Qué ver en Dublín en 2 o 3 días: Guía completa para no perderte nada

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Por Alicia Ortego

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Dublín no es una ciudad de grandes monumentos que te dejen sin aliento a primera vista, como París o Roma. Su magia es más sutil: está en el ladrillo visto de sus casas georgianas, en el olor a malta que flota cerca del río Liffey y, sobre todo, en sus pubs. Si estás planeando una escapada, esta guía de qué ver en Dublín en 2 o 3 días te ayudará a exprimir la capital irlandesa, desde su historia vikinga hasta su faceta más literaria y rebelde.

Cómo llegar a Dublín: Puerta de entrada a la Isla Esmeralda

La mayoría aterrizamos en el Aeropuerto de Dublín (DUB). Está a unos 10 km al norte del centro y, aunque no hay metro (una de las eternas asignaturas pendientes de la ciudad), las opciones son eficientes:

  • Aircoach o Dublin Express: Son autobuses azules o verdes que conectan el aeropuerto con el centro (O’Connell Street, Trinity College) de forma rápida. Funcionan casi las 24 horas.
  • Autobús urbano (Dublin Bus): Las líneas 16 y 41 son más baratas, pero tardan más y no tienen tanto espacio para maletas. Solo recomendables si vas con presupuesto mochilero extremo. En la web Transport of Ireland puedes ver estas rutas y muchas más.
  • Taxi/Uber: Calcula unos 30-45 € dependiendo del tráfico y tu destino exacto.
  • Traslados privados: Si sois varias personas os puede salir a cuenta ya que son más cómodos. Puedes reservarlo aquí.

¿Merece la pena la Dublin Pass?

Esta es la pregunta del millón. La Dublin Pass (ahora integrada a menudo en la tarjeta Go City) incluye la entrada a más de 30 atracciones, incluyendo la Guinness Storehouse, la Catedral de Christ Church y el autobús turístico (Hop-on Hop-off).

¿Cuándo compensa?

Si tu intención es entrar en al menos 3 o 4 de las grandes atracciones de pago (especialmente la Guinness y Kilmainham Gaol), la tarjeta se amortiza sola. Además, te permite saltarte algunas colas, algo que en temporada alta agradecerás infinitamente.

Puedes comprar la Go City Dublin Pass en este enlace (incluye, además de las entradas de muchos de los sitios que te recomiendo aquí, la entrada a los estudios de Juego de Tronos, el Museo del Rock n’Roll irlandés y otras «perlas», así como tours gastronómicos).

Si prefieres un plan de «patear calles» y entrar solo a un sitio, mejor paga las entradas sueltas.

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Itinerario: Qué ver en Dublín en 2 o 3 días

Día 1: El corazón medieval y el Trinity College

Empezamos fuerte. Nada más poner un pie en Dublín hay que ir al Trinity College. Su biblioteca es, probablemente, una de las más bonitas del mundo. Allí se custodia el Libro de Kells, un manuscrito ilustrado por monjes celtas hacia el año 800.

La Long Room de la biblioteca parece sacada de una película de Harry Potter. Ve temprano para evitar las hordas de gente.

Después, camina hacia la Catedral de Christ Church. Es el corazón del Dublín vikingo. Su cripta es fascinante y, si tienes suerte, podrás escuchar sus campanas, que llevan sonando siglos.

Para terminar el día, cruza el Ha’penny Bridge o Puente del Medio Penique y piérdete por el barrio Temple Bar. Sí, es turístico. Sí, es el más famoso y la cerveza es más cara. Pero hay que vivir ese ambiente de música en directo al menos una vez.

The Temple Bar es archifamoso por sus pubs típicamente irlandeses y las juergas que allí se corren los locales y turistas. Bueno, por el día también, porque en realidad allí se bebe Guiness a todas horas.

Todo el mundo. Desde tipos trajeados (¿se han escapado de la oficina? ¿están celebrando una reunión en el pub a las 11 de la mañana…?), hasta bohemios, guiris de todo tipo e incluso marineros que se acercan desde el puerto.

Los pubs de fachadas recargadas tanto como sus interiores ofrecen no sólo cerveza, sino también la oportunidad de escuchar música irlandesa en directo. Muchas veces tocan versiones de éxitos del pop y rock inglés e irlandés, y suelen ser muy buenos. Ya sólo por eso este es un lugar que debes incluir en tu primer paseo por Dublin (y en realidad puedes volver cada día). Aunque seas abstemio 😉

  • Consejo: No dejes de pasear por los callejones detrás de The Temple Bar, y contemplar sus murales o entrar en sus tiendas underground.

Día 2: Historia rebelde y el «oro negro»

Hoy toca entender la esencia de Irlanda. Empezamos en la Prisión de Kilmainham (Kilmainham Gaol). No es una visita «alegre», pero es imprescindible para comprender la lucha por la independencia irlandesa. Las paredes de esta cárcel hablan de héroes, hambre y resistencia. Te aseguro que impresiona.

Tienes más información en mi post sobre la Prisión de Kilmainham que, por cierto, fue escenario de la película En el nombre del padre que nunca me cansaré de ver y que, por supuesto, te recomiendo. Puedes reservar las entradas en la web oficial Heritage Ireland.

Tras la intensidad histórica, toca un poco de hedonismo en la Guinness Storehouse. Ubicada en St. James’s Gate, no es una fábrica al uso, sino una experiencia multimedia. Aprenderás cómo se tira la pinta perfecta y terminarás en el Gravity Bar, con unas vistas de 360 grados de toda la ciudad mientras disfrutas de una Guinness incluida en la entrada.

Día 3: Parques, museos y el Dublín más local

Si tienes un tercer día, te recomiendo una mañana tranquila en Phoenix Park. Es uno de los parques urbanos más grandes de Europa. Si alquilas una bici, podrás ver a los ciervos que viven allí en libertad (¡pero no les des de comer!). Si no hace buen tiempo, no hay problema porque esta ciudad tiene una oferta de museos muy variada.

Los Museos Nacionales: una inmersión gratuita en la historia

Dublín tiene una ventaja enorme para los viajeros: sus museos nacionales son gratuitos. Si sólo tienes tiempo para uno, mi recomendación es el Museo Nacional de Arqueología en Kildare Street.

No es el típico museo de vitrinas aburridas. Allí podrás ver de cerca el famoso oro celta (la colección de piezas prehistóricas es de las mejores de Europa) y la sección de los Cuerpos del Pantano.

Los «cuerpos del Pantano» son hombres de la Edad de Hierro, con el pelo y las uñas conservadas por los ácidos de la turba tras miles de años. Verlos es una de esas experiencias que te dejan un poco frío y fascinado a la vez. Es, sin duda, una parada obligatoria para entender los orígenes de la isla.

Antes o después, en cualquiera de estos días, pasarás por O’Connel Street que, salvando las muchas diferencias, podemos considerar como la Gran Vía de Dublín. Allí hay varias paradas que, como mínimo, son curiosas: 

  • La Casa de Correos: un edificio histórico muy recomendable al que puedes entrar a curiosear.
  • El Spire: el símbolo de la época en que Irlanda fue el Tigre Celta. Cuando la burbuja económica se hinchó, un poco antes de la española (poco antes de la crisis de 2008).
  • La estatua de James Joyce, junto a la que siempre hay turistas posando.

Y otro sitio que te recomiendo visitar es el Market Arcade, un antiguo edificio de ladrillo rojo restaurado. Está lleno de tiendas que ofrecen artesanías y obras de arte popular. Realmente chulo.

Si tienes la suerte de contar con un cuarto día en la capital irlandesa, mi consejo es que salgas de la ciudad. Dublín es estupenda, pero la verdadera magia de la «Isla Esmeralda» se encuentra en sus paisajes verdes, sus acantilados de vértigo y sus pueblos marineros.

Aquí tienes las mejores opciones para una escapada de un día, desde lo más cercano hasta las grandes palizas (que valen la pena)

Escapadas de un día desde Dublín: Naturaleza y pueblos con encanto

Glendalough y los Montes de Wicklow

Es la excursión favorita de quienes buscan el verde intenso de Irlanda sin pasar demasiadas horas en la carretera. En Glendalough encontrarás un conjunto monástico medieval fundado en el siglo VI, famoso por su torre circular y sus dos lagos rodeados de montañas. Es un lugar que respira paz y donde las leyendas de San Kevin parecen cobrar vida. De verdad que, para mí, fue un sitio de cuento total.

Acantilados de Moher y Galway

Esta es la excursión estrella, aunque aviso: es un día largo (unas 3 horas por trayecto). Cruzarás la isla de costa a costa para asomarte a los Acantilados de Moher, donde el muro de roca cae a plomo 214 metros sobre el Atlántico. La mayoría de tours incluyen una parada en Galway, una ciudad bohemia, colorida y llena de música en cada esquina.

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Acantilados de Moher – Qué ver en Dublín y «alrededores»

Howth: Sabor a mar a un paso del centro

Si no quieres pasar mucho tiempo en un autobús, Howth es tu sitio. Se llega en apenas 25 minutos con el tren de cercanías (DART). Es un pueblo de pescadores famoso por su puerto, sus focas residentes y, sobre todo, por su Cliff Walk (la ruta de los acantilados). Es una caminata sencilla con unas vistas del Mar de Irlanda que te recargarán las pilas.

  • No te vayas sin: Comer un buen fish and chips o una sopa de marisco en cualquiera de los locales del puerto.
  • Si prefieres una visita guiada para no perderte ningún detalle, puedes reservar este tour que combina con el castillo de Malahide.

Dónde dormir en Dublín: El reto de encontrar «bueno, bonito y barato»

Seamos sinceros: el alojamiento es el mayor pellizco del presupuesto cuando planeas qué ver en Dublín en 2 o 3 días. La capital irlandesa no es barata, y la demanda suele ser altísima durante todo el año. Sin embargo, elegir bien la zona puede cambiar totalmente tu experiencia en la ciudad.

Aquí te dejo mis recomendaciones basadas en las mejores zonas:

  • Temple Bar (El epicentro): Si lo que buscas es estar en el meollo, salir del pub y estar en tu cama en dos minutos, este es tu sitio. Eso sí, prepárate para el ruido nocturno y precios más elevados. Es ideal si vas con poco tiempo y quieres exprimir la noche dublinesa.
  • St. Stephen’s Green y Grafton Street: Es la zona más elegante y tranquila. Estarás cerca de los parques y las mejores tiendas. Es perfecto para una escapada en pareja o si buscas un hotel con ese encanto georgiano tan típico de la ciudad.
  • Smithfield y Stoneybatter: Al norte del río Liffey, estas zonas se han vuelto muy «cool» en los últimos años. Están cerca de la destilería Jameson y de la zona de los tribunales. Suelen ofrecer una relación calidad-precio mucho mejor que el centro puro.
  • Gardiner Street y O’Connell Street: Si viajas con un presupuesto más ajustado, esta zona al norte es famosa por sus B&B (Bed and Breakfast) tradicionales instalados en antiguas casas de ladrillo. Están a un paseo de 10-15 minutos del centro y suelen ser la opción más económica.

Sea cual sea tu zona elegida, reserva con toda la antelación que puedas. Dublín se llena, literalmente, y los precios suben como la espuma conforme se acerca la fecha.

¿Ya tienes fechas para tu viaje? No lo dejes para el último momento y echa un vistazo a las mejores ofertas de alojamiento en Dublín aquí.

También puedes buscar directamente en este mapa interactivo, donde además he señalado todos los sitios que te recomiendo visitar:

Consejos finales para tu escapada a Dublín

  • Reserva con antelación: Especialmente para Kilmainham Gaol y la Guinness Storehouse. Las entradas se agotan semanas antes.
  • El tiempo es una tómbola: Lleva capas y un chubasquero, aunque veas el cielo azul. Four seasons in one day es su lema.
  • No busques solo el pub famoso: Explora los pubs de las calles laterales; suelen ser más auténticos y baratos.

Lo que seguro te estás preguntado de Dublín

Siendo realistas, sí. El alojamiento y el alcohol tienen precios altos comparados con la media europea. Sin embargo, muchos museos son gratuitos y la ciudad se puede recorrer perfectamente a pie, lo que ahorra mucho en transporte.

Entre mayo y septiembre los días son larguísimos y el clima es más benévolo (aunque en Irlanda el sol es un invitado caprichoso). San Patricio (17 de marzo) es una experiencia única, pero prepárate para precios estratosféricos y mucha, mucha gente.

Con 2 días ves lo principal del centro. Con 3 días puedes incluir visitas más relajadas como los museos o Phoenix Park. Si tienes 4, yo añadiría una escapada a Glendalough para ver el verde típico de Irlanda.

El sistema de autobuses es excelente, aunque mi recomendación es que intentes quedarte a una distancia que te permita caminar. Dublín se saborea mucho mejor a pie. Si te alojas más lejos, el LUAS (el tranvía) es la opción más rápida y cómoda para moverte.

Dublín es, en esencia, una ciudad que se siente más de lo que se fotografía. Al final de tu viaje, lo que probablemente recordarás con más cariño será ese momento de refugio en un pub acogedor mientras fuera empieza a lloviznar, el sonido de un violín en una esquina de Temple Bar, o la amabilidad de un dublinés que se para a explicarte el camino con una sonrisa. Esta guía de qué ver en Dublín en 2 o 3 días es solo el punto de partida. Como dicen por allí, en Dublín no hay desconocidos, sino amigos que aún no has conocido. ¡Sláinte!

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8 comentarios en «Qué ver en Dublín en 2 o 3 días: Guía completa para no perderte nada»

  1. Pues menos mal que nosotros no entramos al Castillo, me acabas de confirmar lo que nos habían advertido, que tampoco es para tanto… Lo vimos por fuera y tampoco es como me esperaba, porque ni si quiera parece un castillo jajaja!

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    • Ja, ja, pues fuiste más listo que yo!!! bueno, la denominación "castillo" es laxa… lo mismo me pasó con el de Praga, y con éste también, si, no es un castillo tal y como lo entendemos aquí :)

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  2. Yo estuve en Junio y el castillo estaba cerrado durante unos meses pues había alguien, algún ministro o presidente residiendo unos días allí y lo cierran al público. Pero después de lo que he leído menos mal que no estaba abierto y me dio por entrar jajajajaja. Me encantó Dublín. Fui a hacer un curso de inglés, estuve 10 días y no me hubiera vuelto. Visité algunos lugares más, pero queda taaaaaaaaaaaaaanto por ver. Al año que viene repito seguro!!! Hice un blog de esos diez días en Dublín por si quieres verlo http://www.aventuraenirlanda.wordpress.com
    Saludos!! Bea

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