callejear por Bolonia

¿Sabías que el casco histórico de Bolonia se cierra al tráfico rodado durante los fines de semana? Pues sí, y esta es una de las buenas razones para patear la ciudad a tus anchas sin estar atento a los coches. Pero más allá de eso, es que Bolonia es un gran museo al aire libre. Llena de rincones encantadores, fotogénicos, a tope de historia. Venga, te la enseño y decide tú si merece la pena reservar tiempo para callejear en Bolonia 🙂

Los soportales es una de las grandes razones para callejear en Bolonia

Una de las cosas que más me llamaron la atención de Bolonia es la cantidad de soportales que hay en los edificios. Prácticamente todas las calles del centro histórico son porticadas. Se pueden recorrer de principio a fin bajo largos pasillos coronados por arcos, y cuando llegas a un cruce de calles, pues eso, cruzas y sigues bajo el siguiente pórtico.

calle porticada con gran mural de símbolos y figuras indígenas

De verdad que te lo cuento y te lo crees, pero estar allí y verlo con tus propios ojos impresiona. Un dato: Bolonia tiene 40 kilómetros de pórticos, contando con la subida al Santuario de San Luca.

El diseño de calles porticadas es totalmente adecuado al clima. Lluvioso y frío en los meses de invierno y muy caluroso en los de verano. Sí, todo muy lógico pero ¿por qué no es así en muchos otros lugares con climas iguales o incluso más extremos? Supongo que aquí fueron más listos 😉

calle porticada con gran portal y un hombre paseando a su perro en bolonia

El caso es que es práctico y estéticamente precioso. De la fotogenia de un lugar así no vamos a hablar ¿no? Bueno, sí. Hay que decir que es un reto interesante conseguir representar bien esas calles llenas de arcos y soportales. Los contrastes de luz son muy acentuados. Muchas veces no hay ángulo suficiente para abarcar el panorama, lo que estás viendo. Como digo, todo un reto.

calle porticada con columnas de capiteles corintios en callejear por bolonia

Otro detalle a observar es la diferencia de nivel entre los pórticos y la calzada para coches. Algo muy medieval que también me recuerda a lugares como la antigua Pompeya. También encontrarás muros que aún conservan los ganchos para los caballos, y muchos más detalles de la vida cotidiana de antaño. Sólo hay que prestar un poco de atención.

casa medieval de ladrillo con grandes vigas de madera oscura soportando piso superior

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Palacios, estatuas y torres

La belleza de Bolonia no está sólo en sus calles de trazado medieval. Los palacios, grandes y señoriales, de distintos estilos, se suceden sin pausa. Este es uno de los cascos históricos más extensos de Europa.

esquina de la plaza de neptuno con gran iglesia a la izquierda y casas renacentistas

Los nobles y burgueses erigieron una ciudad en clara competencia con la Iglesia. Las catedrales y templos pugnaban por tener más protagonismo que los grandes palacios, y viceversa.

En la Baja Edad Media la tensión entre los Güelfos (partidarios del Papa) y los Gibelinos (partidarios del Emperador) se mascaba en el ambiente y la arquitectura. El caso es que aquí había mucha gente que vivía bien, no cabe duda.

fila de escolares debajo de un pórtico esperando para subir a la torre

En las plazas es donde tienes sitio para tomar distancia y admirar esas ventanas, artesonados, enormes vigas y puertas que hacen de cada rincón algo único.

Pero también existen en las calles estrechas. Ahí hay que estar un poco más listo para descubrir la cabeza del diablo asomando entre las de nobles y obispos, por ejemplo. O una balconada más peculiar que otras. Está bien andar bajo los arcos, pero también por la calzada, que te aportará más “horizonte”.

busto del diablo entre dos arcos de una calle del centro de bolonia

Las estatuas aparecen donde te lo esperas, y donde no te lo esperas. Por supuesto está la más icónica: Neptuno, rodeado de sirenas voluptuosas (no te las pierdas, que el dios no te distraiga), pero hay muchas más. Las que habitan el interior de las iglesias, o te asaltan en una esquina, adornan otras plazas…

Aquí tienes una pequeña galería, pincha en las flechas y verás todas las fotos.

  • estatua de neptuno a contraluz vista a través de un arco
  • estatua de fuente de neptuno de sirena cogiéndose los pechos con las manos y saliendo agua por los pezones
  • estatua de señor de correos con levita y peluca y detrás edificio con ventanas de madera abiertas
  • estatua de un santo con mano extendida iluminada por rayo de sol y columna dorada al lado

Y las torres. Dicen que Bolonia era como un Manhattan, con más de cien torres. Hoy quedan muchas menos y sólo dos despuntan de verdad en su skyline.

La más alta, la torre Asinelli (es el nombre de la familia que la pagó) está entera, mide 98 metros y puedes subir a ella. Junto a ella está la torre Garisenda que quedó a medio hacer por la inclinación del terreno. Por cierto, aparece en La Divina Comedia de Dante. Contemplándolas me acordé mucho del pueblo toscano de San Gimignano en la cercana Toscana.

las dos torres de bolonia vistas desde abajo con cielo azul y algunas nubecillas blancas
vistas desde el aire de bolonia con calle llena de gente y tejados rojos en callejar por bolonia

El ambiente de Bolonia

Esta es una ciudad universitaria y de gran prestigio además. Ojo que está a punto de cumplir los mil años de antigüedad!!

La población joven domina, vayas por donde vayas, y la marcha nocturna está asegurada. Pero no te despistes mucho y reserva fuerzas para el día.

En Bolonia suena la música de distintos estilos y procedencias allá por donde vayas. Más los fines de semana, pero también en días laborables. En la zona de la Piazza Maggiore y las dos torres lo normal es que incluso unas músicas se mezclen con otras en tus oídos. Aquí está el chico que canta canciones de Lou Reed con su guitarra, allá los africanos con sus tambores, el señor del acordeón…

chico joven cantando con su guitarra ante un micrófono en el centro de bolonia
señor que toca el acordeón en la calle pidiendo dinero

Todos suelen ser buenos y apetece ir parando para escucharles. Esto hará que callejear por Bolonia sea más lento de lo que pensabas, pero se trata de disfrutarla ¿no? Pues eso.

Más allá de la música y otros artisteos, Bolonia está lleno de terrazas en las que tomar el aperitivo, heladerías cuyo producto es más que delicioso, y muchas librerías!

pausa al callejar por Bolonia en una heladería con joven preparando un helado de pistacho y chocolate en una heladería
Heladería de Bolonia. Están preparando mi helado de chocolate y pistaccio. Atención a la gran copa de chocolate líquido y el grifo de… sí, también de chocolate! que hay a la izquierda de la foto.

Mercados para curiosear

El Mercado di Mezzo o “mercado de enmedio” es una serie de callejuelas que están a un minuto de la Plaza Mayor de Bolonia.

De repente te encuentras ante fruterías con productos que se te hace la boca agua sólo al contemplarlos, pescaderías cuyos locales están revestidos de azulejos, y tiendas de alimentación que exhiben los tesoros de la gastronomía bolognesa.

  • puesto de frutas en una calle estrecha de bolonia
  • pescadería con producto expuesto en la calle al callejear por bolonia
  • escaparate lleno de tortellinis caseros de distintos tipos y carteles con los precios en bolonia
  • queso parmiggiano regiiano de febrero de 2016

Pasta fresca, queso parmesano, dulces… todo invita a andar arriba y abajo y observar a los que venden y compran.

Los fines de semana hay un mercadillo de antigüedades y objetos de arte, incluso étnicos llegados de la cercana África. Está en la plaza de la iglesia de San Stefano. No tiene pérdida y sí un montón de curiosidades ante las que pasar un buen rato. Quién sabe, igual encuentras algún regalo que no te esperabas…

puestos de mercadillo de antigüedades y gente curioseando
dos hombres mirando en un puesto de libros y al fondo una columna y el portal de un palacio de bolonia
antiguo baúl con latas antiguas y otros cachivaches en el mercadillo de antigüedades en un día soleado

Si quieres más mercados, el mercado delle Erbe es de tipo más cotidiano. Ahora tiene un punto “guay” porque una parte se ha dedicado a restaurantes cool. Está a cinco minutos andando, o poco más, de la Piazza Maggiore, pero en sentido opuesto al di Mezzo.

restaurante con ramos de flores y hierbas colgados del techo boca abajo sobre las mesas

Total, que sí, que te invito a callejear en Bolonia como si no hubiera un mañana. Seguiré informando… 🙂 🙂

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