Entre pinos, olivos y el canto de las cigarras, es fácil cerrar los ojos y visualizar a los atletas de hace casi tres mil años preparándose para la gloria. En esta guía te cuento todo lo que ver en Olimpia, desde el mítico estadio hasta las obras maestras de su museo, para que no te pierdas nada de este rincón esencial del Peloponeso 😊
Olimpia: un oasis de paz en el Peloponeso
Esta es una de las paradas que no pueden faltar si estás organizando tu ruta de Grecia por libre, ya que aquí se respira una faceta del mundo antiguo mucho más humana y competitiva que en los templos de Atenas.
Si hay algo que define la visita a Olimpia y la diferencia de la aridez de otros yacimientos griegos, es su entorno. Mientras que en lugares como Micenas o Delfos el sol suele castigar con fuerza sobre la piedra desnuda, en Olimpia te recibe un abrazo de vegetación.
Es, literalmente, un oasis. Al menos si no viajas en verano.
Lo que más me cautivó fue esa sensación de paz que se respira mientras caminas bajo la sombra de los grandes pinos, los plátanos y los olivos que crecen entre las ruinas.
Aquí las piedras no están solas; están acompañadas por un verde intenso y el sonido constante de las cigarras, que te transportan a un ritmo mucho más pausado.
Aunque a primera vista pueda parecer que hay «pocas columnas en pie», esa falta de verticalidad se compensa con la energía del lugar.
No hace falta ver grandes templos alzados para sentir que estás en un sitio sagrado.
Es en ese paseo entre sombras donde es más fácil dejar volar la imaginación y entender por qué los antiguos griegos eligieron este rincón preciso para celebrar la tregua sagrada y la excelencia del espíritu humano.
Olimpia no se recorre con prisa, se recorre disfrutando de esa calma que solo la mezcla de historia y naturaleza puede dar.

Historia y curiosidades de Olimpia: mucho más que deporte
Antes de empezar a caminar entre las ruinas, conviene recordar que Olimpia no era una ciudad en el sentido estricto, sino un santuario panhelénico.
Era un lugar de culto a Zeus donde, cada cuatro años, se proclamaba la ekecheiria o tregua sagrada: todas las guerras entre las ciudades-estado griegas se detenían para que atletas y espectadores pudieran viajar seguros hasta aquí. Por tanto, los orígenes de los Juegos Olímpicos son religiosos. Y con la religión, la política siempre va de la mano.
El origen de Olimpia es micénico, un pueblo anterior a los griegos clásicos, pero fueron los dorios los que le dieron la importancia histórica que hoy tiene. Este pueblo adoraba a Zeus y la morada de este dios está en el monte Olimpo. Este es el origen del nombre «Olimpia».
Con el tiempo Olimpia se fue haciendo cada vez más helénica, y así siguió durante varios siglos. Sin embargo, en la época del emperador Adriano, hablamos ya del tiempo de los romanos, el santuario había perdido su importancia religiosa y política.

Olimpia fue, como he dicho, un gran santuario. Igual que Delfos. Quizá por eso sus vestigios han llegado hasta nuestros días.
Constaba de una serie de templos y edificios seculares distribuidos alrededor de varias avenidas. Todos organizados alrededor de lo que en su día fueron parques y plazas con estatuas de los dioses y los héroes de los Juegos.

Cronología y curiosidades de los antiguos Juegos Olímpicos
Aunque haya algunos detalles como la periodicidad de los juegos, la verdad es que los Juegos Olímpicos clásicos no tenían mucho que ver con los actuales.
Dicen que el mismísimo Alejandro Magno participó en los Juegos Olímpicos cuando era un adolescente. En las carreras de carros, para ser más precisos.


En el año 67 d.C. el emperador Nerón compitió en los Juegos Olímpicos. Cambió la fecha a su antojo, y “ganó” casi todas las pruebas.
En 1896 se celebraron los primeros Juegos Olímpicos modernos en Atenas, organizados por el barón francés Pierre de Coubertin.
Información práctica para tu visita a Olimpia
Organizar la logística para qué ver en Olimpia no es complicado, pero sí requiere tener claras un par de cosas, especialmente si vienes desde Atenas, ya que el Peloponeso tiene su propio ritmo.
Precios y horarios (información actualizada)
Para planificar tu visita a Olimpia, debes tener en cuenta que los precios en Grecia han sufrido cambios importantes recientemente para unificar las tarifas de los grandes yacimientos.
Reserva un mínimo de 3 horas para visitar el yacimiento y el museo arqueológico.
Cómo llegar a Olimpia
Aunque está en el «extremo» oeste del Peloponeso, tienes varias opciones dependiendo de tu tipo de viaje:
Cómo organizarte una vez allí
Así como en el caso de Delfos recomendé visitar primero las ruinas y después el museo arqueológico, en el caso de la visita a Olimpia creo que es mejor hacerlo al revés, empezar por el Museo Arqueológico.
No obstante, si tu visita a Olimpia es en verano, te sugiero que inviertas el orden y trates de visitar las ruinas a primera hora de la mañana. Evitarás las altas temperaturas y terminarás refrescándote en las salas del museo.
Algunos consejos más para la visita a Olimpia

Dónde dormir y comer en Olimpia
Olimpia tiene mucha oferta hotelera, aunque en temporada baja, es decir en otoño-invierno, las opciones se reducen bastante.
Nosotros encontramos el hotel Hermes. Se trata de un sitio pequeño y algo viejo, bastante cutre diría, pero el dueño y su padre fueron muy amables y nos dijeron que al día siguiente comenzaban unas obras de reforma. Aquí te dejo el enlace a los alojamientos de Booking en Olimpia.
En cuanto a dónde comer en Olimpia, nosotros cenamos en la Taberna Symposio el día de nuestra llegada, en el centro de la moderna Olimpia.
Esta taberna es un negocio familiar donde los niños ayudan a sus padres, como sucedía en muchos sitios de nuestro país hasta hace no tantos años. La puntuación en internet prometía algo más que lo que encontramos, pero tampoco estuvo mal. No probamos más sitios porque al día siguiente continuamos camino los pueblos del Cañón de Louisos después de la visita a Olimpia.
Si buscas cómo organizar tus días en la Península del Peloponeso, no te pierdas mi guía para 6 días recorriendo los sitios más icónicos y algunos menos conocidos.
Qué ver en Olimpia: el yacimiento arqueológico
Cruzar la entrada del yacimiento es como dar un salto atrás en el tiempo. Aunque los terremotos y el paso de los siglos dejaron gran parte de las estructuras en el suelo, pasear por el Altis (el recinto sagrado) sigue siendo una experiencia poderosa.
Visité la ruinas de Olimpia por primera vez a la edad de 16 años, en un viaje que hice con mi familia por el Mediterráneo. De aquéllo recuerdo que hacía mucho calor y que por eso me cansé mucho. También recuerdo que las ruinas eran “muy ruinas”, y por tanto un poco decepcionantes. Pero claro, yo era una adolescente.
En esta segunda ocasión, mi perspectiva ha cambiado totalmente. En el mes de noviembre el campo está verde e incluso hay florecillas silvestres. Además, los trabajos arqueológicos no han parado (y continúan), así que seguramente hoy se pueden ver vestigios reconstruidos que entonces no estaban en pie.
Un detalle que me encantó y que no recordaba: en Olimpia puedes pasear a placer por sus calles y avenidas. Casi no hay espacios acotados, y puedes acercarte todo lo que quieras a los restos de columnas y muros de piedra.
Ahora bien, esto no significa que tengas carta blanca para subirte a ellas a hacer fotos posando en las posturitas que se te ocurran. Está terminantemente prohibido y hay vigilantes que te lo recordarán.
Vamos con la ruta que hice y que te recomiendo seguir:
La Palestra
Según entras al yacimiento, si te diriges a la derecha llegarás enseguida a la Palestra, el centro de entrenamiento de los atletas.
Es un espacio de planta cuadrada rodeado de columnas. A su alrededor había otras habitaciones donde los atletas se desvestían, se untaban con aceite todo el cuerpo y después se echaban polvo para no resbalar. También había baños para después del ejercicio.
Lo curioso es que en este mismo lugar los filósofos, poetas y oradores realizaban sus lecturas o daban sus discursos para todo aquél que quisiera escucharles. Mens sana in corpore sano.
Imagino que de aquí viene el dicho de «salir a la palestra».
Hoy es una zona rodeada de columnas reconstruidas y es fácil que encuentres más tranquilidad que en otras partes del yacimiento.

Taller de Fidias
A continuación, si sigues andando por el lateral de la Palestra, llegarás a un edificio señalado como el taller de Fidias.
Aquí es donde trabajó el famoso escultor heleno que también levantó el Partenón de Atenas. De hecho, le llamaron después de conocer su obra en Atenas.
En dicho taller se elaboró una estatua de Zeus gigantesca similar a la de Atenea del Partenón. Por desgracia no ha llegado hasta nuestros días, aunque en el museo puedes ver un gran cuadro que la reproduce.

Termas de Cronion
Muy cerca del taller de Fidias hay unas antiguas termas. Allí se encontraron una serie de mosaicos preciosos pero yo me los encontré tapados con arena 😪.
Leonidaion
En el extremo del recinto se encuentran las ruinas de un edificio con un gran patio rodeado de muchas columnas. Es el lugar donde se hospedaban los invitados importantes, la gente VIP que acudía al santuario y a los Juegos Olímpicos.
Su nombre es del arquitecto y donante de tan gran edificio: Leónidas de Naxos.
Otra cosa que me encanta de estos sitios son las referencias de la antigüedad que conectan sitios tan distantes entre sí. Está claro que antes también viajaban. Y mucho 🥰

Templo de Zeus
El templo de Zeus es un fiel ejemplo del canon dórico: tenía seis columnas en el frente y trece a cada lado.
Aquí es donde se ubicaba la gigantesca estatua de Zeus de oro y marfil construida por Fidias y su equipo. Dicen que tenía una altura de 12 metros y era una de las 7 Maravillas de la Antigüedad.
El templo fue destruido por los terremotos del 551 y 552 d.C. Hoy sólo quedan los tambores de las enormes columnas, pero son suficientes para entender lo grandioso que debió de ser en su día.

Casa del alcalde Bouleiterion
Si te diriges hacia la derecha y al fondo de las ruinas, verás un antiguo edificio cuyos muros aún se mantienen en pie. Se trata del lugar donde los jueces y atletas de los Juegos Olímpicos hacían el juramento sagrado antes del comienzo de los Juegos.
Cuando fuimos nos encontramos con el acceso cerrado, así que sólo pudimos asomarnos un poco.
Pilar de la Victoria Niké
Un poco más allá del Templo de Zeus, caminando hacia el estadio, te encontrarás con un enorme pilar de mármol blanco de la isla de Paros.
Se trata de la base sobre la que se erigía la estatua de Niké o Victoria alada. La reproducción de la estatua está expuesta en el Museo Arqueológico de Olimpia, pero han decidido mantener el pilar en su lugar.
Su altura es de 9 metros, que combinada con los 3 metros de la estatua, daba lugar a un altar de 12 metros de altura. Anda, como la estatua de Zeus… 🧐
Philipeion
Otro lugar que destaca por su diferencia es el templo de Philipeion, el único de planta circular. Fue encargado por el rey Filipo II de Macedonia y fue completado por su hijo Alejandro Magno unos años después.

Altar de Hera
No termines la visita a Olimpia sin ver el altar de Hera, donde la llama olímpica se enciende en cada edición de los Juegos.
Este es un ritual moderno que se estableció en 1936, cuando se celebraron los Juegos Olímpicos de Berlín. Desde entonces la llama parte de allí y recorre la distancia que hay hasta la sede olímpica de esa edición, aunque esté en las Antípodas.
El estadio de Olimpia
El estadio es el espacio más icónico que ver en Olimpia.
El estadio de Olimpia es de finales del siglo III a.C., siendo el tercero que se construyó en la ciudad. Se accede a él por una entrada con techo abovedado.
La pista mide 192,27 x 28,50 metros desde la línea de salida hasta la meta, y la capacidad del estadio es de 45.000 espectadores.
No será extraño ver a los turistas echando una carrerita desde la línea de salida que aún se conserva ¿Te animas, o eres de los que prefieren verlo desde la tribuna de los jueces, los únicos asientos de piedra de todo el estadio? 🤭
Olimpia fue incluida en el Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en el año 1989. Justo un año después de mi primera visita, por cierto.

El Museo Arqueológico de Olimpia
El Museo Arqueológico de Olimpia es chulísimo. Tiene una colección de esculturas y figuritas votivas de bronce y de barro que son preciosas.
La visita te puede llevar más de una hora tranquilamente, pero es el mejor punto de partida para entender el yacimiento y la historia de Olimpia.

La estatua de Hermes y Dionisos
Entre las magníficas piezas que se exhiben en el museo, yo destacaría la estatua de Hermes esculpida por Praxíteles. Es de una belleza exquisita.
En ella aparece Hermes protegiendo a Dionisos, cuando era niño, de la celosa Hera. En la mano que le falta se cree que Hermes tenía un racimo de uvas hacia el que Dionisos, futuro dios del vino, se intenta acercar.

Relieves del templo de Zeus
En otra sala están los relieves del templo de Zeus. La sala es enorme para darles cobijo, y espectacular por la disposición de los dos frontones enfrentados entre sí.
En uno se narra la carrera de cuádrigas entre el rey local Enómao y Pélope, pretendiente de la hija del rey, Hipodamía.
En el otro frontón, mucho más dinámico, se presenta la Batalla de los Lapitas y los Centauros, un mito que habla de la tensión entre la barbarie y la civilización.
En el centro está Apolo, el dios de la razón, tratando de imponer un poco de paz a la escena. Teseo aparece a su izquierda preparándose para matar a un centauro, y el rey Pirítoo a su derecha tratando de liberar a su prometida de las garras del centauro jefe.

Según el mito, los Centauros fueron invitados a la boda del rey lapita Pirítoo. Se emborracharon y se pusieron a abusar de las mujeres lapitas. El rey no podía consentir tamaña injuria y la batalla estalló.

Olimpia no se ve solo con los ojos, se siente con el espíritu. Es una parada que te reconcilia con la historia y te regala un respiro en cualquier ruta por Grecia. Espero que esta guía donde he detallado qué ver en Olimpia te ayude a exprimir al máximo la visita a este lugar donde el hombre y los dioses compartieron estadio por un momento. ¡Cuéntame en los comentarios si te ha servido!
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