Una de las excursiones que se puede hacer desde Florencia es ir a San Gimignano, un precioso pueblo en medio de la campiña toscana, que es Patrimonio de la Humanidad desde 1990. En poco más de una hora puedes transportarte del Renacimiento a la Edad Media ¡Toma ya! ¡Vamos! 😊
Cómo llegar a San Gimignano desde Florencia en transporte público
Empecemos por lo básico y fundamental:
Hay una opción alternativa si no te quieres complicar, y es reservar una excursión guiada desde Florencia, combinada con otras ciudades de la Toscana. Tienes varias opciones, por ejemplo:
Excursión a San Gimignano con Siena, Monteriggioni y Chianti.
Excursión a San Gimignano con Pisa y Siena.
¡Seguro que es un día tan intenso como bonito!

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¿Por qué visitar San Gimignano?
Con una semana completa por delante, yo tenía pensado hacer algunas salidas desde Florencia, y de hecho ya el segundo día decidí salir… ¿por qué? lo puedes leer aquí.
Estuve dudando entre San Gimignano y Arezzo, ya que ambas son recomendadas por su belleza y también menor cuota de turismo. Al final me decidí por San Gimignano, pero confieso que fue un poco «pito, pito, gorgorito», sin más misterio.

El trayecto en autobús fue precioso. Los campos, mucho más verdes de lo que pensaba teniendo en cuenta que estábamos a principios de Octubre, se extendían entre montañas cubiertas de bosque.
Las casas de campo rodeadas de cipreses que también marcan el camino hasta ellas, me recordaban a las representaciones de las villas de los antiguos romanos. ¿Sería realmente así?
La Antigua Roma es la cuna de una buena parte de nuestra cultura y pensar que algunos paisajes continúan aparentemente como entonces es sencillamente fantástico.
El skyline de San Gimignano
Pero en San Gimignano no hay tanto restos de los antiguos romanos como de la Edad Media.
Su casco histórico, me atrevería a decir que el 90% del pueblo, es una ciudadela de calles empedradas llena de grandes casas y antiguos palacios. Pero lo que destaca es el skyline al que no puedes dejar de mirar.

En efecto, este pueblo es conocido por sus 13 torres, y aunque no todas destacan claramente por encima de las casas, la visión del conjunto es impresionante.
En sus mejores tiempos, San Gimignano llegó a tener unas 72 torres ¡nada más y nada menos! pero sólo han quedado estas. Todas de piedra, cuadradas, como rascacielos primitivos. Se alzan y salen al paso de la mirada vayas por donde vayas.

¿Qué hacen aquí tantas torres?
Parece ser que los nobles y adinerados competían por construir la torre más alta. Estas construcciones eran un símbolo de poder y riqueza que se extendían por toda la Toscana incluyendo a Florencia.
También hay restos de esta «moda» en la región de Emilia Romagna, y de hecho en Bolonia se pueden admirar y escalar algunas. Por caprichos del destino es aquí, en San Gimignano, donde aún queda en pie un buen testigo de aquella costumbre.
¡En este pueblo debía de haber mucho ciudadano rico!!

La construcción de estas casas-torre era bastante cara porque había que traer los materiales desde otros lugares. Y porque acarreaba más dificultades arquitectónicas que las casas y palacetes.
Las torres se utilizaban como vivienda, y como dato curioso hay que decir que situaban la cocina en el piso más alto. Así, si había un incendio podían escapar. La verdad es que si lo piensas es un poco coñazo eso de tener que subir la comida y el agua hasta allí arriba, pero… la seguridad ante todo 😮
Por cierto, esta costumbre de las casas-torre también la he visto en la Península de Mani, en el Peloponeso griego, de la misma época pero con dimensiones más pequeñas.

También las utilizaban como hostales o alojamientos, porque este era un punto de parada en las peregrinaciones a Roma. Y por supuesto, como lugares defensivos o fortalezas.

Una gran idea es quedarte a dormir en San Gimignano. Seguro que el atardecer y las horas nocturnas son una maravilla. Puedes ver sus opciones de alojamiento aquí.
Qué ver en San Gimignano
Aunque ahora te cuento cómo fue mi visita, ve tomando nota de lo que hay que ver en San Gimignano:
Subo por la calle principal del casco antiguo de San Gimignano tras cruzar el umbral de la Porta San Giovanni. El autobús te deja frente a la misma, no hay pérdida.
La calle que sube hacia la Piazza del Duomo está jalonada de comercios para turistas -sobre todo de gastronomía- ¿Quién dijo que es poco turístico…? Claro, frente a los millones de visitantes de Florencia todo es poco. Pero aquí la concentración de turismo también es alta. En verano debe de ser un infierno.
En esta primera calle están los restos de la iglesia de San Francisco, hecha con mármol travertino.




Al final de dicha calle llegas a la Piazza del Duomo o plaza de la Catedral. Ahí te puedes dirigir al punto de Información que hay en el Palazzo Comunale. Y allí me encontré con que… ¡¡Se puede subir a una de esas magníficas torres!!
Es la llamada Gran Torre, la más alta de San Gimignano. Además con la entrada puedes visitar la Pinacoteca del Palacio que guarda frescos realmente preciosos en la «Sala de Dante» y el patio. Todo es precioso 😍.




Las vistas desde la Gran Torre
No me lo pensé dos veces. En la Toscana hay que ir dispuesto a subir a muchas torres, y ahí que me fuí. Las vistas desde lo alto son espectaculares. El pueblo se despliega en forma radial, las torres y la muralla nos rodean, y parece que vas a echar a volar.
La Gran Torre de San Gimignano data del año 1315, y tiene unos 54 metros de altura.




Lástima que tanto la Piazza del Duomo como la Piazza della Cisterna (contigua) estuvieran prácticamente tapadas por los toldos del mercadillo que esa mañana se había desplegado.
Sí, era día de mercado, y allí se venden productos de alimentación, ropa y cachivaches. No es un mercadillo turístico, que conste en acta.
Hacia el mediodía, no obstante, el entorno quedó despejado. Si lo llego a saber subo más tarde a la torre, pero tengo que reconocer que el entusiasmo del momento pudo conmigo.


Callejeando por San Gimignano
Después de bajar de la torre me puse a deambular por las calles de San Gimignano sin ningún trayecto programado. Aunque llevaba un plano que me habían dado en la oficina de información por si me perdía, no es muy necesario. Es decir, el perímetro no da para muchas horas de caminata (con suerte para una hora si no paras), así que eso de perderse es casi imposible 😎


Así, entre callejuelas sombrías y tranquilas, llegué a una nueva plaza guardada por dos iglesias muy sencillas y a la vez muy bellas.
Recortadas en el cielo azul, ante mí tenía San Agostino y San Pietro. No siempre están abiertas, pero tuve suerte y pude entrar en la primera, aprovechando que un grupo la estaba visitando.


Después, cuando me quise dar cuenta, me salí del pueblo y me encontré andando junto a las murallas 😅.
Las mejores vistas de San Gimignano: la Rocca de Motestaffoli
Desde el paseo junto a las murallas, el horizonte de torres es impresionante. Pero reconozco que me gustaron más las vistas desde otro lugar que se sitúa justo en la otra punta del pueblo: la Rocca de Motestaffoli.
Aquí están los vestigios de una antigua muralla y desde su parte más alta se contempla de nuevo el skyline de San Gimignano en todo su esplendor. Además, tienes nuevas vistas de los campos labrados de la Toscana.

La hora de comer en un sitio tan turístico, o la crónica de una muerte anunciada
Entre tanto paseo me entró el hambre. El problema es que era hora punta y la mayoría de los sitios para comer estaban llenos, o tenían tantos turistas que no me fiaba mucho. Al final, tanto dudar, tanto dudar, caí en uno de ellos en plena piazza della Cisterna y… sólo voy a salvar el wifi gratis.
En fin, aquello fue una clarísima «crónica de una muerte anunciada» pero a veces estas malas decisiones se toman y hay que apechugar con ellas. La verdad es que es mejor comerse un panini (bocadillo) recién hecho en cualquier tienda de alimentación. Eso sí, el helado de postre que me compré en la famosa Gelatería della Piazza (ha recibido varios premios) ¡¡¡mamma mía qué delicia!!!

A primera hora de la tarde decidí volver a Florencia a ver si llegaba a tiempo para la puesta de sol… ejem. Llegué realmente pillada, fui a por el trípode y después corrí (literalmente) hasta alcanzar la Piazza de Michelangelo. Te aseguro que no es poca cosa, pero pude fotografiar la Florencia nocturna «desde el aire».
Como ves, San Gimignano se puede visitar muy cómodamente en un día desde Florencia, ida y vuelta, en transporte público. En coche probablemente se tarde bastante menos.

Sigue leyendo sobre la Toscana
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genial post, la toscana es indescriptible.
como te decia a los frikis del cine alli se rodo parte de las pelis de ls saga Crepusculo y han traido incluso mas turismo a la zona
Gracias guapa! y gracias también por el apunte! :)
Que bonito pueblo! Tengo muchas ganas de conocer la Toscana, y el encanto y las torres de San Gimignano veo que son un imprescindible :)
Está muy chulo, y debe haber muchos más pueblos así. Unas cuantas semanas por ahí estarían genial ;)