Uno de los eslóganes más famosos de Soria es “Soria ni te la imaginas”. Y tienen toda la razón. La provincia de Soria tiene mil y un sitios preciosos. Lo difícil es decidir a dónde ir si sólo tienes un fin de semana. Lo fácil es que veas lo que veas, vas a disfrutarlo. Aquí tienes un post con unos cuantos imprescindibles que ver en Soria ¿Te vienes? 😊
Por qué viajar a Soria
Decía que Soria tiene mil y un sitios preciosos. Tal y como reza uno de sus folletos de información turística, tenemos la siguiente lista de comarcas y zonas a visitas:
¿Cómo te quedas? No da tiempo en dos ni en tres días, ya te lo adelanto, pero insisto en que Soria está llenísima de contenido y contenidos.

Nosotras optamos por la Soria Verde, la que incluye el Cañón del Río Lobos y la Laguna Negra. Pero también pasamos por parte de la Tierra del Burgo, la Ribera del Duero y la Tierra de Berlanga. Toma ya.
Cuando recorres las carreteras de Soria y contemplas los paisajes que desfilan por la ventanilla, entiendes por qué el gran poeta Antonio Machado cayó rendido a sus pies. No es para menos.
“Ya están las zarzas floridas
y los ciruelos blanquean;
ya las abejas doradas
liban para sus colmenas,
y en los nidos, que coronan
las torres de las iglesias,
asoman los garabatos
ganchudos de las cigüeñas”
– Antonio Machado –

Te preguntas, también, cuánto tiempo sería necesario para visitar todos sus rincones. Para pasear por todos sus pueblos y observar la fauna salvaje y doméstica que la habita. De verdad que no soy capaz de dar una cifra concreta de días, pero deberían ser unas vacaciones largas.
En fin, apuntado queda. Pero si sólo tienes un fin de semana, voy a tratar de ayudarte compartiendo el que he vivido entrado el mes de mayo.
Una muy buena opción es explorar los yacimientos arqueológicos de Soria tal y como te conté en este post.
Cómo llegar a la provincia de Soria
Tengo una mala noticia: la provincia de Soria no tiene muy buenas comunicaciones de transporte público. Es lamentable, pero es. A ver, es lo que ocurre en buena parte de la España rural.
También puedo decirte que no hay muy mala comunicación para viajar a algunas ciudades principales, como la ciudad de Soria, Almazán o Medinaceli. Puedes llegar a ellas en tren o autobús, pero entre ambos parece que es mucho mejor el autobús por frecuencia y precio.
Pero viajar en transporte público por la provincia de Soria, pensando en llegar a los sitios naturales y los pueblos más pequeños, puede ser un dolor de cabeza. O requerir mucho tiempo. Esta es la principal razón de que no haya ido más a menudo.
Total, que lo mejor es recorrer la provincia de Soria en coche, furgoneta, moto o bicicleta.
La ruta en coche que te voy a contar comienza en Burgo de Osma, una localidad que está a poco más de 2 horas desde Madrid. Puedes ir tanto por la A-1 como por la A-2, siendo la diferencia de tiempo muy pequeña.
Qué ver en Soria provincia en un fin de semana
Ahora sí, vamos al lío. Yo viajé con mi amiga Marta, del blog La mochila de mamá. Cada año intentamos hacer una escapadita por nuestra cuenta, y este es el caso 🫠
Teníamos un plan original, pero sabíamos que había previsión de lluvias y tormentas, así que íbamos dispuestas a cambiarlo las veces que hiciera falta. Y tuvimos que hacerlo. No nos quedó más remedio que renunciar a hacer un par de rutas de senderismo y pasamos menos tiempo en algunos sitios, pero a cambio incorporamos otros. Al final nos quedó una ruta en la que vimos un montón de sitios, sin prisas.
Por cierto, esto del mal tiempo también nos pasó cuando nos fuimos a Las Médulas. ¡A ver si tenemos más suerte para la próxima!
La ruta nos quedó así:
Día 1
(Viernes por la tarde)
Día 2
Día 3
(Domingo hasta las 17.30 h)
Burgo de Osma
Como te decía, empezamos nuestro finde en Soria yendo a Burgo de Osma. Habíamos leído que es un pueblo muy bonito y nos pillaba de paso para llegar a uno de nuestros principales objetivos: el Cañón del Río Lobos.
Burgo de Osma es una localidad más grande de lo que te imaginas, si bien el casco viejo no lo es tanto y se recorre fácilmente. Esta ciudad fue declarada Conjunto Histórico-Artístico hace ya muchos años, y en ella destaca la Catedral, que combina los estilos románico, gótico, barroco y neoclásico.
En la web de la Catedral del Burgo de Osma puedes informarte de los días de apertura, horarios y precio de las entradas, además de la visita.

Nosotras llegamos justo cuando ya había cerrado, y además nos encontramos con la torre barroca cubierta por andamios, así que nos debemos otra visita.
Aparte de la catedral, en Burgo de Osma hay que pasear por su Calle Mayor, totalmente porticada como la de Alcalá de Henares, y llegar hasta la Plaza Mayor. Allí se alzan dos edificios singulares: el Hospital de San Agustín con sus torres rematadas con pizarra negra, y el Ayuntamiento de estilo neomudéjar.

También podrías visitar el castillo. Nosotras queríamos, pero también estaba “cerrado temporalmente”, así que decidimos continuar.
Si quieres aprovechar bien la visita y conocer más a fondo Burgo de Osma, puedes apuntarte a esta visita guiada. O al tour nocturno por Burgo de Osma si pasas allí la noche.
Mirador de la Galiana
De camino a Navaleno, el pueblo donde habíamos reservado nuestra primera noche por estar cerca del Cañón del Río Lobos, subimos a un puerto, nada más pasar el pueblo de Ucero.
La luz del día se estaba poniendo preciosa, anunciando el atardecer, y miré a ver si había algún sitio donde parar para ver el panorama. Efectivamente, arriba nos esperaba el Mirador de la Galiana.
Este es uno de los miradores que se han reformado hace poco, y ahora hay una pasarela de acero y madera de pino soriano. Es muy cómoda y casi suspendida en el cortado que forma el Cañón del Río Lobos.
El Mirador de la Galiana se sitúa en el borde más profundo del cañón, con 150 metros de desnivel. Desde allí se divisa el Castillo de Ucero y el pueblo, así como el cañón kárstico y los bosques de ribera que hay al fondo. En el aire, las golondrinas, buitres y otras aves vuelan sobre nuestras cabezas.
Desde luego, esta es una parada imprescindible que ver en Soria. Si no te pilla de paso pero vas a ir al Cañón del Río Lobos, no dejes de subir a observar el panorama, antes o después de tu visita al cañón.

Navaleno
De Navaleno como tal, no tengo mucho que decir porque apenas lo vimos. Llegamos de noche y al día siguiente salimos temprano. Sin embargo, su ubicación es bastante buena para ir al Cañón del Río Lobos, así como para ir hacia Calatañazor, Vinuesa y la Laguna Negra.
Y allí hay uno de los mejores alojamientos que podíamos haber encontrado en la zona, combinando relación precio-calidad y trato humano. Se trata de La Casona del Herrero. No confundir con La Casona de Navaleno, que es otro.
La Casona del Herrero es regentado por una pareja que son, sencillamente, encantadores. Con ellos no falta la conversación, te dan buenos consejos sobre qué puedes ver en Soria y cómo ir, y en su restaurante se come muy rico a un precio razonable. En verano, además, tienen un patio-jardín del que la gente habla maravillas, aunque cuando fuimos no estaba el tiempo para estar allí.
Desde aquí, muchas gracias por todo 🥰
Cañón del Río Lobos: cómo llegar y qué ver
El Cañón del Río Lobos es un paraje que, si no lo conoces, ya estás tardando. Yo lo he visitado varias veces en mi vida, desde niña hasta joven, pero no me importa repetir en absoluto.
El río ha labrado un cañón de unos 25 kilómetros que discurre entre la provincia de Burgos y la de Soria, siendo este el tramo más espectacular. Predomina la roca kárstica y puede recordar a las Hoces del Río Riaza e incluso a las Hoces del Duratón, aunque aquí no hay un gran río.
De hecho, el río Lobos, también conocido como Arroyo de Lobos, no suele llevar agua en la superficie. Sin embargo, en la primavera de 2025, siendo un año muy lluvioso, no sólo había recuperado el caudal sino que se había desbordado.
En uno de sus extremos está el pueblo de Ucero, y muy cerca la Casa del Parque del Cañón del Río Lobos, en el kilómetro 16 de la carretera SO-920. Allí puedes informarte de las posibilidades para recorrer el cañón, aunque no abren muy temprano. También cuenta con un centro de interpretación.
Dónde aparcar en el Cañón del Río Lobos
Depende de lo que quieras caminar, o del tiempo que haga, tienes tres opciones para dejar el coche y visitar el Cañón del Río Lobos.
Para acceder con el coche a los aparcamientos Engómez y Valdecea debes pagar 4€ por el vehículo.
A partir de Valdecea, aunque el río esté crecido, no tendrás problema para pasear y cruzarlo para ir a la ermita y las cuevas porque el camino discurre en el bosque, y luego hay un par de puentes bastante nuevos.

A nosotras nos recomendaron esta última opción porque el río estaba crecido y el sendero que va junto a él, paralelo a la carretera, estaba inundado o lleno de barro. Y así era, así que hicimos caso y renunciamos a caminar más. Una pena, la verdad.
Ermita de San Bartolomé y su entorno
La ermita de San Bartolomé se alza junto a las paredes del cañón del Río Lobos y forma una estampa preciosa.
Fue construida en el siglo XIII y es de estilo puramente románico. Además, apenas se ha tenido que restaurar, por lo que podemos contemplarla en su estado primitivo.
En el exterior destaca el rosetón con forma de estrella de cinco puntas, que hoy es el logotipo del parque natural. Su interior es muy sencillo, pero puedes entrar si la encuentras abierta.
La Ermita de San Bartolomé abre sólo los fines de semana, de 11 a 15 h. y por la tarde un par de horas más. Para entrar hay que pagar un donativo simbólico de 1€. El pueblo de Ucero se encarga de mantenerla y de ahí que cobren esta pequeña entrada.

Detrás de la ermita vas a ver que hay unas cuevas enormes en el cortado de la montaña. Puedes visitar la Cueva Menor de San Bartolomé, que de menor tiene poco. Te recomiendo que traspases su monumental entrada y cuando hayas caminado un poco hacia el interior, te des la vuelta. Verás la ermita enmarcada por la cueva.
Una curiosidad: hasta hace no mucho tiempo, esta cueva era utilizada para guardar un rebaño de 3.000 ovejas. También se han encontrado grabados rupestres, pero se deterioraron mucho por la actividad ganadera y de visitantes.

El Balconcillo del Río Lobos
El Balconcillo del Río Lobos es una ventana natural que hay en las rocas altas de la izquierda, según miras hacia la ermita. Yo no recordaba haber subido nunca ahí, y esta vez lo hicimos. Me sorprendió muchísimo.
Desde allí tienes una vista casi aérea del cañón, tanto hacia la ermita y el camino hacia Ucero, como hacia el tramo que continúa por detrás.
Pero lo curioso no es tanto esto, como las rocas que conforman el “balconcillo”. Aquí, las piedras forman como una red extraña de «ladrillos». En realidad es una red ortogonal producida por microfracturas en la roca.
Para subir sólo tienes que seguir el sendero que sale a la izquierda de la puerta de la ermita. Hay que tener cuidado en el tramo superior, sobre todo si ha llovido o está nevado, porque ya no hay camino y tienes que subir por las rocas que forman una especie de escalera natural. Sin embargo, la inclinación del terreno es bastante pronunciada, por eso hay que tener cuidado. Una vez arriba, tienes una cornisa donde puedes estar cómodamente.

Fuentona de Muriel o el Monumento de la Fuentona
Aunque vimos con tranquilidad el Cañón del Río Lobos, decidimos completar la mañana acercándonos a la Fuentona de Muriel, cuyo nombre oficial es Monumento de la Fuentona.
Se trata de una visita sencilla a otro paraje natural precioso. El objetivo es una surgencia de agua, el Ojo de la Fuentona, que es el nacimiento del río Avión. Su color es increíble y eso que en nuestro caso se puso a llover.
Para llegar debes saber que hay dos aparcamientos. El primero está junto a una ermita de estilo románico, justo al lado de un cartel que señala el camino a la Fuentona. Es amplio y gratuito. El otro está más cerca de la Fuentona, junto a la caseta de información turística, y si quieres dejar el coche allí tienes que pagar 4€. Es, además, bastante pequeño.
Nosotras dejamos el coche en el primer parking y fuimos caminando. La distancia es mucho menor que en el Cañón del Río Lobos, así que no hay problema. Hasta la caseta vas por la carretera y hay que tener cuidado porque pueden pasar vehículos.
A partir de la caseta de información la distancia hasta la Fuentona es de sólo 800 metros siguiendo el sendero junto al río. El entorno de bosque de sabinas y agua es muy bonito.
Antes de llegar a la Fuentona hay un pequeño desvío a la Cascada de la Hoz, también señalizado, y que supone caminar unos 700 metros, pero nos dijeron que no tenía agua porque sólo hay con el deshielo o después de lluvias muy fuertes.

Sabinar de Calatañazor y pueblo
Desde la Fuentona nos fuimos a Calatañazor, que queda a muy pocos kilómetros, pero antes paramos en el Sabinar de Calatañazor. Esta fue otra de las recomendaciones de los anfitriones de la Casa del Herrero.
Las sabinas dominan parte de los bosques de esta zona de Soria, pero aquí se concentran muchos ejemplares de gran tamaño y edad.
Para llegar sólo hay que parar junto a la carretera, junto a una cancela giratoria para que no escape el ganado. Hay un cartel que marca el sitio. Después pasas por esa cancela y caminas entre las sabinas para observar sus troncos y ramas retorcidos. Muy curiosos esos troncos.

El pueblo de Calatañazor es otro de los imprescindibles que ver en Soria. Viniendo de la Fuentona, aparece sobre una meseta completamente amurallado. La vista es una pasada así que, si puedes, para un momento para disfrutarla y fotografiarla. Sobre todo si después de visitarlo no vas a volver por ahí.
Calatañazor es un pueblo medieval perfecto. Sus atractivos están en las calles empedradas, las casas con vigas a la vista, chimeneas tradicionales con forma cónica y hechas con tejas, y un castillo en ruinas en su extremo más alto.
Se puede subir al recinto del castillo, está abierto y es gratuito. Desde lo alto de la torre del homenaje tienes una vista de «dron» de los campos, el pueblo y el antiguo patio de armas.


Calatañazor es famoso porque aquí fue derrotado Almanzor, temido guerrero musulmán que nunca había perdido una batalla. Hasta ese momento. El dicho “en Calatañazor perdió Almanzor el tambor” da cuenta de este hecho histórico. Hoy hay un busto de Almanzor antes de llegar a la plaza de la picota.

A nosotras nos pilló la hora de comer en Calatañazor, pero siendo un fin de semana de mayo normalito, no un puente, había varios restaurantes cerrados. Conseguimos mesa en el segundo turno del restaurante Calatañazor, en la calle Real. Es el primero que te encuentras subiendo desde la carretera, en el lado derecho de la calle.
No puedo destacar la amabilidad de su personal, al menos cuando llegamos (luego cambió), y puedo decir lo mismo del restaurante El Palomar, donde intentamos comer antes de ir a este. Pero comer, se come bien en este pueblo.
Vinuesa, villa nobiliaria
Vinuesa es otro de los pueblos que están en la red de Pueblos Más Bonitos de España, igual que Burgo de Osma, y por eso lo escogimos para nuestra segunda noche.
Vinuesa está a 36 kilómetros de Soria, en la comarca de los Pinares, junto al embalse de la Cuerda del Pozo. Es de mayor tamaño que otros y es diferente por su arquitectura pinariega de estilo más palaciego.
Entre los sitios a destacar, más allá de pasear sin rumbo admirando sus rincones, están la Iglesia de Nuestra Señora del Pino, del siglo XVI con un interior sorprendente, la Casa de los Ramos, los portales con arco de medio punto y la picota.
También puedes bajar al pantano y cruzar por el puente que hay pasado el campo de fútbol municipal, para ver el pueblo desde el otro lado.


La leyenda de la Virgen del Pino dice que su talla apareció en la copa de un pino cuyas ramas se extendían entre Covaleda y Vinuesa. Hubo una disputa para ver qué pueblo se quedaba con la imagen, y ganaron las visontinas, armadas con ramas de pino. Para conmemorar este episodio el 16 de agosto se celebra La Pinochada, una fiesta declarada de Interés Turístico.
Dormimos en el Hostal Revinuesa por ser el más barato de los que había disponibles. Nosotras reservamos con un par de meses de antelación, así que ojo al dato. Si no madrugas, puedes tener problemas para encontrar alojamiento. Y eso que en Vinuesa hay unos cuanto sitios.
El Hostal Revinuesa lo lleva Encarna, una mujer que debe estar cerca de los 80 años y tiene una agilidad increíble. Las habitaciones están bien, sencillas pero limpias. Sin embargo, el desayuno es bastante pobre y el precio un poco subido.
En cuanto a dónde comer o cenar en Vinuesa, nosotras optamos por el Hostal la Corte de los Pinares, otro sitio donde puedes quedarte a dormir. Su cocina nos sorprendió, así que te lo recomiendo.

Laguna Negra
El domingo lo habíamos reservado para ir a la Laguna Negra, que está muy cerca de Vinuesa. El pronóstico del tiempo no era demasiado malo en Vinuesa pero no sabíamos qué pasaría en la montaña.
Hace unos ¡2 millones de años! La Laguna Negra formaba parte de un glaciar que se iniciaba en el Pico Urbión y bajaba por el cinturón rocoso que hoy es una muralla natural. Alrededor de la laguna, y en su misma orilla, hay grandes rocas. Unas son parte de la morrena, los “escombros” que arrastraba este glaciar, y otras son rocas que se desprendieron del acantilado que hay enfrente.

Desde la última vez que la visité, han cambiado algunas cosas. Para empezar, ya no se puede pisar ni caminar por todo el perímetro, entre las rocas, por donde buenamente puedas. Ahora hay una pasarela con carteles que te ayudan a entender este escenario de leyenda. Esto le resta romanticismo pero no me parece mal. Es un entorno que hay que conservar y recibe mucho turismo.

En los bosques que rodean a la Laguna Negra hay hayas, álamos, robles, abedules, y serbal de cazadores, pero destaca el pino albar. Esta es una especie muy presente en el Norte de Europa. Desde Rusia hasta Finlandia o Suecia, compartimos con ellos este reducto de vegetación.
El pino albar llegó hasta nuestras latitudes durante el período glacial cuaternario, cuando enormes superficies del norte de Europa estaban totalmente congeladas. Las especies como esta se desplazaron hacia el sur y llegaron a Soria. Alucinante.

No te pierdas el Guardián de la Laguna, un pino silvestre catalogado como “árbol singular”. Tiene una altura de 9,5 metros y una copa con 13,25 metros de diámetro. Está situado a la derecha de las escaleras que suben a la laguna y hay un cartel informativo.
Cómo llegar a la Laguna Negra y qué ver
Llegar a la Laguna Negra desde Vinuesa es fácil. Sólo tienes que seguir la carretera SO-P-6117 que sale de enfrente del Hostal Revinuesa y en poco más de 20 minutos habrás llegado. Irás subiendo por la montaña, primero entre pinares, luego pasando por un hayedo precioso, y luego otra vez pinares.
De nuevo hay dos opciones para dejar el coche, al menos en primavera, otoño e invierno. La primera está a unos 2,2 kilómetros de la laguna, junto a la Venta de la Serrá. La segunda está muy cerca de la laguna.
En verano creo que no puedes subir con el coche, pero hay autobuses que van y vienen para llevar a los que no quieren o no pueden caminar.
Hablando de caminar. Nosotras queríamos dejar el coche en el primer parking y hacer ese par de kilómetros andando, pero estaba lloviendo bastante así que continuamos con el coche hasta casi el pie de la laguna.
Al bajarnos, empezó a nevar. No había nadie más y eso que ya eran las 10 de la mañana, así que con lluvia, nieve y mucho frío a pesar de ser casi mediados de mayo, disfrutamos de una media hora en soledad. Fue maravilloso y un poco trágico ¡si no hubiera estado tan nublado!
Nuestro plan inicial era subir al Mirador de la Laguna, desde donde puedes verla desde arriba, y continuar hasta la Laguna Helada, que está un poco más arriba. Después ya veríamos qué hacer. Pero las piedras resbalaban mucho, había demasiada niebla y no lo veíamos nada seguro, así que decidimos ser prudentes. Además, no hay cobertura móvil.
Si tienes más suerte con el tiempo te animo a que subas a la Laguna Helada e incluso, si te animas, estudies el mapa y continúes hasta la Laguna Larga e incluso el Pico de Urbión.

Por otro lado, te recomiendo que, allí mismo o cuando vuelvas de la Laguna Negra, leas el poema de Alvargonzález de Antonio Machado. Lo puedes encontrar completo en internet, por ejemplo en la web Poemario que te enlazo aquí.
La tierra de Alvargonzález es un poema con carácter de historia trágica, bellísimo y que habla de este paraje y otros ya citados aquí. Por eso te aconsejo que lo leas cuando lo hayas visitado, o allí mismo. Te va a emocionar más.
Duruelo de la Sierra y Castroviejo
Como tuvimos que acortar tanto la visita de la Laguna Negra por las inclemencias del tiempo, decidimos ir a otro sitio que nos habían recomendado y que no estaba en nuestro plan inicial.
Cerca de Duruelo de la Sierra, en un lugar llamado Aparcamiento de Castroviejo, hay un paraje natural que dicen es muy espectacular. Rodeado de los picos de Urbión, hay varias rutas con cascadas, formaciones rocosas del estilo de la Ciudad Encantada de Cuenca, y un mirador voladizo que acaban de estrenar.
Lo que no nos contaron es que va muchísima gente, pero muchísima. De hecho, fue donde más gente vimos de todo el fin de semana. Cuando llegamos vimos que había la misma niebla y lluvia que en la Laguna Negra, combinada con esa multitud. Ni siquiera veíamos claro dónde aparcar.
Total, que decidimos irnos de allí sin bajar del coche y tirar para el sur, para apurar el domingo haciendo una visita que a mí me hacía mucha ilusión: la ermita de San Baudelio, cerca de Berlanga de Duero.
Consejo: para llegar a Castroviejo debes poner en el navegador «Aparcamiento de Castroviejo». Si no, te mandará a La Rioja 😂. Además, intenta ir a primera hora de la mañana o última hora de la tarde, que en teoría es cuando no hay casi gente.
Ermita de San Baudelio
San Baudelio está a una hora y veinte minutos en coche desde el aparcamiento de Castroviejo. Cuando llegamos a tierras bajas, el cielo se despejó y los campos lucían su mejor versión.
La ermita de San Baudelio está en el campo, a 2 kilómetros de Berlanga de Duero, en un sitio aislado que pertenece a Casillas de Berlanga. Y esconde una obra maestra del arte mozárabe que, desde fuera, ni te la imaginas. Como toda Soria.
Se sabe que esta ermita pertenecía a un monasterio que no tuvo una vida muy larga, y los historiadores coinciden en que es prerrománica y con influencias mozárabes muy claras.

En el interior, una columna central se une al techo con ocho nervios que la hacen parecer una palmera y protagoniza el espacio sin discusión. De hecho, se la conoce como “la palmera de San Baudelio”. Detrás hay un espacio con arcos y pequeñas columnas que aún conservan parte de la decoración original, y ahí hay un acceso a una cueva.
El resto de paredes y parte del techo tienen pinturas al fresco que se cree son de época románica, aunque muchas partes han sido expoliadas. Entre los frescos no puedes perderte el “guardián”, junto a la puerta. Es un hombre con escudo redondo y rasgos que podrían ser árabes. Yo diría que incluso lleva un turbante blanco.
Las pinturas muestran tanto escenas de la vida cotidiana y de la fauna y flora, como escenas religiosas.
En el Museo del Prado y en algunos museos de EEUU están las pinturas originales que se llevaron de San Baudelio en los años 20 del siglo pasado.
La visita es gratuita, pero hay un horario que puedes consultar en el mismo Google Maps. Te adelanto que los domingos sólo abre por la mañana y los lunes está cerrada. El resto de días tiene horario de mañana y tarde.


Berlanga de Duero
Una vez vista la ermita de San Baudelio antes de que cerrara, nos fuimos a Berlanga de Duero para comer y visitarlo.
Berlanga de Duero no nos pareció tan bonita como Calatañazor o Vinuesa, pero tiene varios sitios que merecen muchísimo la pena. Esta sería la lista de sitios que ver en Berlanga de Duero:
Por desgracia, siendo domingo por la tarde, no pudimos entrar a la Colegiata de Santa María, que pinta pero que muy bien. Al menos sí pudimos ver lo demás, te cuento:
La Puerta de Aguilera, la Plaza Mayor y las calles que las rodean, en especial la Calle Real, están todas porticadas. En un paseo con calma descubrirás que hay varias casas nobles blasonadas.
La Plaza Mayor, por otra parte, es uno de los mejores ejemplos de plaza castellana que ver en Soria. Comimos en uno de los sitios de la plaza y aunque no fue para tirar cohetes, los torreznos estaban muy ricos.

El Palacio de los Marqueses de Berlanga es, hoy en día, una fachada orgullosa sin nada detrás. Lo que sí se conserva es una torre que alberga la oficina de turismo y sirve de acceso al castillo.
El palacio tenía en origen dos torres y jardines renacentistas en cinco alturas, pero fue incendiado en la Guerra de la Independencia por las tropas napoleónicas.
Delante de la fachada hay una plaza con una estatua de Fray Tomás de Berlanga. A sus pies hay una tortuga y un caimán. Curioso, raro, hasta que conoces su historia.
Fray Tomás de Berlanga viajó a las Indias en 1510, en la segunda expedición franciscana, y llegó a ser obispo de Panamá. No obstante, se le conoce más por su defensa de los derechos de los indígenas. Fray Bartolomé de las Casas fue su discípulo.
Además, Fray Tomás de Berlanga fue quien tuvo la idea de unir el Océano Atlántico y el Pacífico por un canal en Panamá, y en un viaje a Perú acabó descubriendo las Islas Galápagos.
Pasó sus últimos años en Berlanga de Duero y fue enterrado en la Colegiata. Allí también se conserva un caimán disecado que trajo de América y que en el pueblo lo conocían como “el lagarto”.

El castillo de Berlanga de Duero
Subir al castillo de Berlanga de Duero es casi un deber. De origen islámico, frontera del Duero, se cree que los musulmanes rompieron las murallas por varios sitios antes de abandonarla ante el avance de los cristianos.
Un par de siglos más tarde, Berlanga pasó a manos de la familia Tovar y el primer señor de este linaje acometió nuevas reformas. Ya entrado el siglo XV, Luis de Tovar y su esposa Isabel de Guzmán ordenaron las últimas grandes reformas, pero lo que contemplamos es obra de su única hija, que junto con su esposo mandó construir una segunda fortaleza capaz de resistir ataques de artillería, rodeando a la anterior.

Más allá de que subir al promontorio del castillo te regala unas vistas de escándalo tanto de la ciudad como de los campos que la rodean, la visita del castillo es muy interesante.
El castillo está muy bien conservado y sorprenden mucho las dimensiones una vez estás dentro, porque es mucho más pequeño de lo que parece por fuera.

El lado opuesto a Berlanga es el cañón del Río Escalote sobre el que vuelan los buitres leonados elegantemente. Hay un balcón al que te puedes asomar y es una pasada. Puedes subir a tres de las torres, incluida la Torre del Homenaje, donde hay paneles explicativos en los distintos pisos antes de llegar a la terraza superior.

Unos consejos más para tu fin de semana en la provincia de Soria
Si vas a hacerme caso y vas a recorrer esta parte de la provincia de Soria, te doy algunos consejos prácticos más:
Espero que esta guía de qué ver en Soria provincia en un fin de semana te resulte útil para tu próxima escapada. Yo ya estoy mirando opciones para volver, y la verdad es que la capital me tienta mucho, entre otros sitios. No te olvides de dejar un comentario si has ido a Soria o quieres hacer alguna sugerencia.
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