos hay muchas perspectivas de un mismo sitio y sobre todo la posibilidad de contemplar cómo el agua corre bajo tus pies. Por eso, y porque en Florencia hay unos cuantos, hoy quiero hablar de los puentes del Arno.
Uno de los puentes más famosos, quizá de todo el mundo mundial, es el Puente Vecchio, que está en Florencia como ya sabrás. Empezaré por él por esto mismo, pero no me voy a quedar sólo en esta curiosa construcción que parece de todo menos un puente.
Voy a hacer un repaso a todos los puentes del Arno que alcancé a cruzar porque en todos y cada uno de ellos me paré a contemplar este río manso. A fotografiar cómo se ve la ciudad encaramada a ellos. A sentarme un rato y ver el trasiego de los que van y vienen, incluidos los novios japoneses haciéndose fotos para el álbum de boda.
Sí, pasan cosas en estos puentes y no sólo en el Vecchio, así que te invito a dar una vuelta por todos ellos 😊


Vamos a conocer los puentes del Arno…
📍 Puente Vecchio
El Puente Vecchio es el único verdaderamente antiguo, el único que fue respetado en 1944 por las tropas nazis, contra todo pronóstico por cierto. Todos los demás fueron bombardeados. Por eso durante un breve periodo del siglo XX los florentinos de ambas márgenes quedaron comunicados sólo por un puente, como antaño.
El Puente Vecchio era el único puente de Florencia en la época de los romanos, allá por el 120 d.C. No tenía nada que ver con el actual. Ni se llamaría así tampoco. Pero este era el lugar para cruzar de una orilla a otra y eso tiene su valor ¿no?

El caso es que las crecidas del Arno se lo llevaban por delante en cada ocasión, así que tenía que ser reconstruido. Reconstrucciones que fueron mejorando siglo a siglo con el uso de nuevos materiales y técnicas arquitectónicas, más resistentes, más duraderas.
Llegó a mantenerse en pie hasta 100 años seguidos. Pero de nuevo el Arno se lo llevó por delante.
En 1345 una reconstrucción más acertada creó la base del actual puente Vecchio.
Hoy en día parece una especie de comunidad de vecinos agujereada por debajo, si se ve desde el exterior. Por eso decía antes que no parece un puente…

Desde el s. XIII alberga comercios. En sus inicios eran más los pescadores y curtidores, ambos oficios dependientes del agua, pero al final resulta que fueron los carniceros los que ocuparon prácticamente todo el espacio. Por cierto, echaban los desperdicios al río.
¡Y cuántas veces había yo pensado en este puente cuando leía la famosa novela de El Perfume!!

Ya en el siglo XVI, los nobles y extranjeros que visitaban la ciudad utilizaban el puente para ir de la Galería Uffizzi al Palacio Pitti. Por eso el gran duque Fernando I expulsó a los carniceros, ya que el olor y la suciedad les molestaban.

Fue entonces cuando se establecieron aquí los joyeros y orfebres. Y allí siguen. Una hilera de escaparates de oro y piedras preciosas que me trajo recuerdos de los Bazares de Oriente como el Gran Bazar de Estambul, el de Isfahan, o el de Kermán en Irán.
Relucientes escaparates, emisores de luz, de sueños de grandeza, riqueza y quién sabe si de poder. Personalmente no me gustan esas joyas, muchas de las piezas exhibidas me parecen grandes horteradas, y nunca puedo evitar pensar que lo que ahí veo es el oro que provoca fiebre de deseo y los diamantes que aún hoy son extraídos a cambio de dolor, sufrimiento y sangre humana, en otras latitudes.

👉 Si quieres reservar tours guiados en Florencia, mira la oferta de Civitatis aquí.
📍 Ponte alle Grazzie
Si andamos hacia la Galería Uffizzi por el Corredor de Vasario, y continuamos por la estrecha acera junto al río, llegamos a otro puente más humilde. Éste era mi camino para llegar a la Plaza de Michelangelo.
El Puente alle Grazzie es un puente bastante solitario, tranquilo, quizá funcional, abierto al tráfico. Pero desde aquí hay muy buenas vistas del Vecchio así que no hay que dudar en acercarse.


Y si andamos en dirección contraria, también partiendo del Vecchio, nos encontramos con al menos tres puentes más, cada uno con su «aquél».
📍 Ponte Santa Trinitá
El primero es el Ponte Santa Trinitá. Fue reconstruido después de la destrucción nazi, recuperando las piedras que habían caído al río y reemplazando las perdidas en la misma cantera que las originales.
Me gusta mucho este puente. Tiene una vida más tranquila que el Vecchio, pero tiene vida. Italianos que van a ver el atardecer sentados en el murete. Chicas que llegan en bicicleta y se sientan a leer un rato. Turistas de todas las nacionalidades que se acercan a hacer fotos. Florentinas que se encuentran y paran a compartir el último cotilleo del día…



Un puente que te da la bienvenida con preciosas estatuas que simbolizan las cuatro estaciones. Por cierto, la cabeza de Primavera se encontró en el río en la década de los 60 del pasado siglo.

Es además un puente de arcos elípticos de entre 29 y 32 metros de ancho. Arcos generosos bajo los que discurren los aficionados al remo.
Ida y vuelta, con el mismo ritmo, la misma velocidad hipnotizadora. Ves cómo el puente les engulle para aparecer unos segundos después por el otro lado. Hipnótico.
Me gustó este puente.

📍 Ponte Alla Carraia
Si continuamos llegamos al Ponte alla Carraia. Es el Puente Nuevo, el segundo puente de la ciudad que también fue volado por los aires. Se reconstruyó en 1948 respetando la estructura del anterior.


📍 Ponte de Americo Vespuccio
Y después, llegas al Puente de Americo Vespuccio. Nombre que nos recuerda al explorador que a su vez nombró a todo un continente, América.
Quizá el más reciente, de líneas indiscutiblemente modernas y sencillas, en sí mismo no parece tener mucho atractivo. Los peatones cruzan con prisa y el grueso del tráfico rodado entre las dos orillas discurre por él.
Lo descubrí por causalidad, cuando el autobús en el que me dirigía a San Gimignano tomaba este camino para salir de Florencia.
Mirando por la ventanilla me llamaron mucho la atención las vistas. Justo delante del puente hay una obra que hace que el río caiga en un escalón y hay una especie de terraza llamada Pescaia di Santa Rosa junto a la Iglesia de San Frediano in Cestello.
No hay mucho sitio para estar allí, pero aun así una tarde-noche me fui, planté el trípode y tomé unas fotos mirando a los otros puentes. Y es casi la última imagen que me llevé de Florencia y de los puentes del Arno, en soledad y tranquilidad.

Más posts de Florencia y Toscana
- Museo de Galileo
- Los puentes del Arno
- Siena, esa ciudad
- Arte de Florencia: dos lugares donde disfrutarlo a bajo precio
- San Gimignano y su skyline
- Un paseo por Florencia: mercados e iglesias menos visitados
- Duomo y Baptisterio de Florencia
- Florencia, esa ciudad y el Síndrome de Stendhal
¿Quieres seguirme en redes sociales? ¡Aquí las tienes! 😊
Este post contiene enlaces a sitios afiliados al blog. Esto significa que si haces una reserva desde dichos enlaces, yo ganaré una pequeña comisión. En ningún caso tú pagarás más y en alguno conseguirás un descuento, como en IATI Seguros.
Maravillosa Florencia y maravilloso el Arno con sus puentes increíbles, y es verdad el Ponte Vecchio se destaca por las construcciones y sus joyerías, nunca vi tantas juntas, es un puente peatonal y tranquilo. Las fotografías son excelentes, da gusto verlas.
Muchas gracias Betty! Me alegra de que te gusten las fotos ?