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Tash Rabat, humilde parada de la Ruta de la Seda

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tash rabat en la ruta de la seda

Tash Rabat es un sitio discreto, alejado de todo, en Kirguizstan.

Pero allí hay un caravanserai maravilloso por su estado de conservación, al que acudían aquéllos que optaban por éste ramal de la Ruta de la Seda. 

Un caravanserai que hoy es utilizado, al menos ocasionalmente en verano, como lugar de reunión de los jóvenes kirguises nómadas que acampan en los alrededores. Lugar de reunión nocturna, de fiesta, de espacio “propio” que les independice de los adultos. Las vueltas que da la vida! Antes el refugio de los comerciantes -sufridos, que viajar entonces era duro de narices- y ahora el refugio de los jóvenes (desgraciadamente, dejan algún resto que otro).

Tash Rabat, un precioso rincón de Kirguizstan con mucha historia

El edificio se encarama y parece que se hunde en la ladera verde de una colina. En realidad una parte de él aún permanece semienterrado, aunque por lo que he podido ver en fotografías posteriores, los trabajos arqueológicos han continuado y hoy parece más despejado que en el momento de mi visita, en Agosto de 2007.

Las colinas que dominan el paisaje no son demasiado altas, pero están llenas de pastos aprovechados por los caballos kirguises que en verano son criados allí en semi-libertad, y también agujereadas por las marmotas (creo que eran marmotas). Debe haber una colonia enorme porque agujeros había un rato!! Alguna se asomó 😉
Estamos a 3.500 m. de altura, y aunque llegamos a echar unos tiros a una canasta improvisada en el campamento de yurtas donde pasamos un par de noches, los esfuerzos hay que hacerlos con cuidado.

TashRabat

TashRabat

Nuestro campamento, en el valle anterior al caravanserai (a 1 km aproximadamente), está regentado por una pareja de rusos afincados en este país -como tantos otros, herencia de la URSS-, y su hijo que está de vacaciones escolares (el responsable de la canasta, je, je).
Tienen una yurta-comedor donde sirven viandas que casi nos emocionan: queso y una especie de mortadela-salchichón.
Estamos en la recta final del viaje y se nota! ;D
Ellos viven en una especie de caravana antiquísima, y ahí tienen su cocina donde uno de esos días cocinamos unas tortillas de patata, que por supuesto compartimos con ellos.
Todos los suministros han de traérselos en coche, cada cierto tiempo.

TashRabat

Además, tuvieron una grandísima idea: una sauna. Justo detrás de su caravana hay una especie de chabola, fabricada con un poco de todo. Con un sistema de doble habitación, una para desvestirse y otra que es la sauna propiamente dicha. Con una estufa, bidones llenos de agua del río que hay justo al lado, y piedras sobre la estufa… sólo había que rociarlas con agua y ponerse a sudar. Desde luego el “baño” que nos dimos fue buenísimo!!

TashRabat

Volviendo a Tash Rabat: el edificio de piedra aún conserva en su interior restos del salón donde se sentaba el khan (el jefe, para entendernos), con formas de estuco que nos recuerdan a las mezquitas persas.
El resto se dedica a estancias para dormir y orar, y pasillos, todo ello preparado para alojar a los comerciantes y sus mercancías. Incluso hay un pozo. Pensar en las frías noches sobre la piedra y probablemente poco más que una manta (incluso en verano hace mucho frío, nosotros dormíamos con la estufa encendida dentro de la yurta), los olores y sonidos de las gentes y los animales que están de paso, llegaron a mi cabeza cuando recorría las estancias y pasillos.

Unos dicen que data del s. XV, y otros que del s. X porque antes de ser caravanserai fue monasterio cristiano. Quién sabe.

TashRabat

Por cierto, su restauración soviética fue concluida en 1984, aunque como la mayor parte del edificio estaba enterrado, no hizo falta más que un poco de… cemento, sip.

TashRabat

TashRabat

El hecho de saber que ésta era parada y fonda de estas caravanas es lo que hace que merezca la visita, aunque hasta aquí no llega transporte público de ningún tipo, y tendréis que alquilar un taxi desde Naryn (a 125 o 130 km) y preparar las posaderas para la pista de piedras que hay hasta allí, je, je.
Por otro lado, se encuentra a unos 90 km. del paso de Torugat, frontera con China (el que utilizamos nosotros para volver de Kashgar y venir aquí).

TashRabat

Probablemente el paisaje haya cambiado poco desde entonces, con la hierba y el alegre fluir del agua a dos pasos del refugio. Con las montañas que parecen protectoras a veces y amenazadoras otras, esculpidas por la nieve y las ventiscas del invierno (nadie vive aquí en esos meses y me imagino que las caravanas no viajarían por esta ruta en los meses más crudos).

TashRabat

TashRabat

Un lugar lleno de paz y calma, y esa sensación impagable de estar en un rinconcito lejano que muy poca gente conoce y que ha visto una historia con la que algunos soñamos (revistiéndola de un aura romántica que seguramente no tendría, pero así somos), es lo que hace que no se me olvide que allí estuve, y que volvería.

TashRabat

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