Los encantos naturales de Menorca están a la orden del día, y el de sus ciudades principales también, pero si vas a viajar a Menorca, incluso en verano, te recomiendo que reserves parte de tu tiempo para visitar algunos de sus pueblos. Pintados de color blanco o de colores, con puertas y ventanas de madera, son preciosos. Aquí te traigo un listado de 5 pueblos de Menorca bonitos que no deberías pasar por alto.
Consejos prácticos para recorrer los pueblos de Menorca
Antes de ponernos en ruta, déjame darte un par de pinceladas sobre la logística. Aunque la isla es pequeña (de punta a punta son unos 45 km), elegir bien cómo moverte y cuándo ir marcará la diferencia en tu experiencia.
Cómo moverse: ¿Coche o autobús?
Mi experiencia personal, y lo que siempre recomiendo, es que depende de tu estilo de viaje.
Mejor época para evitar aglomeraciones
Menorca cambia radicalmente según la estación.
Los 5 pueblos de Menorca imprescindibles
Es Castell, el primer amanecer de España
Si empezamos por el más cercano a Mahón, la capital de Menorca y donde está el aeropuerto, te recomiendo que te acerques a Es Castell.
Está a sólo un par de kilómetros de la ciudad, y merece la pena visitar tanto el puerto pesquero como la plaza del Ayuntamiento, con sus edificios de aire inglés que fueron acuartelamientos del ejército británico.

¿Sabías que este es el lugar donde amanece primero en España? Esto es así porque Es Castell es la población más oriental de la isla y del país.
Un poco más al sur está el Castillo de San Felipe, la Cala Pedrera y la Cala de San Esteban. Bueno, si es que por seguir… Menorca está llena de encantos 🤗

Es Mercadal: el corazón blanco de la isla
Si conduces hacia Ciudadela desde Mahón pasarás por Es Mercadal. Si viajas en autobús, también.
Es Mercadal es un pueblo blanco que se extiende a los pies del Monte Toro, la montaña más alta de Menorca.
Qué ver en Es Mercadal
No te pierdas la iglesia de Sant Martí, que está sobre un promontorio, y las calles que la rodean con sus casas encaladas.
Si vas en temporada baja, probablemente sólo te cruces con los vecinos que vienen y van con tranquilidad. Algunos con sus cestos de paja para hacer la compra. Hay momentos en que parece que el tiempo se ha parado.



Además de la iglesia y sus alrededores, otro punto destacable es el gran aljibe del pueblo. Cuando lo vi en el mapa me llamó la atención, y buscando información en internet decidí que tenía que ir sí o sí.
Está bastante disimulado tras una puerta de reja en la confluencia de Carrer de Ciutadella con Pla de ses Eres, y a primera vista no me pareció un edificio de gran interés.
Sin embargo, al traspasar la reja que encontré abierta, me encontré delante de unas escaleras encaladas que parece que suben al cielo, y para allá que me fui.

El aljibe o aljub de Es Mercadal es un gran depósito construido en 1735 para recoger el agua de lluvia. Lo mandó construir el gobernador británico Richard Kane con un doble objetivo: abastecer de agua a las tropas que tenían que moverse entre Mahón y Ciudadela, y proveer a la población de agua potable.
Su capacidad es de aproximadamente 273.000 litros de agua.
Junto a las escaleras, en la parte inferior, hay un estrecho pasillo con grifos para que los vecinos pudieran llenar sus tinajas y garrafas de cristal con el preciado líquido. Me imagino a las mujeres y niños haciendo cola con sus cacharros y poniéndose al día de las noticias o cotilleos.
Las escaleras te llevan a la terraza superior. Desde allí arriba te haces una idea clara de su tamaño, y se obtienen unas vistas buenísimas del pueblo y los campos que lo rodean.
Al bajar, cuando estaba mirando los grifos donde la gente iba a coger agua, escuché un sonido. Me di la vuelta y vi que… ¡Alguien había cerrado la verja conmigo dentro! Afortunadamente habían dejado el candado sin cerrar, así que sólo tuve que abrir y salir para dejarlo tal y como estaba. Menos mal.

Es Mercadal puede ser un buen sitio para dormir, quizá a un precio más arreglado que los pueblos más costeros, sin estar lejos. Aquí puedes buscar alojamiento con tus fechas.
Para comer, yo fui a la Cafetería Ca’n Bep que tienen buenas tapas a precio arreglado. Te recomiendo la ensalada de tomate y queso viejo, a combinar con alguna de sus tostas.

Subida al Monte Toro (vistas de 360º)
No te puedes despedir de Es Mercadal sin subir al monte Toro, y mejor si te pillar el atardecer. Puedes subir en coche o andando, si no te importa pegarte una buena caminata cuesta arriba.
El Monte Toro tiene 358 metros de altura y desde allí se divisa toda la isla sin más problema que el que pueda haber los días de niebla o calima.
Arriba hay un santuario consagrado a la Virgen de Monte Toro que está habitado por monjas de clausura. También hay un bar-restaurante con terraza y vistas a la costa de Mahón, aunque creo que sólo abren en verano.




Es Migjorn Gran: la tranquilidad hecha pueblo
Si Es Mercadal te parece bonito, espera a ver Es Migjorn Gran. Probablemente sea el pueblo más bonito de esta lista, y está muy cerca de Es Mercadal, bajando hacia la costa por la carretera Me-18.
Es Migjorn Gran es un pueblo pequeño y recogido en torno a la iglesia que resplandece bajo el sol con la cal que cubre sus paredes. Las calles que la rodean están impolutas, y los vecinos las decoran con plantas y flores a lo largo de los muros de las casas.
El pueblo está lleno de detalles como las cortinas de encaje, un pasaje bajo un arco… en fin, precioso.

Este pueblo fue fundado a finales del siglo XVIII y dependía de Es Mercadal. Antes se llamó Sant Cristófol o San Cristóbal, y tiene una fiesta muy curiosa: el 10 de julio se bendice a los coches, motos y otros vehículos en la fiesta del patrón. San Cristóbal es el patrón de los camioneros o los conductores, de ahí la fiesta.
Los domingos hay mercado en Es Migjorn, una gran excusa para darse una buena vuelta.


Es Migjorn también me pareció un sitio ideal para dormir, así que mira a ver si tienes suerte y encuentras un alojamiento a tu medida. Puedes buscarlo aquí.
Fornells: Caldereta y salitre
Fornells está comunicado con Es Mercadal por la carretera Me-15 y se tarda muy poco en llegar, pero vas a alucinar con el salto paisajístico que das. De repente, te encuentras en una costa escarpada con magníficos acantilados y algún islote.


Fornells es un pueblo que aún mantiene su esencia marinera, y es fácil ver a los pescadores en sus barcas típicas. Todo ello a pesar de que en verano se pone de bote en bote con los turistas dispuestos a disfrutar de la mesa y de las calas de los alrededores.
Se ha ganado una gran fama por sus calderetas de langosta y además es frecuentado por la familia real, famosos y ricachones varios.
Yo fui en invierno y en día laboral, así que la estampa es totalmente distinta. El pueblo estaba casi vacío, quieto y silencioso. Un remanso de paz roto solo por algún gato cruzando la plaza donde está la iglesia, y un árbol enorme.

Si recorres sus calles hacia el mar, llegarás a las afueras y de ahí a un camino que lleva a la Torre de Fornells.
La torre de Fornells fue construida por los ingleses a principios del siglo XIX. Está muy restaurada, pero es bonita y desde allí puedes disfrutar de los acantilados que parecen crestas de dragón, y de los colores del mar Mediterráneo que en esta isla son alucinantes.


También puedes pasear por el paseo marítimo junto al puerto. Es amplio y está bien arreglado, siendo un punto perfecto para contemplar las barquitas tradicionales cuando salen a mar abierto a pescar, o cuando vuelven con las capturas del día.
Una buena idea: hacer un recorrido en 4X4 desde Fornells, visitando la Menorca más rural. Puedes reservarlo aquí.
Es Grau: Playa y Parque Natural
Siguiendo la costa noreste desde Fornells hacia Mahón, o subiendo desde Mahón en dirección al Parque de la Albufera, llegas a Es Grau.
Este es otro de los pueblos de Menorca bonitos que no te puedes perder, y con un entorno natural precioso. Ojo, que ¡Está a sólo 7 kilómetros de Mahón!
Inexplicablemente, en invierno no hay ningún autobús, aunque siempre puedes ir andando si no dispones de coche. En verano sí puedes ir en bus y puede ser buena idea porque es la época en que más gente lo visita y no hay muchas plazas de parking.
Hablando de parkings, hay dos públicos antes de entrar en el pueblo, junto a la carretera. El primero es más amplio y tiene sombra, el segundo es más pequeño aunque también más cercano a las primeras casas.

También con predominio del blanco, Es Grau parece trepar sobre las rocas de la costa. Sus casas y calles se ven muy cuidadas, pero quizá el mayor atractivo de este pueblo es la estupenda playa que se extiende junto a él.
Es perfecta para ir con niños y también es muy popular para la práctica del kayak, snórkel y vela, ya que es una bahía bien protegida y de aguas tranquilas.
Total, que si te gustan estas actividades o te quieres animar, este puede ser un buen sitio. Puedes echar un vistazo en la web Menorca Diferente, donde te habla de todas las opciones disponibles.

Detrás de la playa hay una zona de dunas que dan paso a la Albufera des Grau de la que te he hablado en este post, y puedes acceder a ella por una senda de madera preparada para visitarla respetando el medio ¡Está ahí mismo!
También puedes descubrir otras calas que hay a continuación, siguiendo la línea de costa por el sendero del Camí de Cavalls. No tiene pérdida y es una pasada de bonito.

Lo que seguro te estás preguntando sobre los pueblos de Menorca
En resumen, no te pierdas los pueblos de Menorca que más y mejor conservan su arquitectura tradicional. Si tienes que elegir, quédate con Es Migjorn Gran, Fornells y Es Mercadal, según los días que tengas y los lugares por donde te vas a mover. Y por supuesto, no te olvides de Mahón y Ciutadella 🥰
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