sesion chat etiopia

Seguimos en Yinka, en el Sur de Etiopía. Después de ver a los Mursi, volvimos a nuestro hotel  a comer, y nada más terminar… ¡nos montamos una sesión de chat!!

¿Qué es el chat, os preguntaréis?

Pues al contrario de lo que estáis pensando, el chat (llamado qat en Yemen) es una planta, la catha Edulis, con propiedades… una planta-droga en otras palabras, pero que es legal en Etiopía (aquí, no).

Yo había leído el libro  En busca de las flores del paraíso unos meses antes, y tenía la idea de que en este país el chat sólo se consume en Harar y Dire Dawa, zonas que no íbamos a tener tiempo de visitar, a diferencia del Yemen donde está extendido por todo el país. Sin embargo, ya el segundo día, de camino al Sur, vi a unos hombres bajo un árbol comiendo unas hojas verdes, pregunté y me dijeron que sí, que era chat.

Resulta que también nuestro guía, que es de la capital, lo consumía a diario y supongo que por mi curiosidad decidió invitarnos a una sesión, una vez que nos dio a probar un par de hojitas y vio que no vomitamos 🙂
El chat tiene muchas propiedades, o eso dicen. Principalmente, ayuda a la concentración y despierta el intelecto, así que es bueno para los estudiantes y determinados trabajos. También ayuda a evadirte de los problemas, ya que cualquier mal rollo que tengas en la cabeza se va y es ocupado por pensamientos positivos, por optimismo.
Os diré también que el chat o qat, al menos en 2010, llegó a ser el segundo producto del PIB de Etiopía, sólo superado por el café!! En buena parte se exporta a Yemen, y también a las farmacéuticas occidentales.

La sesión de chat (catha edulis)

Las sesiones de chat se realizan después de la comida, y como es una actividad sobre todo social (en la manera tradicional), si tienen tiempo se va a una habitación destinada a ello. Suelen ser locales que se alquilan por esa tarde, junto con personal que te atiende y te sirve todo aquello que no llevas tú y que es necesario.
Porque no sólo se trata de mascar hojitas, sino que todo va acompañado de: agua mineral (se bebe constantemente, para pasar los restos de hoja que se quedan entre los dientes y en las encías y porque de esta manera se contrarresta el sabor amargo… de hecho, “le da la vuelta” y queda un gusto dulzón), café (etíope, por supuesto), cacahuetes que también mejoran el sabor de la hoja, y sisha de agua, de tabaco, etc. La nuestra era sisha de manzana.

sesión de chat

Estas habitaciones están amuebladas con colchonetas en el suelo. La idea es recostarse y empezar a comer el chat junto con todo lo demás, mientras la conversación fluye.

sesión de chat

Hojitas verdes, mmmm….

sesion chat catha edulisA continuación os transcribo lo que escribí al día siguiente en mi diario de viaje:


La sesión de chat. Alucinante, nos encantó. Estuvimos como 4 horas (lo normal es que duren 2 horas) mascando esas hojas, bebiendo agua, café etíope de vez en cuando y sisha de manzana. La cosa empieza por hacerte sentir como relajada, floja… después daba como hormigueos en la cabeza, como cuando te tocan el pelo. Luego, mucho más adelante, me sentía muy despierta, con los ojos abiertos y con ganas de moverme, pero cuando fui al “baño” (una cuadra anexa) me mareé mucho y el hormigueo me recorría también los brazos y las piernas. Al volver por la noche, o si hacía un movimiento brusco, me volvía a pasar. 
Y la noche bueno, no he dormido mucho, me he limitado a estar en una especie de duermevela, pasando del sudor al frío, y de hecho me duele la garganta. Ahora estoy un poco rara, como si no se me hubiesen pasado todos los efectos, pero también puede ser porque casi no cené. 


Después me dijeron que yo tenía las pupilas muy dilatadas. Y decir, de paso, que bebimos unas 6 tazas de café solo en esas 4 horas…

La verdad es que le cogimos el gusto, sobre todo porque nos quedamos con una sensación de haber compartido un buen momento, una tarde de relax y de risas y una sensación de unión poco común, intensa.
Eso sí, cada uno de los que compartimos aquella tarde de risas y relax a tope, seguramente tendrá una experiencia distinta que contar, o más o menos distinta.

Más adelante, en otras ocasiones compramos chat y lo íbamos comiendo on the roadSin llegar a viciarnos, el caso es que nos apetecía y nos reíamos mucho, pero ya no volvimos a hacer otra sesión ni a comernos la pasada que nos comimos aquella tarde, que por lo visto fue el doble de lo que se suele consumir. ¡¡Pa habernos matao!!!.
Bueno, yo tenía la “confianza” en que no era algo que tuviera efectos muy potentes, ni fuera excesivamente peligroso, según el libro de viajes que os he comentado.

Comprando chat

Comprando chat, on the road

tienda de qat

Tienda de chat. El hombre se partía viéndonos comer las hojitas mientras andábamos por la carretera.

El caso es que, como todas las drogas, tiene su cara oscura. En Bahar Dar nos encontramos con otros viajeros que venían de Harar y hablando un rato con ellos a orillas del lago Tana, mientras nos comíamos unas hojitas por cierto, nos contaron que habían visto escenas bastante terribles en aquella ciudad. Gente con los ojos desorbitados, pidiendo y casi exigiendo dinero para poder comprar chat. Ni que decir tiene que el insomnio que me produjo es también moneda común de los consumidores de chat, y por supuesto eso afecta a la capacidad para trabajar o para llevar una vida normal.
En fin, nos suena a todos, es una droga.
También en Addis Abeba, pasando al lado del mercado de chat que hay en la ciudad, vi que el ambiente era bastante tenso, y el tema de las fotos no les hace ninguna gracia.

Addis Abeba mercado de chat

El mercado de chat de Addis Abeba, a tope de gente

Por cierto, en el lago Tana tomamos las últimas hojas, si no recuerdo mal. En aquella ocasión las habíamos comprado en una pequeña parada ya cerca de este lago, justo al lado de las plantaciones.

Supongo que según donde crezcan (se cultiva por encima de los 2.000 m. de altitud), la humedad y demás, sus propiedades son más o menos intensas. En esta ocasión a mi me hizo efecto enseguida y aunque esta vez cené y me tomé un par de cervezas (insisten en que después del chat, nunca durante, hay que tomarse un par de cervezas para rebajar los efectos ¡¡!!), el labio inferior se me quedó como anestesiado. A otro compañero se le hinchó una mejilla y también la notaba como anestesiada. Y las pupilas de los ojos se nos dilataron enseguida. Ante esas señales, decidimos dejarlo. 🙂

No obstante, yo me quedo con aquella experiencia de la “sesión de chat” porque fue un momentazo genial.

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