Micenas fue el centro de una gran civilización y cuna de héroes famosos. Allí se encontró el famoso tesoro de Agamenón, y hoy es un yacimiento arqueológico en el que puedes alucinar mucho. Visita obligada en mi opinión, fui emocionada y no me defraudó. Te voy a contar qué ver en Micenas y juzga si merece la pena.
Cómo llegar a Micenas desde Atenas o Nauplia
En coche
El yacimiento de Micenas y el Tesoro de Atreo están en la Península del Peloponeso, a una hora y media en coche desde Atenas, siendo gran parte del camino por autovía.
Has de saber que el yacimiento se divide en dos espacios: las ruinas de la antigua ciudad de Micenas con el Museo Arqueológico anexo, y el Tesoro o tumba de Atreo que está un poco más abajo.
Puedes ir en coche a ambos, si bien el parking del Tesoro es bastante más pequeño.
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En transporte público
Si decides ir en transporte público, te diré que no está muy fácil aunque no es imposible. Hay que seguir estos pasos:
Tours organizados desde Atenas
Una alternativa más cómoda al transporte público, si no dispones de coche, es apuntarte a un tour organizado. La mayoría salen de Atenas y combinan más lugares del Peloponeso. Aquí tienes dos referencias:

Dónde alojarse para visitar el yacimiento
Si estás buscando dónde alojarte cerca de Micenas porque vas a recorrer el Peloponeso (o ya lo estás haciendo), te aconsejo que lo hagas en Nauplia.
Esta ciudad es preciosa y una buena base de operaciones para ir a visitar Micenas, Epidauro y otros atractivos. Además, en sí misma tiene unos cuantos sitios que visitar que ya te conté aquí.
El hotel en el que me alojé en Nauplia es muy básico y la relación calidad-precio no era de las mejores, por eso no te lo voy a recomendar, pero la ciudad tiene una buena oferta hotelera que mejora en temporada alta (en la baja, cuando yo fui, muchos cierran).
Si prefieres dormir en Atenas, entonces te puedo recomendar los hoteles en los que yo misma me he alojado en mi último viaje a la capital griega:

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Información práctica para la visita
Desde abril de 2024, el Ministerio de Cultura griego ha implementado el sistema de franjas horarias para evitar masificaciones (siguiendo el modelo de la Acrópolis).
Anteriormente existía una diferencia en el precio de las entradas, entre temporada alta y baja, pero con la nueva normativa de 2025, Micenas ha pasado a la categoría de «Sitios de Especial Interés» y el precio es el mismo durante todo el año. Lo destaco aquí porque es posible que te encuentres con la mención a la rebaja del 50% en guías antiguas (incluidas las de este blog que aún no haya podido actualizar).
Otros aspectos prácticos a tener en cuenta:
No te pierdas mi guía del Peloponeso para 5 o 6 días. Esta península está repleta de lugares con encanto y patrimonio histórico, además de playas increíbles.

Qué ver en Micenas: un recorrido por la ciudad de los Cíclopes
Y ahora sí, vamos al lío. Me acerqué a Micenas con un punto de nervios por ver, por fin, uno de los yacimientos del Peloponeso que más me apetecía. También iba con un poco de reservas… ¿Además de la famosa Puerta de los Leones, qué más queda en pie en Micenas, Patrimonio de la Humanidad desde 1999?
Te resumo en una lista qué ver en Micenas, y después te hablo de todo ello:
Nos trasladamos a finales de la Edad de Bronce, cuando los micénicos desarrollaron una cultura propia entre 1700 y 1100 a.C. Al principio bajo dominio de Creta, hacia el 1.400 a.C. se liberó de dicho gobierno y comenzó su etapa de poder y esplendor. Fue entonces cuando Micenas se amplió y fortificó mucho mejor, en especial el palacio y las tumbas, creciendo una ciudad alrededor de todo este complejo.
Los ataques, incendios y saqueos perpetrados por distintos pueblos dieron al traste con esta época dorada. Poco a poco Micenas se sumió en el silencio de sus ruinas.
Muchísimo tiempo después, Micenas disparó las fantasías de los arqueólogos y «busca tesoros» porque es citada por Homero en la Ilíada describiéndola como “la bien construida Micenas, rica en oro”.
Heinrich Schlieman, “el arqueólogo de Troya”, fue quien sacó a la luz los restos de Micenas en 1876. En las tumbas reales de la ciudad encontró un gran tesoro de oro y piedras preciosas. El sueño de cualquier aficionado a la arqueología.
Entre sus hallazgos, una magnífica máscara funeraria. Schlieman creyó que era de Agamenón y así quedó bautizada, pero más tarde se ha sabido que la máscara es 300 años más antigua que cualquier héroe de Troya.

Micenas es el mejor ejemplo de arquitectura micénica que se conserva.
El centro de la ciudad lo ocupa una acrópolis donde se asentaba el palacio real amurallado, habitado sólo por la clase gobernante. Fuera de esas murallas, pero a su vez protegidas por otras más gruesas, se situaban las casas de artesanos y mercaderes.

La leyenda de la fundación de Micenas
Según la leyenda, Micenas fue fundada por Atreo y Tiestes, los hijos de Pélope, el fundador de Olimpia.
Enfrentados por el acceso al trono, Atreo recibió a su hermano Tiestes con un banquete, y en él le ofreció la carne de sus doce hijos (sus sobrinos) ¡¡!!
Tiestes huyó invocando la maldición divina y llevándose al último de sus hijos, el único superviviente del macabro banquete: Egisto (en otras versiones Egisto es el hijo de la única hija superviviente de Tiestes).
El caso es que Egisto volvió y mató a Atreo, devolviendo a su padre el trono de Micenas.
Por otra parte, Atreo tuvo dos hijos: Agamenón y Menelao.
Agamenón se fue a la guerra de Troya y antes de partir ¡sacrificó a su hija para obtener vientos favorables!
La madre de la criatura, la esposa de Agamenón, era Clitemnestra, que no iba a perdonarle tal asesinato. Así pues, se hizo amante de Egisto, su sobrino político, y cuando Agamenón volvió de la guerra, la pareja le asesinó.
Los hijos de Agamenón, Orestes y Electra, mataron a su madre y al amante en represalia por la muerte de su padre.
La maldición de los dioses les persiguió hasta el final.
Las murallas y la puerta de los Leones de Micenas
Nada más llegar a Micenas, el camino te dirige a la Puerta de los Leones, pero antes de verla hay algo que sorprende: el tamaño de los sillares de los muros.
Con los cantos ligeramente redondeados por el desgaste del tiempo, me llegaron a recordar a los del Acueducto de Segovia, que son bastante posteriores a los de Micenas. Su grosor va de los tres a los ocho metros.
Es lo que se conoce como “arquitectura ciclópea” porque dicen que cuando los griegos vieron estas murallas, pensaron que las habían construido los Cíclopes, gigantes de la mitología.
La Puerta de los Leones de Micenas es uno de los accesos al interior de la ciudad, y se llama así por el relieve de dos leones (o leonas) de perfil con la cabeza erguida sobre las patas delanteras y una columna en el centro. En realidad, las cabezas de los leones no han sobrevivido a los avatares de la historia.
¿Sabías que la Puerta de los Leones de Micenas es el relieve monumental más antiguo de Europa? Es impresionante pensar que esas piedras llevan ahí desde el siglo XIII a.C. Fíjate en los agujeros de las jambas de la puerta; aún se puede imaginar cómo encajaban las enormes vigas de madera para cerrar la ciudad a cal y canto
Además de lo espectacular de la entrada con este relieve, la puerta da paso a una gran rampa. Era así en sus tiempos, una entrada majestuosa para ir a ver a los reyes.

Círculo funerario A y la máscara de oro
A pesar del nombre tan críptico, este círculo funerario es una de las grandes sorpresas de los sitios que ver en Micenas. Me dejó maravillada por su estructura circular y los pasillos de piedra que aún se conservan. Caminar por allí es sentir la historia.

Aquí se encontraron seis tumbas reales, y cinco de ellas guardaban 19 cuerpos. Nueve hombres, ocho mujeres y dos niños. Eran de tipo fosa y además de los cuerpos guardaban ajuares que sumaban… ¡14 kilos de oro!
La mujer de Schlieman se encargó de recogerlos y tardó 25 días. No puedo ni imaginar lo fantástico que sería ese “trabajito”.

El tesoro original de Agamenón se expone en el Museo Arqueológico de Atenas. Se trata de una colección de orfebrería muy delicada, con obras de gran valor que van desde máscaras funerarias hasta tazas, espadas decoradas con gemas y muchos otros objetos. Todo fabricado en oro. En el museo del yacimiento de Micenas se expone una réplica.
Desde la calle que sube en rampa hacia el palacio se obtiene una muy buena vista de este círculo funerario, ya que está en un nivel superior. Y desde allí, además, se pueden ver muy bien los restos de las casas de comerciantes micénicos.
El palacio real y la cisterna de Micenas
Siguiendo el sendero marcado, en un nivel superior se encuentran los restos del palacio real de Micenas. Esta parte sí puede defraudar un poco, porque más allá del marcaje de los muros, no se aprecia gran cosa. Como curiosidad, aún se aprecian zonas quemadas de la destrucción del año 1200 a.C.
Toca echarle imaginación, además de escuchar al guía si vas en grupo organizado, o leer los paneles informativos que están en inglés. No obstante, el paisaje y la vista de la ciudad desde allí arriba es un buen aliciente. También el hecho de ser consciente de que estás pisando un lugar con muchísima historia.

Junto al palacio se extendían, ocupando la cima de la colina, un templo posterior al declive de la época micénica. Si una cosa está clara, es que el lugar siguió habitado durante muchos siglos después.
Hacia el final, la ciudad vuelve a descender al otro lado de la colina, y por allí se encuentra la “escalera secreta”. Se trata de una escalera de 99 peldaños excavados en la roca que descienden hacia las profundidades de la montaña. Allí está la cisterna que proporcionaba agua si la ciudad se veía asediada por los enemigos.
Si quieres bajar, lleva una linterna y sé paciente, porque no serás el único y el espacio es muy estrecho.

La puerta del Norte
Si sigues rodeando la cisterna y por tanto la colina, caminarás por la antigua calle que separaba los muros del palacio de los de la muralla exterior. Entonces llegarás a la Puerta del Norte.
La Puerta del Norte es similar a la de los leones, pero sin que se haya conservado ningún relieve. Igual que la principal, este acceso tenía una doble puerta de madera de roble que se cerraba con una barra.

Tumba o Tholos de los Leones
Todavía sin ir a ver el Tesoro de Atreo, junto al Museo Arqueológico de Micenas nos encontramos con esta tumba enorme.
Aunque le falta la cubierta, las dimensiones de esta especie de pozo cóncavo son increíbles. Ciclópeas, vaya, como todo lo que hay que ver en Micenas. Se estima que tenía unos 15 metros de altura.
Se llama Tumba de los Leones porque está bastante cerca de la Puerta de los Leones, el nombre no tiene más misterio 😁.


Museo Arqueológico de Micenas
El Museo Arqueológico de Micenas es pequeño, pero te recomiendo que lo visites antes o después de las ruinas.
Allí podrás ver una muestra de los hallazgos realizados en el yacimiento, como las pinturas murales que se han encontrado en algunos de los edificios. También hay fotos de las expediciones arqueológicas y la réplica del tesoro de Agamenón.


Tesoro de Atreo o Tumba de Agamenón, la joya fuera del recinto
Aunque se llame “tesoro”, este lugar es la tumba de uno de los reyes de Micenas, si bien no se sabe a ciencia cierta si aquí estuvo enterrado el padre o el hijo, así que el nombre podría estar equivocado.
Está precedido por un gran pasillo de 36 metros, con seis metros de altura, cortado a pico en la ladera de la montaña y revestido con sillares similares a los del bastión de la ciudad.
Caminar hacia la puerta ya es toda una experiencia, sintiéndote muy pequeño.

Si has visitado antes la ciudad de Micenas, cuando veas el Tesoro de Atreo te parecerá que es una obra aún más ciclópea que el resto de las ruinas. Es realmente impresionante, y recuerdo que pensé que es la perfecta evolución de los dólmenes neolíticos como los de Antequera y del inicio de la Edad del Bronce.
La puerta del tesoro de Atreo mide casi seis metros de altura también, casi tres metros de ancho, y se va estrechando hacia la parte superior.
El interior es una cámara circular o tholos. Inmensa, con más de trece metros de altura. Tenía decoraciones en bronce y otros materiales, pero se lo llevaron los arqueólogos del momento y hoy están repartidas entre el British Museum y el Museo Nacional de Atenas.

A la derecha, hay una puerta mucho más pequeña que la que da al exterior. Lleva a la cámara sepulcral propiamente dicha. Hoy en día no se puede entrar, pero sí puedes asomarte y hay un espejo para que puedas observar cómo es el interior.

Alrededor del Tesoro de Atreo hay más tumbas o tholos, anteriores y de la misma época, aunque no sé si son visitables.
Lo que seguro te estás preguntando sobre Micenas
En resumen, pisar estas piedras es conectar con la leyenda de Troya y con una civilización que sentó las bases de lo que hoy es Europa. Espero que estos consejos te sirvan para organizar tu visita y que disfrutes tanto como yo de todo lo que ver en Micenas. Es, sin duda, una de las paradas más potentes de cualquier ruta por el Peloponeso.
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