costa este irlanda

Desde Drogheda -nuestra “base de operaciones” para ir a Newgrange y alrededores-, decidimos visitar la costa en dirección al Ulster (Irlanda del Norte). Supongo que la mayoría de gente que viaja de Dublín a, por ejemplo, la Calzada de los Gigantes, lo hace circulando por la autopista M1 por ser un camino rápido. Bueno, pues si no tenéis tanta prisa yo os recomiendo que os salgáis de la ruta rápida y bordeéis la costa porque os sorprenderá. ¡Vamos a dar un paseo por la costa este de Irlanda!

La ruta que sigue la costa este de Irlanda

Nuestro destino-objetivo era Carlingford, pero haciendo paradas allí donde surgiera la ocasión y siempre con el mar a la vista. No tardamos mucho en parar, ya que una vez tomamos la R166 y salimos a Clogherhead, empezamos a alucinar. Esta carreterita estrecha corre paralela a la playa.  Apenas separada por un “quitamiedos” y una pequeña pendiente de arena y vegetación. Al otro lado, campos de cereal ondulando al viento y alguna que otra casa de campo o iglesia en el horizonte…

campo de cereal con iglesia al fondo y arco iris costa este de irlanda

Las playas que hay en la costa este de Irlanda son largas. Con la marea baja, muy anchas (en Agosto, por la mañana). Y como no teníamos ni idea de la pinta que tendría esta costa (pensábamos en los acantilados de la costa oeste que habíamos dejado unos días atrás), la verdad es que abrimos la boca en un oooohhh!!! 

No pudimos evitar echar a andar por la arena observando las nubes amenazadoras, pero a la vez dramáticas y poéticas. La arena estaba llena de montoncitos de churretes. Seguramente originados por los cangrejos que debían estar construyendo sus habitáculos en el subsuelo. No llegamos a ver ninguno.

arena con agua en costa este de irlanda

En los días buenos probablemente estas playas se llenen de las gentes que acuden desde Dublín. Probablemente con sus autocaravanas, porque por aquí hay un camping o dos, pero éste era un día laboral y el tiempo no acompañaba del todo, así que estaban desiertas. Todo un lujazo!!!

playa enorme de costa este de irlanda

Otro detalle genial fue que el suelo crujía bajo nuestros pies. Tal es la cantidad de conchas que hay aquí. Una sensación que no recordaba haber repetido casi desde que era niña, cuando en las playas de España había muchísimas conchas.

Después de un rato dando vueltas por allí, contemplar el arco iris en el horizonte de los campos, y al empezar a llover, decidimos seguir adelante hacia nuestro destino. La Península de Cooley, donde nos esperaba Carlingford.

playa de guijarros vacía en costa este de irlanda

Carlingford, frente a Irlanda del Norte, el final de la ruta de la Costa Este de Irlanda

Carlingford se sitúa en la orilla del lago del mismo nombre. Justo enfrente se alzan los montes Mourne, Irlanda del Norte. Si no dispones de coche pero quieres ir, siempre puedes reservar aquí algún tour.

costa este de irlanda

Carlingford nos sorprendió ya que aunque la guía afirmaba que es un pueblo muy bonito, ya nos había pasado en otras ocasiones que luego no era tanto. Pero sí, realmente está chulo.
Básicamente son tres calles, pero están repletas de calles encaladas y ruinas.

fachada blanca, negra y con puerta amarilla en carlingford costa este de irlanda

Parece ser que a finales de los años ochenta el pueblo estaba bastante abandonado y deprimido. Sus habitantes se reunieron y decidieron que había que sacarse las castañas del fuego o morir lentamente. Hicieron lo primero. Hoy en día cuenta con varios restaurantes y pubs, alojamientos, y festivales veraniegos (los fines de semana de verano hay algún sarao que atrae a los que están dispuestos a salir de la M1).

ventana pintada con libros costa este de irlanda

Los atractivos de Carlingford

Nada más llegar, por la costa, veréis el Castillo del Rey Juan alzándose en una peña, vigilante ante el lago. Se construyó en los s. XI y XII y por su entrada sólo podía pasar un caballo con su jinete. Se llama así porque el rey Juan pasó un par de días aquí, de camino a una batalla.

castillo de carlingford en costa este de irlanda

Ya en el pueblo nos encontramos con una casa-torre, creo que es el castillo de Taafe.  En una calle adyacente, otro edificio similar que por lo visto era la casa de la moneda, si bien parece ser que nunca se acuñó aquí moneda alguna. Aún tiene tallas de inspiración celta alrededor de las ventanas.

torre de carlingford costa este de irlanda

Un poco más allá, cuando ya crees que no hay nada que ver, subiendo un poco hacia la derecha nos encontramos con las ruinas de un monasterio dominico de 1305.  Me encantó ese sitio, quizá por lo apacible y silencioso que estaba. Por supuesto, con su cementerio.

cementerio de carlingford costa este de irlanda

En otro orden de cosas: la especialidad de Carlingford son las ostras y… no nos resistimos!!

Sí, decidimos darnos un homenaje y después de husmear en varias de las cartas y precios de los sitios abiertos (alguno estaba cerrado), optamos por el PJ’s Oyster Bar.  Aunque parecía un sombrío pub, resultó que tenía una terraza cubierta en la parte posterior muy agradable, con mesas grandes para compartir.

Optamos por una manera diferente de comer las ostras: cocinadas. ¡Y están realmente buenas!

También nos comimos unos calamares y unas patas de cangrejo, realmente buenas también estas últimas. Y ya, porque la cuenta subía mucho (como siempre en  Irlanda). Es decir, por estas tres raciones (a compartir entre dos), un par de pintas y cafés: 31 €. No dejamos ni una hojita de lechuga…

El camarero, por cierto, estaba aprendiendo español así que practicó un poquito con nosotras, ja, ja.

El broche de oro: las Cooley Mountains

Estando allí cayó un buen chaparrón y alargamos la sobremesa un poco más de lo habitual, pero cuando salimos el sol brillaba un poquito y decidimos subir a las Cooley Mountains para emprender el regreso a Drogheda.

montañas con flores rosas costa este de irlanda

Esta ruta es realmente preciosa. Al menos si te las encuentras cubiertas de una flor silvestre de color rosa que contrasta maravillosamente bien con el verde recién mojado de la lluvia.

flores de color fucsia en costa este de irlanda

En fin, una excursión nada despreciable, tanto para hacerla desde Dublín (que está muy cerca de Drogheda, aunque tendríais que madrugar un poco más), como de camino a Irlanda del Norte.


 

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