paseo fotografico por palma de mallorca

Volvía a Palma con una visita auspiciada de nuevo por la Fundación Turismo de Palma de Mallorca. La idea que me planteé era esta, ni más ni menos. Un paseo fotográfico por Palma de Mallorca para mostrar la ciudad a golpe de zapatilla y de click. De paso, entablar alguna que otra conversación en busca del punto de vista de sus habitantes.

Y en definitiva, demostrar que Palma de Mallorca en invierno es una ciudad tranquila y llena de esa luz mediterránea que tanto me gusta. Buscar sus encantos, fueran cuales fueran, para el objetivo de mi cámara. Sin itinerarios.

Y así descubrí que un fin de semana cualquiera de invierno te encontrarás solo en muchos sitios. Y en otros asistirás a la dolce vita de los mallorquines y residentes de la isla.

Nótese que este es un lugar con muy buena calidad de vida. Un lugar lleno de gente que luce una expresión de tranquila felicidad en la cara. Los que vamos de visita tenemos dos opciones: morir de envidia, o participar -aunque sea brevemente- de esa felicidad 😉

“Es que Palma lo tiene todo, mi reina. El día que no es verano parece verano, y el día que es verano, parece más verano todavía…”

-La señora que da de comer a los patos de la Riera-

chica con chaqueta roja en bicicleta junto a muralla paseo fotográfico por palma de mallorca

Lo bonito de Palma en invierno es que es muy tranquilo. Se puede percibir el ritmo de la vida de cómo era… la Palma de los mallorquines y de los que vivimos aquí es la de invierno.

-ciudadana de Palma-

Permitidme que os muestre lo que da de sí un paseo fotográfico por Palma de Mallorca en invierno, para que juzguéis por vosotros mismos.

En los andares por el Distrito Centro, Santa Catalina, el Sindicat… llama la atención lo fácil que es perderte y encontrarte. También lo fácil que es pasar dos veces por el mismo lugar y descubrir un nuevo detalle.

fachada pintada de amarillo con balcones verdes en palma de mallorca

Por ejemplo, hay una buena comunidad de graffitteros que se encargan de dar un toque especial a las paredes y muros de la ciudad. Hay que estar atento y no dejarse llevar sólo por la inercia de mirar hacia arriba para admirar las ventanas y balcones. Si no, te pierdes sus obras. Soma, Zon, Joan Aguiló, son algunos de sus nombres.

Hay barrios como el de Santa Catalina, de pasado marinero. Este te saca de la ciudad y te traslada a un pueblo. Así, sin previo aviso, sólo con pisar sus calles. Consiguiendo que sonrías.

También descubres que es una ciudad más ciudad de lo que te piensas, lo cual a veces no es muy atractivo, pero sí tiene un gran casco histórico lleno de callejones, espléndidos patios y monumentos. También jardines de sabor árabe, ramblas, mercados, y por supuesto el puerto.

El barrio de la Calatrava está muy cerca de la Catedral y no está muy explotado turísticamente, pero ahora se está poniendo muy de moda porque es muy tranquilito. Y aquí estamos con la Sifonería, donde vendemos vino, vermout y cava a granel. Tenemos el refresco de la Piña mallorquina que es el que se bebía antes de que llegara la coca-cola. Por supuesto, tengo sifones que todavía funcionan y la gente del barrio viene a rellenarlos. Los turistas no saben lo que es…


-Propietaria de La Sifonería, un comercio de lo más curioso y donde tomarse un buen vermout con sifón-

Fotografiando Palma de Mallorca en invierno

Como os decía es bastante fácil que podáis disfrutar del sol y luz mediterráneos.

Y para la cámara esto es un lujo, pero también un desafío. Los contrastes son fuertes, más en las calles estrechas, así que tienes que vigilar que el trocito de cielo no se queme, por ejemplo.

Los ángulos, detalles, y otros puntos de vista vendrán con la observación y la paciencia. Moverte o quedarte quieto, esperando ese momento en el que las dos chicas que pasean frente a ti pasan por el lugar perfecto para tu composición. Buscar el lugar donde el sol incide de una manera peculiar. Pararte a cambiar el gran angular por el teleobjetivo para captar no sé qué detalle. La tranquilidad de Palma ayuda para dar rienda suelta a esta afición, si es el caso.

No, no me olvido de la gallarda catedral o Seu, ni de las vistas desde su terraza inmediata. Ni de otras bellezas monumentales… De hecho, he podido saldar algunos pendientes como la Lonja, los Baños árabes (pequeños pero qué bonitos!) y el Palacio de la Almudaina.

palma de mallorca monumental interior catedral

La verdad es que Palma de Mallorca es perfecta para un fin de semana de invierno, primavera u otoño. Fechas en las que la tranquilidad y el disfrute están aseguradas, ya sea para hacer fotos, comer ensaimadas, o tomarse unos vinos con pan de cristal 😉

Espero haberos llevado allí otra vez, aunque sea virtualmente…


Postdata:

Este post forma parte de una escapada con el grupo Outtripers del que formo parte. Un grupo de viajeros con distintas miradas y ganas de contarlo en la Red. Sobre todo, gente maravillosa que admiro y a los que envío un fuerte abrazo en estas letras.

niña envuelta en gran pompa de jabón en un parque de palma de mallorca

Si queréis descubrir la mirada de los demás (que hicieron cosas distintas a las que hice yo), sólo tenéis que buscar a Algo que Recordar, que nos muestran Palma desde el punto de vista de su bebé, o a Ahora toca Viajar que nos hablan de las librerías de la ciudad, o a Pablo Strubell de Viajador, que nos cuenta cómo es visitar una ciudad de la que no te han contado nada.

Gracias también a los compañeros de Outtripers que no pudieron venir, pero que nos siguieron en la distancia. Quedaos con sus nombres si aún no les conocéis: Ignacio Izquierdo del blog Crónicas de una Cámara, los chicos de Mochileros TV, e Itzíar Marcotegui de Un Gran viaje.

¡Y gracias a Turismo de Palma por acogernos!

puerta de jardín de infancia donde se lee "y colorín colorado este cuento se ha acabado"

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