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Antropólogos inocentes en Etiopía: tribu hamer y el jumping bull

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tribu hamer etiopia

Estamos en el sur de Etiopía. Llegamos a primera hora de la tarde al lugar donde los invitados al acontecimiento del Jumping Bull se estaban concentrando. Más de 200 miembros de la tribu hamer, quizá más. Estamos en otro lecho de río seco (o el mismo que pasa por Turmi, no lo sé porque estábamos a unos kilómetros), esta vez muy ancho.

Los prolegómenos del Jumping Bull: encuentro con la tribu Hamer en el lecho seco del río

El sol estaba alto y hacía mucho calor, y mientras íbamos andando lo más cerca posible de la sombra de los árboles que crecían en la orilla, de repente empezamos a verlos.

Turmi

La mayoría, mujeres y niños con el pelo y el cuerpo untados de barro rojo, sentados a la sombra, algunos semiocultos por los arbustos… Los hombres un poco más adelante.

tribu-hamer-belleza

Entre ellos, el chico que cumpliría la “mayoría de edad” y por el cual se organizaba el Jumping Bull. 

Tendría unos 18 años, llevaba parte del pelo rapado y el resto lo había dejado crecer libremente. Parecía un peinado moderno de los 70, je, je. Estaba muy delgado, más de lo que suelen estarlo, y vestía únicamente una piel de animal, a diferencia de sus compañeros y amigos.

tribu hamer

El chico ya ha superado parte del rito, ya que ha estado 1 mes alimentándose solo de leche, sangre y miel. Supongo que esta es una forma de purificarse el cuerpo… y la razón de que esté más delgado.

Además, durante ese mes entrena para el Gran Día, este en el que nos encontramos: el salto del toro. En realidad, tiene que saltar 6 toros puestos uno al lado del otro o mejor dicho, andar sobre ellos, ahora lo veréis! 🙂
La tensión se leía en su rostro. Es su día, la gran prueba ante la comunidad, y además si no la supera, tendrá que repetir todo el proceso al año siguiente, aparte de seguir siendo considerado un “chaval”, uf!, y nos quejamos de nuestra adolescencia.tribu-hamer

No paraban de llegar invitados, creo que se concentraron unos 300 hamer o más, indicador de que estábamos ante una familia pudiente!

tribu hamer

Como os decía en el anterior post, son presumidos, y en un acontecimiento como éste nos queda bien claro. De repente ves a uno con dos plumas en la cabeza en plan Asterix… todos con sus brazaletes de cobre y sus collares de colores…

tribu hamer

Turmi

tribu hamer

Ellas son el alma de la fiesta hamer

Las mujeres se levantan de vez en cuando y salen al sol a bailar dando saltos en corro en plan masai, tocando unas trompetillas y haciendo sonar los cascabeles que llevan atados en las piernas y tobillos. Es un sonido muy rítmico y monótono, que nos acompañará durante toda esa tarde… Van muy arregladas, aunque me extraña que lleven una camiseta occidental puesta a modo de sujetador ¿será la última moda? me preguntaba yo para mis adentros…

tribu-hamer-baile

tribu hamer

Mientras los chicos hamer “se arreglan”, observamos cómo ellas piden que las peguen

Un poco más allá, los amigos del protagonista intentan alcanzar una especie de túnel hecho con las ramas de los arbustos, para ocultarse y poder pintarse la cara para la fase final del evento.

Pero antes de llegar a ese lugar, tienen que enfrentarse a las chicas, que les piden que les peguen. Sí, habéis oído bien, piden que les den latigazos con unas ramas finas y flexibles que ellos llevan consigo. Ellas se lo piden, y se enfadan si les pegan flojo y mucho más si se niegan.
Cuando consiguen que les peguen bien fuerte (hasta hacerlas sangrar, origen de las cicatrices que todas ellas lucen en las espaldas, y que son parte de su atractivo sexual), se ríen. He aquí, por cierto, la razón por la que van con esas camisetas puestas… es para protegerse los pechos de los latigazos.

tribu hamer

Un espectáculo realmente alucinante, que no sabemos cómo interpretarlo. Ya nos habían advertido que lo veríamos, pero pensábamos que podía ser más bestia, que ellas llorarían o suplicarían o al menos se les notaría que están obligadas a ello… pero no, nada de eso. ¿Una sociedad sadomasoquista? Quién sabe.

tribu hamer

tribu hamer

Nos permiten acceder al lugar donde los amigos del chico, su grupo de iguales, se preparan para el salto.

Se están adornando la cara con pinturas hechas allí mismo, machacando diversos yesos de color rojo, blanco, negro, y mezclándolos con grasa de animal hasta adquirir la textura que quieren.

tribu hamer

De repente, se monta una algarabía importante… llegan más invitados andando por el río y entre ellos un grupo de chicas que caminan desafiantes, altivas y sabedoras de su atractivo.

tribu hamer

Y en esto del amor, la tribu hamer son liberales

Aprovecho para contaros que los hamer consideran imprescindible tener relaciones sexuales antes del matrimonio. Cuantas más, mejor, y estas fiestas son una oportunidad para enrollarse con quien les gusta :-).

tribu hamer

En principio, se casan relativamente tarde, y no están obligados a hacerlo muy pronto… en principio también, por elección propia.

Después, toca caminar hasta el lugar del jumping bull

Cuando están listos, todos emprendemos el camino hacia el lugar donde se va a celebrar el salto.
Je, je, aquí llega lo bueno… no teníamos ni idea de cuánto tiempo iba a durar todo esto, así que no llevábamos mucho agua. Como os he dicho, hacía bastante calor, y además emprendimos el camino ligeramente inclinado hacia arriba, a su paso… un paso que no es el nuestro. Nos tiramos, pues, más de 1 hora andando bajo el sol implacable, con un par de tragos de agua en la mochila nada más, y al ritmo infernal de los hamer!

tribu hamer

En un momento dado, andando por el sendero casi invisible y lleno de matorral bajo con espinas muy afiladas, callados, reparo en los murmullos de los hamer a nuestra espalda, constantes. Me doy la vuelta y resulta que habíamos formado un atasco, ja, ja!!! Hasta que llegamos a un terreno un pelín más despejado y entonces nos adelantan, claro, y algunos con cara de mal humor. Seguro que pensaban “esta panda de blancos haciendo que nos retrasemos, hay que ver!!”. Nos adelantan ellos, las vacas… en fin, una hace lo que puede :-).
Sin saber cuándo llegaríamos a nuestro destino, realmente hubo un momento de “no voy a llegar, no puedo más”… pero por fin, después de un último repecho, allí estaba el pueblo y también el acceso al agua, bien!!!
No llegamos a entrar en la población, ya que la gente se estaba concentrando en una pequeña explanada al lado del mismo. Aquí las mujeres siguen saltando y tocando las trompetillas en corro, y ahora llevan una guirnalda de hojas verdes en la cabeza.
Primero, le preparan en una especie de corral aparte. Le desnudan dejándole tan sólo unas tiras de cuero alrededor del pecho, y los hombres le dan consejos, supongo que también alguna bendición y ese tipo de cosas.

tribu hamer

Mientras, traen las vacas o toros, agrupándolas a un lado de la explanada, y entonces él hace su aparición y se mete en medio del rebaño. 

Turmi

Tiene el derecho de elegir qué 6 toros va a saltar (6 es el número mínimo, pero si quiere ampliarlo, puede hacerlo). Ojo, en su entrenamiento no ha podido ensayar con ninguna vaca o toro, sólo con los amigos y con árboles u otros obstáculos. Vamos, que dificilillo se lo ponen…

El ambiente de fiesta va subiendo de tono, y me fijo en los diferentes peinados y atuendos de los asistentes… todo un pase de modelos!!

Turmi

Turmi

Además de las maltrechas espaldas de las damas hamer…

Turmi

Por fin ponen en fila a los toros, tarea de la que se encargan los amigos y familiares (hombres) del chico. Las sujetan por los cuernos y por el rabo, entre dos, para que se muevan lo menos posible y permanezcan juntas.
Se hace un gran silencio.
En el primer salto, tropieza una vez (acompañado de un gran “uuuyyyy…” de los asistentes) y casi se cae entre dos vacas, pero no llega a hacerlo y logra terminar. Sigue con el resto de saltos, hasta seis: 3 de ida y 3 de vuelta, que supera bien.

Turmi

Turmi

Turmi

Hay aplausos, vítores, le colocan una guirnalda hecha de hojas verdes y el público se dispersa para dirigirse al lugar de la fiesta posterior, donde por fin van a comer y beber… y lo que quieran ;-).
Nosotros ahí ya no nos quedamos, tal y como estaba pactado, pero no me importa… la experiencia (toda ella, no sólo el salto), fue increíble.

Epílogo: el rito de paso no termina aquí… este joven tiene por delante otro mes de soledad en el campo, con sus manos y poco más para salir adelante, defenderse de los peligros y alimentarse.

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Feedback

7
  • Claudia

    Alicia, me ha parecido muy interesante esto, no conocía a los hamer, así que ha sido un descubrimiento para mí. África sigue siendo un lugar maravilloso para la Antropología, por lo intactas de las tradiciones y rituales, perdidos en tantos otros lugares del mundo. Por cierto, el vídeo no lo he podido ver, no sé si se cargó bien. Me encanta el peinado del protagonista.

  • Alisetter

    Gracias guapa! Me alegro que haya sido un descubrimiento… Voy a intentar volver a subir el video y si no tendré que quitarlo :(… Gracias x el aviso!!

  • mj

    Un país genial y unas fotos geniales. Un abrazo

  • María José Barroso

    El comentario anterior es mío, Ali. Lo de mj no quedaba muy claro… Besos

  • Alisetter

    Vaya que sí, mj, tú lo sabes bien :D… no te preocupes, te he reconocido guapa! Un beso

  • Jose Lourido

    Fantástico Alicia… muy interesante y buenísimas las fotos.

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