mercados sur etiopia

Lugares y acontecimientos más que recomendables para intentar tomar contacto con las tribus del sur de Etiopía, o al menos observar a estas gentes, son los mercados semanales que se celebran en las pequeñas poblaciones de la región del Valle del Omo. Mercados del sur etíope hay unos cuantos. Key Afar, Dimeka, o el de la propia Turmi, son tres buenos ejemplos. En nuestro caso, pudimos coincidir con los dos primeros, mientras que el de Turmi no, a pesar de estar allí alojados durante 3 días… así son las cosas 🙂

En estos mercados, como ya comenté en el post Mercados del mundo, se reúnen las diferentes tribus a comprar y vender los productos en los que se especializan, así como a relacionarse, cerrar tratos, ligar (aunque el ligoteo se circunscribe, creo, a las tribus con las que hay lazos de amistad y hermandad, no con las que se llevan mal), etc.

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Mercado de Dimeka, hamer

Teóricamente por su indumentaria y peinados se puede diferenciar a las tribus. Francamente creo que no es tan fácil excepto algún caso en que llevan algún distintivo muy característico, como las mujeres arboré y sus sombreros-calabaza, que me recuerdan a las jidi de Camerún, aunque las calabazas de las arboré son menos “sofisticadas” en cuanto a dibujos.

KeyAfar

Mercados del Sur etíope

El mercado de Key Afar

Según escribí en mi diario de viaje esa misma noche, me defraudó un poco… En realidad era el primer mercado de estas características que visitaba y lo hicimos en el centro del día porque fuimos y volvimos a Turmi, con 2 horas de trayecto en cada sentido, y quizá fue por el calor o porque ese día la cosa estaba menos animada de lo que nos habían contado, o sencillamente porque al no tener ni idea, creía que sería más grande en extensión… el caso es que me defraudó un poco, y en cambio ahora me encanta ver las imágenes de aquel día.

mercados del sur etiope

Como en el mercado de Dimeka, que se celebraba un par de días después y en el que volvimos a ver a algunos “personajes” que habíamos conocido en el de Key Afar, nos encontramos con una división por productos, y por supuesto vida, mucha vida…

La gente joven, con sus mejores galas, ya fueran Hamer, Arboré, Karo, Hari o Banna iban y venían, entraban en los bares que desde lejos parecían recién sacados de un paisaje tropical por el color de sus fachadas, se paraban bajo un árbol a charlar, presumir, mirar de reojo a otros grupitos… vamos, actitudes juveniles que no nos resultarán extrañas ;-).

mercados del sur etiope

KeyAfar

El bar

KeyAfar

Al fondo del todo, se venden cereales extendidos en mantas o sacos abiertos en el suelo. Para servirlos, las vendedoras utilizan latas de EEUU procedentes de la ayuda humanitaria. Algunos de estos sacos también. No sé si el producto en sí viene de la ayuda humanitaria o no.

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Mercado de Key Afar

Me encuentro con un chaval que se adorna el pelo con las horquillas que yo utilizaba cuando era pequeña 😀

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…o con otro con una herida horrible en la cabeza, y otro en una oreja (no sé si estaban infectadas o embadurnadas con sus ungüentos, o más bien ambas cosas) 🙁

mercados del sur etiope

mercados del sur etiope

Nos empiezan a acosar para vendernos collares como los que llevan ellos, y el regateo es duro… se muestran bastante ambiciosos pidiendo un primer precio y bastante testarudos para bajarlo. También nos ofrecen comprar taburetes hamer, y ya no recuerdo si fue aquí donde piqué y compré uno para traérmelo de recuerdo, y para sentarme en él alguna vez (son minúsculos, pero te puedes sentar en ellos, ji, ji).

Por supuesto, tema fotos…. o pagas, o haces “robados”, y hay que tener en cuenta que suelen estar ojo avizor. Aun así, logré no pagar la mayoría de tomas… habría sido una locura, con tanta gente!!

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Para salir un poco del bullicio avanzamos por una calle algo más tranquila. Como el sol pegaba de lo lindo, saqué el bote de crema protectora y me di un poco en la cara y el cuello, y hago lo propio con uno de mis compañeros… justamente detrás venían unos jóvenes hamer de unos 20 años o poco más. Uno se adelanta y me pide crema (lleva un aplicador, así que la crema sale un poco como si fuera un spray, aunque no lo es). Le echo un poco en el brazo, y él y sus amigos contemplan extasiados cómo sale y el contraste del color sobre su piel oscura.

Él se ríe y me pide que le eche en la nuca, como nos ha visto hacer. Lo hago… llega otro, y lo mismo. Accedo, pero esta vez ya les digo por gestos que me dejen hacerles una foto a cambio (sin pagar la tasa acostumbrada, claro), y me dicen que no, que tengo que pagar.
Les digo que tienen mucha cara -ya sabéis qué gesto es-, y me doy la vuelta y sigo mi camino. Ellos, muy orgullosos, siguen el suyo.

El mercado de Dimeka

Está prácticamente en exclusiva frecuentado por los Hamer.

mercados del sur etiope

Aquí, lejos de la parte donde se vende chat o kat, verduras y cereales, utensilios de cocina e incluso bolsos hechos con cauries y demás (para ellas y ellos), hay toda una zona dedicada al ganado -cerca del río-, y a la concentración de jóvenes presumidos… 🙂

mercados del sur etiope

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Dimeka

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En fin, como no me cansaré de repetir, todo un espectáculo que merece tomarse con calma, mirar, observar, aprender, contrastar…

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