Los camareros anotan con tiza la cuenta de los clientes en el mostrador. Aquí y allá te puedes encontrar con alguien rasgueando su guitarra, con o sin bailaora. Ver una procesión solemne en el centro es tan normal como el paso del tranvía. Sevilla está tan llena de detalles, cultura propia y personajes, como de historia y monumentos. No puedo hablar con claridad y de todo porque no la conozco bien, pero sí puedo proponerte este listado de planes en Sevilla, sobre todo si es tu primera vez 🙃
Información práctica para que tus planes en Sevilla sean un éxito
Antes de sumergirnos en la lista de imprescindibles, es bueno tener un par de cosas claras sobre la logística. Sevilla es una ciudad que exige tiempo, así que planificar es la clave para no morir en el intento (o de calor si la vas a visitar en verano).
Ojo, los planes de los que te hablo con abarcables en un fin de semana, que es el tiempo que yo misma empleé, pero la verda es que si cuentas con más días, será mejor.

¿Cuánto tiempo dedicarle a Sevilla y qué opción de visita elegir?
Sevilla tiene muchísima chicha, ya lo he dejado caer. Lo ideal para ver los monumentos principales sin agobios sería dedicarle tres o cuatro días completos.
Si te sientes abrumado por la historia y quieres optimizar tu tiempo, una excelente opción es unirte a un tour guiado. Hay rutas temáticas de todo tipo (historia, leyendas, tapas), que te permiten entender mejor lo que ves y, además, evitas perder tiempo buscando entradas o leyendo paneles.
Aquí tienes algunas sugerencias aunque hay muchas más:

Cómo llegar a Sevilla: Tu puerta de entrada a la capital andaluza
Llegar a Sevilla es muy fácil desde cualquier punto de España o Europa:
En coche: Si viajas con vehículo propio, ten en cuenta que el centro es de acceso restringido. Lo más sensato es buscar un aparcamiento fuera de las murallas (como el de la Estación de Plaza de Armas o los que están en Triana) y moverte a pie por el centro.
En tren (AVE): La estación de Sevilla Santa Justa es la principal y está muy bien conectada con Madrid, Barcelona, Málaga, etc. Es la opción más cómoda si vienes de la Península. Desde allí puedes coger un taxi o un bus urbano (línea C1) para llegar al centro.
En avión: El Aeropuerto de San Pablo (SVQ) recibe vuelos nacionales e internacionales. Para llegar al centro, tienes la línea de autobús especial que te deja en puntos clave como la Plaza de Armas o la estación de Santa Justa. Puedes comprar tu billete aquí.

Dónde alojarse en Sevilla: Los mejores barrios para dormir
Sevilla es una ciudad ideal para recorrer a pie, así que la clave es elegir un alojamiento que te permita estar cerca de la acción, pero que también te garantice un buen descanso. Estas tres zonas suelen ser las favoritas de los viajeros:
¡No pierdas tiempo! Reserva aquí tu Hotel ideal en Sevilla al mejor precio y asegura tu descanso. Tip: encontrarás mejores precios si lo haces con antelación.
Planes en Sevilla: Ruta por los Imprescindibles del Centro Histórico
¡Ahora sí! Una vez tienes la logística bajo control (sabes dónde dormir, cómo llegar…), es hora de sumergirse en la esencia de la capital andaluza.
Aquí tienes mi lista de imprescindibles, te aseguro que estos planes en Sevilla son la base para enamorarte de la ciudad:
Índice Rápido: Los 10 Planes en Sevilla

La Catedral de Sevilla y la Giralda
Las verás en tus paseos por el centro, claro que sí. No te puedes perder la Catedral de Sevilla y la Giralda, te pongas como te pongas, así que inclúyelas en tus planes en Sevilla.
Aunque no seas “muy de iglesias”, hazme caso porque es uno de esos templos que lo merecen. Ahora te explico por qué.
Debes saber que la Catedral de Sevilla es Patrimonio de la Humanidad desde 1987, junto con el Real Alcázar y el Archivo de Indias.

La Catedral de Sevilla está en activo, con sus horas de culto además de las de visita turística, pero antes fue la Gran Mezquita mandada construir por Al Mansur. Así lo atestiguan su patio o Sahn -el Patio de los Naranjos-, y la Giralda, el antiguo minarete.
También es el edificio gótico más grande de Europa y se nota. Las dimensiones de sus columnas, la altura de sus techos y la amplitud de sus naves impresionan. Un gótico que no es puro porque también hay decoración renacentista, barroca, pinturas de Murillo…
Es muy muy bonita. ¡Y que sepas que aquí está la tumba de Cristóbal Colón!




El exterior de la Catedral está rodeado de unos pilotes de piedra enormes unidos con cadenas. Resulta que esta es una protección que los Cabildos decidieron instalar en el siglo XVI, porque los comerciantes del puerto se situaban en los escalones que rodean la Catedral para hacer sus transacciones. Algunos se metían dentro, y claro, ya era como muy cantoso el tema.
Eran los tiempos en que la comunicación con las Indias (colonias en América y Filipinas) estaba en plena efervescencia. Sin tener mar, el río Guadalquivir cumplía con creces su papel de vía para los barcos que cruzaban el Atlántico. Ahí es ná.
Una buena opción es apuntarte a esta visita guiada de la Catedral de Sevilla, que incluye la subida a la Giralda.
No te pierdas…
Si no hace mal tiempo, que es raro pero ocurre, haz la visita a las cubiertas de la Catedral. Contemplar los tejados pisándolos, con toda Sevilla desplegándose debajo de ti, debe de ser impresionante.
Yo no tuve suerte, en mi caso llovía y la visita se canceló. Tendrás que reservar la entrada con algo más de tiempo que la visita normal a la Catedral, pero seguro que merece la pena. Si se cancela por el clima, como me pasó a mí, te devolverán el dinero. En la página web de la Catedral puedes reservarlo (dejo el enlace un poco más adelante).
Tampoco te olvides de pasear a su alrededor por la noche. Por ejemplo, puedes asomarte a la Puerta del Perdón y contemplar la Giralda iluminada entre los barrotes de la verja. Es una vista preciosa.
No te olvides de la misma puerta, de sus detalles labrados en el noble metal, ni de los arcos que la cobijan.


Subir a la Giralda para tocar el cielo
El acceso a La Giralda lo tienes a un lado del altar, en el interior, aunque la torre no forma parte del edificio principal.
En su día, cuando destruyeron lo que quedaba de la antigua mezquita, decidieron salvar esta preciosidad. No podemos más que agradecerlo ¿verdad sevillanos? 😉
La Giralda es el símbolo de Sevilla y allí se la quiere muchísimo.
La subida es una sucesión de rampas porque así podían subir a caballo los caballeros, valga la redundancia. No es empinada y casi no hay escalones.
Consejo: asómate a las ventanas según asciendes y más aún cuando llegues a las campanas. Las vistas de Sevilla son maravillosas. En realidad mejores, presumo, que las del tejado.
Lo que no podrás ver estando arriba es el Giraldillo, una escultura de bronce que corona la Giralda. Simboliza la fe cristiana y se puso allí en el siglo XVI. Hay una réplica junto a la puerta de entrada de visitas a la catedral, así que podrás verlo a pie de calle. Su tamaño impresiona.


Hasta hace pocos años, una regla no escrita decía que no se podía construir nada más alto que la Giralda.
La Torre Sevilla, una modernez de este siglo XXI, ha roto con esa regla que probablemente haya salvado a la ciudad de ser una más
¿Volverá a romperse la norma? ¿Empezarán a verse más rascacielos en el horizonte sevillano? Egoístamente te digo que no me gustaría. El encanto de Sevilla también está en ese horizonte.

Datos prácticos para la visita a la Catedral de Sevilla
Archivo de Indias, una visita gratuita e imprescindible
Junto a la catedral está el Archivo de Indias. Este edificio atesora todos los documentos que registraron las idas y venidas de los barcos y sus mercancías entre España y América, aunque no se construyó en esa época sino bastante después. El rey Carlos III decidió construirlo para guardar todos esos archivos a buen recaudo.
Es aquí donde los investigadores localizan y encuentran información valiosísima. Día tras día, y lo que queda. Por ejemplo ¿Encuentran restos de un buque de la época en los fondos marinos? Aquí se vienen a rastrearlo 🧐

En el Archivo de Indias hay textos de Cristóbal Colón, Hernán Cortés, Pizarro, Vasco Núñez de Balboa y muchos otros protagonistas del descubrimiento de América para Occidente y el colonialismo posterior. Más de ocho mil mapas y dibujos. 43.000 legajos. Toma ya.
Las salas visitables para el público general son pocas, pero el edificio es digno de pasear. Además, no todos los días se pisa un lugar así, y la entrada es gratuita.

Por supuesto, también tienes la opción de apuntarte a una visita guiada al Archivo de Indias que te aporte una perspectiva más completa de dónde te encuentras.
Y siempre puedes completar la visita con un poco de imaginación. Frente al Archivo de Indias había un arenal -me contó mi amigo Antonio-, y un poco más allá el río Guadalquivir, que ahí sigue. Hoy, claro, es un espacio ocupado por edificios y calles.
El puerto fluvial se extendía en las orillas del río. Con sus marineros, comerciantes, tabernas, prostitutas, mercancías…
Antes de embarcar, y al volver, todos o muchos iban a la gran cruz que hay junto a la Catedral a rezar unas oraciones para sentirse protegidos ante lo que les esperaba. O para agradecer haber vuelto sanos y salvos, que atravesar el Atlántico no era poca cosa.
Además, por aquí entraron muchas plantas y cultivos exóticos que poco a poco pasaron a formar parte de nuestra mesa. Y salieron otros tantos. También animales domésticos y desgraciadamente personas, esclavos.

Real Alcázar de Sevilla
El Real Alcázar es un lugar tan imprescindible en tus planes en Sevilla como la Catedral, y además está a su vera.
Pero vamos a lo que vamos. El Real Alcázar de Sevilla es uno de esos sitios que están llenos de detalles a descubrir en más de una visita. Los jardines son magníficos, los baños árabes, los sucesivos patios, la decoración que recuerda a La Alhambra... Otro de esos sitios que enamoran.
Aquí te dejo unos consejitos:


Barrio de Santa Cruz
Tomando cualquiera de las calles estrechas que salen de la plaza junto a la Catedral, te internas en el barrio de Santa Cruz. Este es un laberinto de callejones primorosos llenos de tiendas de artesanos, souvenirs, tabernas con sabor de siempre y hoteles “con encanto” (¡lo tienen!).
Plazas y jardincillos que en su día fueron huertos árabes, judíos y cristianos. No sólo Toledo fue una ciudad con tres culturas.

Patios, ventanas con barrotes que podrían hablar de antiguos amoríos, pasajes oscuros, la muralla árabe. Hay hasta una ruta de Don Juan Tenorio que seguro pasará por la casa del comendador Juan de Ulloa, padre de Inés, en la Plaza de Doña Elvira.



Te perderás, y será genial si es así. Disfruta entonces de su tranquilidad.
Porque en estas calles el sonido del tráfico se apaga. El de las voces también. Dan ganas de hablar bajito, quizá porque el eco te puede delatar. Al menos si no es temporada alta de turismo, aunque… ¿en Sevilla hay temporada baja de turismo?

Las Setas de Sevilla o el Metropol Parasol de Jürgen Mayer
Las Setas de Sevilla es uno de los iconos más recientes de la ciudad y como tal hay que incluirlo en los planes en Sevilla. Te dará tiempo a verlas aunque vayas para un par de días.
Yo quería conocer este lugar por haberlo visto en fotos y artículos de otros blogs. Y lo alcancé el viernes, recién llegada, cuando la luz del día casi se había ido.
Las Setas de Sevilla tienen varias pasarelas desde donde se ve toda la ciudad. Un mirador único. Puedes comprar tus entradas aquí, e incluye una audioguía, además de poder ver un cortometraje multisensorial de 15 minutos, Feeling Sevilla.
El mejor momento es el atardecer, y es cuando más gente va, claro, pero con paciencia lo consigues, y merece la pena. Por la noche se ofrece, además, un espectáculo de luces y colores llamado Aurora.

Tengo que reconocer que a primera vista y desde abajo me pareció un poco “mamotreto”. Las Setas ocupan toda una plaza que antes debía de ser muy bonita.
Está muy en el centro histórico de la ciudad y no puedes evitar preguntarte ¿cómo se les ha ocurrido hacer esto aquí?! En efecto, en su día levantó muchas polémicas, aunque ya forma parte de Sevilla. Irremediablemente.

Con las obras de las Setas se descubrió parte de la ciudad romana que fue Sevilla y que se llamaba Hispalis. Casas con mosaicos, columnas… Ahí están las ruinas para quien quiera visitarlas, junto al acceso al mirador, en el subsuelo.

Plaza de España en el Parque María Luisa
Ay, la Plaza de España. Seguro que te estabas extrañando de no verla en los planes en Sevilla que te propongo, pero nada, arreglado, je, je.
La Plaza de España de Sevilla es una maravilla del arquitecto Aníbal González, y se construyó para la Exposición Iberoamericana de 1929.

Sus cerámicas, su disposición semicircular, el entorno del parque Maria Luisa, el canal con las barcas… Todo hace que este lugar sea una pequeña locura que fotografiar y un gran escenario para el cine.
Y es que sí, aquí se han rodado escenas de películas míticas como las siguientes (de más a menos reciente):


Reserva tiempo para ella, sube a sus balcones y pasea después por los jardines del parque. Poco más que decir, es un imprescindible en tus planes de Sevilla y punto.

La Torre del Oro
Junto al Guadalquivir se alza la Torre del Oro. De planta dodecagonal, es otro testigo árabe de la capital hispalense. Le dicen así, “del Oro”, porque parece brillar al sol, y muchas leyendas circulaban en torno al nombre.
Que si allí se guardaba el oro que traían de América, que si había un tesoro oculto…
Pero la explicación es más mundana: la mezcla de mortero de cal y paja utilizada para su construcción es lo que consigue ese efecto tan bonito.
Si quieres, puedes visitar su interior porque dentro está el Museo Naval de Sevilla, pero tampoco esperes gran cosa. Eso sí, estarás dentro de un edificio con 800 años recién cumplidos, y eso no se puede decir todos los días 😉

El Barrio de Triana
Cruzamos la orilla del Guadalquivir y nos vamos a uno de sus barrios más renombrados y castizos. Para ello, nada mejor que cruzar por el puente homónimo.
Cuando llegues al bonito puente de Triana no dudes en cruzarlo, ni en detenerte a sus pies.
La construcción del Puente de Triana terminó en 1852 y se copió de uno de los puentes de París, hoy desaparecido.
Hasta entonces, cruzar el Guadalquivir siempre había sido un problema. Sus orillas arenosas no permitían construir con garantías nada fijo y estable. Los romanos lo descartaron, los árabes se lo plantearon pero no lo consiguieron, y tuvieron que pasar unos cuantos siglos antes de emprender esta obra.
¿Cómo se cruzaba el Guadalquivir antes de que hubiera puentes? Las necesidades se solucionaban con un “puente de barcas”, es decir, una sucesión de barcas encadenadas que se cubrían con grandes tablones. Lo malo de ese sistema es que las crecidas extraordinarias del Guadalquivir se lo llevaban por delante y costaba mucho restaurarlo. Así durante siglos, hasta que este puente se hizo realidad.


Al cruzar el río, no te pierdas la capilla del Carmen, de 1920, y dirígete al mercado de abastos de Triana. Una plaza tradicional y también moderna, preparada para el turismo pero con la gracia sevillana.
El Mercado de Triana está lleno de carteles que te “traducen” el hablar sevillano y te enseñan cómo pedir una tapa o ración como Dios manda. También hay alguna pantalla digital que te explica en varios idiomas los distintos jamones y otras chacinas puestas a la venta, y algunos puestos donde comerte unas buenas raciones o dulces delicatessen.



Otro sitio que puedes visitar, si está abierto, es lo que queda del castillo de San Jorge, una fortaleza medieval que fue sustituido por el mercado. Hoy en día alberga el Centro temático de la Tolerancia, que es un centro de interpretación de la Inquisición situado en el mismo sitio que fue prisión y mazmorras de esa organización criminal. Yo lo encontré cerrado por “problemas técnicos”, así que no puedo decir más que es otro pendiente de mis próximos planes en Sevilla.
En tiempos de morería tendría que ser Triana un cuento de fantasía
¿Y qué te cuento de Triana, del barrio? pues que ahí está. Con menos arte que hace tiempo porque ya cerraron muchas tabernas de las de antes, y los músicos y bailaoras se fueron a otros sitios o desaparecieron 😥
Pero bien merece la pena, y mucho, dar una vuelta por sus calles. Puedes husmear en los talleres de los ceramistas, y leer en el monumento a este noble producto los pequeños cantares a Triana y su alma gitana. Fíjate también en los balcones, en los patios, incluso en los garajes. Siempre hay sorpresas, arte y gracia 😊




La Casa de Pilatos
La Casa de Pilatos es otro lugar lleno de belleza. En sus interiores, mudéjares y renacentistas, se han rodado grandes películas. También Lawrence de Arabia tiene aquí unas escenas…
A mí no me dio tiempo a visitarla en el fin de semana, pero la conocí hace años y aún la recuerdo como un lugar espectacular.
¡Si es que Sevilla tiene mucho, pero que mucho que ver!!
Además a todo esto tienes que sumar los tiempos para tapear, desayunar, parar a descansar… Y por eso aquí viene el décimo y último de los planes en Sevilla:
El tapeo en Sevilla
Sevilla está llena de oportunidades para tapear, pero es cierto que si no las conoces, puedes estrellarte un poco.
Entre los valores seguros, al menos la última vez que fui así lo seguía siendo, es El Rinconcillo, un verdadero templo del vino y la cerveza, el jamón (del bueno, siempre) y otros embutidos, las buenas croquetas y los quesos. Maravilloso.

Y tampoco pases por alto la plaza de San Francisco, llenísima de ambiente los fines de semana con todo el mundo tapeando, yiha!!

Otra opción imprescindible: pasarte por una freiduría a por tu cucurucho de pescaíto frito, probar los garbanzos con espinacas, los serranitos, el rabo de toro guisado… ¡ay, qué hambre!


Y no te olvides de comerte unos churros, que no son como los de Madrid. Ni de probar las castañas asadas si es la época. Ah, y las copas en La Alameda!


Consejo: intenta ir a los lugares donde haya más público sevillano que foráneo, por aquello de evitar los “sitios para guiris”, y ríndete a la gastronomía andaluza.
4 preguntas y respuestas básicas sobre Sevilla
Y hasta aquí mi lista de imprescindibles para «novatos». Como ves, Sevilla es mucho más que sus monumentos: es el olor a azahar en primavera (suena a tópico pero es real), la tiza en la barra de las tabernas, el eco de un taconeo en Triana y, por supuesto, la luz mágica que baña la Giralda.
P.D. Muchísimas gracias a los amigos que me han acogido y enseñado esta bonita ciudad. Cristina, mi anfitriona, y Antonio, otra amistad que me ha regalado este mundillo. Un viajero como pocos y gran persona, que es más importante. Su blog Historias de Otro Planeta es maravilloso, aunque hace tiempo que no escribe en él. Actualmente es artífice junto con Carmen Teira (que no pudo estar, a la próxima nos vemos!) de la agencia Panipuri viajes, más que recomendable si piensas viajar a Asia.
Ahora que ya sabes cuáles son los mejores planes en Sevilla, solo te queda una cosa: hacer la maleta y dejarte llevar por su ritmo.
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Hola Ali. Felicidades por esta entrada sobre mi ciudad natal. Ya hace varios años que no vivo allí, resido en Santiago desde 2014, pero visito a mis padres varias veces al año y siempre me apetece volver a pasear por la Plaza de España o tapear por el centro cada vez que surge la oportunidad. Me gusta mucho leer los relatos e impresiones que la ‘gente de fuera’ escribe sobre Sevilla, y esta entrada es una de las que más he disfrutado con diferencia, sobre todo gracias a la atención que le has prestado a los detalles que hacen única a mi ciudad, enhorabuena. Un gran acercamiento a Sevilla para novatos. :-)
Hola Joaquín!! oh, muchas gracias, me encanta saberlo!! La verdad es que estos posts, a la hora de escribirlos, da un poco de vértigo porque sabes que lo va a leer gente de allí y bueno, un poco de pánico escénico siempre da, ji, ji.
Un abrazo!
Alicia
ENHORABUENA ALI!! Vivo en Sevilla y leer tus notas me hace redescubrir la ciudad!! Esperamos que vuelvas para seguir dando ideas. Gracias!!
Oh!! Muchísimas gracias!! Pues a descubrirla! Volveré! 😀