kashgar ruta de la seda

Un punto neurálgico de la Ruta de la Seda es Kashgar, en el extremo Oeste de China, en la provincia de Xingiang. Estamos en la zona Uigur que poco a poco se va diluyendo entre las masas de chinos han que el gobierno central envía allí precisamente para ahogar a las etnias originarias y sofocar cualquier movimiento de independencia.

Kashgar en la Ruta de la Seda

Aquí confluían las caravanas que iban a  o acababan de cruzar el temido desierto de Taklamakan. Quizá esta era su meta, y el relevo lo tomaban otras encargadas de continuar hacia Samarcanda, o hacia Mongolia en el norte. O hacia Irán e Irak cruzando Pakistán y Afganistán si iban hacia Occidente. Probablemente aquí se tomaban unos días de descanso antes de continuar camino.

calle con toldos en la vieja kashgar en la ruta de la seda

Llegando a Kashgar desde Kirguistán

Llegamos una tarde, procedentes del Paso del Irkestam, frontera con Kirguizstan. Este es un paso fronterizo en teoría sólo para mercancías y personal local. Algún autobús de pasajeros locales.  

Nosotros somos como una mosca en un vaso de leche. Descargamos el camión kirguis y esperamos en el edificio de aduanas.

Viene un alto mando militar muy cabreado, gritándonos y pateando el suelo porque no abrimos nuestras mochilas. Al final abrimos un par, mira un poco y al ver tanta ropa sucia decide desistir. Lo mejor para disuadir a las aduanas es dejar mucha ropa sucia a la vista, juas!. Por fin nos miran los pasaportes y cumplimos los trámites. Un compañero está enfermo y sorpresivamente le ofrecen una taburete al sol y un té (¿¿??).

Logramos que un camión nos lleve en su caja trasera (afortunadamente vacía) a cambio de unos cuantos yuanes. Pasamos los kilómetros de tierra de nadie hasta la entrada oficial a China, haciendo caravana con otro montón de camiones, ocultos tras los tablones del nuestro. Como si fuéramos ganado. Al final, tenemos mucha suerte y sólo invertimos unas dos horas y media en el proceso.

Cansados, ya en Kashgar, nos encontramos con un hotel regentado por chinos han que nos miran impertérritos. Es muy difícil saber si es que no hablan inglés, o es que se han convertido en estatuas. Cualquier intento de comunicación es recibido con una exasperante inmovilidad. O insistes, o desistes, depende de lo importante que sea. Sólo se animan cuando intentan atraernos a la tienda de souvenirs anexa, llena de horteradas.

Atardecer en Kashgar

Salimos a dar nuestro primer paseo y nos encontramos con una ciudad que a pesar de toda la parafernalia de carteles y pantallas con caracteres chinos, mantiene su esencia Uigur.

hombres hablando con sus gorros bordados kashgar en la ruta de la seda

Hablo del centro de Kashgar (o Kashi). Al sol del atardecer las calles están llenas de puestos de pinchitos a la brasa, higos maduros, pan recién hecho y otras viandas. La gente se toma un tentempié, quizá al fin de su jornada laboral.

hombres comiendo higos en un puesto de la calle kashgar en la ruta de la seda
dos hombres empujando un carro lleno de uvas kashgar en la ruta de la seda
puestos de carne a la brasa en kashgar en la ruta de la seda
anciano con larga barba blanca, sombrero verde y guardapolvos beige kashgar en la ruta de la seda

Las gentes de diferentes etnias se mezclan en el vaivén. Reconocemos a los uzbekos y kirguises, también hay turkmenos. Tienen rasgos diferentes, sombreros y atuendos.

Gentes de Asia en Kashgar
Gentes de Asia en Kashgar
un hombre con botas de montar y abrigo largo en la plaza de kashgar en la ruta de la seda

En una gran plaza encontramos la mezquita Id Kah, la mayor de toda China, que además alberga una madraza con capacidad para 400 estudiantes y baños para más de 100 personas.

La plaza en sí misma está llena de vida. Hay hasta camellos!

mezquita pintada de amarillo kashgar en la ruta de la seda
hombres en las escaleras de la mezquita a la salida de la oración kashgar en la ruta de la seda
camello en la plaza de kashgar en la ruta de la seda
gorros en fila en la mezquita de kashgar en la ruta de la seda

Al caer el sol, después de la oración, hay sesión de cine al aire libre, en la gran plaza.

gente viendo una película en la plaza de kashgar en la ruta de la seda
hombre y niño mirando una película en la calle kashgar en la ruta de la seda

Hombres, mujeres, niños, ancianos y ancianas. Todos se reúnen de pie o en cuclillas y se quedan absortos ante la gran pantalla plana instalada en uno de los lados de la plaza. La peli es como las de Bollywood pero en chino. Con su mucho de acción, más drama, humor que explota lo ridículo. Otra manera de aculturar.

carro de madera pintado de colores con dos mujeres pasando delante kashgar en la ruta de la seda

En otro punto de la ciudad, en una plaza de grandes dimensiones y de factura claramente chino-comunista, se encuentra una de las estatuas de Mao más grandes que quedan en China.

gran estatua de mao tse tung en kashgar en la ruta de la seda

La ciudad moderna, que poco a poco se va comiendo a la vieja, son grandes avenidas insulsas, llenas del típico tráfico loco en varios carriles. Un poco lejos del centro hay un gran mercado encerrado entre paredes y techos. Pretende recrear el pasado mercader de la ciudad, concentrando los productos del día a día: alimentos, telas, cachivaches varios.

albaricoques secos a la venta en kashgar en la ruta de la seda

La ciudad vieja de Kashgar

casas de adobe y madera en la vieja kashgar en la ruta de la seda

Al día siguiente, después de volver del mercado semanal de Kashgar -mercado agrícola y ganadero- que la hace tan famosa y que merece un post aparte, volvemos a las calles, profundizando en la ciudad vieja.

Edificios de adobe y madera, con gentes pacíficas tomando el fresco, haciendo sus quehaceres, vendiendo sus mercancías (la mayoría objetos cotidianos hechos artesanalmente), el pan para la cena, los tintes para teñir telas y sedas…

Aún queda parte de lo que debió ser Kashi, lo que debió ser el mercadeo de la Ruta de la Seda.

La luz del sol va declinando y dotando de un tono dorado a esas calles, donde los niños juegan tranquilos.

Alguna mujer aparece con una especie de burka corto. Una tela con agujeritos que le cubre la cabeza entera, pero que sólo le llega a los hombros. Todas las que lo llevan son mujeres ancianas, que supongo se siguen agarrando a la tradición. Cuando cae la luz, se levantan dicho “burka” para poder ver. ¿Qué sentido tiene llevarlo de día? No lo sé, aún me lo pregunto 🙂

puestos de cazos y utensilios de cocina en la vieja kashgar en la ruta de la seda
panadería de kashgar en la ruta de la seda
hombre pasando con su carro de mercancías y bicicleta ante un taller de bicis en la vieja kashgar en la ruta de la seda

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