Campos de Castilla

Un día me fui a Segovia, a recorrer los campos de Castilla en un pueblecito llamado Etreros en el que vive un amigo. Era un fin de semana con los amigos de la facultad. Fin de semana de amistad, risas, paseos y buen rollo.

Fin de semana de luna grande y caminos entre trigales y campos de cebada, que ahora están en su esplendor.

camino entre campos de castilla
cardo de color morado con laguna de fondo campos de castilla
espigas de trigo a punto para cosechar campos de castilla
espigas de trigo amarillas con flores malvas
tres ancianos paseando en fila en un pueblo de campos de castilla

Mi amigo Manu y yo nos escapamos a hacer fotos al atardecer, y la gran luna nos esperaba, elevándose por encima de la sierra de Madrid. Qué buenos momentos haciendo una de las cosas que más me gusta, a pesar del polvo, el calor, el frío, los mosquitos… 😉

Ésta no es una región muy turística.

aguas estancadas con un grupo de hierbas en el centro

La gran Segovia le hace sombra, pero habéis de saber que hay muchísimos rincones interesantes… otro día os cuento de otro fin de semana en una casa rural muy cerca de allí, y del castillo de Coca, o los grabados rupestres que se pueden encontrar también muy cerca.

En estos pueblos las iglesias tienen su personalidad, con balcones imposibles que permiten subir a tocar las campanas, con cigüeñas poblando sus tejados, con milanos y ocasionales buitres sobrevolando los campos, e incluso garzas en las charcas que los años de lluvias -como éste- se forman en su sitio, ése que no debe de ser usurpado por ninguna construcción a riesgo de que sea llevada por delante…

torre de la iglesia de Etreros con tres campanas y nido de cigüeña
campanario y parte del tejado de Etreros con golondrinas alrededor en el atardecer

Y los cementerios se extienden detrás de la ermita, a la salida del pueblo, para que la muerte no se mezcle con la vida salvo en lo justo. Aquí, los pueblos hacen gala de esos paseos de cruces de piedra antiguas, las que representan el «calvario», o como he leído hace poco las que se utilizaban para enterrar en suelo sagrado -a sus pies- a los niños no bautizados y que por tanto la Iglesia rechazaba.

Enterramientos que había que hacer por la noche, clandestinamente (no sé si esto se hacía justamente en esta región). En tantas cosas da la Iglesia la espalda a sus propios feligreses…

habitación con viejos ataúdes y cruces junto al cementerio de Etreros
ermita con cruces de piedra delante a la luz del atardecer campos de castilla
cruces de piedra del vía crucis campos de castilla
ventana con rejas oxidadas y flores de plástico campos de castilla

Hoy os dejo con estas fotos, para que llenéis vuestras retinas como yo lo hice, porque… no siempre hay que ir lejos para encontrar la belleza, el horizonte abierto y la poesía en el paisaje. 

La naturaleza nos aguarda, no la dejéis pasar 🙂

Se me ocurre que éste ha sido un buen aperitivo para mis planes del verano, ya muy cerca, en el continente que tanto me gusta: África.

camino entre campos de espigas con luz de atardecer campos de castilla

Muchos pensaréis «¡dónde va a parar!», y yo os digo: la inspiración y la sensación de libertad están aquí y allí, cada uno en sus formas, cada uno en su ritmo, pero están. 

Y como me he puesto poeta… he recordado algunos versos del gran Antonio Machado, y que aquí os dejo:

luna llena sobre sierra de Madrid en la hora azul



Era una tarde, cuando el campo huía del sol, y en el asombro del planeta, como un globo morado aparecía la hermosa luna, amada del poeta.

En el cárdeno cielo violeta alguna clara estrella fulguraba.

Un año más. El sembrador va echando la semilla en los surcos de la tierra. Dos lentas yuntas aran,mientras pasan las nubes cenicientas ensombreciendo el campo, las pardas sementeras, los grises olivares.

espigas con luz de atardecer formando un arco

Late, corazón… No todo se lo ha tragado la tierra.

atardecer en campos de castilla con colores morados y naranjas
Al andar se hace camino
Y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar. 
Caminante, no hay camino, 
sino estelas en la mar. 
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más; 
caminante, no hay camino, 
se hace camino al andar. 
cuatro espigas a contraluz en el atardecer de campos de castilla
luna llena de color anaranjado

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