centro histórico de córdoba

¿Sabías que los historiadores consideran a una ciudad como “histórica” si supera los 1.000 años de existencia? Pues Córdoba es una Ciudad Histórica por derecho propio. Un peso pesado con sus 2.200 años de existencia como sitio habitado. En sus calles se mezclan columnas romanas y visigodas, decoración mudéjar, mezquitas, iglesias, un templo romano y una de las pocas sinagogas medievales que quedan en nuestro país. Merece la pena no perderse detalle y tratar de entenderla mientras paseas entre sus muros y patios. ¿Damos una vuelta por el centro de Córdoba y su Historia, mucha historia? 🙂   

espejo de tráfico reflejando dos calles que se juntan con una fuente en el cruce

El Puente Romano, o una buena excusa para empezar a entender el centro de Córdoba

El Puente Romano de Córdoba ya tiene muy poco de romano, es una de las primeras cosas que nos dijo nuestro guía. Esto es así porque sólo queda un arco romano original (el que no es apuntado, búscalo cuando vayas), pero nos sirve de excusa para aprender y entender cómo empezó la existencia de Córdoba. 

puente romano iluminado al anochecer con grandes nubes azules encima

Los romanos se establecen en Córdoba entre los años 169 y 152 a.C., comandados por el General Claudio Marcelo. Se llamaba Corduba. Eligieron este enclave entre el río Betis y la Sierra Morena por ser un lugar bien defendido de manera natural, precisamente por estos dos hitos.  

La sierra fue, y siguió siendo durante siglos, una buena fuente de materias primas como el hierro y otros minerales. Además tenían la piedra, imprescindible para edificar. Una piedra que es arenisca y por tanto poco duradera o más frágil que otras, pero piedra al fin y al cabo.

muralla de córdoba con cuatro palomas posadas entre los antiguos ladrillos

El río Betis (hoy Guadalquivir), por otro lado, era navegable para embarcaciones de tamaño medio, que no grandes, pero suficientes para transportar mercancías con Sevilla. 

Y aún hay más, porque resulta que en los suelos de Córdoba hay una capa freática que aseguraba el agua potable extraída por medio de pozos. Un lugar ideal, vaya. 

En la Plaza de las Tendillas (“tiendecillas” según la denominación de los musulmanes pues aquí instalaron el zoco) se ubicaba el centro de la ciudad romana. De ahí partía la Vía Augusta, hoy Avenida Gondomar, el Foro, y más allá el templo romano, el teatro y el circo. El subsuelo de Córdoba está lleno de vestigios romanos que, cada vez que hay una obra, emergen a nuestros ojos. 

puente romano con la torre almenada de la calahorra al fondo visitar córdoba

Antes de despedirnos del Puente Romano echamos una mirada a la Torre de la Calahorra, que significa “torre solitaria” porque en su día estaba fuera de la muralla. La torre original era mucho más pequeña, construida en la época de Almanzor, y era la aduana por la que tenían que pasar los que venían de fuera. Pagando, que para eso era aduana.

La versión que vemos hoy es la de una torre claramente defensiva, con su foso y todo, que fue erigida tras la Batalla de la Verdad en época de Pedro el Cruel. Sí, ya nos hemos alejado bastante de los orígenes de Córdoba, pero es que cada rincón tiene no sé cuántas capas de historia, e intento seguir un itinerario 🙂 

puente romano de córdoba lleno de gente que viene y va

El siglo X fue el “siglo de oro” de Córdoba gracias a los musulmanes

Los romanos habitaron Córdoba durante más de 7 siglos, hasta que cae su Imperio. Entonces llegan los Visigodos, de los cuales hay poca cosa, quizá porque su estancia fue de sólo dos siglos, y allá por el siglo VIII los musulmanes la conquistan. Y se quedan 400 años. Fueron ellos quienes dejaron una impronta indeleble en la que hoy es la bonita Córdoba. 

¿El responsable? Abderramán III, quien se autoproclamó Califa (descendiente directo de Mahoma) para así demostrar su poder ante las huestes cristianas y los califas del norte de África. 

Vaya por delante que los musulmanes no eran seres venidos de otra galaxia, ni de otras esquinas del mundo. Eran los habitantes de Al Ándalus, y nosotros somos sus descendientes. Pese a quien pese. Y gracias a ellos en la Península Ibérica se vivió una era de saber intelectual que hacía sombra a la gran Constantinopla (Estambul). 

mujeres musulmanas paradas en el puente romano de córdoba con sus velos en la cabeza ante un puesto de caligrafía árabe

Porque Córdoba fue un gran centro cultural e intelectual en torno al siglo diez, y te lo voy a demostrar con algunas pinceladas: 

  • Córdoba fue una de las pocas ciudades del mundo donde se producía papel (no pergaminos, papel), y libros, muchos libros. Dicen los cronistas que había una biblioteca con más de 150.000 volúmenes. 
  • Entonces no había imprenta, así que tenía que haber personas copiando los libros. Página a página, letra a letra. En el califato de los Omeyas las mejores copistas eran MUJERES. Y estas mujeres viajaron a Damasco, El Cairo o Bagdad a copiar las grandes obras que allí se conservaban. 
  • Hasta aquí llegaban filosófos, astrónomos, médicos, escritores, poetas, y un sinfín de gente que quería estudiar y aprender.
  • Por todo esto podemos suponer que en sus calles, lo que hoy es el centro de Córdoba, había un ambiente de lo más cosmopolita, y todos formaban parte de sus 800.000 habitantes (¡casi un millón!). 
estatua de averroes de perfil con turbante y un libro en la mano apoyado en la rodilla en el centro histórico de córdoba
Estatua de Averroes

¿Por qué este renacimiento? 

Pues porque los Omeyas, la dinastía a la que pertenecía Abderramán III, eran más políticos e intelectuales que religiosos. Y sí, apuesto lo que quieras a que esta es la razón de que se pudiera cultivar el pensamiento y la cultura como se hizo. Con libertad. 

¿Cómo desapareció todo ese saber? 

Por culpa de un movimiento político que salió caro, muy caro.  

Todo empezó cuando los cristianos conquistaron Toledo. Entonces, los musulmanes españoles decidieron reforzar sus tropas con soldados del norte de África. Así, invitaron a los Almorávides, que eran soldados-monjes bereberes del norte de África. Estos tuvieron éxito y se quedaron con el poder.

Corrieron los años, los cristianos seguían presionando, y los almorávides se fueron debilitando. Entonces vinieron los Almohades, que eran otro grupo también venido del Magreb, y mucho más radicales en lo que se refiere al Islam. Estos son los responsables de tirar abajo Medina Azahara. Piensa en ISIS y lo entenderás, porque la cosa iba por ahí.

Persiguieron y encarcelaron, ejecutaron, a todo aquél considerado “hereje” por pensar de manera diferente. Por no plegarse a su visión cerril de las cosas. En fin, de todas formas así era todo en aquélla época. Los cristianos llegaban a una ciudad como Toledo y expulsaban, cuando no mataban, a todos los que no creían en su Dios.

Un cuento que se está repitiendo. Cuando leas en los medios de comunicación que los extremistas radicales viven en el siglo doce, aunque se mueven con las ayudas de hoy, ya sabes de dónde viene tal afirmación.

Si quieres disfrutar estas historias en vivo, y con mucho más detalle, te recomiendo que reserves el tour de la Mezquita de Córdoba y la Judería aquí. Y el freetour de Arteencordoba aquí. He hecho ambos y son totalmente recomendables.

Puerta del Puente

Saltamos mucho en el tiempo, pero es que esta puerta preside el paso al puente romano.

La Puerta del Puente, nombre imaginativo donde los haya (modo ironía «on»), se construyó en el siglo XVI sobre los restos de la puerta musulmana que siguió a la romana. La ubicación era obvia así que ¿para qué cambiarla? 

De estilo neoclásico, la puerta que hoy contemplamos se hizo para recibir al Rey Felipe II. Después fue renovada por orden de Alfonso XIII en 1912. Fue entonces cuando se tiraron las murallas que defendían a la ciudad, consideradas ya inútiles. 

Tiene un mirador y puedes subir a él por 1 €. El ticket se compra en la oficina de información de turismo de Córdoba que está al lado, en un modernísimo edificio. 

Monumento Triunfo de San Rafael

Junto a la Puerta del Puente hay un monumento que verás sí o sí. Está junto a la Puerta del Puente y al lado de la Mezquita, ya te digo que no te lo vas a pasar por alto aunque quieras, je, je. Llama mucho la atención, por su estilo barroco, por su altura, por su contraste con la Mezquita, porque está en un pequeño mirador al que te recomiendo que te asomes… 

Y está dedicado a San Rafael, que aunque no es el santo principal de Córdoba, resulta que es el más venerado. Y no es para menos, porque las crónicas afirman que San Rafael se apareció en sueños al padre Andrés de las Roelas, quien estaba gravemente enfermo durante una epidemia de peste que asolaba la ciudad en el siglo XVI. El santo le dijo que él salvaría a Córdoba, y en efecto pocos días después la gente dejó de morirse por la peste.  

monumento Triunfo de San Rafael con columna muy alta y arriba la estatua rodeado de nubes en la hora azul visitar córdoba

San Rafael es el custodio de la ciudad, que no el santo. De hecho, los santos de Córdoba son San Acisclo (¡vaya nombrecito!) y Santa Victoria.

¿Qué hizo Acisclo por Córdoba? Pregunta a la Iglesia, yo ya no me enrollo más con esto, je, je.

fuente con estatua de mármol de persona montada en animal mitológico y al fondo la torre de la calahorra en el centro histórico de córdoba
Mirador junto al Triunfo de San Rafael

El Molino o Noria de la Albolafia… 

Echamos a andar por la ribera del Guadalquivir hasta la cercana Noria de la Albolafia.

En las riberas del Guadalquivir se han contabilizado 13 molinos de época islámica, y éste es el ejemplo que está más cerca del centro de Córdoba. Está un tanto abandonada, pero me contaron que hay un proyecto de restauración e iluminación para el año 2021. 

Estos molinos producían harina, el ingrediente necesario para el pan, y en efecto este era uno de los principales productos a exportar a Sevilla, más allá del consumo propio.

En este caso el molino está enfrente de lo que eran las dependencias del Alcázar de Abderramán III (su residencia), proveyendo de agua al palacio. 

árboles, antigua noria árabe y murallas y torre del alcázar al fondo en el en el centro histórico de córdoba
Molino asomando entre la vegetación de la ribera del Guadalquivir

En las riberas del Guadalquivir campan hoy los árboles, maleza, lodo y basura (qué guarros somos), aunque se ha anunciado un plan de limpieza para el 2020. También campan a sus anchas muchas especies de aves, y de hecho pude distinguir a una garza preciosa posada en las piedras junto al puente. Seguro que si paseas por el camino que parte de la Torre de la Calahorra puedes avistar muchas más 🙂

El Barrio de San Basilio, o mejor dicho, el Barrio del Alcázar Viejo

Dicen los vecinos que su barrio es el del Alcázar Viejo, y que por mucho que se empeñen, su nombre no es Barrio de San Basilio. Pero es cierto que en muchas indicaciones y folletos lleva el nombre del santo, así que aquí lo anoto para que no te líes. 

En este barrio es donde se ubican algunos de los Patios de Córdoba que tanta fama han aportado a la ciudad con el concurso del mes de mayo, por eso es parada obligada. Pero aunque no lo fuera, un paseo lleno de tranquilidad y quietud (excepto en mayo) no viene mal a nadie, y eso es lo que te encuentras en las tres calles que lo conforman.  

gran arco que da paso a las caballerizas con paredes pintadas de ocre en el centro histórico de córdoba

Cruzando el arco de la antigua muralla que hay junto a la puerta de las Caballerizas Reales, hoy enfoscado y pintado de ocre, entras en el barrio accediendo a una plaza presidida por la escultura de Luis Navas, poeta cordobés, vistiendo la capa típica de los señores cordobeses. 

A partir de ahí ya puedes abandonar los pasos y la mirada en las fachadas bien pintadas. Y no me enrollo más porque de los patios te quiero hablar otro día 😉

calle del barrio del alcázar viejo con casas blancas y zócalo azul y al fondo una iglesia
monumento a los patios en el centro histórico de córdoba donde se ve a un abuelo levantando una maceta para dársela a un niño subido a una escalera en pared blanca con macetas con flores

Las murallas de Córdoba

Desde el monumento a los Patios sube un caminito que te lleva junto a las murallas. Síguelo hasta encontrarte con la estatua de Averroes en la calle Cairuán, homónima de la ciudad tunecina famosa por su universidad islámica. De hecho estas ciudades están hermanadas.

Atención: este es un paseo precioso para hacerlo por la noche 🙂 

paseo junto a la muralla de córdoba con torre al fondo por la noche

Averroes fue filósofo, médico, teólogo y un largo etcétera, pues estudió muchas disciplinas, como otros hombres de su época. Es una de las personas que tuvo que salir huyendo cuando llegaron los intolerantes a la ciudad. Lo mismo que le pasó al que dicen fue su alumno, Maimónides.

murallas con estatua de averroes de perfil y una torre al fondo por la noche en el centro histórico de córdoba
Las murallas y la estatua de Averroes

Una de las recetas más famosas de Averroes es tan moderna que da escalofríos sólo de pensarlo: beber 1 litro y medio de agua y andar una hora cada día. ¿Te suena?

La Edad Media en Córdoba, con los Omeyas, fue increíble, pero lo mejor fue que el saber científico se trasladó al día a día de sus habitantes. Las calles tenían canalizaciones para el agua corriente y las aguas fecales, la Medicina se desarrolló por especialidades, como la Oftalmología…  

busto de hombre con turbante entre setos verdes y una bicicleta apoyada al lado en la judería

Todo se destruyó y aniquiló, como ya he contado, y cuando llegaron los cristianos no mejoró. Un ejemplo: en la era cristiana se sufrían epidemias de peste cada 20 años. Ahí lo dejo. 

El paseo por el exterior de las murallas termina en la Puerta de Almodóvar, que da paso a las calles de la Judería. Ahí hay otra estatua, la de Séneca, quizá el cordobés más famoso. 

estatua de séneca rodeada de vegetación en el centro histórico de Córdoba

La Judería de Córdoba

Se sabe que los judíos llegaron con los romanos, y que el primer conflicto con ellos fue en la época de los bizantinos, que también tenían su buena dosis de ortodoxia.

El caso es que cuando llegaron los musulmanes, los judíos pudieron respirar mejor, porque los Omeyas respetaban a “las gentes del Libro”. No es que vivieran en igualdad de condiciones, pero al menos no se les perseguía. 

Fue a partir del año 711 cuando las tres religiones empezaron a convivir pacíficamente. 

sello de la red de juderías de España con tres letras hebreas que significa sefarad y tienen la forma de la península ibérica
callejón de la judería con farola y casas pintadas de blanco y amarillo en el centro histórico de córdoba
calle de la Judería de Córdoba

Los judíos no hablaban hebreo, pero sí latín y otros idiomas, así que se hicieron reputados traductores, un oficio más que conveniente en la Córdoba visitada una y otra vez por gentes de todo el mundo. 

plaza de la judería con casa con torre de ladrillo y ventanal con columna en el centro histórico de córdoba

La Calle de los Judíos (nombre también muuuyyy original) es la calle principal de la Judería. Una vez empieces a andar llegarás enseguida a la estatua del rabino, médico y filósofo Maimónides.

plaza de la judería con estatua de Maimónides y un señor tocando la guitarra al lado consejos para visitar córdoba

Maimónides nació en Córdoba, pero tuvo que huir a la edad de 13 años, cuando la expulsión de los judíos. Tras unos cuantos viajes se afincó en El Cairo, ya con 30 años, y allí siguió viviendo hasta su muerte. 

Advertencia: este lugar es pequeño y se llena enseguida. Como es paso obligado de tours y grupos de turistas, tendrás que ser paciente, pero estar a solas aunque sea un minutito con este sabio, merece la pena.

Por cierto, aquí hay un rito popular. La gente toca las babuchas de la estatua porque dicen que eso te hace más sabio. Seguro que el bueno de Maimónides te diría que no hagas tonterías.

Para alcanzar la sabiduría, desde su punto de vista (y no seré yo quien contradiga esto), lo mejor es leer mucho y abrir la mente a lo diferente. 

babuchas de la estatua de maimónides de bronce en el centro histórico de córdoba

Sinagoga de Córdoba 

La sinagoga de Córdoba es una de las tres sinagogas medievales que se conservan en España. El resto fueron destruidas, a pesar de que este pueblo permaneció 1.500 años en la Península. 

Cuando expulsaron a los judíos de Córdoba la sinagoga fue revestida de yeso, tapando su decoración original. En 1884 empezaron a destaparla y sacaron a la luz la decoración de yeserías mudéjares. Por los restos casi inapreciables que se conservan, se sabe que las yeserías estaban policromadas, y la parte baja de la pared cubierta de azulejos de colores. 

decoración de yeserías con arco polilobulado en el interior de la sinagoga de córdoba
decoración del interior de la sinagoga en el centro histórico de córdoba

Es una visita breve pero tan recomendable como todo lo demás.

Muy cerquita hay una comunidad de vecinos con patio que hoy es un mercado de artesanía. No sólo podrás comprar bonitos recuerdos (y muy bien hechos), sino que además podrás observar trabajar a los artesanos en sus talleres. Por un momento me transporté a los zocos de Sidón o Trípoli, en Líbano 🙂 

artesano de la madera trabajando en una pieza con martillo y cincel y bata marrónla judería de córdoba

Iglesia de San Juan

Un poco más adelante llegas a la plaza de San Juan de Córdoba. Ahí se alza el único alminar o minarete original, reconvertido en campanario, eso sí. 

torre alminar de la iglesia de san juan iluminada por la noche

Con la llegada de los cristianos, comandados por Fernando III, Córdoba se quedó con sólo 6.000 habitantes. Los cristianos no querían vivir en los barrios judíos y musulmán, que se quedaron vacíos, así que el rey mandó construir iglesias. De esta forma se crearían parroquias o comunidades alrededor de las mismas, y se repoblarían los barrios de la ciudad.

Se llegaron a construir 14 iglesias, ocho de ellas sobre mezquitas, y sólo en este caso se respetó el alminar original para construir la torre campanario.

La Calleja de las Flores

Se sigue diciendo Judería a estas calles, pero no es así estrictamente hablando. En cualquier caso, frente al altar de la Virgen de los Faroles, que está pegado a los muros de la Mezquita, arranca una calle estrecha. Enseguida, a la derecha, llegarás a uno de los puntos más famosos para los turistas. Es la Calleja de las Flores, que no es sino un callejón lleno de macetas con flores que desemboca en un patio y otro callejón sin salida.

callejón sin salida con paredes llenas de plantas trepadoras
El final de la Calleja de las flores

Desde allí, junto a su fuente, podrás hacer una de las fotos más icónicas del centro de Córdoba, ya que la Torre Campanario de la Mezquita se enmarca perfectamente entre los muros del callejón. 

calleja de las flores con la torre de la catedral en el centro

Barrio de la Axarquía

Salimos de los caminos más trillados de Córdoba, sin dejar su centro histórico, pero sí abandonando a la algarabía de turistas con sus tiendas de recuerdos y tabernas típicas. 

turistas haciéndose un selfie montados en carro de caballo en una calle del centro de córdoba

Notarás enseguida que has salido de la zona más monumental. Las calles parecen menos cuidadas, lucen algún grafiti, y sin embargo tienen un sabor más genuino. La gente entrando en la puerta de las bodegas tomando cañas, tiendas más cotidianas…

Y aunque perderse siempre es lo mejor, te recomiendo que busques la Calleja del Pañuelo (oficialmente calle de Pedro Jiménez). Es otro callejón estrecho que termina en un minúsculo patio con una pequeña fuente de piedra. Todo pequeño, estrecho, y a la vez muy cuco. Es mucho menos frecuentada que la de las Flores así que a disfrutarla!!

  • callejón del pañuelo todo blanco con algunas ventanas con rejas y algunas plantas trepadoras
  • calleja del pañuelo con una fuente pintada de rojo y dos puertas de madera con arco de ladrillo visitar córdoba

En este punto, o en cualquier otro del centro de Córdoba, podrás admirar el “suelo chino”, hecho de guijarros del río. Una forma barata de hacer un empedrado de tipo mosaico, que además aporta frescor en verano

No me hagas mucho caso pero creo que lo de «suelo chino» es un nombre guasón que resume el currazo que exige a la hora de hacerlo.

fachada de iglesia de córdoba pintada de colores ocres con una campana en la parte superior
callejón de casas blancas con iglesia al fondo pintada de beige en córdoba
calle típica de córdoba con balcones con persianas de fibra vegetal y macetas

El barrio de la Axarquía fue una ampliación que se hizo en época musulmana, y es donde se estableció el motor económico de la Córdoba medieval: los carniceros y pescaderos, los herreros, y los comerciantes hicieron de este su reino. Los viajeros también se concentraban en esta zona de la ciudad, y de ahí que se abriera un buen número de tabernas y alojamientos de todo tipo y condición.  

cartel antiguo de farmacia hecho con azulejos y dibujo medieval en córdoba

Plaza del Potro

Llegamos así a esta plaza, que era el antiguo mercado de abastos y que concentra un par de sitios de mucho interés. 

comienzo de la plaza del potro con estatua sobre columna de piedra entre casas blancas
plaza del potro con fuente con estatua de un potro y casa de tres pisos pintada de blanco y amarillo visitar córdoba

A un lado tienes la Posada del Potro. Era esta una “mancebía”, o dicho en cristiano: un prostíbulo. Cuando he dicho antes “alojamientos de todo tipo y condición” me refería a esto también. Allí donde había dinero y movimiento de gente de distintos lugares, había pillaje y prostitución. 

Hoy es un museo dedicado al cante flamenco y la entrada es gratuita. 

rincón con fuente de piedra y macetas de flores de la posada del potro
rincón de la Posada del Potro

Al otro lado está el Museo Provincial de Bellas Artes, antiguo hospital mencionado por Cervantes en El Quijote, y hoy museo del pintor Julio Romero de Torres. 

esquina del museo de bellas artes con columna romana visitar córdoba

Plaza de la Corredera

Andando junto al Museo de Bellas Artes, internándote en las calles estrechas que zigzaguean, enseguida llegarás a la Plaza de la Corredera. Esta plaza es la única de estilo castellano que vas a encontrar ¡en toda Andalucía! Al menos eso es lo que dicen… Desde luego pinta de castellana sí que tiene.

plaza de la corredera llena de terrazas para comer

Fue Plaza de Toros, después se puso aquí el mercado de abastos, y en los años 60 se tiró abajo y al hacer obras para hacer un mercado subterráneo, se encontraron con tres casas romanas con los mejores mosaicos de la ciudad. Estos mosaicos los puedes ver en el Alcázar de los Reyes Cristianos. 

balcones de la plaza de la corredera con persianas de color verde

Ale, ya está. Córdoba es mucha Córdoba ¿a que sí? 😉 

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