ruta por los pueblos de la Tramontana

Dicen los mallorquines que cada vez que un amigo va a visitarles, al menos por primera vez, hacen esta ruta por los pueblos de la Tramontana. Y digo yo que será muy típica, pero no por ello es menos bonita.

Así que aquí os la traigo. Además, si los lugareños ofrecen esta ruta a los visitantes es porque es buena, ¿no? 😉 Y… que sepáis que la sierra de la Tramuntana es Patrimonio de la Humanidad, para mi un sello de calidad. 

ruta por los pueblos de la Tramontana

La ruta empieza en Sóller para después recorrer la costa oeste de la isla, la más cercana a Palma de Mallorca.

Entre pueblos y calas anda la cosa…

Ruta por los pueblos de la Tramontana: de Sóller a Port D’Andratx

Salimos de Palma de Mallorca y enfilamos hacia la sierra que parece proteger sus espaldas. Nuestra dirección es Valldemossa. Un túnel nos niega las vistas y subida llena de curvas, pero a cambio ganamos tiempo… no todo va a ser perfecto 😉

Primera parada: el pueblo de Sóller

Quizá el más famoso de esta ruta por los pueblos de la Tramontana. Hasta él se puede llegar también en tren. No es un tren cualquiera, es un tren de época, una forma encantadora seguramente de llegar hasta aquí, aunque no puedo decir mucho más que un «y si…». Quizá en otra ocasión me vaya para allá en este medio.

ruta por los pueblos de la Tramontana

Si llegas antes de que los turistas se hayan adueñado de las calles, incluso de que se hayan adueñado de los comercios y bares de Sóller, mejor que mejor. Lo digo porque a lo mejor la visita se desvirtúa un poco con el gentío.

De todas formas, es un buen inicio de ruta para empezar a admirar las calles típicas de los pueblos de la Tramontana.

calle estrecha de Sóller con plantas ruta por los pueblos de la tramontana

Calles estrechas, de edificios señoriales, de piedra. Contraventanas de madera, pintadas de verde o azul. Parece que te hablan, que todas tienen una historia detrás (sea así o no).

ruta por los pueblos de la Tramontana

Y toda esa piedra y arquitectura de montaña, a un paso del mar! A mi personalmente se me hace raro, pero como los contrastes me gustan, pues me gusta 🙂

relieve de piedra con cara de la luna en sóller ruta por los pueblos de la tramontana
ventana con persianas de madera de color verde en muro de piedra ruta por los pueblos de la tramontana

Sóller tiene puerto, aunque está ubicado a 3 km. del pueblo. Y… de Sóller voy a destacar un par de rincones:

El museo modernista Can Prunera

Una pequeña joya casi insospechada, la verdad. Una se pregunta qué hace aquí un museo como éste, pero claro… buena parte del museo es la casa en sí misma.

pasillo suelos de cerámica con dibujos de colores en museo modernista de sóller ruta por los pueblos de la tramontana

Una casa completamente modernista, con sus vidrieras de colores, suelos cerámicos pintados con los colores de la tierra y el cielo, muebles de la época -la mayoría originales de la casa-. Hierro forjado. Cristal.

vestíbulo de can prunera con lámparas y vidrieras modernistas

El museo Can Prunera es un magnífico ejemplo del Modernismo en Mallorca, no me cabe duda.

detalle del techo de casa modernista con artesonado de madera pintado de rosa claro en sóller

Paseando por sus habitaciones puedes tener la sensación de estar en los principios del siglo XX, que es cuando se desarrolló este movimiento artístico y cultural.

Formas circulares, motivos florales y animalísticos, se adueñan del espacio y no sé, el aire está cargado de romanticismo y también de vitalidad, de languidez y de vida. Aun así, mi anfitriona y amiga Marita de  Viajes de Marita, me cuenta que las habitaciones interiores eran utilizadas para los moribundos de la casa, y para velarles una vez fallecidos. Puro contraste de contrarios, todo.

cama con estructura de madera en can prunera ruta por los pueblos de la tramontana
ruta por los pueblos de la Tramontana
azulejos de suelo con flores y un pájaro pintados de brillantes colores en can prunera de Sóller
azulejos pintados con flores de forma circular en can prunera de Sóller ruta por los pueblos de la tramontana

Es museo, y como tal exhibe piezas de artistas.

Hay un poco de todo pero hay que destacar obras de Paul Klee, Joan Miró, Georg Baselitz, Man Ray y Santiago Rusiñol en su colección permanente.

En los sótanos de la casa, donde aún está la cocina auxiliar de la casa y magníficas cerámicas, es donde se despliegan las exposiciones temporales.

ruta por los pueblos de la Tramontana
cuadro abstracto de colores rojos y negro en sala de exposiciones de can prunera ruta por los pueblos de la tramontana

Lo dicho, una delicia que se completa con un pequeño jardín trasero acogedor y poblado de esculturas.

cabeza de estatua mirando hacia el cielo con telarañas en la cara en el jardín de can prunera de Sóller

La Plaza de la Constitución de Sóller con la Iglesia de San Bartolomé

El epicentro de los visitantes y del pueblo. En esta hermosa plaza se está muy bien, por qué no decirlo 😉

Llena de detalles, hay que pararse un rato y fijarse en ellos.

Personajes y escenas se desarrollan ante ti y sólo hay que pararse a observar.

pintor con su lienzo de la catedral de sóller en la plaza ruta por los pueblos de la tramontana

El pintor japonés que se vino para acá hace muchos años y que se dedica a perfeccionar su técnica puntillista pintando una y otra vez a la iglesia. Su historia me la acabo de inventar, pero al pintor, no, que allí estaba 😉

Las terrazas con los que vienen y van, desayunando al fresco, tomando el vermout, comiendo.

El tranvía de madera, que pasa una y otra vez por el costado de la iglesia.

Los edificios de piedra caliza extraída de esta sierra. Edificios de corte modernista y barroco.

cerraduras de metal con filigranas en la puerta de la catedral de sóller ruta por los pueblos de la tramontana

La iglesia de San Bartolomé, que preside todo, elevándose hacia las alturas. Es una mezcla de estilos. Su interior no es muy llamativo pero tiene vidrieras bonitas y algún que otro rincón digno de ser visto, aunque sea por lo inquietante de la escena esculpida o pintada.

ruta por los pueblos de la Tramontana

Segunda parada: Fornalutx

Ahora sí, nos metemos más en faena, subimos más a la montaña.

Fornalutx es un pueblo precioso, absolutamente precioso. Casas y calles muy cuidadas, encaramadas a la ladera, rodeado de huertas. Sus gentes miran pasar a todos los que vamos y charlan amablemente si se les da palique.

pueblo con casas de piedra rodeadas de huertos ruta por los pueblos de la tramontana
ruta por los pueblos de la Tramontana
señor anciano de fornalutx con gorra y gafas ruta por los pueblos de la tramontana

La piedra y las contraventanas de madera son las reinas. Los amplios patios que crean rincones maravillosos donde leer, dormitar, o lo que sea. Mediterráneo por los cuatro costados.

calle con escalones entre casas de piedra en fornalutx ruta por los pueblos de la tramontana
entrada a una casa con mecedoras y arco que da paso al interior en fornalutx
rincón de mesas y sillas de forja con tiestos alrededor en fornalutx ruta por los pueblos de la tramontana

No hay duda de que estamos donde estamos y pasear por aquí un buen rato es un placer. Mirando hacia las montañas, o suspirando por quedarse a pasar unas noches en alguno de sus hoteles con encanto en los que entramos a curiosear. Ganas de quedarse para relajarse, olvidarse del mundanal ruido, escapar y no pensar.

Pero hay que seguir, o se nos va el día! 😀

Tercera parada: Deià

Salimos al mar. Sí, ya estamos en el mar, pero desde la alturas de la que sigue siendo la sierra de la Tramuntana.

El pueblo puede ser bonito, pero voy a poner más en valor la atalaya, el mirador desde donde podemos contemplar el Mediterráneo, que es alucinante. De esos sitios donde parece que es posible echar a volar.

panorama de la costa con el mar de azul profundo ruta por los pueblos de la tramontana
costa escarpada con árboles y mar al fondo en palma de mallorca
ruta por los pueblos de la Tramontana

Y después, o antes, hay que bajar a la cala Na Foradada. La primera cala de esta ruta.

cala de deiá con agua de azul turquesa y rocas en la orilla ruta por los pueblos de la tramontana

Pequeña, de piedras y aguas cristalinas, con el típico bar o chiringuito sombreado por cañizos y un ambiente totalmente mediterráneo. Sí, otra vez he dicho esto de «mediterráneo» pero es que es así!

Bajar andando está bien pero subir es una paliza, más con el calor veraniego. Y por otro lado, parece que últimamente goza de muchísima popularidad, quizá demasiada. Es probable que en verano esté masificada.

Cuarta parada: Valldemossa

Para mi, la reina de esta costa mallorquina y de la ruta por los pueblos de la Tramontana. No sé para vosotros.

Está muy cerca de Deià y es un lugar perfecto para disfrutar de la rica gastronomía de Mallorca.

iglesia de valldemossa con casas alrededor

Un buen sitio es el restaurante Can Mario, que también es hostal. Un sitio familiar, frecuentado por los isleños. Al entrar parece que entras a visitar a alguien porque es como cualquier casa solariega de la isla aunque con pedigrí, eh?

Con su recibidor enorme y lleno de sillas que parecen esperar a los invitados de una celebración. Con esa decoración que delata el paso del tiempo y está repleta de recuerdos familiares.

El restaurante está en el piso superior y es como un mesón de toda la vida… con una cocina riquísima!! Si vais, no os olvidéis del ali-oli, los caracoles (deliciosos) y de una buena carne o pescado.

ruta por los pueblos de la Tramontana

Antes o después hay que darse un paseo por esta villa señorial, de origen árabe. Dicen que «Mossa» viene de «Mussa», el dueño y señor de la primera comunidad rural del sitio o alquería.

Destaca, por encima de todo, la Cartuja de Valldemossa, allí donde se alojó la pareja romántica formada por el maestro Chopin y el poeta George Sand durante el invierno de 1838-1839.

campanario de valldemossa con balcón curioso desde los jardines que rodean la iglesia ruta por los pueblos de la tramontana

No fueron estos los únicos huéspedes ilustres de la Cartuja. Si queréis pisar el mismo suelo que Rubén Darío, Jorge Luis Borges, Jovellanos y Santiago Rusiñol, este es vuestro sitio.

Otro detalle a descubrir en tu paso por las calles de Valldemossa: los azulejos que ruegan a Santa Catalina, y que en diferentes escenas rurales, la representan. Todas las puertas y ventanas del pueblo lucen uno.

Quinta parada: Banyalbufar

Difícil nombre este, al menos para el foráneo: Banyalbufar.

Otro pueblo colgado sobre los acantilados, distribuido en terrazas y con el mar a tus pies mires desde donde mires.

pueblo de banyalbufar con huertas en terraza aprovechando ladera de montaña y mar detrás
gran árbol tipo pino junto a casa de piedra ruta por los pueblos de la tramontana
plaza interior con gran arco con pasarela arriba y pozo debajo en banyalbufar palma de mallorca

Ahí debajo está también nuestra segunda cala de la ruta (nos hemos dejado unas cuantas por el camino, pero en un día es imposible abarcar más!).

cala de mallorca

Un caminito estrecho nos lleva hasta la pequeña franja de arena en la que recalar, nunca mejor dicho, para darse un buen baño.

En dicho camino rodeamos los restos de una torre que servía a los antiguos para comunicarse a grandes distancias, y también para vigilar el mar y avisar de la presencia de piratas. Las hay por toda la costa mallorquina.

ruta por los pueblos de la Tramontana

Pero antes de emprender el paso por dicho camino, asomaos a los cortados de piedra caliza que parecen labrados ex professo para el sitio.

Qué bueno es para el alma eso de sentarse ante el mar, perder la mirada y los pensamientos en él.

extremo de acantilado con forma de quilla de barco frente al mar ruta por los pueblos de la tramontana
olas del mar chocando contra las roca en la base de un acantilado ruta por los pueblos de la tramontana

Fin de la ruta: Port d’Andraitx

Toca volver a la ciudad, a Palma de Mallorca, pero… ¿qué tal si paramos en el puerto d’Andraitx a tomarnos una copa viendo uno de los preciosos atardeceres mediterráneos?

Este puerto, lleno de embarcaciones de recreo, es una ocasión para observar a la fauna de guiris que residen o visitan la isla.

Todos emperifollados con modelos que pueden llegar a ser marcianos, luciendo unos bronceados imposibles, y en cualquier caso caras de relax y felicidad. Un rincón de dolce vita, en el que se nota que hay dinero. Un ambiente que no me va, pero que en compañía de buenos amigos se lleva muy bien, y con mucho humor, que es lo que pide el cuerpo.

Y por qué no, las copas con atardeceres como estos saben muy bien.

Os aconsejo que paréis en uno de los bares más de moda (sino el que más), pero con precios muy asequibles para cenar de raciones y con opciones de copas bien ricas: el Mitj & Mitj. Situado frente a la salida del puerto, para no renunciar a las mejores vistas del lugar, no tiene pérdida. Ah, en verano hacen conciertos los miércoles 😉

Lo dicho, absolutamente mediterráneo, todo. Un placer y millones de gracias a Marita y Mariano por ese día inolvidable 🙂

ruta por los pueblos de la Tramontana

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