Rocher du loup camerun

Hoy nos movemos a unos 30 km de Kribi, hacia el sur, cerca de la frontera con Guinea. La costa del sur de Camerún es más salvaje, con playas desiertas!!

Muy cerca de una de ellas establecemos nuestro “campamento”.

En una casita particular propiedad de una madame que vive entre Camerún y sus viajes a París. Nos alquila el terreno por unos días. También hemos contratado un cocinero porque aquí no hay nada.

No hay agua corriente, no hay electricidad. Sólo el rumor del mar y las olas y la vegetación con la selva a un paso.

costa del sur de camerun

Es humilde pero precioso!!

Dormimos en tiendas de campaña, justo al lado de la casa, aunque alguno se queda dentro.

Yo prefiero esa sensación de “fragilidad” y a la vez cercanía con el aire libre que te da la tienda de campaña. Desde siempre mis padres nos han llevado de camping, ya sea por España o por el extranjero, y siempre me ha gustado 🙂

costa del sur de camerun

La costa del sur de Camerún está llena de historias y leyendas

Rocher du Loup o “la roca del lobo”

Este es un lugar espiritual, mágico para los habitantes de la zona, y el nombre se lo pusieron los colonialistas, porque aseguraban que por la noche llegaban aullidos de lobo desde dicha roca.

Roca que no es muy grande, está un poco separada de la costa, y en principio aparenta ser bastante anodina –aunque en muchos sitios se afirma que tiene forma de lobo-. Pero no es el aspecto lo que importa.

Mami Wata, la sirena africana

No sé si este lugar está relacionado con la creencia en la Mami Wata, un ser femenino que representa el bien y el mal, y que es, como el agua, comunicación, bebida, comida, comercio, transporte.

Al mismo tiempo puede llevarse a la gente a las profundidades, inundar pueblos o campos y traer al enemigo.

Como las sirenas de nuestra tradición mitológica, emite cantos que atraen a los pescadores y se los lleva a las profundidades marinas.

Sólo los hombres fuertes de espíritu y fieles a sus esposas resisten sus encantos, aunque ella también es capaz de hacer que una mujer no sea fértil, o provocar serias enfermedades.

¿Llegó a los oídos de Heródoto cuando escribió La Odisea? Quién sabe 🙂

Pero el Paraíso se está perdiendo, lo están matando

El camino hasta aquí desde Kribi lo hemos realizado por pistas forestales, y hemos tenido que ver un espectáculo horrible.

Se están cargando la selva, y las consecuencias las sentimos al día siguiente cuando nos internamos en ella. Están construyendo una carretera muy ancha, y un puerto en la costa que dicen tendrá varias decenas de kilómetros!

La construcción está a cargo de los chinos. El caso es que ya se han comido un montón de terreno, llevándose por delante árboles inmensos. No sólo eso, claro…

Nos cuentan que los Baka (pigmeos) han tenido que irse. Aquí ya no pueden ni podrán vivir porque con estos destrozos la fauna huye, y sin la caza no pueden vivir.  Huyen desde los animales más grandes hasta las serpientes, los insectos…

costa del sur de camerun

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Los Baka, una triste historia

Un par de días después, en unas casitas de madera al lado de la carretera, encontramos un clan Baka.

Fuimos a saludarles y hablamos con ellos. Están allí esperando a que el gobierno les conceda una indemnización por las tierras. No tienen títulos de propiedad, así que les corresponde una paga pequeñita, pero no saben cuándo se la darán.

Si se van, se quedan sin ella, mientras que una vez la consigan, tendrán que emigrar..

¿A dónde irán?

Les preguntamos. No lo saben aún. No saben si hacia el interior de la selva, o más al sur siguiendo la costa.

No lo saben porque no saben hasta dónde alcanza el destrozo de su mundo.
Los Baka son uno de los últimos pueblos cazadores-recolectores que quedan en el mundo. Como otros, se han visto obligados a sedentarizarse y vivir al lado de las pistas forestales.

La presión del s. XXI no les permite seguir en comunión con Jengi, la “madre naturaleza”.
Nos miran muy serios y callados, tanto los mayores como los jóvenes y niños, todos agrupados, sentados o de pie, rodeándonos.

No dejan esa expresión de seriedad hasta que les decimos adiós en su lengua, “aguá”, y entonces sonríen de una forma sincera y agradecida. Aunque nos lo permiten, no les hacemos fotos. Todos estamos impresionados con su situación.

Me acordé de un documental que vi en La2 poco antes de partir donde se veía cómo una tribu de pigmeos se encontraba con las máquinas destrozando su selva. Se veían sus caras de tristeza e impotencia, miedo, enfado. Intentan atacar las máquinas con sus flechas y lanzas, pero les echan de allí en un minuto. Es muy triste.

Esa primera tarde en la Rocher du Loup, vemos a un baka pescando en el mar, en las rocas de la playa. Es una imagen insólita, ya que ellos no son pescadores –a no ser en las charcas del interior de la selva-.

Muy mal tiene que verse para recurrir a esta fuente de alimentos. Por cierto, nuestro guía habla con él, y acuerdan que nos guíe al día siguiente por la selva.

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Paseando por las playas del sur de Camerún

Damos un paseo por la playa, aprovechando que la marea aún no ha subido porque entonces el agua cubrirá por completo la arena.

Descubrimos una ceiba enorme en el límite de la arena. No reparo en ello, hago un par de fotografías y de repente me doy cuenta de que en el tronco se advierte claramente la forma de una mujer, como esas estatuas africanas de madera labrada…

costa del sur de camerun

Encontramos también un río que desemboca en el mar, bígaros adosados en las rocas, semillas de diferentes tamaños y colores, cangrejos del color de la arena que excavan agujeritos en la arena sin parar…
Una tarde de relax y contemplación nunca viene mal 🙂

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