Pitia o Pitonisa era la médium a través de la cual uno podía hacer preguntas al dios Apolo. Y el lugar para conseguirlo era Delfos, uno de los mayores oráculos de la Antigua Grecia. Qué ver en Delfos no es solo recorrer una serie de ruinas griegas; es asomarse al que fue considerado el ‘ombligo del mundo’. Ubicado en las faldas del monte Parnaso, este santuario combina una historia fascinante con un paisaje de montaña que te deja sin palabras. En esta guía te cuento todo lo necesario para organizar tu visita y no perderte nada de este lugar sagrado.
Delfos: el lugar donde las águilas de Zeus se encontraron
¿Sabes que el oráculo de Delfos no es ese templo con columnas que sale en todas las postales? ¿Sabes qué era un oráculo y para qué servía? ¿Has oído hablar de los Juegos Píticos?
La leyenda dice que Zeus soltó dos águilas desde puntos opuestos del mundo, y allí donde se cruzaron se estableció el centro del mundo. Ese lugar fue Delfos, el centro de la Tierra. Y la morada del dios Apolo.
Delfos era muy visitado desde finales del siglo VIII a.C. Gentes de todo el mundo antiguo venían a consultar al dios Apolo sobre sus vidas. Gobernantes, cabezas de familia, generales de los ejércitos.

Todo el que se lo podía permitir venía, pagaba una buena suma y sacrificaba un animal antes de escuchar la respuesta de Apolo a través de Pitonisa, siempre mujer de más de 50 años.
Las palabras de Apolo eran interpretadas por un sacerdote, pero a menudo eran ambiguas. Por ejemplo, el rey de Lidia preguntó si debía atacar a Ciro el Grande de Persia. El oráculo dijo que si cruzaba un río, «destruiría un imperio». Cuando el rey atacó a Ciro lo hizo cruzando un río, pero el imperio que cayó fue el suyo 🤭
Los tesoros que se acumularon en Delfos gracias al pago de las consultas del oráculo eran legendarios. Más teniendo en cuenta que estuvo activo durante varios siglos.
Su declive empezó con los romanos en el 191 a.C., pero el cierre llegó en el 393 d.C., cuando el emperador bizantino Teodosio, decidido a no tolerar el paganismo, lo abolió.

La religión y los oráculos en la Antigua Grecia
El panteón de dioses griegos era compartido por las distintas polis o ciudades-estado de la Grecia antigua, pero cada una tenía su propio patrón o patrona.
Las polis griegas se llevaban fatal entre sí, guerreando cada dos por tres, y así se reflejaba en las relaciones entre sus dioses.
Menuda panda de pendencieros eran estos dioses. Se ponían los cuernos, los padres mataban a los hijos y viceversa, no dudaban en someter a encierros y torturas a los que podían, y muchas otras “batallitas”.
Lee los mitos griegos, son un verdadero culebrón.
Lo que hacía a Delfos muy especial es que aquí se daban cita todas las ciudades y era un terreno neutral sólo comparable con los Juegos Olímpicos.

Para complicar un poco el tema, la religión en la Antigua Grecia era un pequeño caos que sólo ellos sabían ordenar. Muy de andar por casa, todos compartían las historias (mejor dicho, los mitos), pero cada familia o individuo tenía sus propios altares y no les hacía falta ir a los templos.
Los dioses se podían comunicar con los hombres directamente. A través del rayo o el relámpago, a través de una bandada de aves volando, o a través de los sueños.
Pero esto de los sueños… había que interpretarlos. Y para eso estaban los adivinos.
Los adivinos eran personas con habilidades esotéricas capaces de entrar en trance y cambiar la voz. Adivinos o agoreros que serían más o menos «famosos» según la cantidad de gente que les conociera.
Sin seguidores no eran nadie ¿Te suena esto?

Información práctica para tu visita a Delfos
Ahora que te he contado un poco el contexto e importancia de este lugar, te voy a dar la información que necesitas para llegar y hacer la visita, y después te cuento qué ver en Delfos:
Cómo llegar a Delfos desde Atenas
El yacimiento de Delfos y su museo están muy cerca de la población del mismo nombre.
Llegar a Delfos es relativamente sencillo, tanto si viajas por libre como si prefieres una excursión organizada:
Entradas y horarios
Si vas a visitar Delfos por libre, debes tener en cuenta que desde abril de 2024 la entrada se organiza por tramos horarios. Es decir, en el momento de comprar la entrada debes decidir si vas a entrar a las 11 h de la mañana o las 15 h, por poner un ejemplo.
Si viajas en temporada baja, no creo que tengas mucho problema para conseguir tu entrada, pero si vas en temporada alta, lo mejor es que reserves con antelación.
Por todo ello, lo mejor es que visites la web oficial de entradas y donde puedes comprar los tickets de este y otros yacimientos de Grecia. Ahí mismo te informan del horario del yacimiento.
Una buena opción es comprar la entrada con audioguía en español en este enlace. De esa forma, pagando un poco más, tienes tu propia guía para visitar el yacimiento.
Por supuesto, todo esto te lo ahorras si te has apuntado a una excursión guiada desde Atenas, ya que ellos se ocuparán de reservar tus entradas (asegúrate, no obstante, de que es así).
También debes saber que la entrada incluye el yacimiento principal y el museo arqueológico que hay junto a la entrada, mientras que el Santuario de Atenea, la fuente y el gimnasio son gratuitos (a continuación te hablo de estos sitios).
Horarios de Delfos: en invierno de 8.30 h a 15.30 h aunque el cierre puede variar según el mes y las horas de luz. En verano de 8.00 a 20.00 h.
Otras informaciones prácticas:
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Dónde dormir y comer en Delfos
Si vas a dormir en Delfos, te recomiendo mucho el Hotel Orfeas. Es muy sencillo, pero limpísimo y su dueño muy amable. Y lo mejor: tiene precios imbatibles.
Nosotros pagamos menos de 27€ por una habitación doble que en realidad era para cuatro personas. El desayuno, bastante decente, estaba incluido.
Para cenar en Delfos elegimos un sitio en la calle Friderikis, que es una de las principales del pueblo actual. Si no recuerdo mal, fue la Iniohos Taverna, pero quizá fuera otra porque no la anoté.
La verdad es que muchas opciones estaban cerradas por ser temporada baja. Me pareció que los precios eran subiditos en general, pero claro, están al lado de un gran tesoro de la Humanidad.

Qué ver en Delfos: el recorrido completo
Cómo organizar la visita
Como ya he mencionado antes, Delfos se «divide» en varios sitios con accesos independientes, por tanto debes decidir qué ver primero:
Nosotros decidimos ir a ver el yacimiento en primer lugar. Y esta es mi primera recomendación, dejar el museo para después, al menos si vas a una hora razonable. Si llegas en hora punta, quizá sea mejor ver primero el museo y después las ruinas, dando tiempo a que los grupos y guías se hayan ido.
En cualquier caso, no te saltes el museo porque es muy chulo.
Mi recomendación de empezar por el yacimiento no tiene que ver sólo con evitar que haya mucha gente, también con el hecho de que Delfos se asienta bajo el Monte Parnaso y está rodeada de montañas de roca caliza con pinos y muchos olivos.
La ladera es muy empinada y toca subir unas cuantas «cuestas», a veces peldaños. Por tanto, si lo haces en las horas de más calor lo puedes pasar mal, mientras que si lo visitas a primera hora, será más soportable.

El ágora y la Vía Sacra de Delfos
Nada más cruzar las taquillas nos encontramos con una pequeña ágora. Allí había tiendas que vendían estatuillas votivas y otros objetos religiosos para dejar la ofrenda en los templos. Una especie de tiendas de recuerdos de la época que formaban parte de ese fenomenal negocio que era el oráculo.
Después toca empezar a subir por una antigua calzada. Es la Vía Sacra, el camino a recorrer hasta el templo de Apolo.

A un lado y a otro puedes ver los restos de los “tesoros”, que eran edificios donde la gente depositaba sus ofrendas. Cada ciudad tenía el suyo, nada de mezclarse sin ton ni son. De hecho, competían en tamaño y riqueza de cara a los demás.
Albergaban estatuas de bronce de los dioses y generales de las grandes batallas, algunas hechas por el mismísimo Fidias. Está el tesoro de Maratón, el de Argos, el de Atenas, el de Esparta, etc.
Tras subir un poco más nos encontramos con “el ombligo de Delfos”, una piedra cónica enorme que indicaba el punto donde las águilas de Zeus señalaron el centro de la Tierra.
En realidad este “ombligo” debía estar en el templo de Apolo y formaba parte, junto con un trípode y un laurel sagrado, de los elementos a través de los cuales Pitonisa entraba en comunicación con el dios.
El original está en el museo de Delfos, pero aquí y en otros sitios del yacimiento hay copias.

Muy cerca del ombligo llegamos al Tesoro de Atenas, el templo donde los atenienses dejaban sus ofrendas antes de llegar al de Apolo. Es el único que se ha reconstruido casi entero y nos da una buena idea de cómo serían los otros.
Está construido en mármol de la isla de Paros (¿cómo lo traerían hasta aquí?) y conmemora el establecimiento de la Democracia en Atenas después de la tiranía de Pisístrato en el 510 a.C. También la victoria de esta ciudad-estado contra los persas en la batalla de Maratón en el año 490 a.C.

No te pierdas mi guía de Atenas para 3 días donde te doy un montón de información que te va a venir genial.
El templo de Apolo, el dios de la música, la armonía y la luz
Tras subir una escalinata, tenemos a la izquierda los restos del Templo de Apolo.
Allí, y sólo allí, se sucedían las consultas a través de la Pitonisa.
Pero antes de entrar hay algo que llamó muchísimo mi atención. Se trata de una columna con forma de espiral perfecta. Es muy alta, estilizada, y tiene el color del bronce. ¿Qué es esta joya?
Se trata de la Columna de las Serpientes, también conocida como Columna Serpentina, Trípode de Delfos, o Trípode de Platea.
Este era el único elemento votivo para todos los griegos, sin diferenciar por sus ciudades de origen, y conmemora la victoria contra los persas en la batalla de Platea.
La columna tiene 7 metros y medio de altura, su forma es la de tres serpientes enroscadas, y estaba coronada por un trípode de oro sostenido por las cabezas de dichas serpientes. Una preciosidad, aunque esta no es la original, ya que el emperador Constantino el Grande se la llevó a Constantinopla, hoy Estambul, y ahí sigue en el Hipódromo.

Y dándonos la vuelta por fin nos encontramos cara a cara con el templo de Apolo. La primera razón por la que venía tanta gente a este lugar sagrado. En su interior el oráculo emitía las respuestas de aquéllos que pagaban.
Pitonisa se sentaba sobre un trípode y se cree que debajo había una grieta de la que salían vapores que le ayudaban a entrar en trance. Se “colocaba” a base de bien, vaya.

La leyenda dice que el primer templo de Apolo lo comenzó a construir el mismo dios Apolo, y luego fue terminado por dos arquitectos.
Después hubo hasta dos templos más, construidos sobre los cimientos de los anteriores. El tercero, que es lo que podemos ver hoy, fue inaugurado en el año 330 a.C.
A ojos de los profanos como nosotros, no parece quedar mucho del templo. Y eso que se han reconstruido algunas partes. Hay unas cuantas columnas y muros pero poco más. Sin embargo, si te abstraes de la gente que te rodea, quizá puedas sentir la energía del lugar.
No te pierdas el enorme pilar de mármol blanco que hay a la derecha según entras en el recinto del templo. Está lleno de inscripciones en griego antiguo y soportaba una gran esfinge alada que luego veremos en el museo.

El teatro de Delfos
El teatro de Delfos es visible desde muchos sitios. Situado en lo alto de la ciudad, tenía una capacidad para 5.000 personas y está muy bien conservado.
Aunque no se puede pisar, sí puedes rodearlo y verlo tanto desde abajo como desde arriba.
¿Qué hacía un teatro en un recinto sagrado como este?
Ya te he contado que Apolo era el dios de la música y las artes. También que esta ciudad llegó a ser mucho más que un oráculo.
Los festivales religiosos eran, en aquellos tiempos, moneda corriente. Tanto como lo pueden ser ahora si pensamos en la Semana Santa cristiana o en las fiestas del Ramadán musulmán, por poner un par de ejemplos.
Cada ocho años se celebraba un festival musical que celebraba la muerte de la serpiente Pitón a manos de Apolo. Durante el mismo se hacían recitales de música y poesía.

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El estadio de los Juegos Píticos
¿Habías oído hablar de los Juegos Píticos alguna vez? Yo no. No hasta que hice esta visita a Delfos y me encontré con que hay un estadio, muy bien conservado, en la parte superior de la colina.
Está un poco más arriba del teatro, oculto a las miradas hasta que llegas a su altura.
En Delfos se organizaban unos juegos similares a los Juegos Olímpicos. Eran los segundos en importancia en el calendario griego y también se celebraban cada cuatro años. Su carácter era, como todas las festividades de aquéllos tiempos, religioso.
Estos juegos se iniciaron en el año 582 a.C. y fueron un “añadido” al festival de música que se hacía en el teatro cada ocho años.
Aquí se celebraban varias pruebas atléticas entre las distintas ciudades griegas. Los atletas ganadores recibían sólo una corona de laurel y el derecho a tener su estatua en el santuario, que no era poca cosa. Pero más allá de esto, significaban una tregua entre las ciudades y una oportunidad de establecer lazos.
El estadio de Delfos es uno de los mejor conservados de Grecia y tiene 200 metros de largo. Dicen que podía albergar a 7.000 espectadores.
En el estadio aún se pueden observar las líneas de salida y llegada hechas con la piedra caliza del Monte Parnaso, así como unas gradas con respaldo donde se sentaban los invitados de honor y los presidentes de los juegos, siendo estos restos de la época romana. Hoy en día no lo podemos pisar por razones de conservación.

Recinto Marmaria y santuario de Atenea Pronaia
Ya te he avisado, pero te lo digo más claro: No cometas el error de marcharte tras ver el recinto principal.
A unos 800 metros, caminando por una acera junto a la carretera (está señalizado, pero a veces se pasa de largo), se encuentra el Santuario de Atenea Pronaia.
Allí está el famoso Tholos, esa construcción circular que se ha convertido en la imagen más icónica de Delfos (hasta el punto de que muchos creen que el oráculo estaba ahí). La entrada a esta parte es libre y, para mí, tiene una atmósfera mucho más tranquila que el resto del complejo.

El tholos de Delfos se construyó en Marmaria o “cantera de mármol”. Su función se desconoce. Originalmente estaba rodeado de 20 columnas, pero hoy solo podemos ver tres que volvieron a levantarse en 1938.


Además de este famoso templo por el camino puedes ver, a un lado y otro del monte:
El Museo Arqueológico de Delfos
Terminada la visita a las ruinas, llega la hora de entrar en el museo de Delfos.
Me encantó este museo así como la idea de que en cada sitio arqueológico, como veríamos después en el Peloponeso, haya un museo con buena parte de los hallazgos allí encontrados. De alguna forma te hace sentirlos más cerca.
Este museo es relativamente pequeño, pero guarda algunas de las grandes joyas o hallazgos del sitio de Delfos. Por ejemplo, hay un par de salas dedicadas a las esculturas halladas en los tesoros de Sifnio y Atenas.
En dicha sala hay un impresionante friso donde los dioses griegos luchan contra los gigantes hijos de Gaia. Podríamos decir que este es uno de los conflictos favoritos de los antiguos griegos, ya que se ha encontrado representado en muchos otros lugares. Simboliza el triunfo de la civilización sobre la barbarie.
Un poco irónico sí es, teniendo en cuenta que los Dioses del Olimpo eran implacables entre ellos y con los humanos.

Otra de las piezas emblemáticas del museo es la esfinge alada.
De tamaño colosal, se trata de una ofrenda que hicieron los ricos de la isla de Naxos en el año 560 a.C. Mide más de dos metros de altura y estaba colocada sobre la columna de más de 10 metros que vimos en el yacimiento. Su visión debía de impresionar a los peregrinos.

La esfinge de Delfos representa al monstruo que tuvo que enfrentar Edipo al volver del oráculo, cuando trataba de escapar de lo que los dioses habían decidido para él.
El enfrentamiento no era un combate, sino resolver un acertijo, y Edipo lo consiguió: la esfinge representa a cada viajero.
Como Edipo acertó, pudo llegar a su destino donde se erigió en el nuevo rey de Tebas. A continuación se casó con su propia madre, quien no sabía que estaban cometiendo un incesto (¿Te acuerdas de lo del “complejo de Edipo”?). Por supuesto, la verdad salió a la luz.
Pero la obra maestra más famosa y espectacular que hay que ver en Delfos es el Auriga de bronce.
Se sabe que esta estatua fue encargada por un tirano de Siracusa (Sicilia) para conmemorar la victoria de su hijo Polyzalos en las carreras de cuadrigas de los Juegos Píticos del año 478 a.C.
También se sabe que formaba parte de un conjunto escultórico mucho más grande que representaba a una cuadriga con su coche y caballos. Algunos de sus restos se encontraron junto a la estatua, pero poca cosa.

Los aurigas solían ser jóvenes de la nobleza que se podían permitir pagar una cuadriga para participar en los juegos.
La perfección de sus formas, los pliegues de la túnica, los ojos que aún conservan las piedras que les dan vida, el tocado y peinado… Una maravilla.
El Auriga de Delfos se ha conservado así de bien porque quedó enterrado tras un gran terremoto que asoló la ciudad sagrada en el año 373 a.C.
Después del terremoto, los griegos reutilizaron todos los materiales que pudieron. Los bronces, en concreto, se volvieron a fundir para utilizarlos en la Tercera Guerra Sagrada que sucedió sólo unos años después.
Pero esta estatua quedó oculta bajo los escombros y se descubrió en 1896 durante “la gran excavación” de Delfos. Gracias a ello hoy podemos disfrutarla en todo su esplendor.

Qué ver en los alrededores de Delfos (Sin haber estado)
Aunque mi ruta no me permitió detenerme más tiempo en esta zona, si tienes margen en tu viaje, hay dos paradas muy recomendadas cerca de Delfos que suelen completar la experiencia:
Delfos es mucho más que un conjunto de piedras antiguas; es un lugar que te obliga a mirar hacia arriba, hacia las cumbres del Parnaso, y hacia abajo, hacia ese mar de olivos que llega hasta el horizonte. Visitarlo es conectar con una parte esencial de nuestra historia. Espero que esta guía sobre qué ver en Delfos te ayude a disfrutar tanto como yo de esta parada obligatoria en cualquier ruta por Grecia. ¿Crees que lo vas a incluir en tu viaje a Grecia?
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Hola! Gracias por tu amplia explicación sobre el Oráculo de Delfos. Tu información nos ha sido muy valiosa para hacer nuestra visita a este maravilloso sitio.
Hola Leire! mil gracias por hacérmelo saber, me alegro mucho!
Un abrazo