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Siena, esa ciudad

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Siena fue otra de las elecciones para complementar mis días en Florencia, así que un día me levanté pronto, me fui a la estación de SITA y compré un billete para el primer bus.
Llegué a las 8.57 a dicha estación, y a las 9.10 ya estaba saliendo hacia mi destino, en el servicio rápido por cierto.
En una hora estaba en Siena! así de fácil  😉
¿Qué me costó? 15.60 € ida y vuelta (Octubre 2013).

Siena que ver

No tenía muy claro qué ver allí, sólo nociones muy básicas y una pequeña guía de la biblioteca, de ésas visuales, que se quedan bastante escasas en lugares tan impresionantes como éste, pero… a veces no se necesita más que dejarte llevar y abrir tus sentidos a lo que salga.

Siena es preciosa. Una ciudad medieval, compacta, de calles irregulares y estrechas, algunas muuyyy largas, cuestas, escalinatas, piedra, palacios, mármoles.

Siena que ver

Lo que no te puedes perder en Siena, qué ver en 1 día

Piazza do Campo

Al poco de andar hacia el centro, siguiendo los carteles de información turística, llegué a la Piazza del Campo.

Siena que ver

Siena que ver

Siena

Detalle de la Fonte Gaia, situada casi en el centro de la Plaza del Campo

Siena

Allí destaca la Fonte Gaia, que dicen se construyó para conmemorar la construcción del sistema de aguas de la ciudad. La primera fuente se erigió en 1343, pero al cabo de unas décadas se decidió reemplazar por otra más suntuosa y decorada, llegando al diseño actual, del s. XV.
Sin embargo, la fuente que hoy podemos ver y tocar es una reproducción que sustituyó a la original (para poder conservarla en lugar seguro) en el s. XIX.
Sea como sea, es un elemento que contrasta con el entorno, que refresca y relaja con el sonido del agua, y bonito en sí mismo.

Pero más allá del “detalle” de la fuente, lo impresionante es el conjunto, un gran espacio semicircular, de suelo enladrillado, con una gran Torre como las que ya Toscana me había acostumbrado, altísima, presidiéndolo todo, proyectando su sombra en los palacios del otro lado, cambiando de lugar con el sol.

En esta plaza, por cierto, todos los veranos se celebra (y dos veces) el Palio di Siena, una fiesta popular consistente en carreras de caballos al más puro estilo medieval.

Siena

Siena

Torre del Mangia

Vayamos a la torre que atrae la mirada poderosamente… Por supuesto no es una torre sin nombre. Estamos en la torre del Mangia, situada junto al Palazzo Publico.

Sirvió a la ciudad de campanario, de torre vigía, de lugar desde el cual llamar a los ciudadanos para alguna reunión importante, o para alertar de los peligros y quizá otros sucesos como un incendio.

Siena

Y sí, subí, cómo no!! La entrada costaba 8€ y sabía que mis piernas se quejarían, pero estaba todavía “fresca” así que ¿cómo no subir y ver esa bonita ciudad y los campos de la Toscana desde arriba? 
80 metros de altura y 300 escalones después, no me decepcionó, como espero entendáis al ver las siguientes fotos.

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Siena

Siena

Siena

Duomo de Siena

Después de explorar el par de niveles que tiene la torre en su parte más alta, bajé y di un par de vueltas más por la plaza, y entonces me dirigí al otro imprescindible de Siena, el Duomo.

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Ah! creía haberlo visto todo en Florencia, pero de nuevo me sorprendí ante esta Catedral y su grandeza.
El edificio es enorme (fijaos en el tamaño de las personas a su lado, en la foto superior), en una plaza que parece más pequeña que él mismo, y sin embargo es un edificio grácil, como ligero, como un barco velero. 

La combinación del mármol blanco y verde en esa especie de rayas, las estatuas que parece que van a echar a volar de un momento a otro, el delicado mosaico sobre la puerta principal.
No me cansaba de admirarlo.

Siena

Siena

Siena

siena-toscanaEntonces divisé las taquillas, al fondo a la derecha como se suele decir, y allí me encontré con que se podía comprar la OPA pass, una entrada que incluye la catedral, el Baptisterio y la Cripta, además del Museo de la Ópera. En estos dos últimos no se podía hacer fotos, por cierto, aunque merece la pena su visita.

La OPA Pass costaba 12 €, de nuevo un precio razonable si lo comparamos con, por ejemplo, el precio de la torre.

Ya con mi multientrada me fui al interior de la catedral, sin saber muy bien cómo sería o qué me encontraría allí.

De nuevo… ¡sorpresa! Un lugar impresionante, altísimas bóvedas, frescos y mármol.

Siena

Siena

Siena

Hay que reconocer que la Iglesia siempre ha sido experta en “acojonar” al personal ¿eh?

Siena

Después de un rato observando las alturas, mi vista se fijó en los suelos. 

Siena

Una parte de ellos estaban acordonados y la mayoría de la gente los contemplaba.

Ahí está la gran curiosidad de este templo. 

Buena parte del piso sobre el que andamos está lleno de “dibujos” cincelados en mármoles de diversos colores, algunos hechos por Giovanni, entre otros artistas famosos.

Siena

Las figuras y escenas parecen hechas a carboncillo, o a pluma. Muy reales, muy finas.

Siena

Siena

Narrando escenas bíblicas, mitológicas, y de conquistas y batallas, algunas cruentas como la matanza de los niños ordenada por Herodes (o una similar).
Me parecía estar ante un cómic o novela gráfica gigante, pero siendo consciente de que esto se había hecho hace varios siglos. Sencillamente alucinaba.

Siena

Siena

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Siena

Y había más… un rincón muy especial, lleno de color y majestuosidad: la biblioteca.

Sí, dentro de la Catedral hay/había una biblioteca donde se guardaban los libros de oraciones, de música religiosa, los tratados de teología…
Hubo un tiempo en que los libros eran un tesoro, un objeto de mucho valor, hechos uno a uno tras infinitas horas de paciencia y arte, algunos con materiales caros y lujosos como el oro, o ciertos tintes de colores cuyas materias primas venían de muy lejos, quizá sobre los lomos de los camellos que cruzaban Asia en la hoy llamada Ruta de la Seda.

Pero no sólo por eso tenían tanto valor, sino también porque algunos atesoraban el saber de las mentes privilegiadas.
No era un saber que se debiera compartir con el pueblo porque entonces éste igual le daba por pensar, por relacionar cosas, por revolverse ante las injusticias después de razonar lo que está bien y lo que está mal, de analizar su propia situación frente a la de los gobernantes, los predicadores, los que decidían que las cosas son así, y punto.

Me paro a pensar y me doy cuenta de que los libros se han universalizado pero debiéramos seguir venerándolos, tratarlos con respeto, buscar en ellos el aprendizaje y una base para razonar las cosas y no dejarnos llevar por lo que nos cuentan los que están en el Poder. Al menos los buenos libros.
Pero volvamos a la Biblioteca del Duomo, un espacio que quizá rindiera culto a ése saber rodeándolo de Arte por los cuatro costados, del suelo al techo…

Siena

Siena

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El Baptisterio

Después de contemplar a placer el Duomo, salí y, dando la vuelta al edificio, entré en el Baptisterio.

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Un lugar muy bonito también, grandioso por la cantidad de frescos y mosaicos que alberga, una gran pila bautismal en el centro y un ambiente muy tranquilo. Tocaba sentarse y mirar, o admirar.

Siena

Siena

Después de toda la visita volví a la fachada de la catedral para despedirme de ella. La contemplé un rato más e hice algunas fotos aprovechando el sol de octubre, hasta que me decidí a partir, a andar sin rumbo fijo por las callejuelas. 

Ya era la hora de comer y estaba decidida a no caer en la trampa del turista comiendo en cualquier sitio una pasta mediocre o qué sé yo, a precio de oro, como me había ocurrido en San Gimignano y en Florencia en alguna ocasión.

Comer en Siena… barato

El problema es que en las callejuelas no había restaurantes o sitios para comer, así que pensé encomprar un panini en la primera tienda de alimentación que me saliera al paso, para ir a comérmelo a la Piazza del Campo, al sol.

Ya lo conté cuando os hablaba de Sicilia, y en realidad parece ser una costumbre bastante extendida en Italia: en las tiendas de ultramarinos te preparan el bocadillo que tú quieras y te lo puedes llevar. Mucho mejor que tener que comprar los ingredientes para preparártelo luego por ahí y es una solución económica para la comida.

Efectivamente encontré una tiendecita que hacía esquina. Justo en ése momento salía una mujer con el pan del día, así que entré y me encontré con el tendero, un señor mayor y amable… y empezó “la anécdota” del día y casi diría que del viaje, je, je.

Le pedí un panini para llevar, me entendió (no hablaba inglés ni español, y yo poco o más bien nada de italiano) y me preguntó de qué lo quería. Observé lo que tenía en el mostrador y… mejor escribo el diálogo:

De salami y queso. 

-(tendero) ah, no, con queso, no!!

-Yo (divertida): ¿por qué no?

-tendero: el salami no se come con queso, soy muy severo en eso.

-Yo: ok, mmm… ¿y con tomate? 

-tendero: no, el salami tiene que ser sólo salami. 

-Yo (con cara de resignación): vale, sólo de salami. 

Siena

La tienda. A la derecha de la foto podéis ver el cartón sobre el que  me senté a comer mientras los turistas pasaban y hacían fotos al carrito con las hortalizas que de manera muy divertida exhibía el buen tendero. ¡Espero no haber estropeado muchas fotos!

-tendero (haciendo un gesto de concesión): si te lo comes aquí fuera, tengo un sitio sale del mostrador y me lleva fuera de la tienda, me señala el escalón del portal de al lado donde hay un cartón para que la gente se siente), yo te preparo el panini y aparte te hago un platito con un poquito de tomate y de queso. 
Así comes sentada, que es mejor que comer mientras vas andando. ¿Va bene? -Yo: ¡va bene!

Desde luego la propuesta era irresistible, y muy simpática. El buen señor me preparó el panini -con el pan que yo elegí del surtido que tenía- y además me mostró una maquinita de acero inoxidable, reluciente, donde había 3 grifos y un cartel de “agua gratis”. Podía elegir entre agua con gas, agua fría y agua del tiempo. Una pila de vasitos impolutos esperaban al lado.

Me serví agua con gas y salí a comerme el panini, mientras él preparaba el plato de tomate y queso… Cuando entré, me encontré con un plato preparado como si estuviera en un restaurante, y con aceite, sal y vinagre para que lo aliñara como quisiera. Le aplaudí, qué  majo el hombre!!
Cuando terminé, entré a pagar y me cobró 6 € por todo.
Además, me dijo que si llevaba botella de agua que aprovechara para rellenarla con la maquinita, cosa que hice 😉
Después de dar una vuelta más, volví a comerme un helado al sol, sobre el suelo inclinado de la Piazza del Campo, que ofrece un horizonte ante los preciosos edificios que recuerdan a Venecia. Se estaba realmente a gusto.

Siena

La parte baja de Siena

Cuando ya estaba dudando de volver a Florencia (los buses salen cada media hora), decidí echar a andar hacia la parte más baja de la ciudad.

Siena

Me lié un poco porque parecía que podía encontrar una buena vista de los campos que rodean Siena, pero escogí el camino equivocado y las casas y los muros no dejaban ver las vistas… del campo. A cambio, la ciudad iba desplegándose en el horizonte a mi derecha, así que la contemplé desde esta otra perspectiva.
Después de algo más de media hora llegué a una de las salidas de Siena, así que volví a subir y cruzar de nuevo la ciudad para ir a coger el autobús.
Atrás dejaba un día precioso y lleno de emociones, como recorrer esa increíble Catedral y subir a la torre Manglia.

Siena

Siena

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Feedback

10
  • Marta

    Jajajajaja. Muy divertida la anécdota del papá-tendero. ¡Así da gusto! 🙂

  • Conxita Castañe

    Gracias Ali por tu reportaje. Muy interesante, divertido y tus fotos espectaculares. Increible la belleza que hay en Siena.

  • El Guisante Verde Project

    Que majete el señor… A veces esas pequeñas cosas se convierten en lo mejor de un viaje. Hace mucho, creo que demasiado, que paseamos por las calles de Siena. Aprovechamos allí dos días completos, y nos hubiéramos quedado más. La ciudad se estaba preparando para el palio y estaba llena de banderas y con mucho ambiente.
    Las fotos están fenomenal, y teníamos muy buen recuerdo del Duomo, pero por que muestras creo que han hecho un magnífico trabajo de limpieza. Muchas, muchas ganas de volver.

    (Por cierto, te hemos incluido en Mas Gente Viajera, ¡no te teníamos enlazada! 😉

    Un abrazo!

    • Alisetter

      Hola Guisantes! muchas gracias por los piropos! yo sólo fui y volví, seguramente hubiera merecido la pena estar dos días o más allí para tomar mejor el pulso a la ciudad, así que cuando vuelva a Toscana, cuando sea, la seguiré incluyendo en el itinerario. La verdad es que en Italia te encuentras gentes y escenas muy buenas.
      Yo también me encontré con un par de calles llenas de banderas, pero no sé si es que están todo el año porque por lo que sé, es en verano cuando se hace la fiesta, aunque hay varias citas.
      Gracias por enlazarme chicos! 🙂

  • amisaba

    Me encanta leer los cuentos de las personas que visitan la ciudad donde vivo desde hace muchos años. Tus fotos sono fenomenales!

    • Alisetter

      Muchas gracias Amisaba!! me alegra mucho saber que te ha gustado, siendo una habitante de esa preciosa ciudad, es un placer 🙂

      Saludos
      Alicia

  • Montse Cano

    Una ciudad de preciosa sin lugar a dudas, al leer este post y ver las fotos por un momento me he vuelto a sentir otra vez entre sus muros 🙂

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